22 de agosto de 2026 — Londres / París
102 exdiplomáticos acusan a Israel de «borrar» Palestina
Excancilleres, exembajadores ante la ONU y exdirectores de Oriente Medio de Francia y Reino Unido piden sanciones concretas: sin precedentes en el tono, y con un silencio propio que también llama la atención.
Más de 100 exdiplomáticos franceses y británicos declararon que Palestina está siendo borrada ante los ojos del mundo, y pidieron acciones urgentes —incluidas prohibiciones comerciales y de venta de armas— para presionar a Israel a aceptar un Estado palestino. La carta conjunta, sin precedentes en su franqueza, prescinde del lenguaje diplomático habitual: acusa directamente a Israel de limpieza étnica y advierte que el mundo ya no lo ve como una democracia genuina.
Quiénes firman
La carta, dirigida al presidente francés Emmanuel Macron y al primer ministro británico Andy Burnham, fue publicada simultáneamente por The Guardian y Le Monde este sábado. Reúne a 52 exdiplomáticos franceses y 50 exembajadores británicos, muchos de ellos con carrera hecha en la región: Egipto, Irán, Baréin, Israel, Siria, Turquía, Kuwait, Arabia Saudita y Catar.
RUJeremy Greenstock y Emyr Jones Parry, ambos exenvoyados británicos ante la ONU; Edward Chaplin, exdirector del Foreign Office para Oriente Medio.
FRPatrice Paoli, exdirector de Oriente Medio en el Quai d’Orsay; Stanislas de Laboulaye, excónsul general en Jerusalén; Yves Aubin de la Messuzière, exdirector de África del Norte y Oriente Medio; Bernard Bajolet, exembajador en Argelia y Jordania; Denis Bauchard, exdirector de África del Norte y Oriente Medio; Frédéric Desagneaux, excónsul general en Jerusalén.
Argumentando que Reino Unido y Francia jugaron un papel clave en la formación del Oriente Medio moderno —y recordando que ambos países dieron el paso de reconocer a Palestina como Estado en 2025—, los firmantes sostienen que sus gobiernos tienen ahora la responsabilidad de hacer causa común frente a lo que llaman la fractura fundamental de la región: la igualdad de derechos entre israelíes y palestinos.
«Palestina está siendo borrada ante nuestros ojos»
El párrafo central de la carta no deja margen para la ambigüedad diplomática habitual:
Y agregan, sobre Cisjordania: en Jerusalén Este y el resto del territorio, las demoliciones de casas palestinas y la violencia desenfrenada de los colonos —con la connivencia del ejército y la policía israelíes— equivalen, según su propia definición, a una limpieza étnica que se extiende también al Líbano y Siria.
Siete medidas concretas
A diferencia de declaraciones anteriores de gobiernos europeos —que se limitaron a expresar «preocupación»—, los exdiplomáticos piden pasos con consecuencia material directa:
1Respaldar las decisiones de la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional.
2Suspender el acuerdo de asociación UE-Israel y el acuerdo comercial Reino Unido-Israel.
3Suspender las transferencias de armas y toda cooperación militar bilateral.
4Exigir acceso humanitario sin restricciones a Gaza, con consecuencias por incumplimiento.
5Prohibir todo comercio con los asentamientos —bienes, inversiones, seguros, servicios financieros.
6Advertir a las empresas que oferten en el proyecto E1 que sus intereses en Reino Unido y Francia se verán afectados.
7Criminalizar la compra de propiedades en tierra palestina por ciudadanos británicos y franceses, y retirar el estatus benéfico a organizaciones que financian asentamientos.
Lo que la carta no dice
Hay un silencio llamativo en el documento: no menciona en ningún momento el desarme de Hamás, la condición que Israel exige como requisito indispensable para retirar sus tropas de Gaza. La carta sí les pide a los palestinos que se aseguren de que su futuro Estado sea «democrático y respetuoso de la ley», que Gaza y Cisjordania se reunifiquen política y administrativamente, y que las elecciones de noviembre conduzcan a una «renovación democrática» —pero no toca el punto que el propio gobierno israelí pone como precondición central para cualquier retiro. Es una omisión que, previsiblemente, será usada por sus críticos para cuestionar el equilibrio del documento, más allá de que los firmantes sí reconocen explícitamente que Hamás «cometió crímenes atroces» el 7 de octubre de 2023.
El contexto inmediato: el plan E1
La carta se publica dos días después de que Reino Unido y Francia, junto con otros nueve países, condenaran la licitación israelí para el proyecto de asentamientos E1 —1.200 viviendas que fragmentarían Cisjordania y aislarían Jerusalén Este—. Esa declaración conjunta no incluía amenaza clara de consecuencias, más allá de advertir a las empresas de sus jurisdicciones sobre posibles riesgos legales y reputacionales.
El canciller británico Ed Miliband calificó las licitaciones como una amenaza «destructiva» para la viabilidad de dos Estados, y convocó a la encargada de negocios israelí en Londres, Daniela Grudsky Ekstein. La respuesta de Israel no se hizo esperar:
El plan Kushner y las críticas de sus propios aliados
La diplomacia sobre los términos de retiro israelí de Gaza quedó, en gran medida, subcontratada a las negociaciones directas entre Israel y Jared Kushner, yerno y enviado de Donald Trump. Pero Israel rechazó el último plan de paz de 15 puntos liderado por Estados Unidos para Gaza, lo que generó críticas de ocho países musulmanes —incluidos los Emiratos Árabes Unidos, el aliado musulmán más cercano de Israel—, que sostuvieron que las acciones israelíes «socavan fundamentalmente los esfuerzos colectivos para lograr una paz justa y duradera».
Reconocer no alcanza
El argumento de fondo de la carta es que el reconocimiento de Palestina por parte de Francia y Reino Unido en 2025 fue simbólicamente importante, pero no alcanza: sin territorio contiguo, sin freno a la expansión de asentamientos, sin consecuencias reales para quienes la financian, ese reconocimiento corre el riesgo de quedar en un gesto vacío. Los propios firmantes equilibran su crítica pidiéndole a la dirigencia palestina —que califican de «poco representativa y disfuncional»— una renovación democrática real a partir de las elecciones de noviembre. Pero su conclusión es clara: aunque ambos gobiernos puedan hacer mucho para ayudar a que Palestina sea una nación democrática funcional, el foco debe estar en la determinación de Israel para evitar precisamente ese resultado.
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