Israel doctrina de guerra permanente — operaciones militares en múltiples frentes

Israel: la doctrina de la guerra sin fin

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Israel: la doctrina de la guerra sin fin

Tres años de conflicto simultáneo en Gaza, Líbano, Siria, Irak, Yemen, Irán y Cisjordania. Una nueva doctrina militar que abandona la disuasión y adopta la «preparación permanente». 130 empresas de 23 países sosteniéndola. El costo: 112.000 millones de dólares y contando.

Bastión · Geopolítica · 2026

La doctrina de seguridad de Israel nació en los años 50 con una lógica simple: disuasión, alerta temprana y victoria decisiva. Guerras cortas, contundentes y terminales que dejaran al adversario sin capacidad ni voluntad de volver a atacar. Durante décadas, ese modelo funcionó — o al menos lo pareció.

El 7 de octubre de 2023 lo rompió en pedazos.

Desde entonces, Israel ha estado inmerso en un conflicto simultáneo en múltiples frentes que abarca Gaza, Líbano, Siria, Irak, Yemen, Irán y Cisjordania. Lo que comenzó como una serie de campañas militares interconectadas se ha convertido en algo cualitativamente diferente: una guerra sin horizonte de finalización, sin victoria decisiva posible, sin salida política definida. Una guerra permanente institucionalizada como doctrina.

112B
Costo estimado en dólares de la guerra de Gaza — Banco de Israel
130
Empresas de 23 países identificadas como proveedoras militares activas
7
Frentes de conflicto simultáneos activos desde octubre de 2023
+30
Meses de operaciones militares continuas a mayo de 2026

De la disuasión a la «preparación permanente»

La doctrina de seguridad israelí no es estática. Evolucionó desde los tres pilares originales de Ben-Gurion — disuasión, alerta temprana y victoria decisiva — hasta la «Doctrina Dayan», centrada en represalias abrumadoras diseñadas para imponer costos insostenibles a los adversarios. Luego vino la tristemente célebre «Doctrina Dahiye», asociada al uso de fuerza desproporcionada y destrucción sistemática de infraestructura civil en zonas vinculadas a grupos armados.

Cada evolución fue una respuesta a un fracaso anterior. El 7 de octubre de 2023 expuso el colapso de los tres pilares originales simultáneamente: la disuasión falló, la alerta temprana falló, la victoria decisiva se volvió inalcanzable.

A principios de 2026, el jefe del Estado Mayor israelí Eyal Zamir anunció una nueva estrategia: la «preparación permanente». La doctrina abandona la gestión de conflictos en favor de la neutralización preventiva de amenazas antes de que se conviertan en peligros estratégicos. Contempla además la ampliación de los perímetros de seguridad para separar físicamente a Israel de sus adversarios.

«La doctrina de la ‘defensa avanzada’ representa poco más que un impulso casi reflejo, estratégicamente miope y, en última instancia, insostenible.» — Eran Etzion, ex subdirector del Consejo de Seguridad Nacional de Israel

El marco tiene un nombre más revelador entre sus críticos: el modelo de la «Super Esparta». Una visión que el propio Netanyahu ha invocado para describir la trayectoria futura del país — un Estado organizado permanentemente en torno a la guerra, la movilización y la dominación militar como condición de existencia.

La paradoja estratégica

El sociólogo israelí Yagil Levy describe la nueva doctrina como el reflejo de una «conciencia paranoica» que genera las amenazas que pretende eliminar. Cuanto más persigue Israel la seguridad absoluta mediante la dominación militar, mayor es la inestabilidad que produce.

«Abre la puerta al exterminio, el desplazamiento forzado o la imposición de un control absoluto sobre grupos clasificados como una amenaza existencial para el Estado.» — Yagil Levy, sociólogo israelí

La paradoja tiene una dimensión geográfica y demográfica irresoluble. Israel carece de profundidad estratégica significativa y sus reservas de personal son limitadas. A diferencia de estados más grandes, no puede absorber fácilmente interrupciones prolongadas en la vida civil, la movilización de reservistas, la productividad económica y la estabilidad social sin generar tensiones internas crecientes.

El Banco de Israel estimó el costo económico total de la guerra de Gaza en aproximadamente 352.000 millones de séqueles — 112.000 millones de dólares. Las movilizaciones reiteradas, las interrupciones en la producción y la falta de inversión siguen lastrando el desempeño económico.

Cuanto más persigue Israel la seguridad absoluta mediante la dominación militar, mayor es el riesgo de afianzar la inestabilidad que pretende eliminar.

Giuseppe Dentice, analista del Observatorio Mediterráneo del Instituto San Pío V, advierte que el peligro no reside en un colapso inmediato sino en un agotamiento gradual: la erosión de la confianza en las instituciones, el debilitamiento de la cohesión social, la creciente polarización política y la disminución de la confianza en la sostenibilidad de la movilización permanente.

130 empresas de 23 países: el ecosistema de la guerra permanente

Una guerra permanente requiere una infraestructura permanente. Una investigación de fuentes abiertas realizada por Arabi Post identificó 130 empresas de 23 países de seis continentes que continuaron suministrando a Israel armas, tecnologías, apoyo logístico y servicios industriales desde octubre de 2023 hasta mayo de 2026 — a pesar de los reiterados llamamientos internacionales y las medidas de la ONU instando a detener las transferencias.

La geografía del apoyo militar

Estados Unidos — 43 empresas, más de un tercio del total. Entre ellas: Boeing, Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics, Palantir, Google, Microsoft, Amazon y Caterpillar.

Europa — 39 empresas en 13 países. Alemania encabeza el continente con 9 firmas, seguida de Gran Bretaña y Serbia.

Israel — 22 empresas nacionales: Elbit Systems, Israel Aerospace Industries, Rafael Advanced Defense Systems.

Asia: India con 7 empresas, más compañías de Japón, Corea del Sur y China.

Lo que la investigación subraya es que las cadenas de suministro militares modernas van mucho más allá de las fábricas de municiones y las líneas de producción de aeronaves. Incorporan tecnologías de doble uso — electrónica, telecomunicaciones, software, sistemas logísticos, materiales industriales e infraestructura en la nube — que funcionan como soporte continuo de las capacidades militares a lo largo del tiempo.

La columna vertebral digital

Microsoft, Google y Amazon reciben atención especial en la investigación, descritas como la columna vertebral de la infraestructura de computación en la nube e inteligencia artificial de Israel. La plataforma Azure de Microsoft, junto con Google Cloud y Amazon Web Services a través del Proyecto Nimbus — un contrato valorado en 1.200 millones de dólares — fueron identificados como componentes principales de un sistema utilizado para el procesamiento masivo de datos y el soporte operativo en el campo de batalla.

Según la investigación, estos sistemas desempeñan funciones operativas al recopilar y procesar grandes cantidades de información y acelerar la toma de decisiones en combate — creando lo que equivale a una infraestructura digital capaz de respaldar operaciones simultáneas en múltiples frentes.

La ciberseguridad, los sistemas de IA, los servicios en la nube y la infraestructura de procesamiento de datos representan aproximadamente el diez por ciento de los sectores identificados en la investigación — una proporción pequeña en número pero estratégicamente central en función.

Una guerra que se sostiene a sí misma

Lo que emerge del análisis combinado de la doctrina israelí y su ecosistema de apoyo es un sistema que se retroalimenta. La doctrina de guerra permanente requiere una infraestructura permanente. La infraestructura permanente — contratos a largo plazo, cadenas de suministro globales, sistemas de IA integrados — hace que la guerra sea más fácil de sostener y más difícil de detener.

No hay un botón de apagado. Los contratos tienen cláusulas que impiden negarse a proveer. Los sistemas de inteligencia artificial procesan información en tiempo real. Las cadenas logísticas están optimizadas para la continuidad operativa. A medida que las operaciones se extendieron desde Gaza hacia el Líbano, Siria e Irán, la dependencia de estas estructuras de suministro globales no disminuyó — se intensificó.

La pregunta que la doctrina de la «preparación permanente» no responde es la más simple: ¿cuándo termina? Y la respuesta implícita en su propia lógica es perturbadora — no termina. Esa es la doctrina.



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Fuentes: Arabi Post, investigación de fuentes abiertas sobre cadenas de suministro militar israelí (octubre 2023 – mayo 2026). Banco de Israel, estimaciones de costo económico de la guerra de Gaza. The Cradle, entrevista con Giuseppe Dentice (OSMED). Instituto Italiano de Estudios Políticos Internacionales, Eran Etzion. Yagil Levy, sociólogo israelí, citado en múltiples medios. Declaraciones del jefe del Estado Mayor Eyal Zamir, Conferencia de Líderes del Frente Interno, enero 2026.

Este artículo tiene propósito informativo y analítico.

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