Netanyahu dice que atacar antes de las elecciones no sería «conveniente», pero no descarta nada. El Ejército israelí refuerza tropas en todos los frentes. Y según CNN, Washington ya preparó paquetes de ataque que incluyen la MOAB — un arma pensada, según sus propias fuentes, más para el impacto psicológico que para la eficacia militar real.
Israel permanece en máxima alerta ante advertencias de inteligencia y amenazas abiertas de funcionarios iraníes de que el régimen podría atacar al país antes o el mismo día de las próximas elecciones, previstas para el 27 de octubre. En paralelo, medios estadounidenses revelaron que Donald Trump ordenó preparar opciones de ataque contra Irán que incluyen el uso de la bomba no nuclear más potente del arsenal de EE.UU. — una decisión que, según sus propias fuentes militares, pesa tanto por su efecto político como por su utilidad real en el terreno.
Netanyahu: «o somos nosotros o ellos»
El primer ministro Benjamin Netanyahu viene insistiendo desde hace semanas en que el régimen iraní busca atacar a Israel en el corto plazo. En una entrevista con Kan News el 14 de octubre, fue categórico sobre el futuro del régimen —aunque matizado sobre el momento de actuar—:
El régimen «debe irse» — aunque atacar primero a Irán no sería «conveniente» antes de las elecciones.
Benjamin Netanyahu, a Kan News, 14 de octubre de 2026Consultado sobre si el régimen podría colapsar antes del día de la votación, respondió sin vueltas:
«No, no creo que eso sea realista. O somos nosotros o ellos. Me aseguraré de que sean ellos y no nosotros — que sean ellos los que caigan.»
Benjamin NetanyahuEs una formulación que no cierra ninguna puerta: dice que atacar antes de las elecciones «no sería conveniente», pero no dice que no vaya a pasar.
El estado de emergencia que se extiende, elección tras elección
En ese contexto, el ministro de Defensa, Israel Katz, pidió al gobierno prorrogar el estado de emergencia nacional —vigente desde febrero— hasta el 3 de noviembre, una semana después de las elecciones del 27 de octubre. Katz justificó el pedido en la «situación especial en el frente interno», con evaluaciones de seguridad que advierten de una «alta probabilidad» continua de un ataque contra la población civil israelí.
Bajo esta figura, el Mando del Frente Nacional de las FDI puede emitir instrucciones de emergencia a la población civil, incluyendo límites estrictos o prohibiciones sobre actividades educativas y reuniones públicas. La emergencia actual fue declarada con el inicio de la Operación León Rugiente contra Irán, el 28 de febrero, y desde entonces se extendió varias veces por decisión del gobierno. Estaba previsto que venciera el 20 de octubre — siete días antes de las elecciones.
El jefe del Estado Mayor de las FDI, teniente general Eyal Zamir, reforzó esas advertencias en un comunicado del 14 de octubre, con un tono que combina prevención y amenaza:
«A la luz del aumento en el número de alertas en todos los frentes y la sensibilidad de este periodo, el potencial de escalada ha crecido. […] Hemos reforzado nuestras tropas y elevado nuestro nivel de preparación, y seguimos preparándonos para escenarios en los que puedan intentarse sorprendernos.»
Teniente general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor de las FDIY cerró con una advertencia apenas disimulada:
«Las FDI están en un alto nivel de preparación para lanzar extensas operaciones ofensivas contra cualquiera que intente dañar a civiles israelíes.»
Eyal ZamirWashington ya tiene los paquetes de ataque listos
El mismo 14 de octubre, CNN informó que los ejércitos de Estados Unidos e Israel llevan adelante preparativos intensos para una posible reanudación de la guerra contra Irán — y que esos planes incluyen la opción de usar la GBU-43/B, la llamada «madre de todas las bombas» o MOAB.
Según una fuente consultada por CNN, Trump ordenó preparar paquetes de ataque que incluyen objetivos de «mucha infraestructura energética», con el uso de una MOAB pensado casi como un gesto simbólico — «un signo de exclamación que simboliza la victoria» — antes de una retirada rápida de tropas de la región.
«El MOAB es un arma de operaciones de información masiva que es excelente para una gran despeje de áreas, pero poco más. Definitivamente no está diseñada como ojiva de penetración profunda», dijo una fuente a CNN.
Otra fue más explícita sobre el dilema político detrás de la decisión: «El presidente desafortunadamente se ha puesto en una situación en la que casi se ve obligado a hacer algo y, sin la munición diseñada para penetrar ese nivel […] hay que fijarse en los efectos psicológicos para los que el MOAB está bien preparado.»
El reporte de CNN no aclara si esa decisión se tomaría antes o después de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, a principios de noviembre. Netanyahu, por su parte, dijo en la misma entrevista con Kan que Trump «entiende la amenaza» que representa el régimen iraní.
Qué es, en concreto, la bomba que Washington tiene lista
La GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast —la MOAB— es una bomba guiada convencional de gran radio de detonación, desarrollada para el Ejército de Estados Unidos y presentada, al momento de su creación, como la bomba no nuclear más poderosa jamás construida. Pesa 9,5 toneladas, de las cuales 8,4 son explosivo de alta potencia, y se lanza desde la rampa de carga de un avión Hercules C-130, guiada por GPS y estabilizada con paracaídas.
Su potencia equivale a unas 11 toneladas de TNT — apenas una milésima parte de la bomba atómica de Hiroshima, equivalente a 13.000 toneladas. Es decir: es enorme para una bomba convencional, pero está lejos, en varios órdenes de magnitud, de cualquier arma nuclear. Y según los propios militares estadounidenses citados por CNN, no fue diseñada para penetrar instalaciones profundamente enterradas y fortificadas — exactamente el tipo de blindaje que protege al programa nuclear iraní. Su valor, admiten las fuentes, es sobre todo de impacto: un arma hecha para dominar titulares, no búnkeres.
Una ventana de riesgo que coincide, dos veces
El cuadro completo deja una coincidencia difícil de ignorar: Israel vota el 27 de octubre, Estados Unidos vota una semana después, y en el medio hay un presidente israelí que necesita mostrar fortaleza en tiempos de guerra, un presidente estadounidense bajo presión para «hacer algo» con una herramienta que, según sus propios asesores, pesa más por su efecto en los titulares que por su eficacia militar real, y un régimen iraní que, según Israel, amenaza con atacar justamente en esa ventana.
Ni Netanyahu ni Trump cerraron la puerta a nada. Uno dice que atacar ahora «no sería conveniente» sin decir que no lo hará; el otro ya tiene listos paquetes de ataque sin haber anunciado una decisión. Entre esas dos frases a medio cerrar, y con el estado de emergencia en Israel extendido hasta pasadas las urnas, la región entera queda a la espera de una decisión que ninguno de los dos líderes se comprometió, todavía, a no tomar.
También en Bastión
→ Netanyahu presiona a Trump por Irán antes de las elecciones
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café