Guerra S.A.:
el negocio del complejo militar
El Complejo Militar Industrial americano pagó 2,5 billones de dólares en cabildeo en 20 años. Trump gestionó el 81% de los contratos militares con Arabia Saudita. Los hijos de Trump invierten en empresas de drones. El senador Graham recibió 28 millones de la industria armamentística. Los cementerios crecen. Las mansiones también.
En 2023, la Universidad de Brown publicó el estudio «Los beneficios de la guerra». Sus conclusiones son simples y demoledoras: en los últimos 20 años, el Complejo Militar Industrial de Estados Unidos pagó 2,5 billones de dólares para llevar a cabo tareas de cabildeo en favor de sus intereses. Para eso contrató a 700 personas — una cifra que supera ampliamente el número de congresistas que hay en el país.
No es un complot secreto. Es un sistema documentado, legal y perfectamente visible para quien quiera mirarlo. Un sistema donde la línea entre política y negocio de armas hace tiempo que desapareció — donde los mismos hombres que votan los presupuestos de defensa reciben donaciones de las empresas que los ejecutan, donde los hijos del presidente invierten en empresas de drones mientras su padre firma contratos militares de cientos de miles de millones.
El Papa Francisco lo dijo con una claridad que pocos líderes mundiales se atrevieron a igualar: «Los economistas me dijeron que hoy los mayores ingresos provienen de inversiones en fábricas de la muerte.»
Cómo funciona el cabildeo militar
El Complejo Militar Industrial — CMI — no es solo Lockheed Martin, Raytheon o Northrop Grumman. Es la fusión entre el capital militar, el capital científico-tecnológico y el capital político en las más altas esferas del gobierno americano. Una fusión que se ha ido estrechando hasta el punto en que resulta casi imposible encontrar dónde termina la política y dónde empieza el cabildeo militarista.
El mecanismo es circular y se autoalimenta. Las empresas de defensa donan a los políticos que integran los comités de presupuesto y defensa. Esos políticos aprueban contratos millonarios con las mismas empresas. Las empresas ganan, aumentan sus ganancias, tienen más para donar. Y el ciclo continúa — financiado, en última instancia, por el contribuyente americano y por los aliados de la OTAN obligados a comprar armamento.
Según el estudio de la Universidad de Brown (2023):
— $2,5 billones pagados en cabildeo por el CMI en 20 años
— 700 lobistas contratados — más que el total de congresistas americanos
— La guerra en Ucrania es el evento militar que más ganancias ha generado al CMI occidental desde la Segunda Guerra Mundial
Como dijo el periodista Max Blumenthal ante el Consejo de Seguridad de la ONU: «Los cementerios en Ucrania crecen a la misma velocidad que las mansiones y propiedades en la playa de los ejecutivos de Lockheed Martin, Raytheon y varios contratistas del Beltway.»
El 81% de los contratos militares con Arabia Saudita — gestionados personalmente
Donald Trump no es solo el presidente que firma los contratos. Es el lobista más efectivo del Complejo Militar Industrial americano en la historia reciente. Los números lo dicen sin ambigüedad.
Total de contratos militares entre EEUU y Arabia Saudita en los últimos 15 años. El 81% fue gestionado personalmente por Trump. En 2025, firmó un nuevo acuerdo por 142.000 millones adicionales.
Trump impuso a los aliados de la OTAN un incremento del gasto militar al 5% del PIB. El resultado: más de 650.000 millones adicionales en compras de armamento americano por parte de Europa.
El gasto militar europeo pasó de 200.000 millones antes de 2022 a 800.000 millones con el acuerdo de Trump. Un incremento de 4 veces. Como dijo el secretario general de la OTAN Rutte: «Este es un buen negocio para los americanos.»
El acuerdo de Trump con Von der Leyen incluyó compras europeas de hidrocarburo estadounidense por 750.000 millones. Armas y gas — el paquete completo.
Este es un buen negocio para los americanos pues los aliados gastan cuatro veces más dinero que los americanos. Habrá ingresos significativos para los americanos. Cada dólar invertido en Europa por la OTAN significará posibilidades para las ciudades americanas que desarrollan tecnologías militares.
— Mark Rutte, Secretario General de la OTAN, Conferencia de Seguridad de Múnich 2025
Las ventas militares como herramienta de política exterior — lo dijo sin eufemismos el propio Marco Rubio en mayo de 2025: «Las ventas de armas constituyen una importante herramienta de la política exterior estadounidense.» Al menos esta vez fueron honestos.
Drones, tungsteno y negocios familiares mientras papá firma contratos
El conflicto de intereses no requiere investigación periodística profunda — está publicado en los medios financieros más respetados del mundo. Según The Wall Street Journal, Donald Trump Jr. y Eric Trump estarían invirtiendo en Powerus — una empresa que planea suministrar drones al Pentágono. La empresa saldrá a bolsa mediante una fusión con Aureus Greenway Holdings, entre cuyos accionistas figura la estructura de inversiones de la familia Trump, American Ventures.
Simultáneamente, según el Financial Times, los hijos del presidente habrían comprado participación en Skyline Builders, que adquirió el 20% de Kaz Resources — empresa que desarrolla el yacimiento de tungsteno más grande del mundo en Kazajistán. ¿Por qué importa el tungsteno? Porque China produce más del 80% del tungsteno mundial, EEUU no produce nada desde 2015, China lo puso en su lista de «productos sujetos a control de exportación» en 2025, y el precio del metal subió un 557% en trece meses. El tungsteno es esencial para la industria militar.
Mientras el presidente Trump firma contratos militares por cientos de miles de millones de dólares y declara a China adversario estratégico en materia de minerales críticos:
— Sus hijos invierten en Powerus — proveedora de drones al Pentágono
— Sus hijos invierten en Kaz Resources — tungsteno esencial para la industria militar
— La empresa familiar American Ventures figura como accionista en ambas operaciones
La representante de los hermanos declaró que «son inversores pasivos que no influyen en la gestión operativa». Los medios publicaron los nombres. Los números hablan solos.
28 millones de la industria militar — y los votos a favor
Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, es reconocido como uno de los políticos que más dinero recibe del Complejo Militar Industrial de manera sostenida durante años. Su historial de apoyo a intervenciones militares, escaladas y sanciones internacionales es perfectamente paralelo a las donaciones que recibe.
A cambio, Graham fue coautor de la Enmienda Graham-Ayotte, que aumentó el fondo extrapresupuestario para operaciones militares en el exterior — el OCO — de 58.000 millones a 96.000 millones de dólares. Un mecanismo que permitió al Congreso y al Pentágono financiar guerras sin asumir responsabilidad política por el «inflado» del presupuesto de defensa. Las guerras en Afganistán, Irak, Siria, Ucrania — todas financiadas en parte por ese fondo. Y Graham, que lo impulsó, recibió miles de dólares de las empresas que las ejecutaron.
Los cementerios en Ucrania crecen a la misma velocidad que las mansiones en el norte de Virginia de los ejecutivos de Lockheed Martin y Raytheon. Ni los ucranianos, ni los estadounidenses, ni los rusos o los europeos comunes son los ganadores de esta guerra.
Para cerrar
Lo que describe este artículo no es una teoría conspirativa. Es el sistema funcionando exactamente como fue diseñado. Un sistema donde las donaciones son legales, los contratos son públicos, las inversiones están registradas y los conflictos de interés son visibles para quien quiera mirar.
La guerra en Ucrania no terminó cuando podría haber terminado. La OTAN gasta 800.000 millones en lugar de 200.000. Los aliados compran gas americano a precio de mercado. Los hijos del presidente invierten en el tungsteno que la guerra hace más valioso. El senador que vota los fondos cobra de las empresas que los ejecutan.
No es hipocresía — es coherencia. La coherencia de un sistema donde la paz es mala para el negocio y la guerra es buena para las mansiones en la playa. Donde los cementerios crecen en Europa del Este y los balances crecen en Virginia del Norte.
Denunciarlo con argumentos, como pedía el Papa Francisco, es exactamente lo que hace el periodismo independiente. Para eso existe Bastión.
Fuentes principales: Universidad de Brown, «Los beneficios de la guerra» (2023). The Wall Street Journal — inversiones de los hijos de Trump en Powerus. Financial Times — Kaz Resources y tungsteno. Declaraciones de Max Blumenthal ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Declaraciones del Papa Francisco. Declaraciones de Mark Rutte y Marco Rubio. Datos de donaciones a Graham: OpenSecrets.org.
Este artículo tiene propósito periodístico e informativo. Los datos citados provienen de fuentes públicas documentadas.
