Argentina — Septiembre de 2026
40% de las máquinas paradas: Industria argentina en crisis
87.000 empleos formales menos. Más de 4.000 empresas cerradas. Y en julio, la peor caída industrial mensual desde la pandemia. El propio Gobierno empieza, por fin, a hablar de «reactivación» — pero no por convicción, sino porque la recaudación ya no le da otra opción.
- El paisaje desolador, en números
- Julio: la peor caída mensual desde la pandemia
- Lo que ya venía anticipando la UIA
- Automóviles, cemento y electricidad: los tres que más cayeron
- Dos años de metas incumplidas
- La respuesta oficial: «cazar en el zoológico»
- «No son dos velocidades, son dos direcciones»
- Por qué ahora sí hablan de reactivación
- Lo que no dice el Gobierno cuando mira solo el promedio
La industria argentina ofrece hoy una imagen desoladora: el 40% de las máquinas están paradas, y desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, hay 87.000 empleados formales menos y más de 4.000 empresas cerradas. Son cifras oficiales, no una exageración opositora —y dibujan el paisaje de un sector que lleva dos años completos en crisis, mientras el propio Gobierno lo asume como parte del costo inevitable de su cambio de modelo económico—.
Julio: la peor caída mensual desde la pandemia
Un dato reciente volvió a poner el deterioro en primer plano: en julio de 2026, la producción manufacturera se desplomó 5% respecto del mes anterior —la mayor caída intermensual desde el derrumbe provocado por la pandemia de covid-19—. El retroceso resulta todavía más significativo porque en junio la producción industrial había avanzado 0,7% mensual: el desplome de julio no solo detuvo esa mejora, sino que la borró por completo.
| Indicador | Junio 2026 | Julio 2026 |
|---|---|---|
| Variación mensual | +0,7% | -5,0% |
| Variación interanual | +2,1% | -4,9% |
| Acumulado enero-julio | — | -2,6% |
A este dato se sumó el desplome de 4,6% de la construcción en julio, reportado el mismo martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, la caída es de 4,9% para la actividad industrial y 4,5% para la construcción —pero si se estira el horizonte a los últimos dos años completos, el declive supera los dos dígitos—.
Por qué estos dos sectores pesan tanto
Industria y construcción no son sectores marginales dentro de la economía argentina: juntos representan el 25% del empleo asalariado privado registrado en todo el país, por lo que su deterioro tiene un impacto directo y medible en las condiciones de vida de una porción enorme de la población trabajadora.
Lo que ya venía anticipando la UIA
Los indicadores adelantados de la Unión Industrial Argentina (UIA) ya mostraban un deterioro de varias ramas durante julio, antes incluso de que se conociera el dato oficial. El Centro de Estudios de la propia UIA calculó que la actividad fabril seguía aproximadamente 10% por debajo de los niveles registrados en 2022 y 2023 —es decir, ni siquiera se había recuperado lo perdido en los años previos a Milei—.
Automóviles, cemento y electricidad: los tres que más cayeron
| Sector o indicador | Variación mensual (julio) |
|---|---|
| Producción automotriz | -6,8% |
| Despachos de cemento | -4,2% |
| Demanda eléctrica de grandes usuarios industriales | -3,5% |
| Producción de acero | +3,4% |
| Metalmecánica | +0,1% |
La debilidad de estos indicadores refleja, con bastante precisión, las dificultades que atraviesan los segmentos vinculados al consumo interno, la inversión, y la producción de bienes duraderos —los sectores que dependen de que la gente común tenga plata disponible para comprar, y de que las empresas confíen lo suficiente en el futuro cercano como para invertir—. La propia UIA viene describiendo, desde mediados de 2025, un escenario de estancamiento industrial sostenido, pese a las mejoras puntuales que aparecen de vez en cuando en determinados meses y ramas específicas.
Dos años de metas incumplidas
El deterioro de julio amenaza además con arrastrar las propias previsiones de crecimiento para todo el año. «Nuestra proyección de crecimiento siempre estuvo en 2,5% y ahora la bajamos a 2,2%», precisa Santiago Bulat, economista jefe de Invecq.
Ya quedó descartado que Milei cumpla con su meta anual de inflación —trazada en 10,1%, pero que a los siete meses del año ya acumulaba 19,3%—. La meta de crecimiento del PIB, fijada en 5%, también quedó lejos: el propio Fondo Monetario Internacional, que respalda el plan de ajuste del gobierno, mantiene una previsión de apenas 3,5% para 2026.
El contexto más amplio: dos años consecutivos de vaivenes
El deterioro de julio de 2026 llega después de un 2025 en el que la industria manufacturera argentina había logrado crecer apenas 1,6%, tras el desplome de 9,4% registrado en 2024 —el primer año completo de gestión de Milei—. La evolución de 2026 vuelve a poner de manifiesto la dificultad estructural para transformar esa recuperación parcial en un ciclo de crecimiento realmente sostenido en el tiempo.
La respuesta oficial: «cazar en el zoológico»
El Gobierno de Milei se negó, desde el primer día, a ofrecer medidas de apoyo específicas para estos dos sectores tan golpeados, alegando que lo que sucede es el efecto normal de pasar de un modelo proteccionista a otro más abierto y competitivo. Fue especialmente confrontativo con el sector industrial, al que acusó de estar acostumbrado a «cazar en el zoológico» —una metáfora que resume bien su diagnóstico: que la industria argentina sobrevivió durante décadas gracias a protecciones artificiales, no a competitividad real—. El Ejecutivo se resiste, además, a hablar directamente de una recesión de la actividad, y suele poner el foco en indicadores agregados, donde sectores muy productivos como el petróleo, la minería y el agro empujan los números generales hacia arriba, tapando el derrumbe específico de industria y construcción.
«No son dos velocidades, son dos direcciones»
Matías Maito, director del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, cuestiona directamente el relato oficial de una economía «a dos velocidades».
Para Maito, tampoco se trata de una simple etapa de transición que en algún momento se va a superar sola.
Por qué ahora sí hablan de reactivación
En las últimas semanas, el discurso oficial empezó a incorporar con mayor frecuencia la palabra «reactivación», después de mucho tiempo evitando admitir que la economía necesitaba algún tipo de impulso adicional. El ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó medidas para estimular el crédito hipotecario, con la expectativa de que el financiamiento vuelva a poner en marcha el mercado inmobiliario, y detrás de él, arrastre también a la construcción.
Una necesidad política, y también fiscal
Puede que el equipo de Milei se esté haciendo eco, por fin, del malestar creciente en la población vinculado a los salarios y el empleo. Pero generar una recuperación del mercado interno también se volvió una necesidad concreta para los propios números del gobierno: por la caída en la recaudación que provoca una economía estancada, el Ejecutivo se ve forzado a ajustar cada vez más para poder sostener su bandera central, el déficit fiscal cero.
Lo que no dice el Gobierno cuando mira solo el promedio
La medición del índice de producción industrial manufacturero que elabora el INDEC abarca todo el territorio argentino, usando información de producción, ventas, utilización de insumos, horas trabajadas y otras variables de más de 5.000 establecimientos industriales —una base de datos amplia y difícil de discutir en sus fundamentos técnicos—. El propio organismo tiene previsto publicar, el 15 de septiembre, el dato de utilización de la capacidad instalada correspondiente a julio: una cifra que va a permitir confirmar, con precisión, hasta qué punto la caída de la producción ya se tradujo también en un mayor nivel de capacidad industrial ociosa —el «40% de máquinas paradas» que hoy se estima, pero que todavía no tiene un correlato oficial actualizado para este mes puntual—.
Mientras se espera ese dato, el cuadro completo ya deja una lectura difícil de esquivar: dos años de industria contrayéndose, un discurso oficial que recién ahora empieza a ceder ante la evidencia, y una recuperación que, según el economista consultado, no depende de que pase el tiempo, sino de que cambien las condiciones estructurales mismas del modelo —algo que, hasta el momento, el propio Gobierno no muestra ninguna intención real de hacer.
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café