Berlín, 16 de diciembre de 1936. Un documento sellado del Servicio de Seguridad de las SS registra una denuncia explosiva: el traductor boliviano de Mein Kampf acaba de informar a Himmler que su aliado español, el General Franco, podría ser judío. Las SS toman nota y abren una investigación.
Era finales de 1936. La Guerra Civil Española llevaba apenas meses y Alemania ya había apostado por Franco — aviones de combate, armas, munición, la Legión Cóndor. Hitler había elegido al general rebelde como su interlocutor preferido entre los militares sublevados y lo había reconocido como jefe del gobierno legítimo de España.
En ese momento, un diplomático boliviano se presentó ante las autoridades nazis con una información que ponía en jaque toda esa alianza: el General Franco, el hombre en quien Hitler había depositado su apoyo militar, era probablemente judío.
Las SS tomaron nota. Y abrieron una investigación.
El documento
El documento fue encontrado en el Archivo Federal de Berlín por el historiador Marc Navarro durante su investigación doctoral sobre la embajada española en Berlín entre 1931 y 1945. Lleva el sello de la Oficina II 112 — parte del SD, el Servicio de Seguridad del SS Reichsführer Heinrich Himmler.

Traducción del documento
Asunto: General Franco — España
«Según la información disponible aquí, el Sr. Nielsen-Reyes, de la misión boliviana en Berlín, sostiene que el jefe del gobierno nacional español, el General Franco, es judío.
En otro informe periodístico de los ‘Periódicos Republicanos Católicos Suizos’ se repite la misma afirmación, añadiendo que Franco sería descendiente de los Marranos, aquellos judíos que en la Edad Media fueron forzados a convertirse al judaísmo.
El informe anterior se tramita por su urgencia sin verificación de exactitud. Se realizarán más investigaciones en esta dirección.»
El denunciante: el traductor de Mein Kampf
Federico Nielsen-Reyes no era un informante cualquiera. Era el diplomático boliviano que había traducido la primera edición en español autorizada del Mein Kampf de Hitler — publicada en Barcelona en 1935 y en Ávila en 1937. Un nazi convencido, con padre alemán, que en el prólogo de la segunda edición escribió que en España «el Generalísimo Franco lucha con fuerza para salvar a su glorioso pueblo de las garras comunistas.»
Que fuera precisamente él quien denunciara a Franco ante las SS añade una capa de ironía histórica difícil de superar: el mayor promotor hispanohablante de la ideología que perseguía a los judíos, alertando al aparato represivo nazi de que su principal aliado ibérico podría ser uno de ellos.
Quién era Federico Nielsen-Reyes
Nació en La Paz en 1904 y falleció en Madrid en 1987. Fue descrito por el investigador Jesús Casquete como «un nazi desde el principio y miembro de la élite del país andino.»
Tradujo la primera edición autorizada de Mein Kampf al español. En 1942, un memorando recibido por el presidente Roosevelt lo describía como «un gran propagandista nazi en Sudamérica.»
Probablemente se cruzó a finales de los años 50 con Walther Rauff — criminal de guerra nazi refugiado en la Patagonia — quien lo describió en términos elogiosos en un mensaje a la inteligencia alemana occidental: «Ha traducido Mein Kampf al español. Sigue siendo un seguidor de Hitler hoy en día.»
Compitió como jinete en los Juegos Olímpicos. El novelista Roberto Bolaño le dedicó un personaje en su libro Literatura nazi en las Américas.
La paradoja que el documento expone
El documento revela algo más profundo que una anécdota curiosa. Pone en evidencia la contradicción estructural del fanatismo antisemita nazi frente a la realidad geopolítica de sus alianzas.
Para finales de 1936, Alemania ya perseguía activamente a los judíos. El pogrom de noviembre de 1938 estaba a dos años de distancia. Y sin embargo, el régimen que construía toda su ideología sobre la pureza racial dependía militarmente de un hombre sobre cuyo origen racial circulaban rumores en los círculos diplomáticos europeos.
«Aunque no puedo confirmarlo, estoy seguro de que Nielsen-Reyes escribió o advirtió a la mayor cantidad de personas posible, especialmente conociendo la máquina de dos cabezas que eran las instituciones del gobierno estatal alemán y el partido nazi.» — Marc Navarro, historiador, Universidad de Barcelona
Navarro, que encontró el documento en 2023 mientras investigaba para su doctorado, lo presentó públicamente en una conferencia el 15 de mayo de 2025. «Este documento no prueba absolutamente nada», aclara, «pero me sirvió para demostrar que, más allá de los rumores, algunas personas lo tomaban en serio, hasta el punto de informar o molestar a las SS con el asunto.»
El horóscopo de Franco
El documento de Nielsen-Reyes no fue el único. Navarro encontró también una carta fechada el 29 de noviembre de 1936, dirigida al «muy estimado Sr. Reichsführer SS» — es decir, a Himmler en persona. La firmaba Erich Baumeister, colaborador de Lorenz Mensch, confidente de Himmler para quien preparaba horóscopos de personas de interés.
La carta informa a Himmler de que se está preparando un «estudio astrológico» sobre Franco. La afición de algunos jerarcas nazis — Himmler entre ellos — por el ocultismo es bien conocida. Lo que hicieron con el horóscopo, o si llegaron a alguna conclusión, se desconoce.
¿Y si era cierto?
La pregunta sobre los orígenes de Franco no es nueva. Varios historiadores han mencionado la posibilidad de ascendencia conversa en la línea paterna. Enrique Moradiellos escribió en El Holocausto y la España de Franco que «el rumor sobre la ascendencia judía de Franco circulaba en los círculos diplomáticos europeos y en algún momento llegó a preocupar al propio Hitler.» Gonzalo Álvarez Chillida señaló que, según el periodista Ramón Garriga, «parece que Heydrich ordenó una investigación sobre el asunto aunque no dio resultados.»
Lo que sí está claro es que, sea cual fuera la conclusión de las SS, no cambió nada. El apoyo de Hitler a Franco fue inquebrantable. La Legión Cóndor bombardeó Guernica en abril de 1937. Y en mayo de 1939, al celebrar su victoria, Franco pidió vigilancia contra «el espíritu judío que permitía la alianza del gran capital con el marxismo.»
Como concluye el historiador Marc Navarro: el beneficio económico y militar que Alemania obtuvo de su relación con Franco fue tal que, en ese momento, sus posibles orígenes ya no importaban.
Franco no rompió relaciones con el Tercer Reich hasta el 8 de mayo de 1945. El día de la rendición de Alemania.
También en Bastión
→ Franco y los judíos: la complicidad silenciadaFuentes: Documento II 112 de la Oficina SD, Archivo Federal de Berlín — encontrado por Marc Navarro (2023). Julián Casanova, Franco (2025). Enrique Moradiellos, El Holocausto y la España de Franco. Gonzalo Álvarez Chillida, Antisemitismo en España. Jesús Casquete, «La primera edición en español de Mein Kampf», Journal of Political Studies (2019). Dieter Maier (2024) sobre Nielsen-Reyes y Walther Rauff.
Este artículo tiene propósito histórico e informativo y se basa en documentación primaria verificada.
