Los Chicago Boys: el laboratorio económico sobre cadáveres
En 1955, con fondos del gobierno americano, un grupo de jóvenes economistas chilenos viajó a estudiar con Milton Friedman en Chicago. Dieciocho años después, cuando Pinochet tomó el poder, tuvieron la oportunidad que ningún economista tiene en democracia: aplicar sus teorías sin debate, sin oposición y sin posibilidad de que el electorado los frenara. El resultado fue llamado «milagro económico». Lo que ocultó ese nombre es más revelador que el milagro.
Hay una pregunta que los defensores del modelo económico de Pinochet rara vez responden: ¿por qué el experimento de libre mercado más radical del siglo XX se aplicó en Chile y no en algún país con libertad de prensa, partidos políticos en funcionamiento y sindicalistas que pudieran protestar?
La respuesta es directa: porque en democracia nadie habría aceptado ese nivel de shock económico. Las políticas que los Chicago Boys implementaron entre 1973 y 1990 requerían exactamente lo que la dictadura garantizaba — la imposibilidad de resistencia organizada.
El origen: el Proyecto Chile de 1955
La historia comienza antes del golpe. En 1955, el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago lanzó el «Proyecto Chile» — una colaboración con la Universidad Católica de Santiago financiada con fondos de ayuda del gobierno de Estados Unidos.
El objetivo era claro: llevar a estudiantes chilenos prometedores a Chicago para formarlos en economía de libre mercado bajo la tutela de Milton Friedman y George Stigler — dos de los economistas más influyentes del siglo XX y pilares del pensamiento neoliberal. La agenda intelectual, como describe el material disponible, era «el libre mercado y el monetarismo, un desafío a la ortodoxia dominante en Chile.»
Los economistas que pasaron por Chicago y regresaron a Chile — entre ellos Sergio de Castro, Rolf Lüders y Miguel Kast — comenzaron a ocupar puestos académicos en la Universidad Católica. Sus ideas eran una alternativa opositora al modelo económico de la Unidad Popular de Salvador Allende. Pero en democracia no tenían suficiente peso para imponerse.
Necesitaban otra cosa.
El golpe como oportunidad
El 11 de septiembre de 1973, Pinochet derrocó a Allende. Y los Chicago Boys tuvieron lo que ningún economista tiene normalmente: acceso total al poder sin contrapesos.
«Sólo cuando el gobierno socialista de Allende fue derrocado por un golpe militar en 1973, los Chicago Boys tuvieron la oportunidad de reformar el sistema económico, lo que hicieron con entusiasmo.» — Descripción del propio proceso en fuentes académicas sobre los Chicago Boys
La palabra «entusiasmo» merece atención. Se aplicaron políticas de shock económico — reducción drástica del gasto público, liberalización de precios, apertura comercial — mientras el régimen ejecutaba opositores, torturaba sindicalistas y desaparecía a quienes pudieran organizar resistencia. El contexto no era un accidente — era la condición que hacía posible el experimento.
Las reformas: qué hicieron exactamente
Las políticas económicas de los Chicago Boys
- Apertura comercial: eliminación de barreras al comercio exterior y reducción drástica de aranceles. Los productos locales compitieron con importaciones sin protección — muchas industrias nacionales no sobrevivieron.
- Privatizaciones masivas: venta de empresas estatales en minería, banca, telecomunicaciones e industria al sector privado. Muchas fueron adquiridas a precios muy bajos por grupos económicos cercanos al régimen.
- Desregulación financiera: apertura del sistema bancario a la competencia extranjera y liberalización del mercado de capitales.
- Eliminación de regulaciones laborales: flexibilización que debilitó la capacidad de negociación de los trabajadores — en un contexto donde los sindicatos ya estaban prohibidos o perseguidos.
- Sistema de pensiones privado: reemplazo del sistema público de seguridad social por cuentas individuales administradas por empresas privadas (AFP). Esta reforma sigue vigente — y sigue siendo fuente de protestas en Chile hasta hoy.
El «milagro» y lo que ocultaba
Los defensores del modelo hablan del «milagro económico chileno» — el crecimiento del PIB durante ciertos períodos de los años 70 y 80. Lo que ese relato omite es relevante.
La otra cara del experimento
La crisis de 1982: La desregulación financiera que los Chicago Boys implementaron produjo una burbuja especulativa que explotó en 1982. El PIB chileno cayó un 14%. El desempleo llegó al 30%. El propio Pinochet tuvo que intervenir el sistema bancario — nacionalizando parcialmente lo que habían privatizado — para evitar el colapso total. Es la mayor crisis económica de la historia reciente de Chile, y ocurrió exactamente por las políticas que los Chicago Boys habían diseñado.
La desigualdad: Chile se convirtió en uno de los países más desiguales de América Latina durante este período. El crecimiento benefició desproporcionadamente a quienes ya tenían capital. Los sectores populares vieron reducirse sus salarios reales y desaparecer los servicios públicos que los sostenían.
Las AFP: El sistema de pensiones privado, presentado como modernización, ha dejado a generaciones de chilenos con jubilaciones miserables. Las protestas de 2019 que sacudieron Chile — el «estallido social» — tuvieron como uno de sus ejes centrales el rechazo al sistema de pensiones que los Chicago Boys diseñaron hace cincuenta años.
«A la dictadura de Pinochet debe reconocérsele no sólo el manejo de la pobreza, como lo señalaban sus publicistas en el exterior, sino el haber creado tanta pobreza necesitada de manejo.» — Mario Rapoport, historiador y economista, en entrevista con Télam, 2023
Los números respaldan esa lectura. El crecimiento promedio entre 1974 y 1983 fue del 1,4% anual — por debajo del promedio chileno del período 1950-1972, antes del experimento. En 1984, el 40% más pobre de la población recibía apenas el 9% del ingreso total, mientras el 20% más rico se quedaba con el 61%. La riqueza no solo no se distribuyó — se concentró.
La pregunta que el debate evita
Milton Friedman visitó Chile en 1975 y se reunió con Pinochet. Después defendió las políticas económicas del régimen argumentando que el crecimiento económico eventualmente generaría libertad política. La frase que circuló fue que Chile era un «milagro económico.»
Lo que el debate académico sobre los Chicago Boys suele evitar es la pregunta más básica: ¿puede evaluarse un experimento económico separado del contexto político en que se aplicó? ¿Es legítimo contabilizar el «crecimiento» sin contabilizar que los sindicalistas que habrían negociado salarios más altos estaban presos o muertos, que los partidos que habrían moderado las políticas más extremas estaban prohibidos, y que la prensa que habría documentado los costos sociales estaba censurada?
La respuesta honesta es que no. Un experimento que solo es posible bajo condiciones de represión política no puede evaluarse como si esas condiciones fueran neutrales.
El legado que sobrevivió a la dictadura
En 1990, Pinochet entregó el poder a Patricio Aylwin. La dictadura terminó. Pero las reformas económicas de los Chicago Boys no. La constitución de 1980, diseñada bajo la dictadura, incorporó principios económicos que hicieron muy difícil revertir las privatizaciones y la desregulación.
Chile gobernó durante décadas con los mismos marcos económicos heredados de la dictadura — independientemente de qué partido estuviera en el poder. Fue recién en 2019, con el estallido social más masivo de la historia chilena reciente, que esa continuidad comenzó a cuestionarse con fuerza desde la calle.
El proceso constituyente que siguió — y que finalmente no logró reemplazar la constitución de Pinochet — mostró cuánto había calado el modelo y cuán difícil era desmantelarlo desde adentro del sistema que el propio modelo había construido.
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un caféFuentes principales: Juan Gabriel Valdés, Pinochet’s Economists: The Chicago School of Economics in Chile (1995). Orlando Letelier, «The Chicago Boys in Chile: Economic Freedom’s Awful Toll», The Nation (1976). Milton Friedman, cartas y declaraciones sobre Chile (1975). CEPAL, datos sobre desigualdad y crecimiento en Chile 1973-1990. Informe Rettig sobre violaciones de derechos humanos bajo la dictadura (1991). Datos de desempleo y crisis bancaria de 1982: Banco Central de Chile. Mario Rapoport, entrevista en Télam, septiembre 2023. Sebastián Edwards, The Chile Project: The Story of the Chicago Boys and the Downfall of Neoliberalism (2023).
Este artículo tiene propósito histórico e informativo.
