Hombre gritando y señalando, expresión intensa, Javier Milei.

Trolls, sillas vacías y un Nobel imaginario: Milei

Análisis — Argentina, agosto de 2026

Trolls, sillas vacías y un Nobel imaginario: Milei

Insultos escatológicos, burlas a una mujer baleada, discursos leídos que ya ni su propio círculo empresarial aplaude, la fantasía de un Nobel sin sustento académico, un discurso mesiánico en una escuela secundaria, y la convicción de ser «el elegido de Dios».

En este análisis
  1. La cultura troll como método de gobierno
  2. «Me muero de risa»: el caso Beller
  3. La fantasía del Nobel de Economía
  4. Por qué el Nobel de Economía no se «consigue» como el de la Paz
  5. Sillas vacías: el enfriamiento del círculo rojo
  6. La «Tinelización» del escenario internacional
  7. Trump no es la vara: Argentina no es Estados Unidos
  8. «Yo soy el elegido»: el misticismo declarado
  9. La granja que se cayó con Cerimedo
  10. La ORT: adoctrinar contra el adoctrinamiento
  11. El hebreo obligatorio que nadie necesita
  12. «Un presidente muy descuidado»: hasta Macri lo notó
  13. La prohibición de filmarlo caminando

Javier Milei atraviesa, según coinciden distintas coberturas periodísticas de las últimas semanas, uno de sus tramos de conducta pública más erráticos desde que asumió la presidencia. El patrón no es un episodio aislado: combina insultos cada vez más groseros, una campaña de desacreditación contra una mujer que sufrió un atentado a balazos, la insistencia en una candidatura al Nobel de Economía sin sustento académico real, y una recepción cada vez más fría de sus propios discursos en foros internacionales y empresariales.

La cultura troll como método de gobierno

El periodista Jorge Fernández Díaz, de La Nación, describió el fenómeno con una frase que resume el diagnóstico completo: «cultura troll como política de Estado». Según su columna, Milei «ha montado una máquina de barro con vida propia, y no duda en enlodar a todos los vecinos ideológicos y a todas las veredas políticas». El propio presidente llegó a calificar de «mierda humana» a dos periodistas que lo cuestionaban, en lo que Fernández Díaz describió como una «extraña fijación escatológica».

«Me muero de risa»: el caso Beller

El episodio más grave de este patrón, documentado en detalle por esta serie, ocurrió cuando Milei amplificó en X mensajes que ponían en duda el ataque a balazos sufrido por Nadia Beller, expareja de su exasesor Fernando Cerimedo —mientras ya circulaba el parte médico oficial que confirmaba fractura expuesta de húmero, heridas múltiples y un embarazo en curso—. La diputada de su bloque, Lilia Lemoine, escribió sobre la víctima: «veo a la mina y muero de risa». El propio Milei preguntó, sobre las heridas de bala: «¿Te ponen curitas?».

La fantasía del Nobel de Economía

En paralelo a estos episodios, Milei viene insistiendo desde hace más de dos años con una idea que repite en cada escenario internacional que pisa: que él y su asesor Demian Reidel podrían recibir el Premio Nobel de Economía por «reescribir el 80% de la teoría económica».

«Con mi jefe de asesores, el doctor Demian Reidel, estamos reescribiendo gran parte de la teoría económica. Si nos termina de salir bien, probablemente me den el Nobel de Economía junto a Demian.» Javier Milei, Praga, junio de 2024

La frase se repitió, casi textual, en Davos en enero de 2026. El «paper» que supuestamente sostiene esta aspiración nunca pasó por el proceso de revisión por pares que exige cualquier publicación académica seria, y los reconocimientos que Milei viene recibiendo en su lugar son, en su mayoría, de instituciones libertarias menores: el Instituto Liberal de la República Checa —que después se desligó públicamente, aclarando que «personas sin autorización» organizaron el acto en su nombre— y un «Lion of Liberty Award» que un periodista argentino describió sin vueltas como «un premio de juguete».

Por qué el Nobel de Economía no se «consigue» como el de la Paz

Vale la pena una distinción técnica que suele perderse en el debate: no todos los Nobel funcionan igual. El de la Paz sí tiene, históricamente, un componente de nominación y decisión permeable a la presión política, el lobby diplomático y la coyuntura geopolítica del momento —el caso reciente de María Corina Machado, con Trump recibiendo su propia medalla como gesto político, es un ejemplo claro de ese mecanismo—.

La barrera técnica que Trump no puede torcer

Los premios científicos —Economía, Física, Química, Medicina— y en gran medida el de Literatura, funcionan bajo una lógica completamente distinta: comités de pares evaluando producción académica o artística acumulada durante años, revisada y discutida dentro de la propia disciplina. No existe mecanismo de presión política que pueda torcer esa decisión. Trump podría reclamar en voz alta que le den el Nobel de Literatura a cualquiera, y el comité de la Academia Sueca simplemente lo ignoraría, porque no hay ninguna palanca política que opere sobre ese proceso. Es la misma barrera que separa la aspiración de Milei de cualquier posibilidad real: no le falta lobby ni apoyo político —ese tipo de apoyo directamente no sirve para ese premio—. Le falta lo único que sí importa: producción académica revisada por pares con impacto reconocido en la disciplina, algo que ni su propio paper transitó por las vías normales.

Sillas vacías: el enfriamiento del círculo rojo

Mientras sostiene esta narrativa de prestigio internacional, la recepción real de sus discursos ante públicos especializados viene enfriándose de forma notoria. En el Council of the Americas, el 20 de agosto de 2026 en el Hotel Alvear, Milei «no reconoció a la anfitriona» del evento y mezcló críticas a los empresarios presentes con referencias al aborto y a los barbijos, ante lo que la cobertura describió como «pocos aplausos». El diario El Cronista lo retrató con crudeza:

«Aplauso. Final. Tampoco fue atronador. Hacia el fondo, había sillas vacías. Cerca de una veintena, de las 200 apostadas.» El Cronista, sobre el discurso de Milei en el Council of the Americas

Empresarios consultados lo describieron como «errático y desbordado» —una aparición que llegó apenas días después de un retiro de diez jornadas en Olivos sin agenda oficial, que obligó al vocero presidencial a salir a desmentir versiones sobre su estado de salud—.

El antecedente es todavía más marcado: en el Latam Economic Forum de mayo de 2026, en Parque Norte, la crónica describió «una respuesta contenida del auditorio» y que «gran parte del público que ocupaba los sectores posteriores comenzó a retirarse rápidamente del salón» mientras el propio presidente todavía hablaba. Lo más llamativo: otros oradores secundarios del mismo evento —un analista financiero, un rabino anfitrión— generaron «risas y algunos de los aplausos más notorios de la jornada», opacando en entusiasmo espontáneo al propio jefe de Estado.

~20/200Sillas vacías, Council of the Americas
10 díasDe retiro sin agenda antes del discurso
2Foros con recepción fría en 3 meses

La «Tinelización» del escenario internacional

A la reiteración temática y al enfriamiento del público se suma un tercer elemento que agrava el contraste: el estilo gestual de Milei en escenarios que, por protocolo y tradición, exigen otro registro. Los saltos, los gestos exagerados y la puesta en escena casi de show televisivo que caracterizan sus apariciones —incluso en foros económicos serios, con jefes de Estado, banqueros centrales y organismos internacionales como audiencia— generan una sensación de espectáculo de entretenimiento antes que de diplomacia, algo que en la cultura política argentina algunos describen como una «tinelización» de la política internacional, en referencia al estilo del showman televisivo Marcelo Tinelli. Es un quiebre de tono que no pasa inadvertido frente a audiencias acostumbradas al comedimiento protocolar de este tipo de eventos.

Trump no es la vara: Argentina no es Estados Unidos

Milei suele calcar públicamente el estilo de comunicación de Donald Trump: la agresividad retórica, el desprecio por la mesura institucional, la provocación como estrategia. Pero la comparación tiene un límite que rara vez se discute: incluso en Estados Unidos, ese estilo genera fricción creciente y un desgaste político real, documentado en las propias encuestas y en el desgaste de sus aliados —algo que esta serie ya analizó en detalle—. Y Estados Unidos es la primera potencia económica y militar del mundo, con un peso geopolítico que le permite a su presidente sostener roces diplomáticos que a cualquier otro país le costarían carísimo. Argentina, en cambio, no tiene ese margen: cada exabrupto internacional, cada conflicto diplomático innecesario —como los que Fernández Díaz menciona con España y Brasil— pesa proporcionalmente mucho más sobre un país sin ese colchón de poder relativo. Calcar la forma sin tener la escala de fondo no es una estrategia neutral: es asumir un riesgo diplomático que Estados Unidos puede permitirse y que Argentina, probablemente, no.

«Yo soy el elegido»: el misticismo declarado

Detrás del desborde retórico hay un componente que trasciende lo político y entra de lleno en lo místico, extensamente documentado por periodismo de investigación serio, no por rumores de redes. En una entrevista con Viviana Canosa en A24, viralizada después, Milei explicó en persona —»emocionado y entre lágrimas», según la crónica— por qué compara a su hermana con Moisés:

«Vos sabés que Moisés era un gran líder, pero no era bueno divulgando. Entonces Dios le mandó a Aarón para que divulgue. Bueno, Kari es Moisés y yo soy el que divulga. Soy sólo un divulgador.» Javier Milei, entrevista con Viviana Canosa, A24

Según el periodista Santiago Cúneo, Milei repitió una versión similar de esa misma comparación frente a un grupo de rabinos que le había presentado su exarmador político Carlos Maslatón. Y según reveló después el periodista Luis Majul, cuando se le preguntó si echaría a cualquier funcionario sorprendido en un manejo irregular, Milei respondió que sí a cualquiera, «sin importar el rango», con una única excepción: «Mi hermana Karina».

La escena más citada de este patrón místico ocurrió durante una de sus visitas a Israel: Milei apoyó la frente contra el Muro de los Lamentos, con las manos levantadas, sostenido por su rabino Axel Wahnish —después designado embajador argentino en Israel—, y tras más de un minuto en esa posición, se dio vuelta llorando de forma desconsolada ante las cámaras. Milei también relató en entrevistas que su perro clonado, Conan, funcionó como intermediario que le permitió «hablar con Dios» y recibir la indicación de ser presidente.

«El capitalismo es el sistema que Dios preparó a través de la ley para que después de la caída el trabajo continuara. No lo inventó el hombre; el hombre lo descubrió al obedecer.» Javier Milei, leyendo el epílogo de su próximo libro, Escuela ORT, 28 de agosto de 2026

La granja que se cayó con Cerimedo

Tras la detención de Cerimedo, la presencia digital de Milei entró en un declive marcado y sostenido. Según reportó La Política Online, la lista de seguidores del presidente en X incluye «cientos de miles de cuentas sin foto, en alfabetos no occidentales y impronunciables, sin seguidores» —el patrón típico de una cuenta automatizada—. El propio medio describió el contraste: de tuits habituados a cifras de cinco dígitos en interacciones, el presidente pasó a acumular jornadas enteras con publicaciones de apenas mil «me gusta».

«No hay pruebas concretas de que las granjas de Cerimedo estuvieran activas en la Argentina y se hubieran bajado después de su detención. Es todo especulación.» Maximiliano Firtman, programador y periodista especializado en tecnología

Ese matiz metodológico es importante: demostrar de forma concluyente el vínculo causal entre la detención de Cerimedo y la caída de interacciones es, según Firtman, un terreno resbaladizo. Pero el episodio que siguió le dio densidad extra a la sospecha: el nuevo estratega digital que reemplazó a Santiago Caputo, Santiago Oría, intentó viralizar un tuit propio recurriendo a una granja de bots mal configurada, y quedó expuesto en segundos —decenas de cuentas con nombres como «oxhusk» o «glyphrot» respondieron en cadena la palabra «reply» y frases genéricas sobre «los kukas», sin ningún disimulo de tratarse de perfiles automatizados—. La reacción en X fue, medio en broma, pedir la vuelta de Cerimedo, «que al menos sabía disimular».

Dos consultoras, la misma conclusión

Según reportó Agencia Comunas, dos informes de consultoras distintas coincidieron en la caída abrupta de Milei y sus ministros en el terreno digital durante las últimas semanas, con serias dificultades para recuperar la agenda pese a una catarata de publicaciones agresivas contra periodistas y opositores. Puertas adentro del gobierno se reconoce, además, un repliegue del propio Santiago Caputo y de «Las Fuerzas del Cielo» —la estructura de comunicación digital libertaria— en el manejo del relato oficial.

La ORT: adoctrinar contra el adoctrinamiento

El 28 de agosto de 2026, Milei dio una charla de 40 minutos ante alumnos de 4° y 5° año (entre 16 y 18 años) en la Escuela ORT de Almagro —una institución que su propio exdirector durante veinte años, Adrián Moscovich, describe como «laica, con un porcentaje de alumnos no judíos de la misma proporción que alumnos judíos»—. En la charla, calificó a Karl Marx de «satanista», sostuvo que el marxismo implica «el exterminio físico de individuos» y es «el Estado como Dios sustituto», y cerró con una frase de tono mesiánico: «Yo lo entendí y por eso gobierno como gobierno». También arengó a los estudiantes para que abuchearan al periodismo, calificando a los periodistas de «ladrones».

«A pesar de haber denunciado ‘adoctrinamiento’ en las universidades públicas cada vez que tuvo ocasión, el presidente Javier Milei eligió un auditorio conformado por alumnos de cuarto y quinto año del secundario para presentar su charla.» Resumen Latinoamericano

La hipocresía del episodio no pasó inadvertida ni siquiera entre sus propios votantes. El propio Moscovich —que aclaró haber votado a Milei— calificó la visita de «un daño muy profundo», señalando que los alumnos de esa escuela «son nuestros principales embajadores contra el antisemitismo» y que no correspondía usarlos como audiencia de un discurso religioso-político. El diputado Maximiliano Ferraro fue directo: «PRESIDENTE, ESTO ES ADOCTRINAMIENTO IDEOLÓGICO». Padres, exalumnos y docentes emitieron comunicados de repudio, remarcando además que la visita se hizo sin aviso previo —privando a las familias de decidir si mandaban a sus hijos ese día— y con un operativo de seguridad que incluyó francotiradores apostados en los techos del edificio.

El hebreo obligatorio que nadie necesita

En paralelo, el gobierno avanzó con dos iniciativas vinculadas al idioma hebreo: un curso sobre antisemitismo elevado al Consejo Federal de Educación (con 12.600 docentes inscriptos), y un curso básico de hebreo para la Policía de Seguridad Aeroportuaria, «para facilitar el diálogo con los turistas israelíes». La medida no resiste el análisis más elemental de sentido común: Israel tiene el inglés como enseñanza obligatoria desde hace décadas, precisamente para poder comunicarse con el resto del mundo, y su población maneja ese idioma con altísima fluidez. La señalización de cualquier aeropuerto internacional —incluidos los israelíes— ya se hace en el idioma local y en inglés, el estándar universal que resuelve la comunicación con cualquier viajero, sin necesidad de que el personal de seguridad hable la lengua materna del visitante.

Una medida sin problema que resolver

Si el objetivo real fuera facilitar la comunicación con el mayor número de turistas posible, la lista de idiomas prioritarios sería otra completamente distinta —empezando por el portugués, dado el volumen muchísimo mayor de turismo brasileño que recibe Argentina—. Que se elija puntualmente el hebreo, un idioma que el propio turista israelí no necesita que nadie hable porque ya domina el inglés, sugiere que la motivación real no es resolver una necesidad práctica de comunicación, sino un gesto simbólico de alineamiento político con Israel, coherente con el patrón que Milei mismo resume al definirse como «el presidente más sionista del mundo, según él mismo».

«Un presidente muy descuidado»: hasta Macri lo notó

La creciente sensación de desborde no se limita a lo verbal. En una conferencia de prensa en Rosario, tras reunirse con el gobernador Maximiliano Pullaro, el expresidente Mauricio Macri —de un espacio político cercano, no un opositor de izquierda— comentó sin vueltas la impresión que le había dejado ver a Milei en una entrevista reciente por TN.

«Hemos visto un Presidente muy descuidado. Tiene que rodearse mejor.» Mauricio Macri, en conferencia de prensa, Rosario

La cobertura del acto por el 176° aniversario de la muerte de José de San Martín, el 17 de agosto de 2026 en Retiro, coincidió en el diagnóstico visual. El medio español Via Empresa lo describió así:

«Hinchado, descuidado, caminando con cierta desorientación, sin apenas interactuar con el resto de los asistentes.» Via Empresa, sobre la reaparición pública de Milei tras diez días sin actividad

El propio Milei ofreció, en una entrevista con Esteban Trebucq, una explicación médica concreta y verificable —no una especulación externa—: reconoció tener dos hernias de disco, un problema lumbar crónico que, según reportes periodísticos, requeriría sesiones frecuentes de kinesiología.

La prohibición de filmarlo caminando

La periodista Nancy Pazos generó revuelo en C5N al afirmar: «La Casa Militar emitió una nueva orden: está prohibido filmar al Presidente mientras camina o se desplaza». Otros periodistas, comparando transmisiones oficiales del Council of the Americas y de un acto en la Bolsa de Comercio de Rosario, notaron el mismo patrón: la señal abre siempre con Milei ya de pie en el atril, sin mostrar nunca el recorrido previo.

Lo que está confirmado, y lo que no

El gobierno nunca confirmó ni desmintió oficialmente esa orden puntual: no existe resolución, circular o comunicado público que la respalde. La Casa Militar tiene entre sus funciones la seguridad presidencial y el protocolo de los actos, lo que le permite dictar pautas operativas, pero eso no prueba por sí solo la prohibición descripta por Pazos ni aclara si respondería a un motivo de seguridad, de logística o de cuidado de imagen. Es, hasta el momento, una denuncia periodística con evidencia circunstancial, no un hecho confirmado institucionalmente.


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