Una instrucción militar no especificada, un jefe del Estado Mayor que pide autorización por escrito, una oposición que habla de traición y un presidente estadounidense pidiendo explícitamente el voto para «terminar el trabajo» contra Irán.
A dos días de las elecciones a la Knéset del martes 27 de octubre, Israel vive una acumulación de frentes abiertos que —según denuncia buena parte de la oposición, desde el centro hasta la derecha dura— parecen apuntar todos en la misma dirección: sostener en el poder al primer ministro Benjamin Netanyahu. Una «confrontación sin precedentes» con el jefe del Estado Mayor de las FDI, una escalada retórica con Irán, un nuevo y explícito respaldo de Donald Trump, y una polémica propuesta económica sobre criptomonedas se entrelazan en la recta final de la campaña.
El choque con Eyal Zamir
Según informó el Canal 12 el domingo 25 de octubre, citando fuentes anónimas, se viene desarrollando una confrontación sin precedentes entre Netanyahu y Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor de las FDI, en torno a una instrucción del primer ministro para una acción militar no especificada. Funcionarios de defensa citados por el canal creen que esa acción podría conducir a un rápido enfrentamiento con Irán poco antes de las elecciones.
Zamir se habría estado resistiendo a ejecutarla, solicitando más deliberaciones y documentación firmada por Netanyahu sobre la autorización legal para la acción. El asunto, según el reporte —emitido dentro de las limitaciones de la censura militar israelí—, llegó a un punto crítico en las 24 horas previas. Una fuente militar citada por el canal describió el riesgo: «Esto se relaciona con una acción que podría provocar un estallido con Irán, en un momento sensible y dramático, creando este [potencial] error de cálculo.» Otras fuentes señalaron preocupación entre los líderes militares por un posible intento de la dirección política de «utilizar la cuestión iraní en beneficio político.»
El Canal 13 había informado el jueves anterior que Zamir dijo en una reunión privada que no veía necesidad operativa de atacar Irán antes de las elecciones: «No vemos indicios de necesidad de atacar a Irán antes de las elecciones. Si determinamos que es necesario un ataque contra Irán, lo llevaremos a cabo.» La tensión entre ambos habría sido evidente también en una reunión tensa en la base aérea de Palmahim el domingo, donde el clima fue descrito como «extremadamente agrio». Una fuente de seguridad de alto nivel agregó, sin dar más detalles: «La historia no olvidará el papel que Zamir ha desempeñado en los últimos días.»
Consultado sobre el reportaje en una entrevista con Channel 14, Netanyahu lo calificó de «tontería» y dijo que «no hubo pelea» con Zamir. En esa misma entrevista, afirmó que recientemente había «instruido a las FDI y al Mossad para derrocar al régimen iraní» — declaración que, según el propio reporte, no parecía estar vinculada a la instrucción específica de los últimos días.
La oposición, en bloque, habla de amenaza a la seguridad
La respuesta política fue inmediata y abarcó un arco ideológico amplio. El líder de Yashar, Gadi Eisenkot, escribió en X: «Netanyahu, te estoy vigilando», y agregó que el primer ministro «se niega a entender que la seguridad de Israel no es una herramienta en un juego político, que las vidas de los ciudadanos israelíes y soldados de las FDI no son inútiles, y que el Estado de Israel no es su propiedad privada.» Eisenkot había dicho horas antes, en un acto de campaña: «Veo las encuestas, conozco los datos y conozco a Netanyahu. No se detendrá ante nada — ni mentiras, ni medidas extremas — para mantenerse en el poder.»
Yair Lapid, número dos de B’Yachad, escribió que Netanyahu «quiere provocar una escalada y un conflicto con Irán solo para posponer las elecciones. El hombre se ha descontrolado. Debemos enviarlo a casa.» Yair Golan, presidente del partido Demócrata y exsubjefe de las FDI, pidió no permitir «ninguna medida militar que carezca de una razón clara de seguridad, un objetivo estratégico y un plan de acción responsable», y agregó: «Cuando los ciudadanos de Israel salgan a votar el martes 27 de octubre, deben recordar: Netanyahu representa una amenaza para la seguridad de Israel. No dudará en sacrificar la vida de nuestros hijos por su supervivencia en la víspera de las elecciones — eso es lo que las FDI intentan bloquear.»
«No tengo ninguna duda de que Bibi está intentando arrastrar a Israel a una acción militar por la fuerza para impedir las elecciones. Este comportamiento equivale a traición hacia el Estado y su seguridad.» — Avigdor Liberman, presidente de Yisrael Beytenu
Que esa acusación provenga de Liberman —figura identificada históricamente con una línea dura en materia de seguridad, no con el campo pacifista— es parte de lo que le da peso político al reclamo. Liberman pidió a Zamir que protegiera a las FDI y a sus soldados, y que no «los arriesgara por el temor del primer ministro de perder las elecciones.»
La escalada retórica con Irán
En paralelo, Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz intensificaron su retórica hacia Teherán. El domingo, frente a una batería de misiles antibalísticos Arrow en la base de Palmahim, Netanyahu advirtió que Irán o sus aliados podrían atacar en los próximos días e instó a Teherán a no «poner a prueba» a Israel: «Les estoy advirtiendo. No nos pongas a prueba. Sufrirás golpes desproporcionados. Somos mucho más fuertes de lo que crees. No nos subestimes.» Dijo contar con «señales de inteligencia» de un posible ataque iraní para «interrumpir las elecciones», sin dar más detalles. Sus rivales electorales lo acusaron de usar esas advertencias —repetidas en las últimas semanas— para alarmar a la población y presionar hacia una renovación del conflicto que beneficie electoralmente, algo que el primer ministro niega.
Horas antes de esa advertencia, Netanyahu publicó en redes sociales una imagen generada por IA de una explosión nuclear sobre Tel Aviv, con un texto que sugería que Israel podría enfrentar un «segundo Holocausto» si él no era reelecto, y que el país tiene una ventana de oportunidad limitada para enfrentar a Irán mientras Trump siga en el cargo. Según el periodista de Axios Barak Ravid, funcionarios de la Casa Blanca se alarmaron por la publicación, temiendo que llevara a un error de cálculo iraní que reiniciara la guerra. Ravid sugirió que la posterior declaración de Trump —negando un ataque inminente ese mismo domingo— pudo haber sido una respuesta diseñada para calmar a Teherán.
La publicación de Netanyahu, además, contradice su propia insistencia previa de que Israel y EE.UU. ya habían devastado el programa nuclear iraní durante los conflictos de 2025 y 2026: en la ONU el mes pasado había dicho «devastamos las armas atómicas de Irán», y en marzo afirmó que, por los ataques israelíes, Irán «ya no puede amenazar nuestra existencia.»
Trump pide el voto para «terminar el trabajo»
El mismo domingo, Trump redobló en Truth Social su apoyo a Netanyahu, pidiendo a los israelíes que lo reeligieran el martes para que ambos pudieran «terminar el trabajo» contra Irán. Es la segunda vez en una semana que lo respalda públicamente, después de que Axios informara que el propio Netanyahu había estado presionando a Trump para obtener una nueva muestra pública de apoyo, ante encuestas que ubican a su coalición lejos de la mayoría.
«Bibi y yo hemos tenido una gran relación ganando juntos. […] Cuando vayan a las urnas, recuerden que Bibi ha sido una excelente primer ministro guerrero. […] ¡Voten a Bibi Netanyahu para primer ministro, tenemos que terminar el trabajo que empezamos!» — Donald Trump, vía Truth Social
Trump atribuyó a la dupla con Netanyahu operaciones como la «Operación Martillo de Medianoche» —que según él impidió que Irán obtuviera un arma nuclear— y la «Operación Furia Épica», afirmando que el país quedó sin marina ni fuerza aérea, con su ejército y economía «en ruinas» y una inflación del 301%. También hizo referencia, de forma ambigua, a los cánticos «Muerte a América, muerte a Israel» que atribuyó a manifestaciones pro-régimen iraníes.
El respaldo no es un gesto aislado: Trump abandonó hace tiempo la norma de no intervenir en elecciones de países aliados, y lo ha hecho en varias ocasiones con otros candidatos en distintos países. Sin embargo, la relación entre ambos líderes no ha sido lineal: varios medios la describieron como tensa en los últimos meses, por supuestas promesas de Netanyahu de una victoria rápida sobre Irán que no se cumplió, y por el recelo israelí ante la posibilidad de que Washington buscara un acuerdo con Teherán que Jerusalén considerara perjudicial para su seguridad. En junio, en medio de ataques israelíes en Líbano que frustraban las negociaciones, Trump llegó a criticar a Netanyahu en duros términos antes de, finalmente, respaldar su candidatura.
El canciller iraní Abbas Araghchi respondió el domingo que una eventual reanudación de la guerra no cambiaría las posiciones de su país: «Ya lo han hecho dos veces y han visto los resultados. Si quieren intentarlo de nuevo, saben que no lograrán un resultado diferente.» Dijo que ya piensa en el período de posguerra y reclamó un avance regional «hacia la completa ausencia de fuerzas extranjeras». Un alto el fuego del 8 de abril había puesto fin a los combates más intensos entre Irán y EE.UU., con intercambios esporádicos de disparos en el Estrecho de Ormuz, ruta que Irán reclama controlar y que Washington y los países de la región rechazan. Según el texto de referencia, mediadores cataríes estuvieron en Teherán el domingo en un esfuerzo de desescalada coordinado con EE.UU.
Consultado por Fox News sobre Irán, Trump planteó la disyuntiva en sus propios términos: «¿Hago un trato con ellos o los acabo? Esa es la única pregunta.» Agregó que EE.UU. «controla» el Estrecho de Ormuz y que sabe «exactamente lo que está ocurriendo» en un sitio nuclear iraní sin identificar con precisión en la transcripción disponible.
El otro frente: criptomonedas para evadir sanciones
En paralelo a la crisis militar, se abrió una controversia económica. El viernes 23 de octubre, en una entrevista con Channel 10, Netanyahu señaló que Israel podría enfrentar sanciones bancarias internacionales y planteó que las criptomonedas y la tecnología blockchain podrían ser una vía para afrontar ese desafío, pidiendo a sus asesores un plan al respecto.
La reacción no se hizo esperar. El Banco de Israel rechazó la propuesta el sábado, afirmando que las criptomonedas «no pueden usarse como vía para eludir sanciones». Al día siguiente, 109 economistas, ejecutivos y exfuncionarios —agrupados en el Foro de Economistas para la Democracia, entre ellos varios ex gobernadores y exsubgobernadores del Banco de Israel y exdirectores generales del Ministerio de Finanzas— expresaron «grave preocupación y ansiedad», calificando la propuesta de «desconcertante» y advirtiendo que Netanyahu «está guiando conscientemente a Israel hacia un boicot económico internacional y el aislamiento».
- Empresas, exportadores, inversores y el sector tecnológico no podrían operar con normalidad.
- El desempleo subiría y la inversión extranjera desaparecería.
- Los israelíes no podrían usar tarjetas de crédito ni plataformas como Amazon o AliExpress.
- El sistema sanitario no podría adquirir equipos médicos ni medicamentos.
- Citaron a Sudáfrica, Irán y Rusia como ejemplos de países donde las sanciones redujeron el nivel de vida y la capacidad estatal de defenderse.
La propuesta de Netanyahu llegó después de que el Reino Unido y otros 11 países occidentales anunciaran sanciones contra productos de asentamientos israelíes en Cisjordania, en respuesta a ataques de colonos contra palestinos y a la construcción de asentamientos aprobada por su gobierno. Aunque esas sanciones apuntan específicamente a los asentamientos, economistas consultados por The Times of Israel advirtieron que sus efectos económicos podrían extenderse a Israel en su conjunto.
Ninguno de estos frentes alcanza, por sí solo, para probar una intención deliberada de posponer o manipular una elección. Pero la coincidencia temporal —una orden militar que su propio jefe del Estado Mayor frena, una imagen apocalíptica compartida dos días antes del voto, un pedido explícito a una potencia aliada para que respalde la candidatura, y una propuesta económica que hasta el Banco Central del país rechaza— es lo que un arco opositor amplio, de centro a derecha dura, está señalando en público a solo horas de que los israelíes vayan a las urnas.
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