Liberman: Netanyahu es una carga para Trump
El líder de Yisrael Beytenu asegura que el primer ministro desmanteló la relación con Washington y que su gobierno ya perjudica a Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
Avigdor Liberman no suele guardarse las palabras, y esta vez tampoco lo hizo. En una entrevista reciente con The Jerusalem Post, el líder de Yisrael Beytenu trazó un diagnóstico brutal sobre el estado de la relación entre Israel y su principal aliado: Benjamin Netanyahu, dijo, ya no es un socio para Washington. Es un problema.
La frase no es menor viniendo de alguien que conoce el aparato de seguridad y diplomacia israelí desde adentro. Liberman ha sido ministro de Defensa, ministro de Asuntos Exteriores y ministro de Finanzas en gobiernos anteriores, y lleva más de tres décadas en la política israelí. Hoy es uno de los críticos más feroces de Netanyahu, y su partido es pieza central del bloque opositor que busca desplazarlo en las elecciones que, según la ley, deben celebrarse a más tardar el 27 de octubre.
Un golpe a la imagen de Israel en Estados Unidos
Según Liberman, Trump «ha entendido que había dado demasiado» a Netanyahu, y que el desgaste ya golpea al primer ministro israelí tanto en lo electoral como en lo político. Pero el daño, advierte, no se queda ahí adentro.
«Esto también supone un golpe severo para la posición de Israel en la opinión pública estadounidense», dijo. Y fue más allá: «Nunca ha habido una actitud tan negativa. Cuanto más declive Gaza, más se deteriora también la imagen de Israel.» La conclusión de Liberman es tajante — el gobierno de Netanyahu «no está haciendo nada al respecto» y logró deteriorar simultáneamente la situación de seguridad y la diplomática.
Consultado sobre si, como primer ministro, estaría dispuesto a decirle que no a Trump, Liberman no dudó: «Lo haría. He estado involucrado en el liderazgo de este país durante unos 20 años, e Israel ya ha superado algunas de sus disputas más duras con Estados Unidos.» Y remató con una frase que resume su crítica de fondo: «Con todo respeto, tenemos que actuar. Seguimos siendo un país soberano. No somos una república bananera.»
Para Liberman, la diferencia con el pasado es clara. Netanyahu supo mantenerse firme frente a presidentes como Bill Clinton y Barack Obama. Lo que cambió, dice, no fue Washington — fueron las prioridades del propio Netanyahu, hoy volcado en cancelar su juicio penal y la orden de arresto de la Corte Penal Internacional en su contra, además de sostener a toda costa su bloque de coalición.
«Una coalición dispuesta a sacrificarlo todo»
Liberman fue especialmente duro con la naturaleza del gobierno actual, al que calificó de «coalición antisionista». Apuntó en particular contra la legislación que impulsan los partidos jaredíes (ultraortodoxos) con respaldo oficial, que según sus críticos profundiza la evasión del servicio militar justo cuando las Fuerzas de Defensa de Israel atraviesan una severa escasez de personal.
«Está dispuesto a sacrificarlo todo. Esta es realmente una coalición dispuesta a sacrificar soldados, las FDI y la sociedad israelí en su conjunto, solo para preservar el bloque y mantenerse en el poder», afirmó sobre Netanyahu. Y fue todavía más lejos al hablar de seguridad: aseguró que si él hubiera sido primer ministro, los atentados del 7 de octubre nunca habrían ocurrido, y advirtió que la situación de seguridad actual de Israel es peor que en la víspera de la masacre de Hamás en 2023.
La pelea por el reclutamiento jaredí
De cara a las elecciones, Liberman confirmó que mantendrá una postura dura en torno a la conscripción de los jaredíes en las FDI: impulsará legislación para eliminar cualquier exención y bloquear la ayuda financiera estatal a quienes evadan el servicio.
Esa posición lo distancia del enfoque de Gadi Eisenkot, líder del Partido Yashar — hoy la fuerza más grande dentro del bloque opositor según las últimas encuestas —, cuyo plan contempla exenciones del 3% de cada cohorte jaredí anual para el estudio de la Torá, en un esquema similar al que ya reciben músicos y deportistas de élite. Aun con la diferencia de fondo, Liberman fue generoso con su rival interno: «Obviamente, su visión del mundo y la mía son diferentes, pero le respeto. Es un hombre de valores.»
Consultado sobre si respaldaría a Eisenkot para liderar el bloque opositor, Liberman evitó comprometerse y ordenó sus prioridades: primero, sacar a Netanyahu del poder; recién después, discutir quién ocupa qué cargo. «La cuestión de quién será primer ministro y quién recibirá qué cargo debería quedar para la segunda fase», explicó. También descartó de plano competir en una alianza electoral.
Los números que maneja Liberman
Yisrael Beytenu sostiene una línea de seguridad belicista, respalda la expansión de los asentamientos en Cisjordania y defiende con firmeza la separación entre religión y Estado. Liberman dice notar un apoyo creciente hacia su partido desde sectores inesperados: «Hay mucha gente en la alta tecnología. También veo que parte del movimiento Likud está cambiando», señaló.
Liberman sostiene que las encuestas televisivas capturan solo una muestra reducida de la población, y que el apoyo real al bloque opositor es mayor al que reflejan los sondeos habituales.
Gantz, en la mira
La entrevista también dejó munición para el propio campo opositor. Liberman cuestionó con dureza al diputado Benny Gantz, líder del Partido Azul y Blanco, quien no descartó integrar un gobierno junto a Netanyahu. Según Liberman, Gantz está «buscando venganza» contra todo el bloque opositor detrás de sus llamados a formar un «amplio gobierno sionista».
Tampoco le creyó al propio Netanyahu, cuando este habla de un «amplio gobierno nacional»: «Es una manipulación. No quiere lidiar con los problemas reales. No quiere que se hablen de los fallos de seguridad del 7 de octubre», disparó Liberman. «Ni siquiera define qué quiere decir con ‘gobierno nacional amplio’. Ya existía tal gobierno, el formado con Benny Gantz. Recordamos cómo terminó aquello.»
«Claramente, todo esto es un espectáculo. Lo único que le interesa a Netanyahu es cómo sobrevive y cómo mantiene su posición», concluyó Liberman, que insistió en que los desafíos que enfrenta Israel — Hezbolá, Hamás, las fuerzas revolucionarias iraníes — «no van a desaparecer» por más maniobra política que haga el primer ministro. «Ahora mismo, él está jugando a la política. Soy optimista de que, al final, ganaremos», cerró.
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