16 de septiembre de 2026 — Washington / Estrasburgo
El día que se le vino todo abajo a Trump
Los Países Bajos y Francia ya se llevaron su oro de Nueva York. El fondo de Noruega vende bonos del Tesoro. Y mientras el Congreso vota otra vez contra la guerra de Irán, Canadá recibe una invitación de Bruselas que nunca se le había hecho a nadie.
- El diagnóstico de fondo
- Lo que dice Bessent, y lo que dicen los números
- El bono a 10 años, en su nivel más alto desde 2007
- «Ahora soy la casa»
- Noruega ya empezó a vender
- El dólar, perdiendo terreno silenciosamente
- La contradicción de las sanciones
- El oro que vuelve a casa
- «Es como si los países no confiaran en Estados Unidos»
- La Fed sube la tasa, el mismo día
- Canadá, primer «miembro asociado» de la Unión Europea
- Por qué la invitación no es solo simbólica
Los inversores globales se resisten a los bonos estadounidenses. Los gobiernos extranjeros están sacando su oro de las cámaras de Estados Unidos. Y casi dos años después del inicio del segundo mandato de Trump, la economía mundial busca cada vez más formas de distanciarse de Washington.
El diagnóstico de fondo
Las preocupaciones sobre una deuda de 40 billones de dólares, el uso excesivo de sanciones para resolver problemas de política exterior, y la inclinación de Trump por empujar los límites del Estado de derecho, plantean dudas cada vez más serias sobre el atractivo de Estados Unidos como refugio para la inversión global.
Lo que dice Bessent, y lo que dicen los números
En su testimonio ante el Congreso el martes 15 de setiembre, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó seguir confiando en la credibilidad del sistema financiero estadounidense, argumentando que las subastas de bonos funcionan con éxito y que el dólar sigue prosperando según su cuota de transacciones globales.
El bono a 10 años, en su nivel más alto desde 2007
El ejemplo más evidente de esas grietas apareció en el mercado de bonos: los rendimientos se dispararon, mientras los inversores —preocupados por la creciente deuda nacional— exigen mayor rentabilidad para comprar bonos del Tesoro. Esta semana, el rendimiento del bono a 10 años superó el 5%, su nivel más alto desde 2007. El umbral se cruzó apenas una semana después de que el propio Departamento del Tesoro comprara 5.200 millones de dólares de su propia deuda a 10-20 años, en un intento de inyectar demanda artificial al mercado para bajar esos rendimientos.
«Ahora soy la casa»
Bessent retó a los inversores a apostar contra la economía estadounidense, sosteniendo que no comprenden su fortaleza subyacente.
Noruega ya empezó a vender
El primer gran movimiento de un fondo soberano
Con la situación fiscal a largo plazo de Estados Unidos cada vez más inestable, algunos países empiezan directamente a preguntarse si sigue siendo una inversión inteligente. Este mes, el fondo soberano de Noruega —el mayor del mundo— anunció que planea reducir sus tenencias de bonos del Tesoro mientras busca mayores rendimientos en otros mercados.
El dólar, perdiendo terreno silenciosamente
Casi el 90% de las transacciones de divisas globales todavía se realiza en dólares. Pero la cuota que los bancos centrales mantienen en reservas de dólares viene cayendo de forma constante durante la última década, del 64% en 2015 al 56% a fines de 2025.
La contradicción de las sanciones
Estados Unidos aprovechó durante años el estatus especial del dólar como herramienta de política exterior, imponiendo sanciones duras a adversarios como Irán y Rusia. Este año intentó reducir su propio programa de sanciones, ante la preocupación de que el uso excesivo de la guerra financiera estuviera empujando a otros países hacia alternativas al dólar.
El giro de agosto que contradice ese intento
Bessent cambió de rumbo en agosto al anunciar la Operación Marginado Económico, orientada a estrangular la economía iraní, amenazando con sanciones secundarias a cualquier país que mantenga vínculos económicos con Teherán. Incluso el propio secretario reconoció que, si Estados Unidos se ve obligado a cumplir esa amenaza en toda su magnitud, podría «destruir el sistema financiero global».
China lidera el desarrollo de mBridge, una plataforma de moneda digital transfronteriza junto con Hong Kong, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que permitiría mover dinero más rápido y con comisiones más bajas que la banca tradicional. Rusia e India, por su parte, ya anunciaron que trabajan en un mecanismo propio de monedas digitales para liquidar pagos de comercio internacional, reduciendo su dependencia de instituciones financieras occidentales sancionables.
El oro que vuelve a casa
En 2025, las reservas internacionales mundiales en oro superaron, por primera vez, a las tenencias oficiales extranjeras de bonos del Tesoro estadounidense. Este año, el precio del oro superó los 5.000 dólares por onza troy por primera vez en la historia, mientras los bancos centrales acumulan el metal en medio de conflictos globales crecientes y preocupaciones por la inflación.
Los países que ya sacaron su oro de Nueva York
Este mes, el banco central de los Países Bajos transfirió una gran parte de sus 95 toneladas de reservas de oro fuera de Estados Unidos, citando «creciente malestar geopolítico» y la necesidad de estar preparados para una eventual crisis. En marzo, el Banco de Francia ya había extraído 129 toneladas de oro del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, trasladándolas a París.
«Es como si los países no confiaran en Estados Unidos»
La administración Trump no amenazó con confiscar oro extranjero depositado en el país —pero sí planteó dudas sobre su propia visión del derecho internacional al sugerir, en otros contextos, la idea de colonizar territorios como Groenlandia y Canadá.
El mismo miedo, aplicado a la tecnología
Según Tannebaum, hoy socio de Oliver Wyman, el uso agresivo de aranceles y controles de exportación volvió recelosas a empresas y países europeos frente a la tecnología estadounidense en industrias sensibles como la inteligencia artificial —temiendo que, si dependen de esa infraestructura, Washington pueda usarla en su contra, tal como hizo en disputas previas con China y Rusia—.
La Fed sube la tasa, el mismo día
El mismo día en que se acumulaban todas estas señales de fuga global, la Reserva Federal —a través de su Comité Federal de Mercado Abierto— decidió elevar el rango objetivo de la tasa de fondos federales en un cuarto de punto, situándolo entre 3,75% y 4,00%.
Canadá, primer «miembro asociado» de la Unión Europea
Ese mismo 16 de septiembre, en Estrasburgo, la Unión Europea invitó a Canadá a convertirse en su primer «miembro asociado» —un título pensado para subrayar la creciente cercanía entre ambos, mientras los dos enfrentan el deterioro de sus relaciones con Estados Unidos—.
Mark Carney, el primer ministro canadiense, estaba sentado directamente a la izquierda de Von der Leyen mientras ella pronunciaba el discurso.
Por qué la invitación no es solo simbólica
El contexto que explica el gesto
Trump viene librando una guerra comercial implacable contra Canadá, desafiando directamente su economía. Estados Unidos retiró apoyo a la OTAN y a Ucrania, dejando a la Unión Europea luchando por apuntalar sus propias defensas —empujándola, junto con Canadá, a buscar nuevos socios mientras las alianzas construidas después de la Segunda Guerra Mundial se reconfiguran—.
La invitación podría ser, en la práctica, más un gesto simbólico que un paso significativo hacia una integración real: todavía no está claro cómo la membresía asociada modificaría una relación que ya es estrecha en comercio, tecnología o viajes. Aun así, el anuncio recibió una ovación de pie de la sala de legisladores europeos.
Pero queda claro, más allá de esa aclaración diplomática, que tanto Europa como Canadá se ven hoy atrapados entre una China cada vez más competitiva y un gobierno de Trump a veces abiertamente hostil —el mismo día, además, en que el propio Congreso estadounidense volvía a votar, por quinta vez, para pedirle a Trump que termine la guerra con Irán—.
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