Google, Amazon y Microsoft: proveedores de guerra
Un contrato de 1.200 millones de dólares, millones de llamadas palestinas interceptadas y almacenadas en servidores de Irlanda y Países Bajos, ataques aéreos dirigidos con inteligencia artificial. El Proyecto Nimbus y el escándalo Azure no son teorías conspirativas — son documentos públicos, posts de LinkedIn y contratos firmados.
Hay una forma de hablar de vigilancia masiva y tecnología militar que convierte todo en teoría conspirativa. Microchips en las vacunas, control mental, Agenda 2030 como plan secreto de exterminio. Esa narrativa es útil para algo: distrae la atención de lo que realmente ocurre a plena luz del día, con documentos públicos, comunicados de prensa y posts de LinkedIn.
Lo que ocurrió con el Proyecto Nimbus y el escándalo Azure no necesita especulación. Está documentado por The Guardian, +972 Magazine, Local Call y The Intercept. Los contratos son reales. Las declaraciones son públicas. Los servidores existen. Y las consecuencias — ataques aéreos dirigidos con inteligencia artificial sobre Gaza — son medibles en vidas humanas.
El Proyecto Nimbus: 1.200 millones para modernizar el ejército israelí
En 2019, el Ministerio de Finanzas de Israel lanzó el Proyecto Nimbus con un objetivo declarado: modernizar la infraestructura tecnológica del gobierno israelí migrando sus sistemas a la nube. La licitación duró tres años. En 2021, Google y Amazon se impusieron a Microsoft y Oracle para quedarse con el contrato.
El precio: 1.200 millones de dólares.
Desde el principio, el ejército israelí — las Fuerzas de Defensa de Israel, FDI — estuvo en el centro del proyecto. No como usuario periférico sino como parte constitutiva. Una declaración del Ministerio de Finanzas israelí de 2022 al medio Mako fue explícita:
«Nimbus es un proyecto para suministrar servicios de nube pública al gobierno, al departamento de defensa y a las FDI. Los cuerpos de seguridad pertinentes fueron socios de este proyecto desde su primer día, y siguen siéndolo de pleno derecho.» — Ministerio de Finanzas de Israel, 2022
Las FDI no solo eran usuarias del sistema — tenían voz y voto en qué empresas ganaban el contrato. Un informe de auditoría de la Contraloría del Estado de Israel de 2021 señalaba que el Ministerio de Defensa y las FDI eran «partes cruciales del equipo que trabaja en la licitación, tanto en la creación de los requisitos como en la evaluación de los resultados».
Qué tecnologías incluía Nimbus
Documentos de formación proporcionados a usuarios de Nimbus en el gobierno israelí — revelados por The Intercept en julio de 2022 — detallaban las capacidades específicas de Google a las que el contrato daba acceso:
· Detección de rostros
· Seguimiento de objetos
· Análisis de sentimientos
· Aprendizaje automático aplicado
· Análisis masivo de datos
· Desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial
En 2023, Google presentó su modelo de IA Gemini directamente a la Policía israelí, la Agencia Digital Nacional y la Dirección Cibernética Nacional de Israel en un evento Nimbus.
El contrato tenía además una cláusula que eliminaba cualquier margen de maniobra para las empresas: según un abogado del Ministerio de Finanzas israelí citado por el Times of Israel, Google y Amazon tenían prohibido negar servicios a entidades gubernamentales concretas. Eso incluía, necesariamente, a las FDI.
La industria de defensa israelí también quedó incorporada. Rafael Advanced Defense Systems e Israel Aerospace Industries — fabricantes de armas respaldadas por el gobierno israelí — fueron declaradas «clientes obligatorios» de Google y Amazon a través del Proyecto Nimbus.
Una investigación publicada en octubre de 2025 por +972 Magazine, Local Call y The Guardian añadió otra capa: como parte del acuerdo, Google y Amazon estaban obligadas a notificar en secreto a Israel si un tribunal extranjero les ordenaba entregar datos almacenados en sus plataformas. La soberanía judicial de terceros países quedaba subordinada a los intereses del gobierno israelí.
El escándalo Azure: un millón de llamadas por hora
Si el Proyecto Nimbus era la infraestructura, el escándalo Azure fue la aplicación más concreta — y más perturbadora — de esa infraestructura.
En noviembre de 2021, Yossi Sariel, comandante de la Unidad 8200 — el equivalente israelí de la NSA estadounidense — viajó a Seattle para reunirse personalmente con Satya Nadella, CEO de Microsoft. El objetivo era ambicioso: crear un sistema capaz de almacenar un millón de llamadas telefónicas por hora.
Las llamadas eran de civiles palestinos en Gaza y Cisjordania.
Microsoft construyó para Israel un área personalizada y segregada dentro de Azure, específicamente diseñada para este propósito. Hasta el 70% de la inteligencia más clasificada de Israel comenzó a almacenarse en esa infraestructura. Los servidores estaban ubicados principalmente en Países Bajos e Irlanda — territorio de la Unión Europea.
Tres fuentes de la Unidad 8200 confirmaron que este sistema basado en la nube ayudó a dirigir ataques aéreos letales y moldeó operaciones militares en territorio palestino ocupado. — The Guardian, +972 Magazine, Local Call — agosto 2025
La historia permaneció en las sombras desde 2021. Fue en agosto de 2025 cuando periodistas de The Guardian, +972 Magazine y Local Call la destaparon. La investigación reveló que Microsoft no solo almacenaba los datos sino que había creado infraestructura específica para facilitar operaciones de inteligencia militar.
La respuesta de Microsoft
El 25 de septiembre de 2025, tras la publicación y una investigación externa que confirmó elementos centrales del reportaje, Microsoft cortó el acceso. Brad Smith, presidente de la compañía, declaró que Microsoft «no proporciona tecnología para facilitar la vigilancia masiva de civiles».
La declaración llegó cuatro años después de que comenzara el programa. Y después de que esa tecnología hubiera contribuido a dirigir ataques aéreos sobre Gaza.
El patrón: Big Tech como infraestructura militar
Nimbus y Azure no son casos aislados. Son la manifestación más documentada de un patrón que se repite: las grandes empresas tecnológicas operando como proveedores de infraestructura militar bajo contratos que eliminan su capacidad de negarse.
Google, que en 2018 canceló el contrato Maven con el Pentágono después de que miles de empleados protestaran por el uso de su IA en drones militares, firmó Nimbus un año después. Amazon Web Services es el proveedor de nube de la CIA desde 2013. Microsoft tiene contratos con el ejército de Estados Unidos para usar su tecnología de realidad aumentada en combate.
La diferencia entre estos contratos y los de antes no es de naturaleza sino de escala y sofisticación. La IA permite ahora hacer en milisegundos lo que antes requería ejércitos de analistas: identificar objetivos, rastrear movimientos, analizar comunicaciones, predecir comportamientos.
Lo que el escándalo Azure demostró es que esa capacidad puede aplicarse a la vigilancia masiva de una población civil entera — y que los servidores pueden estar en Irlanda mientras los efectos se producen en Gaza.
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Fuentes: The Guardian (agosto y octubre 2025). +972 Magazine. Local Call. The Intercept (julio 2022). Times of Israel. Mako. Contraloría del Estado de Israel, informe de auditoría 2021. Ministerio de Finanzas de Israel, declaración 2022. LinkedIn: Shahar Bracha (junio 2020), Shay Mor (2023), Omri Nezer (junio 2023).
Este artículo tiene propósito informativo y analítico.
