Burkina Faso, Malí y Níger abren una mesa de trabajo con la CEDEAO, pero insisten en que su salida del bloque es «irreversible». No vuelven a la organización: buscan definir cómo convivir con ella desde afuera.
Tras casi veintiún meses de ruptura institucional, la Confederación de Estados del Sahel (AES) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) iniciaron negociaciones formales el sábado 17 de octubre en Dakar, con el objetivo de definir un nuevo marco de cooperación. No es una reconciliación: es, según remarcaron ambas partes, el intento de organizar la convivencia entre dos bloques que ya decidieron separarse.
Lo que se acordó en Dakar
Al finalizar las discusiones, ambas partes acordaron crear grupos de trabajo temáticos conjuntos para continuar negociando un proyecto de acuerdo marco, que cubre 18 áreas prioritarias divididas en cinco grupos: libre circulación de personas y bienes, comercio y seguridad, entre otras. Las conclusiones de ese trabajo técnico deberán presentarse a los ministros antes de una próxima sesión ministerial, cuya fecha y lugar aún no se determinaron.
Pese a la apertura de la mesa de diálogo, Burkina Faso, Malí y Níger mantienen su posición sobre la naturaleza irreversible de su retirada de la CEDEAO, mientras declaran al mismo tiempo su disposición a establecer una asociación con la organización regional. Las conversaciones de Dakar buscan organizar la cooperación entre dos bloques distintos, no negociar la reintegración de la AES a la CEDEAO.
Cómo se llegó a la ruptura
La tensión entre los tres países afectados por golpes de Estado y la CEDEAO llegó a un punto crítico el 29 de enero de 2025, cuando Níger, Malí y Burkina Faso anunciaron su retirada inmediata del bloque, acusándolo de falta de apoyo y de imponer sanciones «inhumanas» en respuesta a los golpes. En su declaración conjunta, los tres países sostuvieron que, en lugar de ayudarlos a combatir las amenazas a la seguridad, la CEDEAO impuso sanciones «ilegítimas, inhumanas e irresponsables» tras los golpes que llevaron a cabo para «tomar su destino en sus propias manos».
Fue la primera vez en casi 50 años de existencia del bloque que sus miembros se retiraban de esta manera: analistas lo consideraron un golpe sin precedentes para la organización y una amenaza adicional a la estabilidad de la región.
Veintiún meses de diálogo trabado
Entra en vigor la retirada de Burkina Faso, Malí y Níger de la CEDEAO. A pesar de la ruptura institucional, se mantienen algunos derechos de circulación, mostrando lo entrelazadas que siguen las economías y poblaciones de ambos espacios.
Primeras consultas entre la AES y la CEDEAO en Bamako para establecer el marco de futuras negociaciones.
Los ministros de Asuntos Exteriores de la AES expresan su pesar por el cese de las conversaciones con la CEDEAO. El diálogo no logra volverse regular.
El mediador de la CEDEAO, Lansana Kouyaté, se reúne con el presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré.
Traoré pide un nuevo marco de relaciones con la CEDEAO, subrayando la soberanía de los Estados y la preservación de los logros de la integración regional.
La CEDEAO confirma que las negociaciones con los tres países seguirán siendo colectivas, y extiende el mandato de Kouyaté como negociador principal hasta diciembre de 2026.
El primer ministro maliense Abdoulaye Maïga anuncia negociaciones para un nuevo acuerdo marco. Al día siguiente, los cancilleres de los tres países sahelianos reafirman que su retirada es «irreversible», aunque abierta a una asociación.
Negociaciones formales en Dakar: se crean los grupos de trabajo conjuntos sobre las 18 áreas prioritarias.
«Irreversible» la retirada, pero abierta a una asociación con la CEDEAO.
Posición reiterada por los cancilleres de Burkina Faso, Malí y NígerMedio siglo de historia, y una fractura sin precedentes
La CEDEAO fue creada en mayo de 1975 por catorce países —nueve excolonias francesas, cuatro británicas y Liberia, fundada por esclavos liberados estadounidenses en 1847—, a los que luego se sumaron Mauritania y Cabo Verde. Mauritania se retiró en diciembre de 2000 por su oposición a una moneda común, dejando quince miembros hasta la salida conjunta de Burkina Faso, Malí y Níger en enero de 2025, que redujo la lista a doce.
Nacida con objetivos puramente económicos y comerciales, la organización fue ampliando su rol hacia la seguridad y la defensa de los principios democráticos a medida que la inestabilidad política golpeaba la región. Su principal herramienta contra los golpes de Estado es la suspensión de miembros: en los últimos años suspendió a Guinea, Malí, Burkina Faso y Níger, todos gobernados por juntas militares. Togo, Níger y Malí ya habían sido suspendidos y luego readmitidos en episodios anteriores.
En agosto de 2023, la CEDEAO llegó a plantear una intervención militar en Níger tras el golpe de Estado, con Nigeria —la principal potencia del bloque, que preside la organización desde 2023— como posible punta de lanza. Níger respondió creando con Burkina Faso y Malí un pacto de defensa mutua: una intervención contra cualquiera de los tres desencadenaría una respuesta conjunta. Esa disuasión fue uno de los factores que terminó frenando el ataque de la CEDEAO contra Níger.
Dakar no cierra la grieta: la abre apenas lo suficiente para que ambos bloques puedan convivir sin fingir que siguen siendo uno solo. Burkina Faso, Malí y Níger lograron lo que buscaban desde el principio —ser reconocidos como un bloque soberano aparte—, mientras la CEDEAO intenta salvar lo que todavía puede salvarse: el comercio, la circulación de personas y la seguridad transfronteriza que ninguna ruptura política logró cortar del todo.
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café