Europa regula lo que Washington liberó
Desde el 1 de julio, Binance dejó de operar en la UE por no obtener licencia MiCA. Solo 210 de más de 1.200 empresas cripto pasaron el filtro. Mientras Europa construye el marco regulatorio más estricto del mundo, Trump desreguló el sector en EEUU e invierte directamente en stablecoins. El choque es inevitable.
El 1 de julio de 2026, Binance — la mayor bolsa de criptomonedas del mundo — dejó de operar en la Unión Europea. No porque Europa la expulsara directamente, sino porque no obtuvo la licencia MiCA, el nuevo marco regulatorio europeo para criptoactivos que entró en vigor a finales de 2024 y cuyo período transitorio se cerró definitivamente este mes. Al mismo tiempo, al otro lado del Atlántico, Donald Trump promulgó la ley GENIUS para regular las stablecoins con un marco mucho más permisivo, e invierte directamente en el sector a través de World Liberty Financial. Dos modelos opuestos para la misma industria. Y en el medio, 33 billones de dólares en transacciones anuales de stablecoins, el 95% de ellas respaldadas en dólares americanos.
Qué es MiCA y qué cambió el 1 de julio
MiCA — Markets in Crypto-Assets — es la primera ley integral de la Unión Europea para la industria cripto. Aprobada en 2023 y con entrada en vigor completa a finales de 2024, somete a plataformas de intercambio, brókeres y proveedores de monederos digitales a un tipo de supervisión formal similar a la que desde hace décadas se aplica a bancos y otras firmas financieras.
El objetivo declarado es reemplazar el mosaico fragmentado de normas nacionales — 27 regímenes distintos, uno por Estado miembro — por un único marco normativo para todo el bloque. Una empresa autorizada bajo MiCA en Irlanda obtiene un «pasaporte» para operar en todos los países de la UE. Pero a cambio debe cumplir requisitos concretos: capital mínimo, modelo de gestión, protección de fondos de clientes y prevención del blanqueo de capitales.
Desde que las normas centrales entraron en vigor, los operadores existentes pudieron seguir funcionando con sus antiguas inscripciones nacionales durante un período transitorio. Ese período se cerró el 1 de julio de 2026 sin prórroga — la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) lo confirmó en abril.
El resultado: de más de 1.200 empresas que operaban con registros nacionales en la UE, solo 210 obtuvieron la autorización completa MiCA. Una tasa de conversión inferior al 18%. La gran mayoría del antiguo mercado quedó sin licencia cuando venció el plazo.
Binance retiró su solicitud MiCA en Grecia y anunció que buscará autorización en otro Estado miembro. Afirma que continúa comprometida con el mercado europeo y espera obtener la licencia «en los próximos meses» — sin fecha oficial. En España, donde se estiman unas 500.000 cuentas activas de Binance, los usuarios deben buscar plataformas alternativas o trasladar sus fondos a monederos de autocustodia.
Lo que MiCA no cubre todavía — y por qué Trump lo complica
El marco MiCA tiene una laguna que la propia Comisión Europea reconoce y que se ha vuelto urgente: no regula de forma específica a los emisores de stablecoins no comunitarios que actúan en el mercado europeo. Una empresa americana puede emitir una stablecoin vinculada al dólar, ofrecerla a usuarios europeos y operar al margen del marco regulatorio de la UE.
Esa laguna tenía importancia limitada hasta que Trump convirtió las stablecoins en un eje de su política económica. En 2025 promulgó la ley GENIUS — Guiding and Establishing National Innovation for US Stablecoins — que establece un marco regulatorio americano para estos criptoactivos, considerablemente más permisivo que MiCA. Y tiene intereses personales directos en el sector a través de World Liberty Financial, la empresa de criptomonedas que fundó con sus hijos antes de las elecciones de 2024.
Dado que el presidente de Estados Unidos ha realizado importantes inversiones en stablecoins, la UE está sometida a una presión creciente para aclarar cómo regular a las empresas de fuera de la UE que emiten esos criptoactivos y operan en Europa.
— Euronews, citando a diplomáticos comunitarios, julio 2026El 95% de las stablecoins en circulación en el mundo están respaldadas por dólares estadounidenses. Trump ve en ellas una herramienta de expansión de la divisa americana — una forma de mantener la hegemonía del dólar en las transacciones internacionales digitales, al margen del sistema bancario tradicional. Si Europa regula estrictamente las stablecoins emitidas fuera de la UE, limita el alcance de ese proyecto. Y el presidente de Estados Unidos tiene intereses personales en que ese proyecto funcione.
Dos modelos opuestos para la misma industria
Marco regulatorio integral único para los 27 países. Licencia obligatoria para operar. Requisitos de capital, gestión y protección de clientes. Supervisión formal equivalente a la banca. Plazo cerrado sin prórroga. 1.200 empresas reducidas a 210 autorizadas.
Revisión en curso para incorporar emisores no comunitarios de stablecoins y nuevas tecnologías como la tokenización. El BCE desarrolla infraestructuras propias — Pontes y Appia — para adaptarse a los nuevos medios de pago digitales.
Marco específico para stablecoins, más permisivo que MiCA. Desmantelamiento del equipo del DOJ especializado en delitos cripto. Indulto presidencial al fundador de Binance — condenado por lavado de dinero para grupos terroristas. Acuerdo comercial de 2.000 millones entre Binance y la empresa cripto de Trump.
Trump ve las stablecoins como herramienta de expansión del dólar en transacciones internacionales. El 95% de las stablecoins mundiales ya están respaldadas en dólares. La desregulación es también política exterior monetaria.
La contraposición no es solo regulatoria — es filosófica. Europa parte de la premisa de que el mercado cripto necesita las mismas salvaguardas que el sistema financiero tradicional para proteger a los consumidores y prevenir el lavado de dinero. EEUU bajo Trump parte de la premisa de que la regulación frena la innovación y que el mercado debe autorregularse. Ambas posiciones tienen argumentos. Y las consecuencias de cuál modelo prevalezca a escala global serán significativas.
La revisión que viene — y el choque que se avecina
La Comisión Europea está consultando a las partes interesadas hasta el 30 de septiembre sobre si reabre la legislación MiCA para ampliar su alcance. Los diplomáticos comunitarios consultados por Euronews son directos: la revisión es inevitable. «Reabrir el expediente parece inevitable en este momento, no solo a la luz de la posición expresada por varias instituciones europeas, sino también para adaptarlo a los desarrollos normativos y tecnológicos más recientes a escala mundial», señaló uno de ellos.
Lo que esa revisión buscará, entre otras cosas, es cerrar la laguna de las stablecoins emitidas fuera de la UE — lo que afectaría directamente a los productos americanos que operan en el mercado europeo. Y ahí es donde el choque con Washington se vuelve concreto: Europa regulando productos en los que el presidente de EEUU tiene intereses personales declarados.
En paralelo a la revisión de MiCA, el Banco Central Europeo presentó a finales de marzo una nueva estrategia de pagos que incluye dos infraestructuras propias — Pontes y Appia — diseñadas para adaptar al BCE a la tokenización y a la tecnología de registros distribuidos. Europa no solo está regulando el mercado existente — está construyendo su propia infraestructura alternativa.
El euro digital, aunque avanza lentamente, forma parte del mismo proyecto estratégico: reducir la dependencia del dólar en las transacciones digitales internacionales. Lo que Trump ve como expansión del dólar vía stablecoins, Europa lo ve como un desafío a su soberanía monetaria.
Para las empresas que sí obtuvieron licencia MiCA — Coinbase en Irlanda, Kraken en Irlanda y Luxemburgo, Revolut en Chipre — el panorama es diferente. La salida de competidores sin licencia les abre mercado. «Lo que veremos después del 1 de julio es un mercado más pequeño, más institucional y con un pasaporte real. No es un mercado en retirada, es un mercado que madura», señaló a Euronews Miguel Zapatero, responsable jurídico de Crossmint.
Ese mercado más pequeño y más regulado es exactamente lo contrario de lo que Trump quiere para las stablecoins americanas en Europa. Y esa tensión — entre la soberanía regulatoria europea y los intereses económicos y geopolíticos americanos en el sector cripto — es el siguiente capítulo de un conflicto que acaba de empezar.
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