8 de septiembre de 2026 — Londres / Jerusalén
«Se harán daño a sí mismos»: Israel responde a Londres
Cierre del consulado británico en Jerusalén. Doce ciudadanos británicos vetados, incluido un expresidente de partido. Y hasta la propia oposición israelí calificando el episodio de fracaso diplomático de Netanyahu.
- El anuncio, en el propio Parlamento
- El comunicado conjunto de Reino Unido, Francia y Canadá, textual
- Qué implican exactamente las sanciones
- La respuesta de Sa’ar: «mentiras escandalosas»
- Doce ciudadanos británicos vetados de entrar a Israel
- Ben-Gvir y la jugada de las Malvinas
- La oposición israelí, más dura con Netanyahu que con Londres
- La comunidad judía británica, dividida entre el fondo y la forma
- Los propios colonos, y quienes celebran la medida
- Estados Unidos, mirando desde afuera
El secretario de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, anunció el martes 8 de septiembre una prohibición de todo trato con los asentamientos de Cisjordania, sanciones amplias y una serie de medidas punitivas adicionales, en un discurso ante la Cámara de los Comunes que representa la crítica más contundente de Gran Bretaña hasta la fecha contra la empresa de asentamientos y la «ocupación ilegal» de Israel.
El anuncio, en el propio Parlamento
Miliband declaró por primera vez que el gobierno británico considera ilegal la «ocupación israelí en su conjunto» —no solo los asentamientos—, citando el «arraigo de su control», la intención de «extender la soberanía permanente» y la «agenda expansionista a través de asentamientos ilegales». Denunció además el «terrorismo de colonos rampante», citando el informe de Naciones Unidas sobre una media de seis ataques violentos diarios contra palestinos este año —la cifra más alta jamás registrada—.
El comunicado conjunto de Reino Unido, Francia y Canadá, textual
Poco después del discurso de Miliband, los líderes de los tres países emitieron una declaración conjunta —firmada por el primer ministro británico, el presidente Macron y el primer ministro Carney—.
Declaración conjunta del Primer Ministro, el Presidente Macron y el Primer Ministro Carney sobre la Solución de Dos Estados
Una solución de dos Estados para el conflicto israelí-palestino es fundamental para la paz, la estabilidad y la seguridad en Oriente Medio y más allá. Es un interés nacional fundamental para el Reino Unido, Francia y Canadá proteger y asegurar este resultado.
La expansión sistemática de los asentamientos en Cisjordania, incluida la última decisión del Gobierno de Israel de avanzar en el asentamiento E1, así como el dramático aumento de la violencia de los colonos, suponen una amenaza directa y urgente para esa visión de paz.
Hace un año, reconocimos al Estado de Palestina. Ha llegado el momento de tomar más medidas para mantener nuestro compromiso de proteger la solución de dos Estados, nuestros intereses y defender nuestros valores, antes de que sea demasiado tarde.
Los asentamientos son ilegales según el derecho internacional. Por ello, el Reino Unido, Francia y Canadá tomarán medidas para prohibir la importación de bienes de los asentamientos y hacer cumplir medidas específicas contra los asentamientos y quienes los facilitan o obtienen beneficios de ellos.
Al tomar esta acción coordinada, reiteramos nuestro deseo de una asociación estrecha y productiva con Israel, nuestro apoyo duradero al pueblo israelí y nuestro compromiso inquebrantable con la seguridad de Israel. Apoyamos un Israel seguro y protegido, viviendo junto a una Palestina segura y protegida.
Hoy marca un nuevo punto de inflexión en nuestro enfoque para proteger la solución de dos Estados. Copresidiremos una reunión en la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales de este mes para avanzar en nuestros esfuerzos y buscar la paz.
Un segundo comunicado, más amplio, sumó a Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia junto a los tres países anteriores, comprometiéndose a «introducir y/o apoyar restricciones nacionales y/o europeas al comercio de bienes con asentamientos», instando a Israel a «detener inmediatamente la expansión de los asentamientos y los poderes administrativos civiles, garantizar la rendición de cuentas por la violencia de los colonos e investigar las acusaciones contra las fuerzas israelíes» —remarcando, al mismo tiempo, que reconocían los intereses de seguridad de Israel y estaban decididos a combatir el antisemitismo—.
Qué implican exactamente las sanciones
La medida central es la prohibición de importar productos de los asentamientos, con entrada en vigor prevista entre seis y nueve meses. Afectará principalmente a productos agrícolas —dátiles, cítricos, hierbas aromáticas, vino—.
El impacto real, según los propios diplomáticos
Su impacto económico directo será previsiblemente limitado: las exportaciones desde los asentamientos representan una fracción pequeña del comercio total entre Reino Unido e Israel, estimado en unos 6.000 millones de libras anuales. Varios diplomáticos señalan además la dificultad práctica de identificar productos de asentamientos cuando forman parte de cadenas de producción más amplias. El propio ministro británico de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, insistió en que Israel seguirá siendo un socio comercial importante para el Reino Unido. La medida tiene, entonces, una dimensión principalmente política y simbólica: enviar una señal contra la expansión de los asentamientos, más que golpear económicamente al país.
Además de la prohibición de importación, Londres anunció restricciones contra empresas y particulares que faciliten la expansión de asentamientos mediante construcción, financiación, infraestructura o bienes raíces, prohibición de publicidad de asentamientos ilegales en el Reino Unido, endurecimiento de las restricciones de exportación de armas hacia Israel, y sanciones inmediatas contra un grupo de colonos extremistas acusados de apoyar actos de violencia.
La respuesta de Sa’ar: «mentiras escandalosas»
El canciller israelí Gideon Sa’ar calificó las acusaciones de Miliband de «mentiras escandalosas» y «moralmente distorsionadas», y anunció una batería de contramedidas: el cierre del consulado británico en Jerusalén —que atendía a población palestina—, la retirada de representantes británicos de un centro internacional de apoyo en Gaza, y el fin de las actividades británicas de entrenamiento a las fuerzas de la Autoridad Palestina.
Sa’ar también acusó a Londres de no sancionar a la Autoridad Palestina por su política de pagar pensiones a familias de condenados palestinos por terrorismo —la AP sostiene que cambió esa política; Estados Unidos e Israel afirman que no—.
Doce ciudadanos británicos vetados de entrar a Israel
Como represalia adicional, Sa’ar anunció la prohibición de entrada a Israel de 12 «representantes electos británicos y otros ciudadanos» acusados de actividades «antisemitas y antiisraelíes», incluyendo a quienes «niegan la existencia misma del Estado de Israel».
La lista de vetados incluye:
- El exlíder laborista Jeremy Corbyn
- Zarah Sultana (Your Party)
- Naz Shah, Diane Abbott, John McDonnell y Richard Burgon (Partido Laborista)
- Hannah Spencer, Carla Denyer, Sian Berry, Ellie Chowns y Adrian Ramsey (Partido Verde)
- Fahad Ansari, abogado que representó al ala política de Hamás en tribunales británicos
Ben-Gvir y la jugada de las Malvinas
En medio de esta escalada, el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir sumó un frente inesperado, pidiéndole a Netanyahu reconocer la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y sancionar a Londres por lo que calificó de «ocupación ilegal» británica.
La oposición israelí, más dura con Netanyahu que con Londres
Los líderes de la oposición israelí condenaron las sanciones, pero las enmarcaron sobre todo como un fracaso diplomático del propio gobierno de Netanyahu. Yair Lapid calificó la prohibición de «grave y equivocada», acusando al gobierno de «llevarnos a un aislamiento diplomático sin precedentes».
Benny Gantz calificó la decisión de «hipocresía», pero remató con una crítica interna: «la única forma de afrontarla es construir una coalición fuerte y un gobierno fuerte, sin ministros extremistas, sin juegos y sin disculpas». El presidente Isaac Herzog, antes de que se conocieran los detalles, ya había advertido que la decisión sería «un grave error de cálculo» y «una grave interferencia en la elección democrática de una nación soberana».
La comunidad judía británica, dividida entre el fondo y la forma
La Junta de Diputados de los Judíos Británicos —el principal grupo representativo del judaísmo en el Reino Unido— criticó el momento elegido para el anuncio, aunque expresó «profundo arrepentimiento» por su contenido.
Los propios colonos, y quienes celebran la medida
En Cisjordania, Yisrael Ganz, presidente del Consejo Yesha —la organización paraguas de los asentamientos—, calificó la prohibición de «antisemita» y «una vergüenza moral». Del otro lado, organizaciones israelíes críticas de la expansión de asentamientos, como Peace Now, recibieron la medida con satisfacción.
La Autoridad Palestina, por su parte, calificó la decisión como «un paso práctico importante».
Estados Unidos, mirando desde afuera
Washington dejó en claro que no seguiría el mismo camino. El secretario de Estado Marco Rubio fue consultado por periodistas en Miami.
Rubio sí remarcó que Estados Unidos no quiere ver «nada desestabilizador ocurriendo ahora mismo en Cisjordania con tanto en la región» —un guiño a la preocupación compartida por la escalada de violencia, sin sumarse a las sanciones—.
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