Mujer hablando en podio con fondo de mármol verde oscuro.

Discurso completo de Dinamarca ante la ONU

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Discurso completo de Dinamarca ante la ONU

Transcripción completa del discurso pronunciado por Christina Markus Lassen, presidenta de la delegación danesa, el 28 de septiembre de 2026.

Señora Presidenta, Excelencias, distinguidas delegaciones.

Las brújulas no cambian con el tiempo; hay que buscar el camino haga bueno o haga malo. Hace 81 años el mundo consiguió para sí una brújula, y la llamó Carta de las Naciones Unidas; nos ayudó a seguir por nuestro camino, incluso cuando en el mar hubiera de todo menos calma.

Nos permitió avanzar hacia un mundo de derechos iguales, de libre determinación de los pueblos e integridad territorial para los Estados, fueran grandes o pequeños. Un orden internacional basado en normas ha traído progresos reales: más de 1.000 millones de personas han podido salir de la pobreza, se han transformado los niveles de vida, los imperios coloniales llegaron a su fin y las naciones independientes empezaron a emerger. Los pueblos pudieron determinar su propio futuro. Ese progreso fue posible porque seguimos consultando aquella brújula, porque seguimos por aquel camino, y hoy parece que nos estamos perdiendo.

Las guerras y los conflictos están al mayor nivel registrado desde la Segunda Guerra Mundial; la pobreza extrema está también aumentando. El clima extremo, las catástrofes relacionadas con los eventos climatológicos, también están alcanzando récords históricos. La desconfianza, la polarización y la división van a más entre los Estados y dentro de las sociedades. Incluso los principios más básicos del derecho internacional, incluido el derecho humanitario internacional, se están violando con impunidad.

Para seguir avanzando, hemos de prestar atención a nuestra brújula. Excelencias, el respeto por la Carta, por los derechos humanos, por el derecho internacional, no es una cortesía que ejerzamos por conveniencia. Se trata de obligaciones vinculantes que todos acordamos. Respetarlas es la condición previa para la paz y seguridad internacionales.

Lo vemos muy claramente en Ucrania: la guerra ilegal que ha elegido Rusia podría terminar mañana si Rusia retirara las tropas hacia su propio territorio y dejara de poner a prueba las fronteras que intenta redibujar por la fuerza. La gran mayoría de Estados miembros de las Naciones Unidas y el Secretario General apoyan el llamado a un alto el fuego abarcador e inmediato en Ucrania. La única base posible para ello son conversaciones de buena fe, cuyo objetivo sea una paz justa y duradera, conforme al derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Ucrania ya lo ha ofrecido en el último año, y Dinamarca apoya a Ucrania para que siga por ese camino.

No es una cuestión únicamente de defensa propia de Ucrania; es una cuestión de defensa de los principios universales en los que se ha basado esta organización. Excelencias, en el Sudán la guerra sigue infligiendo un sufrimiento humano inmenso: millones de personas desplazadas, una hambruna ya confirmada, una comunidad internacional que ha alertado de atrocidades en masa una y otra vez, pero que no ha sabido reaccionar. La responsabilidad por esta guerra horrenda está en manos de los beligerantes. Sin embargo, la alimentan también actores externos a los que habilita la inacción internacional.

Debemos actuar ahora para evitar nuevas atrocidades en masa contra el pueblo sudanés. Debemos hacer gala de la voluntad política, dejando atrás las exigencias de paz y rendición de cuentas. Con esa voluntad política, las partes beligerantes deben sentarse a la mesa de negociación para iniciar un diálogo y acordar una esperada tregua. Dinamarca apoya plenamente los esfuerzos del quinteto para avanzar hacia un proceso político encabezado por civiles y acoge con beneplácito la coordinación entre los mediadores, que ha empezado a mejorar.

En Siria, Señora Presidenta, la caída del brutal régimen de Al-Asad brindó la oportunidad histórica de construir un futuro mejor para todos los sirios. Dinamarca está comprometida con el apoyo al pueblo de Siria en una transición que habrán de encabezar ellos mismos. Hay un rayo de esperanza en esa región convulsionada y un contraste sombrío. A ese rayo de esperanza se opone el impacto de las acciones desestabilizadoras de Irán, cuyas consecuencias se sienten más allá de la región.

Nuestra postura sigue siendo clara: jamás deberemos permitir que Irán desarrolle o adquiera armas nucleares. Y apoyamos firmemente los esfuerzos diplomáticos para restaurar la verificación internacional efectiva del programa nuclear de Irán, aunque lamentamos profundamente la falta de voluntad de unos cuantos miembros del Consejo de reconocer que las sanciones que se han reintroducido de plena conformidad con la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad están vigentes. Por otra parte, instamos a Irán a cumplir plenamente con la Resolución 2817, cesando los ataques contra países de la región y evitando cualquier acción o amenaza que socave la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. Excelencias, el año pasado la Asamblea respaldó la Declaración de Nueva York como hoja de ruta hacia una solución biestatal, un camino hacia una paz y seguridad duraderas para los israelíes y palestinos.

Desde entonces, el plan completo para acabar con el conflicto en Gaza ha sido respaldado por el Consejo de Seguridad, y hemos de aplicarlo a cabalidad. Exhortamos a todas las partes a seguir comprometidas con ese plan. Sin embargo, en Gaza los civiles siguen pagando el precio. Debe hacerse mucho más por garantizar un acceso humanitario seguro y una paz a largo plazo.

Y en la Ribera Occidental ocupada, la violencia de los colonos y la expansión de aquellas colonias amenazan la vida cotidiana de los palestinos, socavando las posibilidades de un futuro Estado palestino. Esto tiene que cesar. Excelencias, como miembro electo del Consejo de Seguridad, Dinamarca se esfuerza por garantizar que el Consejo cumpla con su mandato. A veces lo conseguimos.

En junio, el Consejo de Seguridad adoptó por unanimidad la Resolución 2823 sobre la rendición de cuentas por los crímenes contra el personal de paz, encabezada por Dinamarca y Pakistán, y respaldada por una cifra récord de 153 Estados miembros. Es una señal clara del compromiso con la seguridad y protección de los valientes hombres y mujeres que sirven bajo bandera de la ONU. Una clara demostración de que el Consejo todavía puede trabajar con una única voz, trabajando de consuno. Sin embargo, con demasiada frecuencia, el Consejo de Seguridad se ve bloqueado por las divisiones geopolíticas, incapaz de actuar.

Y mientras, el coste de la inacción lo sienten los civiles en todo el mundo. Al igual que se permite también que la vulneración del derecho humanitario internacional siga multiplicándose. Excelencias, nuestra incapacidad colectiva de detener el sufrimiento, los asesinatos y las injusticias en Gaza, Ucrania, Sudán y más allá no nos puede llevar a ceder ante un mundo regido por la fuerza bruta. Al contrario, ha de inspirarnos para trabajar arduamente a fin de sostener y fortalecer las estructuras, instrumentos y mecanismos que hemos construido estos 81 años.

Para Dinamarca, esto incluye mantener nuestro firme apoyo a la CIJ y la CPI como instituciones esenciales de la justicia internacional. Este año, Dinamarca ha nombrado su primer candidato como magistrado de la Corte Internacional de Justicia, reafirmando nuestro apoyo inquebrantable a la Corte en un tiempo esencial para ello, un momento crítico. También seguimos apoyando la meta de las Naciones Unidas de aportar el 0,7% de los ingresos nacionales brutos a la AOD. Dinamarca lleva más de 45 años haciéndolo, y no como acto de altruismo, sino porque nos conviene a todos: crea empleos, oportunidades y esperanza para que las personas puedan seguir viviendo en sus hogares, construyendo un futuro de estabilidad y prosperidad mutua.

Instamos a los demás Estados miembros a sumarse a nosotros. En la situación actual, sin embargo, sostener un orden en el que las Naciones Unidas sean esenciales significa también reformarlas. La reforma es lo que permitirá que esta organización se adapte al mundo en el que vive. Dinamarca sigue exhortando a una reforma fundamental del Consejo de Seguridad, que amplíe el Consejo a un mayor número de miembros en ambas categorías, incluida la de representantes permanentes para regiones infrarrepresentadas.

Y deseamos también que se inicien negociaciones basadas en texto, porque solo entonces podremos empezar a corregir las injusticias históricas. Dinamarca también apoya firmemente el proceso de reforma ONU 80. Aplaudimos los resultados hasta la fecha, exhortando a que se eleve el nivel de ambición. Hemos de esforzarnos por construir unas Naciones Unidas más eficientes e inclusivas, que cumplan mejor con sus mandatos esenciales y sobre el terreno, allí donde más importa.

Para permitirlo, exhortamos a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas a cumplir con sus obligaciones financieras en las Naciones Unidas, en tiempo y forma, y a cabalidad. Excelencias, dejémoslo claro: necesitamos las Naciones Unidas, no porque sí, porque las Naciones Unidas existen, sino para hacer frente a los retos que todos encaramos. Porque ningún país solo podrá gestionar el cambio climático, las amenazas sanitarias globales o la gobernanza de las tecnologías emergentes por sí solo. La crisis climática lo deja lamentablemente claro.

Lo vemos en las sequías y los incendios, en las olas de calor que rompen récords y en la presión creciente sobre los sistemas de alimentos, agua y energía, y seguridad. El reto que tenemos ante nosotros ya no es la falta de soluciones; disponemos de soluciones, sabemos lo que hay que hacer. Lo que necesitamos es hacerlo. Por eso, la COP 31 deberá convertirse en la COP de la aplicación, convirtiendo la ambición en acciones y resultados concretos, consiguiendo los objetivos del Acuerdo de París y su objetivo de temperatura global de 1,5 °C.

Nos quedan solo 4 años hasta 2030. Debemos ser francos y reconocer que actualmente los ODS distan mucho de haber logrado sus objetivos y siguen representando un reto. Que la próxima cumbre sobre los ODS se convierta en un punto de inflexión, para que 2030 tampoco sea un plazo que no cumplamos. Este año elegiremos al nuevo Secretario General.

Dinamarca agradece al Secretario General Guterres por la década de dedicación a esta organización en circunstancias a veces excepcionalmente difíciles. El nuevo Secretario General deberá asumir una organización sometida a grandes presiones y escrutinio. Para que las Naciones Unidas afronten con seguridad el futuro, debemos elegir a una persona que pueda trabajar para restaurar la confianza global en las Naciones Unidas y sus Estados miembros. Excelencias, en conclusión, me complace informarles de que la semana pasada, en este mismo salón —en este mismo edificio, mejor dicho—, Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos firmaron un acuerdo sobre seguridad con el que fortalecen la defensa de Groenlandia, la zona de la OTAN y el continente americano.

Un acuerdo bueno para Groenlandia, Dinamarca, los Estados Unidos, la OTAN y Europa, y para la paz y la seguridad internacionales. Se puede seguir progresando cuando consultamos nuestra brújula. Gracias.


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