Discurso completo — Documento primario
Discurso completo de Rusia ante la ONU
Transcripción completa del discurso pronunciado por el canciller Sergey Lavrov el 26 de septiembre de 2026.
Señor Presidente, Señoras y Señores, en los últimos días, en esta semana, desde esta tribuna y en los pasillos de la Asamblea General, se ha escuchado en numerosas ocasiones la misma idea: se están dando cambios tectónicos en la política mundial y está naciendo un nuevo orden mundial multipolar ante nuestros ojos.
Los países del Sur global y del Este se están afirmando como centros soberanos de desarrollo y asumiendo la responsabilidad para garantizar la seguridad en sus regiones, demostrando un compromiso con el derecho internacional, rechazando la presión externa y demostrando interés en la prosperidad de todos los Estados, no solo de los elegidos. Esta filosofía creativa es también la base de la política exterior rusa; la comparten numerosas personas afines, y es la base de cooperación de la CEI, de la OCS, de los BRICS y de otras asociaciones de la mayoría mundial.
Sin embargo, no a todo el mundo le gusta. La minoría occidental, que durante 500 años ha dominado a costa de los recursos ajenos, no abandona sus intentos de preservar sus privilegios e imponer sus reglas a todos. Occidente recurre cada vez más a la fuerza bruta, actuando de forma impredecible y arriesgada, poniendo en peligro las vidas y el bienestar de millones de personas, o miles de millones de personas, en nuestro planeta común. Según la definición adecuada del Presidente ruso Vladimir Putin, la dictadura de un hegemón se ha descontrolado y simplemente es peligrosa para otros.
A comienzos de este año, Estados Unidos, en violación de todas las normas, incluyendo las morales, invadió Venezuela, capturando al Presidente Nicolás Maduro y a su esposa, sometiéndolos a detención extrajudicial en una prisión estadounidense. Esto a pesar de que el derecho internacional prescribe directamente el cumplimiento de las inmunidades de los altos funcionarios estatales. Insistimos y reclamamos la pronta liberación del dirigente venezolano y su esposa, y reclamamos que no se vuelvan a repetir estos excesos en el futuro. Consideramos que se ejerció fuerza en el asesinato del líder supremo de Irán, el Ayatolá Ali Jamenei, y de miembros de su familia, miembros de la cúpula militar y política de la República Islámica, y esto es una manifestación inaceptable del uso de la fuerza.
Preocupa, en particular, que haya habido otros objetivos de la agresión de Estados Unidos e Israel, que empezó en junio pasado, y que no solo atacaron infraestructura civil de Irán, sino también instalaciones nucleares pacíficas protegidas por las salvaguardias del OIEA, lo que causó un daño irreparable a la autoridad del organismo y a todo el sistema de no proliferación nuclear. La recurrencia de la confrontación armada en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz continúa a pesar del evidente daño que esto está provocando a la navegación y el comercio mundiales. Consideramos que un requisito previo para resolver esta crisis pasa por restablecer la confianza en las relaciones entre los Estados ribereños del Golfo, los países árabes e Irán.
Es necesario un nuevo concepto ruso para garantizar la seguridad colectiva en el Golfo Pérsico y crear una arquitectura regional sostenible. Estamos convencidos de que ha llegado la hora de resolver el principal problema de Oriente Medio: garantizar la condición de Estado del pueblo palestino a partir de las numerosas decisiones de Naciones Unidas. Hace un año, aproximadamente, el Consejo de Seguridad aprobó un plan de paz para la Franja de Gaza, pero la paz no ha llegado. Siguen muriendo mujeres y niños.
La situación humanitaria es lamentable. También se está deteriorando la situación en la Ribera Occidental, donde Israel está ampliando el ritmo de su actividad de asentamiento. Si esto continúa, será imposible tener un Estado palestino. No habrá espacio para ello.
La ONU, todos nosotros, los Estados miembros, debemos tomar medidas urgentes y también pensar con creatividad para revertir las tendencias desfavorables en Oriente Medio y zonas cercanas. No hablemos solo de Palestina, también del Líbano, Siria, Yemen, Irak, Sudán, Somalia, Sudán del Sur y otros países africanos donde arrasan los conflictos. Son necesarias medidas urgentes para corregir la terrible situación humanitaria en Cuba, que ahora mismo está sometida a presiones sin precedentes por parte de su vecino del norte.
Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno cubanos, e instamos a Estados Unidos a levantar el bloqueo contra la Isla de la Libertad, a levantar todas las restricciones comerciales con Cuba y a sacar al país de la odiosa lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Este es un ejemplo flagrante que requiere la atención de la comunidad internacional, pero hay otros muchos ejemplos que podríamos mencionar.
Ejemplos de ese criterio o doble vara de medir de Occidente que se aplica en todo el mundo. En los Balcanes, la UE ignora gravemente la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad y obliga a Serbia a aceptar la pérdida de la región de Kosovo, abandonar su historia y la memoria de sus antepasados. Belgrado está, literalmente, siendo obligada a imponer sanciones contra Rusia a cambio de la ilusoria perspectiva de integración europea. En un intento de unitarizar Bosnia y Herzegovina, los serbios están siendo obligados a renunciar a sus poderes constitucionales garantizados por el Acuerdo de Paz de Dayton y por el propio Consejo de Seguridad.
Con un espíritu semejante de desacato por el derecho internacional, las acciones temerarias de los patrocinadores externos del régimen ucraniano representan una grave amenaza para la paz y seguridad internacionales. Con el utópico objetivo de contener a Rusia, Occidente destruyó el sistema de seguridad europeo con sus propias manos y alimentó un régimen rusófobo en Kiev, que está haciendo todo lo posible. Europa, más bien, está haciendo todo lo posible para impedir un acuerdo pacífico y perturbar las negociaciones en las que interviene la administración de Trump. Occidente está bombardeando al régimen ucraniano con armas, ayudando a Kiev con drones y misiles, atacando infraestructuras civiles.
Pero estos sueños llevarán a una derrota estratégica. Colegas, hace un año conmemoramos el 80.o aniversario de la victoria sobre el nazismo alemán y el militarismo japonés. La semana que viene, el 1 de octubre, se cumplirá el 80.o aniversario de la culminación de las labores del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, un juicio histórico que, de forma inequívoca, califica y condena a los criminales nazis y prohíbe la idea misántropa del nazismo. Hace 80 años, sin embargo, no todos han aprendido las lecciones de Nuremberg.
A juzgar por las declaraciones de sus representantes, las élites gobernantes de muchos países de la UE están afectadas por el virus de la superioridad racial y están fomentando ideas extremistas y rusófobas. Una de las manifestaciones de esto fue la indulgencia de los líderes del régimen ucraniano cuando honraron en Kiev a criminales de guerra y colaboradores nazis, cuyas manos están manchadas de sangre hasta los codos, sangre de rusos, bielorrusos, judíos, ucranianos y otras nacionalidades. Aquí, en Naciones Unidas, en cambio, se vota contra la resolución rusa que condena la glorificación del nazismo. Alemania, Japón y todos los países de la OTAN, incluidos muchos culpables de crímenes contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, votaron en contra.
No nos sorprende, pero quiero insistir en que los resultados de la Segunda Guerra Mundial son la base del orden mundial de posguerra y están consagrados en la Carta de la ONU. Los antiguos Estados del Eje, al ratificar este documento, reconocieron su responsabilidad histórica por las incalculables desgracias que la ideología y la práctica nazi trajeron al mundo. Y cuando hoy cierran los ojos con vergüenza ante las manifestaciones del nazismo ucraniano, se pone en riesgo la base misma del orden internacional centrado en las Naciones Unidas, relegando al olvido la responsabilidad de la Alemania nazi por el genocidio del pueblo soviético. Y al hacerlo, Alemania sigue siendo patrocinador del régimen nazi de Kiev.
El canciller Merz declara que es necesario convertir de nuevo a Alemania en una principal fuerza militar de Europa. ¿Entienden en Berlín lo que puede llevar esto? ¿Acaso los resultados de la Segunda Guerra Mundial no nos enseñaron nada?
No se respeta, se pisotea abiertamente por el régimen ucraniano un principio tan fundamental para la Carta como el respeto de los derechos humanos y la libertad fundamental para todos, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión. No hay otro país en el mundo, salvo Ucrania, donde esté prohibido por ley el uso de un idioma. En Ucrania, el idioma ruso está prohibido.
Pero en la Unión Europea, que tanto se enorgullece de sus valores europeos, no dicen nada, ni una palabra de condena. Uno no puede sino concluir que tanto el nazismo como las flagrantes violaciones por el régimen ucraniano de la libertad de expresión, información y religión son la esencia misma de los valores europeos. En 2022, la operación militar especial para proteger a la población del Donbás y Novorossiya del exterminio por el régimen de Kiev, Rusia sigue luchando por su seguridad y sus derechos en plena conformidad con la Carta.
Nuestra lucha por la verdad y por la justicia se llevará hasta el final. Los objetivos de la operación militar se alcanzarán y las amenazas a la seguridad de Rusia serán eliminadas. La paz se restaurará.
Esto sucederá pese a cualquier circunstancia, incluida la incapacidad de la actual dirección de las Naciones Unidas de asumir la única postura correcta ante la situación en torno a Ucrania: la de defender los principios de la Carta de las Naciones Unidas en su conjunto, plenamente y con su naturaleza intervinculada. Confiamos en que el nuevo Secretario General, que elegiremos a final de este año, se atenga estrictamente a su mandato, a los principios de imparcialidad y equidistancia consagrados en la Carta, que el nuevo Secretario General represente a toda la comunidad internacional y no solamente a algunos Estados, y que no socave la naturaleza intergubernamental del sistema de las Naciones Unidas, y tampoco erosione las prerrogativas del Consejo de Seguridad y de sus miembros permanentes. Nuestro enfoque es el siguiente: la reforma del Consejo de Seguridad no puede prever escaños adicionales para países occidentales, mucho menos Alemania o Japón, que han emprendido ahora el camino de la militarización y el revanchismo.
Estamos de acuerdo con aumentar la representación de Asia, África y América Latina. Apoyamos las candidaturas de Brasil y de la India para escaños permanentes, atendiendo al mismo tiempo los intereses del continente africano, conforme al Consenso de Ezulwini y la Declaración de Sirte. Señoras y Señores, Rusia, a través de su política exterior, trabaja para señalar la situación al mundo, trabajando con sus aliados socio-estratégicos: los BRICS, la OCS, la OEAC y la OTSC, tanto como la CEI.
Nosotros promovemos una agenda de unidad, ideas y proyectos concretos con los que todos estamos de acuerdo. Hoy en día tenemos que hablar de la seguridad de la información. Evidentemente, las Naciones Unidas tienen que desempeñar un papel medular en estos avances, y no foros más pequeños.
En octubre, en Hanói, el año pasado, se celebró la Convención de Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia y se abrió para firma la misma, elaborada por iniciativa rusa. Acogemos con satisfacción la puesta en marcha del Mecanismo Mundial, creado para su aplicación en el primer formato de carácter permanente en esta esfera. La responsabilidad particular recae también sobre las Naciones Unidas en vista del vertiginoso desarrollo de las tecnologías de inteligencia artificial.
Las normas de aplicación deben reconocerse para su uso en base de igualdad de todos los países, con participación de todos los países en materia de gobernanza. Y también consideramos el inicio de los trabajos del Diálogo Mundial sobre Gobernanza de Inteligencia Artificial y el Grupo Científico Internacional como pasos en la dirección correcta. Es necesario establecer una organización de la IA para cooperación mundial.
En su momento, la Unión Soviética ayudó a los pueblos de África, Asia y América Latina a liberarse de las cadenas de la dependencia colonial. Una mayor democratización de la vida internacional resulta imposible sin la erradicación de prácticas neocoloniales. Y un hito significativo fue la aprobación por la Asamblea General del 14 de diciembre como día internacional contra el colonialismo en todas sus formas y expresiones.
Nos complacerá ver a quienes apoyan la lucha contra las prácticas neocoloniales contemporáneas en la primera Asamblea Mundial del Movimiento Interpartidario Internacional por la Libertad de las Naciones, que se celebrará en los próximos meses en Rusia. Garantizar la paz duradera solo será posible cuando cese la peligrosa rivalidad entre los primeros actores mundiales. Y todo se puede dar a través del estricto cumplimiento de la Carta, así como el principio de seguridad igual e indivisible.
Me permito recordarles que este principio significa que renunciar a la seguridad de un Estado no puede menoscabar la seguridad de los otros. No, no, no. Ningún grupo de países o países debe intentar dominar el ámbito de seguridad.
Esto atañe ante todo a la OTAN, que intenta ampliar su influencia destructiva mucho más allá de los límites geográficos de su espacio de responsabilidad, por ejemplo, en Asia. Los valores de una cooperación amplia basada en la igualdad de derechos son las iniciativas planteadas por el Presidente Putin para la formación de una gran asociación euroasiática y una arquitectura de seguridad en todo el continente euroasiático. Ayer, en Nueva York, Rusia, Bielorrusia y otros países afines adoptaron la Declaración sobre la Intención de Elaborar una Carta Euroasiática de Biodiversidad y Multipolaridad para el siglo XXI.
Instamos a todos los países que deseen ser parte de esta nueva arquitectura continental de paz y de desarrollo a contribuir con el éxito de esta importante iniciativa, que tiene por objetivo complementar y armonizar la labor de los mecanismos ya existentes en consonancia con las realidades geopolíticas de este nuevo mundo multipolar. Muchas gracias.
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