Ucrania y la UE:
el sí histórico
y el largo camino
El lunes 15 de junio, Europa abrió formalmente las negociaciones de adhesión con Ucrania. Es un hito real. También es apenas el primer paso de un proceso de 35 capítulos que ningún país ha completado en menos de una década — y que Ucrania deberá recorrer con una guerra activa y una corrupción estructural sin resolver.
a negociar
votar cada capítulo
sin terminar
de corrupción global
En Luxemburgo, los ministros de Exteriores de los 27 abrieron el primer bloque de negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia. La eurocomisaria Marta Kos lo llamó «megalunes para el proceso de ampliación europea.» Zelenski habla de 2027. El canciller alemán dijo que la adhesión inmediata es «por supuesto imposible.» Ambos tienen razón — pero están hablando de cosas diferentes.
El primer paso de treinta y cinco
Lo que se abrió el lunes fue el Clúster de Fundamentos — el primero de seis bloques temáticos, que agrupa cinco capítulos técnicos. La normativa europea establece que este clúster debe ser el primero en abrirse y el último en cerrarse. Mientras no esté cerrado, ningún otro capítulo puede cerrarse definitivamente. Es el eje de todo el proceso.
Lo que la UE le comunicó a Ucrania en paralelo fue su lista de reformas pendientes: judicatura independiente, contratación pública transparente y salvaguardas reales contra la corrupción y el crimen organizado. No son detalles. Son los problemas estructurales más profundos del Estado ucraniano — los mismos que existían antes de la guerra.
«Este es un proceso largo. Ucrania está en guerra. Tiene problemas con el crimen organizado que resolver. Sería el tercer país más grande de la UE.»
El proceso fue desbloqueado por la derrota electoral de Viktor Orbán ante Péter Magyar en abril. Magyar negoció con Kiev un acuerdo sobre derechos lingüísticos para los 100.000 magiares que viven en Ucrania — y levantó el bloqueo húngaro que había paralizado el proceso durante casi dos años.
Lo que Ucrania tiene que negociar — todo
El acervo comunitario — el conjunto de leyes y normas que rigen la UE — se divide en 35 capítulos agrupados en seis bloques. Cada capítulo requiere unanimidad de los 27 para abrirse y unanimidad para cerrarse. Un solo país puede bloquear cualquier capítulo en cualquier momento.
El primero en abrirse y el último en cerrarse. Condiciona el avance de todos los demás.
Armonización con las normas del mercado único europeo.
Reformas económicas, fiscales y sociales para alinearse con los estándares europeos.
Infraestructura, energía y medioambiente — áreas especialmente críticas dado el estado de destrucción de la red energética ucraniana.
Ucrania es uno de los mayores productores agrícolas del mundo. Su incorporación transformaría la política agrícola común de la UE.
Política exterior, defensa y relaciones institucionales con el resto del mundo.
Lo que le dice la experiencia de otros países
Montenegro solicitó la adhesión en 2008. Comenzó negociaciones formales en 2012. Hoy lleva 33 de los 35 capítulos abiertos y apenas 7 cerrados provisionalmente. Catorce años. En paz. Sin guerra. Sin reconstrucción pendiente. Y todavía no terminó.
«Es evidente para todos que la adhesión inmediata de Ucrania a la UE es, por supuesto, imposible.»
La corrupción que la UE tiene que resolver antes de abrir cualquier puerta
El Clúster de Fundamentos no es burocracia abstracta. Es una respuesta directa a un problema concreto y documentado. El Tribunal de Cuentas Europeo advirtió en 2021 que la corrupción a gran escala en Ucrania era «un problema dominante.» En 2024 reiteró la advertencia sin cambios: «elevado riesgo de corrupción.» Ucrania ocupa el puesto 105 de 180 en el índice de Transparency International — a mitad de tabla, lejos de los primeros puestos que ocupan los miembros de la UE.
La Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) realizó 70 allanamientos para desmantelar una red que desvió cerca de 100 millones de dólares del sector energético. La trama implicó a los ministros de Energía y Justicia — ambos renunciaron — por exigir sobornos del 10 al 15% a contratistas de la estatal Energoatom. El cerebro señalado: Timur Mindich, amigo personal de Zelenski. La NABU registró además los locales del jefe de gabinete presidencial Andriy Yermak — apodado «Alí Babá» por los investigadores — el mismo funcionario que encabeza las negociaciones de paz con EEUU.
La prensa ucraniana expuso contratos inflados para el suministro de alimentos para los militares. El ministro de Defensa Alexéi Réznikov y varios funcionarios renunciaron. La investigación reveló un sistema de sobreprecios sistemático en contratos de abastecimiento militar en plena guerra.
El sistema de reclutamiento fue fuente persistente de corrupción — pago de sobornos para evitar el servicio, documentación falsa, evasión de la movilización. Zelenski destituyó a todos los responsables regionales de reclutamiento en 2023 para intentar erradicar el problema.
Zelenski presentó ante el Parlamento una ley para recortar la autonomía de la Fiscalía Anticorrupción (SAPO) y la NABU — los mismos organismos que destaparon el caso Midas. Dio marcha atrás ante la presión de la sociedad civil y los aliados occidentales. El intento en sí fue una señal de alerta para Bruselas.
La UE no puede incorporar un país donde el jefe de gabinete del presidente es investigado por lavado mientras negocia la paz. Donde los ministros de Energía y Justicia renuncian en medio de una investigación por sobornos. Donde el propio gobierno intentó limitar la independencia de los organismos anticorrupción que creó bajo presión occidental.
Eso es exactamente lo que el Clúster de Fundamentos exige resolver. Y es exactamente lo que Ucrania tiene pendiente.
Lo que nadie quiere decir — pero todos piensan
Ucrania sería el tercer país más grande de la UE. Su incorporación cambiaría los equilibrios de poder internos, el presupuesto comunitario, la política agrícola común, los fondos de cohesión y el peso de cada voto en el Consejo. Seis países — entre ellos Alemania y Francia — ya propusieron limitar el derecho a voto de los nuevos miembros en cuestiones clave. Merz habló de «membresía asociada» sin derecho a voto mientras se completa el proceso.
Zelenski rechazó cualquier fórmula que no sea «membresía completa con plenos derechos.» El ministro de Exteriores lituano habló de 2030 «si el proceso se completa para entonces» — y eso ya sería récord histórico. Magyar prometió un referendo húngaro sobre la adhesión si el proceso se completa «en los próximos 10 a 15 años.»
«Ucrania está haciendo lo necesario, y es importante que la UE también cumpla su palabra.»
El lunes fue histórico. Cierra el período de incertidumbre sobre si Europa estaba dispuesta a avanzar en absoluto — y eso importa. Lo que no cambia es la aritmética del proceso: 35 capítulos, 27 votos por capítulo, una guerra activa y una lista de reformas estructurales que ningún discurso acorta.
Zelenski habla de 2027. Bruselas habla de reformas. Son conversaciones diferentes — y ambas tienen razón.
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