Agua brotando de un tubo en paisaje árido con persona.

Le cortaron el agua a su familia para llenar una piscina de colonos

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Investigación · Cisjordania
Le cortaron el agua a su familia para llenar una piscina de colonos

Colonos israelíes se apoderaron en junio de la tubería de riego que abastecía a un agricultor palestino en el valle del Jordán y desviaron el agua hacia una pileta recreativa. El ministro de Finanzas israelí ya prometió apoyo económico para convertirla en atracción turística. El agricultor tiene el título de propiedad de la tierra desde 1957. Los colonos van armados, y le dijeron a Reuters que los palestinos «ya no se atreven a acercarse».

160+Instalaciones de agua atacadas este año
95%De manantiales del valle del Jordán, tomados
1957Año del título de propiedad de la tierra
2Años que Nemer lleva recibiendo amenazas
Video: el desvío del manantial de Fasayil hacia la piscina de colonos

Un manantial que daba de comer a un pueblo entero

En un día abrasador de verano, colonos israelíes se bañaban en una piscina de Cisjordania construida con agua desviada de un manantial que, hasta junio, regaba los cultivos de la localidad palestina de Fasayil, en el fértil valle del Jordán. Los residentes dependían de ese manantial desde hacía generaciones —no solo para el riego, sino como fuente de empleo, y como complemento al suministro israelí de agua a sus hogares, irregular y muchas veces insuficiente.

«Nuestro suministro de agua sigue cortado hasta el día de hoy, lo que nos priva del agua de la que dependemos para nuestros hogares, nuestros medios de vida y nuestras tierras agrícolas», dijo a Reuters Saad Nemer, agricultor de la zona. Sus invernaderos y campos, que normalmente estarían llenos de berenjenas, calabacines y sandías, quedaron sin sembrar: la tierra, sin agua, está abrasada.

De tubería de riego a atracción turística en semanas

Colonos israelíes tomaron el control de la tubería de riego de Fasayil en junio y canalizaron el agua hacia una antigua piscina situada en un yacimiento arqueológico cercano. La reconversión fue rápida: poco después, los propios colonos empezaron a promocionar la piscina como atracción turística israelí, y el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich —de extrema derecha—, prometió apoyo económico para el proyecto. «Ahora están desarrollando un parque recreativo alrededor de la piscina», contó Nemer.

«El corte del agua por parte de los colonos nos ha causado pérdidas y ha supuesto que muchas familias pierdan su trabajo y sus medios de vida», agregó. Nemer relató además que un trabajador de la zona fue golpeado por colonos, y que él mismo recibe amenazas desde hace dos años por intentar acercarse al manantial que legalmente le pertenece.

«Ya no se atreven a acercarse»

Yishai Shreiber, colono israelí de 21 años que se bañaba en la piscina cuando Reuters visitó el lugar en agosto, no ocultó el efecto disuasorio buscado: «Ahora que ven a toda esta multitud, a todos estos grandes grupos de judíos que vienen aquí a bañarse, tienen miedo de venir.» Shreiber fue más allá y planteó directamente la premisa que sostiene la ocupación de la zona: que Cisjordania pertenece al pueblo judío, y que si los palestinos no aceptan la «autoridad judía», deben marcharse.

Ahora que ven a toda esta multitud, a todos estos grandes grupos de judíos que vienen aquí a bañarse, tienen miedo de venir. Yishai Shreiber, colono israelí, 21 años

El papel que prueba de quién es la tierra

Nemer no se queda solo con el reclamo verbal: le mostró a Reuters un documento de propiedad de tierras de 2025 expedido por COGAT, el organismo militar israelí encargado de administrar la política civil en los territorios ocupados —es decir, un documento emitido por la propia autoridad israelí que reconoce sus derechos sobre la parcela. Además presentó un mapa de 1957, previo a la ocupación de 1967, elaborado para el registro de sus títulos de propiedad, que muestra que sus tierras incluían tanto el manantial como el sitio donde hoy está la piscina. Consultados por Reuters, ni COGAT ni el propio Smotrich respondieron a las solicitudes de comentarios.

Una «guerra del agua» con nombre y con cifras

El caso de Fasayil no es aislado: según datos de Naciones Unidas, los colonos israelíes atacaron este año al menos 160 instalaciones de agua y saneamiento en territorio palestino. El investigador de campo Fares Foqahaa estimó que los colonos ya controlan el 95% de los manantiales del norte del valle del Jordán, desplazando comunidades enteras que dependían de ellos.

Adel Yassin, funcionario de la autoridad del agua de la Autoridad Palestina, describió el patrón sin rodeos: «Considero que esto es una guerra del agua. Es la bala silenciosa que mata a los palestinos sin hacer ruido» —en referencia a un proceso deliberado de volver insostenible la vida palestina en la región, sin necesidad de un solo disparo.

El mismo patrón de corte de agua apareció esta semana en Qusra, otra localidad de Cisjordania: los colonos que mantenían sitiadas tres viviendas también cortaron el agua y la electricidad a las familias adentro, en un episodio que este medio ya documentó en profundidad.

El respaldo político no es un secreto

El gobierno de coalición de extrema derecha de Israel supervisó, según el propio reclamo palestino, una expansión masiva de los asentamientos que —en palabras del propio Smotrich— busca «enterrar la idea de un Estado palestino». Más de 150 de los 193 Estados miembros de la ONU reconocen ese Estado, concebido sobre Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este. Naciones Unidas y la mayoría de los países consideran los asentamientos ilegales bajo el derecho internacional que regula la ocupación militar; Israel tomó Cisjordania en la guerra de 1967 y sostiene que se trata de un territorio en disputa, no ocupado.

Es exactamente ese respaldo institucional —un ministro prometiendo fondos públicos para convertir un manantial robado en atracción turística— lo que separa este caso de un simple abuso local: no es un grupo de colonos actuando por fuera del sistema, es el sistema mismo, en su nivel más alto, legitimando y financiando el despojo.


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