Discurso completo — Documento primario
Discurso completo de Zelensky ante la ONU
Transcripción completa del discurso pronunciado el 23 de septiembre de 2026.
Señoras y Señores, el lunes, cuando venía a Nueva York, en los cielos del hermoso océano Atlántico, leí el post en Truth Social del Presidente Trump: dijo que Rusia había perdido el control de su industria del diésel por su guerra con Ucrania.
Y cuesta imaginar una pérdida más humillante para un país que tiene un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y que se enorgullece tanto de sus exportaciones petroleras.
Muchas de sus refinerías de diésel han saltado por los aires y, al menos temporalmente, no funcionan.
Es una cita literal.
Y así es: Rusia metió la pata.
Y la conclusión del post también es acertada: esta guerra ridícula con Ucrania tiene que acabar.
No conozco aún, ni a ningún dirigente mundial que pueda decir otra cosa a nadie que esté abiertamente a favor de esta guerra, con la excepción de un hombre.
Señoras y Señores, durante casi cinco años ya, los generales rusos han intentado llevar a cabo la orden loca de Putin de quedarse con el Donetsk, con nuestra región oriental.
Este año, entre enero y agosto, el ejército ruso perdió 248.964 efectivos en el campo de batalla en Ucrania, en ocho meses.
248.000.
Muertos y heridos, 21 países del mundo tienen poblaciones más pequeñas que la cantidad de bajas rusas en solo ocho meses.
Tenemos confirmación de cada una de estas bajas, con imágenes de vídeo, y no son meras estadísticas: tiene que ver con la gente.
Tenemos un archivo de vídeos de drones que muestran miles y miles de rusos pereciendo.
Es una locura, pero siguen acudiendo allí, a esas zonas de muerte, a morir.
Pero lo siguen haciendo porque es lo que Putin quiere.
Después de perder a tanta gente, Rusia ha logrado apenas hacerse con 1.000 kilómetros cuadrados de nuestra tierra este año, y hemos liberado ya una parte significativa de la misma.
Rusia es un país que ya cuenta con 17 millones de kilómetros cuadrados de tierra, sin ningún territorio ucraniano.
Entonces, añadir 1.000 kilómetros más.
Para añadir esos 1.000 kilómetros más, Putin está pagando con un sinfín de vidas por cada kilómetro.
Cabe imaginarse: alguien puede pensar que es una persona razonable y moderada.
Su camarada, el líder de Corea del Norte, envió a su gente a Rusia para apoyar la debilidad del ejército ruso.
Los norcoreanos también sufrieron bajas, muchas.
Probablemente vieron las imágenes de Pyongyang cuando estaban rindiendo tributo a los que murieron.
Y es una locura también: ¿por qué los coreanos debieran dar sus vidas en una guerra contra Ucrania?
Kim Jong-un los utiliza como si fueran una moneda de cambio, y obtiene algo a cambio.
Y los vecinos de Corea del Norte y los países de toda Asia probablemente ya se han percatado de que los programas de misiles balísticos han mejorado, y las mayores capacidades en materia de drones de Pyongyang.
Entonces, una guerra que no se previno a tiempo, que no se detuvo a tiempo, y para la que Rusia no fue castigada a tiempo, sigue propagándose y propagando el mal consigo.
Recientemente enviamos a los prisioneros de guerra norcoreanos a la República de Corea.
No fueron fáciles de capturar con vida.
Uno de ellos, cuando se dio cuenta de que lo iban a hacer prisionero, intentó matarse.
Y le conmocionó que el destino impidiera que se muriese.
Así es como crían a la gente en Corea del Norte: les despojan de su libertad, de su derecho a elegir, y les meten en la cabeza que tienen que morir pase lo que pase.
Queremos, de verdad, dar a esta fuerza más tiempo para aprender a librar guerras.
Esto es algo que lleva ya sucediendo cinco años.
Y sabemos que Putin, hace poco, una vez más, prometió a representantes del Presidente estadounidense que se haría con nuestra región del Donetsk.
Dijo que solo necesitaba unos meses más.
Es probablemente la vez 17 o 18 en cinco años en que ha formulado esta promesa.
Siempre lo mismo: «unos poquitos meses más», y entonces cambia el plazo una vez más.
Putin esta vez también fracasará, pero después, una vez más, va a dejar claro al mundo que incluso nuestra región del Donetsk no le basta.
Quiere más.
Nuestras ciudades: Odesa, Járkiv, Dnipro y otras.
Alguien en el Kremlin incluso colgó una foto con las palabras: «A Kiev vamos».
«Hacia Kiev vamos».
Amenaza a Moldova, a Polonia, a los estados bálticos, constantemente.
Rusia no muestra respeto alguno a los estados de los países del sur del Cáucaso y de Asia Central.
Y, lamentablemente, la gente en Siria y en toda África también sabe muy bien lo que hacen los asesinos rusos.
Parece que nunca puede decir «ya es suficiente».
«Firmemos la paz».
Algo siempre le impide admitir que 17 millones de kilómetros cuadrados de su propio territorio, reconocido por todos ustedes, debería ser suficiente.
Él busca siempre alguien, busca poder matar a más personas, más territorio, otro país, en vez de poner fin a la guerra y gestionar su propio país.
¿Se pueden imaginar ustedes a Putin sin guerra?
Tiene cero paciencia.
Y su idea de la guerra sigue extendiéndose cada vez más.
Y allá donde llega, aporta dolor, inestabilidad, riesgo, crisis.
El mundo se vuelve más peligroso para todos los demás por culpa de él.
Por ello, hay que pararlo.
Hay que quitarle espacio para actuar, para ampliar el mal.
Señoras y caballeros, el año pasado les dije que vivimos en un momento en el que las armas son las que mandan.
Si una nación quiere la paz, debe reforzar sus armas.
Esto estamos haciendo, y por primera vez en la historia de Rusia, sabemos que su industria petrolífera tiene muchos problemas.
Pero este no es el objetivo de Ucrania.
No la gasolina, no las fábricas, no los puertos.
Nuestro objetivo es la capacidad de Rusia de financiar esta guerra, de prolongarla, hacerla más brutal y más destructiva.
Las finanzas de Rusia y su producción es lo que tenemos que parar si queremos parar a Putin.
Nuestras armas tienen este fin: el apoyo del mundo nos ayuda.
Y yo le agradezco a todos los países que están con nosotros, que están con Ucrania y que ayudan a nuestro pueblo.
Las sanciones, los paquetes de apoyo, la producción conjunta de armas, todo esto es importante.
Todo esto nos hace más fuertes.
Cuando alguien da a Rusia dinero a través del comercio, lo que hacen es alimentar la guerra y prolongarla en el tiempo.
Por ello, insistimos en limitar el comercio con el agresor.
Y por ello, nosotros estamos reduciendo los ingresos de Rusia, nosotros mismos.
Muchos de ustedes han visto más de una vez cómo se abusa del veto en Naciones Unidas, cómo esto debilita al mundo, cómo esto aleja la paz.
Cuando Rusia puede, siempre dice que no a la diplomacia.
Y esto es un veto a la paz.
Cuando alguien debilita las sanciones contra Rusia, contra los oligarcas, lo que hace es facilitarle la vida a los ricos rusos, pero lo que hace es prolongar la guerra.
Más tiempo para que Putin envíe a los pobres al frente.
O sea que hay que seguir atacando los ingresos de Rusia.
El déficit presupuestario ruso es superior a cualquier momento de la historia.
Y varias regiones están ya en situación de bancarrota.
Rusia ha fracasado en sus operaciones en el frente este verano.
Sus misiles de crucero no han funcionado como Putin quería.
Han causado daños, pero no nos han hecho rendirnos.
Lo que es problemático ahora son sus misiles balísticos.
Con tecnología iraní, desde el principio de este año, Rusia ha utilizado más de 2.100 misiles de diferentes tipos contra nosotros, contra Ucrania, contra nuestro pueblo, contra nuestros niños.
Más de 950.
950 eran misiles balísticos.
En ocho meses ha utilizado 63 drones de ataque contra Ucrania, contra nuestro pueblo.
Y más de 7.700 eran el modelo Shahid, muy destructivos, muy peligrosos.
Piensen en ello.
Están lanzando drones cada hora contra nuestras ciudades, contra nuestra economía, nuestra infraestructura.
Nuestros aviones de combate luchan contra ello 24 horas al día.
Y esa es la estrategia de Rusia: crear la amenaza constante, dificultar la economía, destruir la vida de las personas, impedir que los niños puedan ir a la escuela.
¿Sobreviviría el país de ustedes si, Dios no lo quiera, tuvieran que sufrir lo que está sufriendo Ucrania?
Nuestros soldados han puesto a prueba diferentes drones de intercepción.
Estamos aumentando la producción y desarrollaremos protección ante esta amenaza.
Hemos lanzado un programa antibalístico junto con nuestros socios.
Diez países son ya parte del mismo: Ucrania, Noruega, Suiza, Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, España y Países Bajos.
La semana pasada invité a Polonia a sumarse.
Y estamos consultando con otros gobiernos aliados que quieren sumarse a esta iniciativa.
Y estamos abiertos a cualquier país que quiera contribuir a reforzar la protección frente a los misiles balísticos.
Nuestro programa no sustituye a programas como el sistema Aegis u otros sistemas antibalísticos.
Queremos crear un sistema que se pueda desarrollar a mayor escala, con un coste más bajo, para que sea parte integrada de nuestras defensas y de las defensas de Europa.
Un sistema que pueda ayudar a cualquier país amante de la paz.
La lista de espera para los misiles antibalísticos es muy larga a nivel mundial.
Hay cada vez más amenazas balísticas.
Y la capacidad industrial de los que buscan la guerra es muy amplia.
Tenemos que producir suficiente protección para que nos podamos sentir todos protegidos.
Así vemos la seguridad.
Hoy, incluso los países más ricos carecen de interceptores de misiles suficientes.
La producción no es suficiente.
Incluso aquellos que llevan años aumentando su arsenal se están quedando sin ellos.
Esta es nuestra realidad, incluso en el Golfo, en la que los países han trabajado para desarrollar sistemas antibalísticos muy sólidos.
Necesitamos un nuevo programa.
Súmense a esta iniciativa común.
A veces puede parecer que Ucrania se centra en la guerra, porque hablamos de armas, de defensa, de sanciones contra el agresor.
Pero Ucrania no ha elegido esta guerra.
Nosotros no hemos elegido morir.
Hemos elegido no perder nuestro país, nuestras familias, no perder nuestra independencia, nuestra libertad.
Estamos defendiéndonos.
Y esto es importante no solo para nosotros.
La mayor parte de ustedes son como Ucrania era antes de esta guerra.
Son naciones de paz y no piensan en la guerra cada segundo.
Ello no significa que ustedes deban ser débiles.
La mayor parte de ustedes no tienen armas nucleares, no tienen la costumbre de atacar a sus vecinos, y a lo mejor no tienen dinero para financiar años de guerra.
Pero ello no significa que no tengan posibilidad de mantener la paz, de rechazar las amenazas contra ustedes.
Para que los agresores se lo piensen dos veces: para proteger sus vidas y proteger a sus pueblos.
Ucrania ha demostrado que frente a un enemigo mucho mayor se puede uno defender.
Tenemos también nuestra industria de drones, nuestra cooperación con otros países para establecer sistemas de defensa contra drones por tierra y por mar y por aire.
No solo para proteger nuestras fronteras, nos sirven para controlar nuestro territorio.
Sin ellos sería imposible.
Nos sirven para proteger la infraestructura crítica.
Es una cuestión de resiliencia.
La infraestructura crítica y el transporte siguen funcionando en nuestro país, incluso en las condiciones más difíciles.
Esto es parte de los acuerdos que les ofrecemos.
Tienen un formato adaptable a las necesidades de cada país y de cada región.
Ya estamos trabajando con socios en el Golfo, en el sur del Cáucaso y en toda Europa para producir estos drones.
Hoy he firmado un acuerdo con Finlandia.
También he firmado un acuerdo de seguridad hoy con Australia.
Y los drones son parte de este acuerdo.
Estamos preparando acuerdos similares con Canadá y con otros países.
Cuando Rusia empezó esta guerra, nunca se podría haber imaginado que nuestros drones de larga distancia algún día llegarían a sus fábricas militares en Siberia y en la península de Yamal, a miles de kilómetros de nuestras fronteras.
Ningún almirante ruso esperaba que fuéramos capaces de hundir sus buques de crucero, que se supone tenían que dominar el mar, pero no pudieron hacer frente a nuestros drones navales.
Y lo mismo con diferentes tipos de drones.
También producimos armas convencionales a un coste inferior que en cualquier otro país, y han sido puestas a prueba.
Ucrania está reforzando su seguridad y nos hemos convertido en prestatario de seguridad para ayudar a otros a conseguir la protección que a nosotros nos ha funcionado y que reduce la posibilidad de que empiecen otras guerras.
La paz a través de la protección.
Señoras y caballeros, piensen en ello.
Ningún dignatario ruso nunca se imaginó que el general invierno, que había luchado siempre del lado de Rusia, iba ahora a apoyar a los que se defienden de Rusia.
Y esto es lo que vamos a conseguir este invierno, si Rusia sigue atacando nuestro sistema de energía, nuestro sistema de calefacción.
Sabemos que puede ser duro para nosotros, pero no tendremos elección.
Haremos que sea doloroso para Rusia también.
Por ello les decimos que estas medidas son importantes, son necesarias.
Antes del invierno, ahora.
Necesitamos diplomacia, necesitamos fuerza.
Poco a poco estamos resolviendo nuestros problemas.
Ayer nos reunimos con el Presidente de Estados Unidos, y esto es exactamente lo que debatimos.
Lamentablemente, no hemos tenido la posibilidad de hablar directamente con el líder de China, que hoy está en América, pero no está aquí.
Él es alguien que podría influir sobre Rusia también, mucho más que otros.
Y queremos que él quiera la paz como nosotros la queremos en Ucrania.
Creemos que el mundo puede hacerlo posible.
Estamos seguros de que el mundo lo necesita.
Estamos hablando de energía, de infraestructura crítica, de seguridad alimentaria.
Estamos hablando de la vida de muchas personas en muchos países.
Se trata de reducir el desarrollo de armas para atacar un proceso que hoy se ha convertido en una amenaza global.
Necesitamos ralentizar el proceso antes de pasar a la etapa siguiente.
Porque el año que viene existe ya la posibilidad de que la inteligencia artificial, no solo las personas, empiecen a tomar decisiones sobre lo que ocurre en el campo de batalla.
Necesitamos la paz antes de llegar a ese punto.
Señoras y caballeros, el líder de Rusia, el hombre que empezó esta guerra, que llevó a todo el mundo, la guerra más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, inevitablemente tendrá que abandonar el mundo.
Pero mientras siga haciendo la guerra, más mal seguirá creando en todo el mundo.
Nada lo puede parar, salvo el valor de las personas.
Esperemos que el valor y la valentía siguen ahí.
Si ustedes creen en lo que dicen los creadores de la inteligencia artificial, dicen que hoy es sobre todo digital, pero algún día pasará de lo digital a los átomos.
Y cuando esto ocurra, mejor que estemos en paz.
Mejor que terminemos las guerras que ya existen.
Nosotros únicamente queremos la seguridad, como todos ustedes, como todos los países.
Y una cosa más.
Desde hace semanas, los europeos han advertido de que Rusia puede ir más allá, penetrar más en Europa, incluso a territorio de la OTAN.
Hay inteligencia que demuestra las intenciones de Rusia.
Y en este momento quiero hablar de los países cuya población Rusia quiere utilizar en una campaña brutal.
Hemos tenido norcoreanos.
Sabemos que Rusia utiliza a ciudadanos de 47 países en esta guerra contra nosotros: Ghana, Nepal, Tayikistán, India, Yemen, Guinea, Zimbabue, Cuba, Bielorrusia, Sudán, Sudáfrica, muchos otros países.
A veces recibimos solicitudes para devolver a estos prisioneros de guerra.
De los vídeos de nuestros drones vemos a personas que mueren en el campo de batalla que no son rusos, personas de sus países.
47 países que han acabado en Rusia a través del engaño y de la traición.
Quiero hablar directamente a todos los representantes de esos 47 países.
¿Saben ustedes lo que está haciendo Rusia con su pueblo, con sus ciudadanos?
Ocúpense de ellos.
No les dejen acabar en el frente ruso.
No dejen que Putin se los lleve a la guerra para ocultar la vergüenza de su locura con las vidas de su pueblo.
Limiten su margen de acción, limiten sus fondos, limiten su guerra.
Y no sean los últimos en sumarse a aquellos que defienden la vida.
Muchísimas gracias a todos.
Gracias a todos los que nos ayudan, a los que están con nosotros y con nuestro pueblo, con nuestros hijos, con Ucrania.
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