Cuatro fuentes dicen que la idea de limitar la velocidad de Starshield —y dejar a Kiev casi sin defensa antidrones— partió del propio Musk, y que Trump «estuvo de acuerdo». Ambos la habían negado públicamente.
Elon Musk se acercó a Donald Trump con la propuesta de introducir límites de velocidad en Starshield, la versión militar de su red satelital Starlink, según pudo saber The Telegraph. La medida dificultó las defensas de Ucrania contra drones y misiles rusos, de acuerdo con cuatro fuentes familiarizadas con las conversaciones.
Quién empezó: la versión que ambos negaron
Durante días, tanto la Casa Blanca como Musk se cruzaron la responsabilidad por la desaceleración de Starshield. El miércoles, Musk negó ser responsable de limitar el acceso a Starlink y culpó a la Casa Blanca, afirmando que «cualquier límite de velocidad o uso» fue «decidido por el ejército estadounidense y, en última instancia, por el presidente». El viernes, un funcionario estadounidense anónimo citado por la AFP insistió en que «el presidente nunca hizo ninguna solicitud» de reducir los servicios para Ucrania.
Pero según una de las fuentes de The Telegraph, Trump «estuvo de acuerdo» con la sugerencia de Musk, allanando el camino para que el Pentágono ejecutara la ralentización. Un alto funcionario europeo y dos fuentes ucranianas bien informadas confirmaron esa versión.
«Tuiteó que era inocente y que fue la administración estadounidense la que lo hizo. La realidad es que ambos estaban en ella.»
Fuente senior citada por The TelegraphEl motivo: el miedo al rechazo en Europa
La misma fuente sostiene que, tras lo que se describió como una «noche de carnicería» en Kiev por un apagón provocado por un bombardeo ruso, Musk se alarmó por la posibilidad de una reacción adversa de los consumidores europeos —SpaceX también vende Starlink a clientes civiles en el continente. De ahí, según esa lectura, su salida pública a desmarcarse y cargarle el costo político a la Casa Blanca.
Lo que significó en el terreno
El límite de velocidad impuesto redujo los drones que usan Starshield a unos 160 km/h, lo que hizo prácticamente imposible interceptar las andanadas rusas de drones a reacción y misiles, que viajan al doble de esa velocidad. Zelensky calificó la desaceleración como una «sorpresa muy peligrosa y desagradable». El viernes dijo que las señales se estaban restableciendo, aunque no a los niveles previos: «¿Han vuelto a los límites de velocidad anteriores? No. ¿Pero va a volver ahora? Sí.»
En 2023 Musk ya había confirmado que rechazó pedidos de Kiev para usar Starlink en ataques con drones sobre Crimea, para «no ser cómplice de un acto grave de guerra». Este año, en cambio, fue elogiado por ucranianos por bloquear el acceso ilegal de soldados rusos a la red.
El telón de fondo: la pelea Trump-Zelensky por las refinerías
El episodio ocurre en medio de una disputa abierta entre Trump y Zelensky por los ataques ucranianos a refinerías de petróleo rusas, que Washington acusa de disparar los precios de la energía antes de las elecciones de medio término. «Todo lo que está haciendo es subir el precio mundial del petróleo», dijo Trump a Newsmax. Funcionarios estadounidenses ya habían advertido a los negociadores de Kiev que Washington podría cortar inteligencia y apoyo si no se detenían esos ataques a larga distancia.
El mismo viernes en que se conoció este informe, Trump había anunciado el acuerdo para levantar sanciones a Rusia y comprar diésel a Putin —la orden ejecutiva que suspendió la Ley Graham. Mientras tanto, saliendo hacia un mitin en Georgia, volvió a cargar contra Zelensky: dijo que «no era un gran fan» suyo y que era «más difícil de tratar que Putin». Sobre quién inició la guerra, evitó responsabilizar a Putin: «Conozco los detalles, vale, y en algún momento los revelaré.»
Musk culpa al Pentágono y a Trump. La Casa Blanca dice que Trump «nunca hizo ninguna solicitud». El Pentágono no explicó las restricciones.
La idea fue de Musk. Trump la avaló. Ambos lo sabían y ambos, según una fuente, «estaban en ella» cuando se ejecutó.
Europa, mirando de cerca
El episodio reavivó las advertencias sobre la dependencia europea de Musk y SpaceX. Una fuente dijo a The Telegraph que Polonia había liderado esas advertencias dentro de la UE. El canciller polaco Radek Sikorski escribió en redes: «Como vuestros clientes europeos, os estamos vigilando.» La UE apunta a tener operativo Iris2, su propio sustituto de Starlink, para 2030.
Zelensky llegó a Bruselas el viernes «magullado» tras su cruce verbal con Trump, buscando más respaldo europeo. Dijo a los líderes de la UE que la guerra costará unos 155.000 millones de euros en 2027 y pidió al menos 70.000 millones de euros adicionales «para defensa, armas y resiliencia». Diplomáticos señalaron que varios líderes le aconsejaron moderar sus críticas a Trump, por temor a que Washington redujera aún más su apoyo a Kiev.
Si la versión de The Telegraph se sostiene, el que le vendió a Kiev los ojos para cazar drones es el mismo que después le bajó la cuota de visión a mitad de bombardeo — y encima salió primero a decir que no fue él.
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