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Netanyahu bloquea la investigación del 7 de octubre

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Netanyahu bloquea la investigación del 7 de octubre

Tres años después de la peor catástrofe en la historia de Israel, no hay comisión estatal de investigación. El contralor que intentó llenar ese vacío fue frenado por el Tribunal Superior. Y el único documento «oficial» sobre lo ocurrido lo escribió el principal imputado moral: el propio Netanyahu, que usó la oportunidad para culpar a todos menos a sí mismo.

Bastión · Medio Oriente · Junio 2026

El lunes, el Tribunal Superior de Justicia de Israel dictaminó que el contralor del Estado, Matanyahu Englman, no puede completar ni publicar sus análisis sobre ocho cuestiones clave relacionadas con los fallos que resultaron en la invasión y masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023. La sentencia pone fin a una prolongada batalla legal sobre los únicos intentos de revisión oficial que existían sobre la catástrofe —porque, casi tres años después del ataque más devastador en la historia del país y el día más mortífero para los judíos desde el Holocausto, Israel sigue sin tener una comisión estatal de investigación.

Lo que el tribunal bloqueó

El tribunal determinó que Englman excedió su autoridad al investigar cuatro asuntos específicos: el dinero catarí que Israel canalizó hacia Hamás en Gaza antes del ataque; la defensa de la frontera con Gaza; la conducta de las agencias de inteligencia y funcionarios gubernamentales ante las alertas de un posible ataque; y la respuesta del gobierno, el Shin Bet y las FDI durante el propio ataque.

La lógica jurídica del fallo es que la autoridad del contralor estatal es, en principio, revisar y comparar las acciones del gobierno con las normas vigentes —no realizar investigaciones destinadas a establecer la realidad fáctica de un hecho—, y que su competencia tampoco se extiende a cuestiones de política y estrategia en materia de seguridad y asuntos exteriores.

Otros cuatro informes del contralor relacionados con el 7 de octubre tampoco pueden publicarse en su formato actual: Englman deberá rehacerlos porque no consultó con funcionarios clave antes de redactar los borradores. El tribunal señaló como caso especialmente grave que Englman hubiera identificado al exjefe del Estado Mayor de las FDI, Herzi Halevi, como responsable de al menos algunos aspectos de la catastrófica invasión, sin haberlo entrevistado jamás.

Por qué no hay comisión estatal

Las investigaciones del contralor existían únicamente porque Netanyahu se negó —y sigue negándose— a establecer una comisión estatal de investigación, la máxima autoridad investigadora de Israel. La razón que da para oponerse es que esa comisión sería nombrada por el poder judicial, y que eso la haría parcial. El mismo poder judicial que su gobierno está presionando para limitar.

En su lugar, Netanyahu propone una comisión «democrática y equilibrada» con la mitad de sus integrantes elegidos por el gobierno y la otra mitad por la oposición —una propuesta que la oposición rechaza de plano—. Las encuestas de opinión muestran regularmente que una clara mayoría de israelíes apoya la comisión estatal independiente.

Con la investigación del contralor bloqueada y sin comisión estatal, el único documento «oficial» sobre los hechos previos al 7 de octubre es el que escribió el propio Netanyahu.

Las memorias contra el documento

En febrero, Netanyahu publicó sus respuestas de 55 páginas al contralor, repletas de citas seleccionadas de protocolos del gabinete. El argumento central es que él insistió repetidamente en asesinar a los líderes de Hamás y que fueron los jefes de seguridad quienes bloquearon esa política, cubriendo reuniones desde 2014 hasta las semanas anteriores al ataque de 2023.

El problema es que ese relato choca frontalmente con lo que el propio Netanyahu escribió en sus memorias, publicadas un año antes del 7 de octubre. En «Bibi: My Story», describió por qué se había negado a conquistar Gaza:

Eso solo podría hacerse con la destrucción masiva de Gaza, con decenas de miles de civiles muertos. Tras destruir el régimen de Hamás, Israel tendría que gobernar a dos millones de gazatíes por un período indefinido. No tenía intención de hacerlo, especialmente porque tenía la mirada fija en Irán, una amenaza mucho mayor. Benjamin Netanyahu · «Bibi: My Story», publicado antes del 7 de octubre de 2023

En sus respuestas al contralor, sin embargo, su entonces aliado Naftali Bennett —hoy su principal rival electoral— aparece retratado como alguien que se opuso a eliminar a Hamás. Exactamente lo contrario de lo que Netanyahu escribió sobre él un año antes. La incongruencia fue señalada de inmediato por la oposición y por varios medios israelíes.

Lo que quedó fuera del documento

Informes televisivos israelíes señalaron que los protocolos del Shin Bet contradicen elementos de la cronología que Netanyahu presentó sobre la mañana del ataque.

El corresponsal militar de Channel 13 declaró ante una comisión civil independiente que Netanyahu «declaró en múltiples ocasiones antes del 7 de octubre que no creía de ninguna manera en la posibilidad de una acción militar para derrocar al régimen de Hamás».

El ex jefe del Shin Bet, Nadav Argaman, declaró en 2024 que fue él quien presionó durante años para eliminar a los jefes terroristas, y que fue el gobierno de Netanyahu quien lo bloqueó.

Informes de esa semana indicaron además que Netanyahu rechazó once oportunidades para matar a Sinwar en los meses previos al ataque.

«Netanyahu se opone porque expondría sus mentiras»

El propio ex ministro de Defensa Yoav Gallant —despedido por Netanyahu durante la guerra— calificó al primer ministro directamente de mentiroso tras la publicación del documento.

La decisión de alistar todo el sistema de reservistas la tomé yo a las 9 de la mañana del 7 de octubre, y Netanyahu repitió mi orden más tarde. No es de extrañar que Netanyahu se oponga a una comisión estatal de investigación, que seguramente expondría sus mentiras. Yoav Gallant · Ex ministro de Defensa de Israel

El líder de la oposición Yair Lapid recordó que advirtió públicamente el 20 de septiembre de 2023 —apenas diecisiete días antes del ataque— que Israel estaba «peligrosamente cerca de un conflicto violento en múltiples frentes» y que todos los jefes de los servicios de seguridad estaban alertando al gobierno sobre un enfrentamiento inminente.

El diputado Elazar Stern, del comité parlamentario de Defensa y Asuntos Exteriores, exigió acceso a las versiones sin censurar de los protocolos que Netanyahu citó, señalando que el primer ministro «solo citó partes de frases y partes de discusiones que le resultan cómodas.»


La ironía que nadie en el gobierno nombra

Desde el oficialismo, el diputado Simcha Rothman —uno de los principales artífices de los intentos del gobierno de limitar el poder judicial— criticó el fallo del tribunal que bloqueó al contralor, calificando la situación de una ironía y escribiendo que Israel vive «los últimos días de Pompeya.»

La ironía que Rothman no mencionó es la más evidente de todas: el mismo gobierno que quiere limitar los poderes del tribunal se queja de que el tribunal bloqueó una investigación. Y la misma coalición que se opone a una comisión nombrada por el poder judicial es la que dirige el único proceso de investigación posible —el que ella misma controla.

Lo que piden las familias

Muchas familias de las víctimas del 7 de octubre se han unido a recursos legales ante el propio Tribunal Superior, intentando obligar al gobierno a establecer la investigación independiente que Netanyahu bloquea. Mientras tanto, el gobierno avanza en la Knéset para aprobar una legislación que crearía una investigación políticamente controlada —con procedimientos que la oposición prometió boicotear.

La masacre del 7 de octubre debe ser investigada por una verdadera comisión estatal de investigación. La seguridad del Estado de Israel está en juego y las familias en duelo merecen justicia. Yair Golan · Presidente del partido opositor Los Demócratas

Tres años después del peor ataque en la historia de Israel, el principal imputado moral sigue sin ser investigado por ninguna autoridad independiente. Y la única versión «oficial» de lo que pasó antes del 7 de octubre es la que él mismo escribió. Si no se establece con claridad quién omitió qué, cuándo y por qué, no hay forma de corregir los procedimientos, las cadenas de mando ni los sistemas de alerta. El mismo fallo estructural puede repetirse. Y las 1.200 personas que murieron ese día merecen, como mínimo, que alguien con autoridad real pueda decir qué falló — y quién falló.



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Fuentes: The Times of Israel, «High Court rules comptroller overstepped authority in several October 7 probes» (junio 2026). The Times of Israel, «Placing blame elsewhere, Netanyahu shares his answers to state comptroller’s Oct. 7 investigation» (febrero 2026). Declaraciones de Yoav Gallant, Yair Lapid, Yair Golan, Avigdor Liberman y Elazar Stern recogidas en cobertura de medios israelíes. Benjamin Netanyahu, «Bibi: My Story» (2022).

Este artículo tiene propósito informativo y analítico.

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