Trump ahuyentó a sus propios turistas
Cuatro millones menos de turistas en 2025. Ocho mil millones de dólares perdidos. Sin pandemia, sin crisis financiera. Solo Trump.
El turismo en Estados Unidos atraviesa una crisis que nadie en Washington parece querer nombrar por su nombre. Los datos de 2025 muestran una caída del 5,5% en la llegada de visitantes extranjeros — el primer descenso interanual desde la pandemia de Covid-19 y mayor que el registrado durante la recesión de 2008. Lo extraordinario no es la magnitud de la caída. Es lo que la causó.
No hubo pandemia. No hubo colapso financiero. No hubo catástrofe natural. Lo que hubo fue una administración que, de manera sistemática, convirtió Estados Unidos en un destino al que el mundo prefiere no ir.
Visa de 250 dólares, redadas del ICE y pasaportes revisados en la frontera.
Los propios viajeros, en comentarios en redes sociales, citan la retórica presidencial y los conflictos públicos como razones para no viajar a Estados Unidos. Pero más allá de la percepción, hay medidas concretas que explican la caída.
La entrada en vigor del «visa integrity fee» — una tasa de 250 dólares para ciudadanos de países fuera del programa de exención de visado — encareció los costos de viaje para millones de potenciales visitantes. A eso se sumó el endurecimiento de las inspecciones fronterizas, la reinstauración de restricciones a viajeros de África y Medio Oriente, el aumento del combustible y la retirada de fondos a Brand USA, la única organización que promociona el turismo estadounidense a nivel internacional.
Juliette Kayyem, analista senior de seguridad nacional, declaró a CNN que los extranjeros ahora perciben a Estados Unidos como «un Gobierno disfuncional, redadas del ICE, norteamericanos asesinados y delincuencia por todas partes». El daño a largo plazo, advierte, es que «el mundo no conocerá Estados Unidos y la imagen que se tiene es la de un país que no merece respeto y de una democracia en crisis».
La ECTAA — que agrupa a las asociaciones europeas de agencias de viajes — advirtió que el efecto acumulativo de estas medidas corre el riesgo de hacer que viajar a Estados Unidos sea «más complejo, intrusivo y menos accesible», potencialmente «desalentando por completo los viajes». Una propuesta del Servicio de Aduanas podría además obligar a futuros viajeros a hacer pública su actividad en redes sociales de los últimos cinco años al solicitar autorización de viaje.
El vecino que rompió 35 años de tradición y eligió Japón.
Ningún caso ilustra mejor el «efecto Trump» que el de Canadá. En 2024, Canadá fue el mayor emisor individual de turistas hacia Estados Unidos, con 20,2 millones de visitantes. En junio y julio de 2025, por primera vez en casi dos décadas fuera de una pandemia, viajaron más residentes de Estados Unidos a Canadá que en sentido inverso.
John Stewart, un ciudadano de Ontario, rompió una tradición de 35 años: dejar de ir a las 500 Millas de Indianápolis, un viaje que no solía bajar de 10.000 dólares en gastos. Lo llamó «un punto de inflexión ideológico». Ray Caesar, turista de Toronto, fue más directo: «La realidad es que hay muchos lugares extraordinarios en el mundo para visitar y, para nosotros, Estados Unidos simplemente ya no es uno de ellos».
Los canadienses están aprovechando para conocer Japón, España e Italia. El boicot no se limitó al turismo — también alcanzó a productos estadounidenses que dejaron de consumirse en los últimos meses. Catalogar a Canadá como el «estado número 51» tampoco ayudó.
«El mundo no conocerá Estados Unidos. La imagen que se tiene es la de una democracia en crisis.»
Las caídas en los principales mercados emisores.
Entradas por carretera en julio 2025. Vuelos: −26%.
Primer semestre de 2025.
Primer semestre de 2025.
Primer semestre de 2025.
Enero 2026 vs enero 2025.
Hong Kong, Indonesia, Filipinas y mercados africanos.
1,24 millones de visitantes esperados. Las reservas caen un 14%.
Todas las miradas se dirigían al Mundial de la FIFA 2026 como salvavidas del turismo estadounidense. Tourism Economics proyectaba que el torneo generaría 1,24 millones de visitantes internacionales adicionales y que el turismo repuntaría un 3,7% en 2026. Era la apuesta para revertir el daño.
Los datos más recientes sugieren que esas expectativas fueron demasiado optimistas. Las reservas de vuelos desde Europa hacia Estados Unidos para este verano son más de un 14% inferiores a las del año pasado. Estados Unidos además prohibió la entrada a ciudadanos de cuatro selecciones clasificadas para el Mundial: Irán, Senegal, Costa de Marfil y Haití.
Aran Ryan, director de Estudios de Industria en Tourism Economics, lo resumió sin rodeos: aunque se espera que el Mundial impulse visitas adicionales este verano, hay «fuertes vientos en contra» que no se van a revertir solo con el fútbol. Los hoteles de las ciudades sede ya empiezan a asumir resultados más decepcionantes de lo previsto.
Para cerrar
La ironía es difícil de ignorar: el país que organiza el Mundial de fútbol más grande de la historia no puede garantizar que los fanáticos de cuatro selecciones clasificadas puedan entrar a verlo. Y las reservas de vuelos europeos caen un 14% en plena Copa del Mundo.
La Oficina Nacional de Viajes y Turismo no prevé recuperar los niveles previos a la pandemia antes de 2029. Cuatro años de daño acumulado, construidos política por política, declaración por declaración. Sin pandemia. Sin crisis. Solo Trump.
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☕ Invitame un caféFuentes: Oficina Nacional de Viajes y Turismo de EE.UU.; World Travel & Tourism Council; Tourism Economics; Oxford Economics; Statistics Canada (datos de viajeros canadienses); Cirium (reservas de vuelos Europa-EE.UU.); Financial Times; CNBC; CNN; Reuters; Forbes.
Nota editorial: Los datos de 2025 corresponden a cifras oficiales publicadas. Las proyecciones para 2026 son de organismos especializados y pueden variar según la evolución del contexto político y económico.
