Retrato de Franco, banderas nacionales, soldados y documento de fin de guerra.

Franquismo: 36 años de dictadura en España

1939-1975 — España

Franquismo: 36 años de dictadura en España

De general de brigada a «Caudillo por la gracia de Dios»: la historia completa del régimen que gobernó España desde el final de la Guerra Civil hasta la muerte de Franco.

En esta investigación
  1. Quién era Francisco Franco antes del poder
  2. La Guerra Civil y el ascenso al mando
  3. Las características del régimen
  4. La estructura legal: las Leyes Fundamentales
  5. La represión, en números
  6. Quién apoyó al franquismo, y quién no
  7. Las tres etapas económicas
  8. El Pacto de Madrid con Estados Unidos
  9. Las cuatro etapas políticas del régimen
  10. La agonía final y la muerte de Franco

El franquismo fue el período de la historia de España en que el país estuvo gobernado, de forma dictatorial, por Francisco Franco. Comenzó en 1939, al terminar la Guerra Civil Española, y terminó en 1975 con la muerte del propio dictador —treinta y seis años de un régimen ultranacionalista, católico y militarista que dejó una huella todavía visible en la política española actual.

Quién era Francisco Franco antes del poder

Francisco Franco Bahamonde hizo carrera militar desde joven, y destacó especialmente en la guerra de Marruecos, en la que participó durante más de catorce años, entre 1912 y 1926. Por su disciplina y su desempeño táctico llegó a general de brigada a los 33 años —el más joven de Europa en ese rango en ese momento—, lo que le dio un prestigio enorme dentro del ejército español.

De regreso en España, fue nombrado líder de la Escuela Militar de Zaragoza y más tarde jefe del Estado Mayor. En 1934 fue el encargado de sofocar la Revolución de Asturias, una huelga liderada por grupos socialistas. En 1936, cuando el Frente Popular —una coalición de partidos de izquierda— ganó las elecciones, el gobierno, temiendo que participara de un golpe militar, lo envió a las Islas Baleares como forma de alejarlo del centro de poder.

La Guerra Civil y el ascenso al mando

El golpe de Estado contra la Segunda República —bautizado «Alzamiento Nacional»— se produjo en julio de 1936. Franco, inicialmente reticente, terminó sumándose desde África, no desde la España peninsular. El golpe fracasó en la mayoría de las grandes ciudades, pero desencadenó una guerra civil de tres años entre el bando republicano y el bando sublevado, que se autoproclamó «bando nacional».

El liderazgo de la sublevación estaba pensado originalmente para el general José Sanjurjo, que murió en un accidente aéreo el 20 de julio de 1936. Tras su muerte, la Junta de Defensa Nacional le ofreció a Franco el título de generalísimo, y el 29 de septiembre de ese mismo año lo proclamó Jefe de Estado y «Caudillo de España» —con territorio todavía en manos republicanas—.

Contó con apoyo militar directo de la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras el bando republicano recibía ayuda de la Unión Soviética. La guerra dejó hitos que marcaron la conciencia internacional: la Batalla de Guadalajara, uno de los grandes fracasos militares del bando nacional, y el bombardeo de Guernica en 1937 —ejecutado por la Legión Cóndor alemana sobre población civil vasca—, que le costó al bando franquista un repudio internacional que perduraría durante décadas.

3 añosDe guerra civil
1° abril 1939Fin de la guerra
~500.000Exiliados republicanos a Francia

Con la caída de Barcelona, Madrid y Valencia, el bando nacional se impuso el 1° de abril de 1939. Franco, al mando del único partido político permitido y de las fuerzas armadas, instauró un gobierno personalista que se sostendría durante casi cuatro décadas.

Las características del régimen

Autoritarismo: todo el poder ejecutivo y legislativo se concentraba en la figura de Franco.

Anticomunismo: la represión de movimientos socialistas y comunistas fue un eje central. Bajo el lema «Centinela de Occidente», Franco consiguió el respaldo del bloque occidental durante la Guerra Fría.

Unipartidismo: el Movimiento Nacional (FET de las JONS) fue el único partido legal; el resto operó en la clandestinidad.

Militarismo: el ejército fue uno de los principales grupos de poder, con militares ocupando los cargos estatales más importantes.

Represión: persecución sistemática de republicanos, militantes de izquierda y nacionalistas catalanes y vascos.

Ultracatolicismo: el catolicismo se restauró como religión oficial, controló la educación, y Franco se presentó como un enviado de Dios para «salvar a España».

Ultranacionalismo: exaltación de la unidad nacional española, negación de las autonomías vasca y catalana, y el castellano impuesto como única lengua oficial.

Censura: control militar total de prensa, radio y televisión.

El eslogan que resumía la doctrina oficial era «España, una, grande y libre».

La estructura legal: las Leyes Fundamentales

El franquismo nunca tuvo una constitución en el sentido moderno: en su lugar, fue construyendo a lo largo de los años un conjunto de siete «Leyes Fundamentales del Reino» que funcionaban como su marco jurídico. Entre ellas, el Fuero del Trabajo (1938), que organizó las relaciones laborales bajo control estatal; el Fuero de los Españoles (1945), una declaración de derechos limitada y subordinada a los principios del régimen; la Ley de Sucesión (1947), que declaró a España un reino sin rey, con Franco como regente vitalicio; y la Ley Orgánica del Estado (1966), que formalizó por escrito buena parte de la estructura institucional ya existente.

La represión, en números

La represión franquista no se limitó a la persecución política declarada: incluyó un sistema extenso de campos de concentración —se estima que llegó a albergar a unas 367.000 personas hacia 1940— y trabajos forzados. Uno de los símbolos más elocuentes de esa etapa es el Valle de los Caídos, el monumento monumental construido entre 1940 y 1958 cerca de Madrid, en gran parte con mano de obra de presos políticos republicanos en condiciones de explotación extrema, y donde el propio Franco fue enterrado en 1975 —hasta que sus restos fueron exhumados por decisión judicial en 2019—.

La llamada Ley de Responsabilidades Políticas, aprobada en 1939 con carácter retroactivo hasta 1934, permitió procesar y despojar de bienes a cualquiera que hubiera colaborado, aunque fuera indirectamente, con la Segunda República —una herramienta legal para extender la represión mucho más allá del propio final de la guerra.

Quién apoyó al franquismo, y quién no

El régimen se apoyó, en su origen, en la oligarquía terrateniente y financiera —que recuperó su posición social y se benefició directamente de la política económica intervencionista—, y en las clases medias rurales del norte y Castilla, con fuerte influencia católica. La mayoría de las clases medias urbanas y trabajadoras se oponían a la dictadura, pero la represión y la pobreza extrema de la posguerra impidieron, durante años, que esa oposición lograra organizarse con fuerza real.

Dentro del propio régimen convivían tres grupos de apoyo con intereses distintos: los falangistas, de origen fascista, que controlaban la vida social y sindical a través de organizaciones como el Frente de Juventudes y la Sección Femenina; los militares, que ocuparon la mayoría de los ministerios especialmente en los primeros años; y los católicos, con la jerarquía eclesiástica y organismos como el Opus Dei ejerciendo enorme influencia sobre la educación y la vida institucional —al menos hasta el Concilio Vaticano II, cuando parte de la Iglesia empezó a tomar distancia del régimen—.

Las tres etapas económicas

Década de 1940 — Autarquía

Con la economía devastada por la guerra y el comercio internacional restringido por la Segunda Guerra Mundial, el Estado impuso el racionamiento de alimentos, fijó precios y controló la producción agrícola e industrial en un intento de autosuficiencia nacional.

Década de 1950 — Reestructuración

Se puso fin al racionamiento y se liberó la circulación de mercancías. Hacia el final de la década, tecnócratas profesionales empezaron a incorporarse a la gestión del Estado.

1959 — Plan de Estabilización

Arranca el desarrollismo: apertura a la inversión extranjera, impulso al turismo, incentivos fiscales para la industria. España vive, durante la década siguiente, lo que se conoció como el «milagro económico español».

El Pacto de Madrid con Estados Unidos

Un hito clave, poco mencionado en los resúmenes generales del período, fue la firma de los Pactos de Madrid en 1953 entre España y Estados Unidos. A cambio de autorizar la instalación de bases militares estadounidenses en territorio español —Torrejón, Zaragoza, Morón y la base naval de Rota—, Franco recibió ayuda económica y militar sustancial, y un espaldarazo diplomático que aceleró la salida de España del aislamiento internacional de la posguerra. Fue, en la práctica, el primer gran reconocimiento occidental del régimen: apenas dos años después, en 1955, España ingresó a la ONU.

Las cuatro etapas políticas del franquismo

Primera etapa (1939-1953): posguerra y aislamiento

España quedó devastada social, política y económicamente. El régimen implementó una represión extrema para eliminar cualquier foco de oposición. En plena Segunda Guerra Mundial, aunque Franco se declaró oficialmente neutral, envió la División Azul —cerca de 45.000 soldados voluntarios— a combatir junto a Alemania en el frente oriental contra la URSS entre 1941 y 1943; se estima que murieron unos 4.500 de ellos. Al terminar la guerra, la recién creada ONU excluyó a España por su vínculo con el fascismo derrotado, iniciando el período de aislamiento internacional más duro del régimen.

Segunda etapa (1953-1959): reestructuración

La Guerra Fría benefició a España: su carácter anticomunista la acercó al bloque occidental. Los Pactos de Madrid de 1953 con Estados Unidos y el ingreso a la ONU en 1955 sacaron al régimen del aislamiento, abriendo paso al turismo, la inmigración y el desarrollo económico.

Tercera etapa (1959-1969): desarrollismo económico

El Plan de Estabilización de 1959 profundizó la industrialización y generó una nueva clase media consumidora. Pero también fue la década en que la oposición empezó a visibilizarse con fuerza: huelgas obreras por fuera del sindicato oficial, movilizaciones nacionalistas vascas y catalanas, y en 1961 el primer atentado de ETA. El régimen respondió creando el Tribunal de Orden Público para perseguir opositores, y aprobando en 1966 la Ley de Prensa, que consolidó la censura editorial.

Cuarta etapa (1969-1975): la agonía del franquismo

El 22 de julio de 1969, las Cortes franquistas aprobaron el nombramiento de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco a título de rey, con el título de Príncipe de España —una decisión que buscaba garantizar la continuidad del régimen más allá de la vida del propio dictador—.

El deterioro de la salud de Franco obligó a que, en 1973, delegara sus principales funciones de gobierno por primera vez en 34 años de mandato ininterrumpido. Contexto de la transferencia de poder de 1973

Franco designó como su sucesor político —distinto del sucesor a título de rey— a Luis Carrero Blanco, su colaborador más fiel durante todo el régimen. El 20 de diciembre de 1973, ETA lo asesinó en Madrid con una bomba colocada bajo la calle que hizo volar su auto por encima de un edificio de cinco pisos —la Operación Ogro, el atentado más letal de la organización contra el franquismo—. Fue sucedido por Carlos Arias Navarro, otro hombre de máxima confianza del dictador.

En 1974 estalló una crisis económica con inflación y desempleo en alza, que multiplicó las huelgas de trabajadores, estudiantes y nuevos movimientos sociales —feminismo, movimiento vecinal—. El malestar se agravó con el aumento de la actividad terrorista de ETA y del FRAP.

20 dic. 1973Asesinato de Carrero Blanco
27 sept. 1975Últimas ejecuciones del franquismo
20 nov. 1975Muerte de Franco

El 27 de septiembre de 1975, apenas dos meses antes de su muerte, el régimen ejecutó a cinco militantes de ETA y el FRAP condenados en juicios sumarísimos —las últimas ejecuciones de la dictadura—. La medida generó una ola de condena internacional sin precedentes: varios países europeos retiraron a sus embajadores de Madrid, y hubo manifestaciones y ataques a embajadas españolas en distintas capitales del continente.

El final

El grave estado de salud de Franco lo llevó, en octubre de 1975, a transferir sus poderes al príncipe Juan Carlos como jefe de Estado interino. Franco murió el 20 de noviembre de 1975, poniendo fin a treinta y seis años de dictadura. Al año siguiente comenzó la transición española a la democracia, un proceso que en 1977 incluyó una Ley de Amnistía —conocida después como parte del «Pacto del Olvido»— que dejó sin investigación judicial los crímenes cometidos durante el franquismo, una decisión que sigue siendo objeto de debate político y judicial en España hasta el día de hoy.


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