Un patrimonio que se multiplicó 356 veces en un año, vínculos con la trama $LIBRA, y un amigo cercano de campaña hoy preso por un triple crimen en Argentina
Agustín Laje tiene título universitario real, becas internacionales verificables y una carrera de dos décadas escribiendo libros de ultraderecha. Nada de eso está en discusión. Lo que sí genera preguntas serias, documentadas por periodismo de verificación como Chequeado, es de dónde sale el dinero que convirtió a su think tank en la segunda cuenta con más gasto en publicidad política de toda Argentina — solo detrás del propio gobierno.
De Ingeniería a politólogo de referencia
Agustín Laje Arrigoni nació en Córdoba en 1989. Empezó estudiando Ingeniería en Sistemas, la abandonó al volver de un viaje al exterior en 2011, y arrancó Ciencia Política en la Universidad Católica de Córdoba. Su primer libro, sobre organizaciones guerrilleras de los años 70, le abrió la puerta a una beca de contraterrorismo en la National Defense University de Washington. Después sumó un máster en Filosofía por la Universidad de Navarra, España, donde hoy cursa un doctorado. Es, en los papeles, un politólogo con formación real — el cuestionamiento no pasa por ahí.
Una fundación que multiplicó su patrimonio por 356
Acá está el dato que disparó todas las preguntas.
La Fundación Faro, que Laje dirige como director ejecutivo, no nació de cero: fue la reconversión exprés de otra entidad previa, «Fundación Valorar», que en pocos meses cambió de nombre, autoridades y domicilio para transformarse en el think tank libertario que existe hoy. Su lanzamiento formal fue el 13 de noviembre de 2024, en una cena en el Yacht Club de Puerto Madero, con el propio presidente Javier Milei como orador, llamando a Laje «mi gran amigo».
El patrimonio neto de la fundación pasó de apenas 12 millones de pesos en 2023 a 4.394 millones en 2024 — casi 4,4 mil millones, un salto de 356 veces en doce meses. El 99% de los ingresos declarados provino de «donaciones y talleres». La mayor parte de esos fondos no se destinó a gastos operativos concretos, sino a inversiones financieras.
La Inspección General de Justicia argentina (IGJ) tiene el listado completo de donantes que aportaron más de 11 millones de pesos cada uno en 2024 — la propia fundación se lo entregó, obligada por requerimiento oficial. Pero el organismo se niega a hacerlo público, amparado en la Ley de Prevención del Lavado de Activos. El dato existe. Nadie fuera del organismo puede verlo.
A través de su brazo digital, llamado Ratio Oficial, la fundación gastó entre marzo de 2025 y marzo de 2026 más de 1.079 millones de pesos (unos 821 mil dólares) en más de 15.000 publicaciones en Meta clasificadas como publicidad política — la segunda cifra más alta de todo el país, solo por detrás de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación. Ese dinero se usó, entre otras cosas, para respaldar leyes del gobierno, atacar a figuras opositoras como Jorge Macri y Axel Kicillof, y apuntar contra la comunidad LGBT y migrantes.
La interna libertaria detrás del pedido de transparencia
El propio pedido de la IGJ para que Faro identifique a sus donantes no es neutral en términos de poder interno: el organismo está a cargo de Alejandro Ramírez, funcionario designado por el ministro Juan Bautista Mahiques, que responde a Karina Milei — la hermana del presidente, en tensión conocida con el asesor Santiago Caputo, señalado como el verdadero impulsor de la Fundación Faro a fines de 2024. Es decir: incluso el intento de destapar la caja de Faro forma parte de una pelea de poder puertas adentro de La Libertad Avanza, no de una fiscalización neutral.
Novelli, $LIBRA, y años de promoción
El vínculo más comprometedor documentado hasta ahora conecta a Laje con Mauricio Novelli, señalado como principal impulsor de la criptomoneda $LIBRA — el escándalo que salpicó directamente al propio Milei cuando la recomendó en X y su valor colapsó, generando pérdidas millonarias a inversores de todo el mundo.
Entre 2020 y 2023, Laje promocionó los cursos de N&W Professional Traders, la empresa de Novelli y su socio Jeremías Walsh. Publicó más de 30 videos y participó en al menos 3 transmisiones en vivo, presentando a Novelli como «un amigo» y «un especialista». Ambos figuraban como «profesores» en la web de la academia.
Chequeado accedió a documentos del propio expediente judicial de $LIBRA que registran transferencias de al menos 5.000 USDT (unos US$5.000) a nombre de Laje en 2024, por contenido promocional. Consultado por mail, teléfono e Instagram, Laje nunca respondió.
El 7 de febrero de 2025 — una semana antes de que Milei recomendara $LIBRA en X — la cuenta oficial de la academia de Novelli publicó una foto de Laje y Novelli juntos en un partido de la NBA en Los Ángeles, celebrando «la nueva carrera de trader 2025».
Antes de $LIBRA, Laje y Milei ya habían promocionado juntos «Vulcano Game», otro proyecto de Novelli cuyo token terminó perdiendo todo su valor. La Comisión Investigadora del Congreso argentino incluyó ese antecedente, junto con otro caso llamado CoinX, como parte de un patrón repetido antes del estallido de $LIBRA.
De Agustín tengo la mejor opinión. No tengo dudas de que Fundación Faro no tiene nada que ver con todo esto de $LIBRA.
Axel Kaiser, subdirector de la Fundación Faro, a CIPER ChileLa defensa de Kaiser choca de frente con la evidencia reunida por Chequeado: cuatro años de promoción activa, pagos documentados en el propio expediente judicial, y una foto tomada apenas días antes del estallido del escándalo no encajan con la versión de «tal vez lo contrataron una vez para dar una conferencia».
Una carrera construida sobre polémicas repetidas
Antes de la Fundación Faro, Laje ya venía sumando episodios de choque que marcaron su trayectoria. En 2018, una conferencia junto a Nicolás Márquez en un colegio secundario de Neuquén terminó en confrontación con los estudiantes por declaraciones consideradas homofóbicas — Márquez llegó a decir que «la homofobia es una construcción idiomática de carácter peyorativo». El episodio generó una declaración de repudio de diputados nacionales.
Un año después, en 2019, una conferencia programada en la Universidad La Salle de Ciudad de México fue directamente cancelada después de que más de 130 estudiantes firmaran una carta pidiendo que no se realizara. Y en 2016, la presentación de «El libro negro de la nueva izquierda» en la Feria del Libro de Buenos Aires provocó protestas de organismos de derechos humanos, que la calificaron de promover «negacionismo, odio y discriminación».
En 2022, congresistas peruanos del partido Renovación Popular le otorgaron a Laje lo que presentaron como la «Medalla de Honor del Congreso de la República» del Perú. El jurista Fernán Altuve señaló públicamente la ilegitimidad del reconocimiento: según explicó, los congresistas individuales no tienen facultad para conceder medallas en nombre del Congreso peruano — solo puede hacerlo el propio presidente del organismo. En 2023, ya con Rafael López Aliaga como alcalde, la Municipalidad de Lima lo condecoró de todas formas con la «Medalla de Lima».
Un Consejo Internacional con nombre uruguayo
La Fundación Faro no opera sola: cuenta con un Consejo Internacional integrado por referentes de la ultraderecha de varios países, presidido por Alberto Benegas Lynch (h), y que incluye, entre otros, al economista alemán Philipp Bagus, el abogado peruano Enrique Ghersi, la brasileña Fernanda Ritter, los españoles Manuel Llamas y Jesús Huerta de Soto — y un nombre que toca de cerca la región: el uruguayo Fernando Doti.
La construcción de la imagen: «Dios me lo confirmó»
Además de politólogo y empresario de contenidos, Laje cultiva activamente una imagen de referente religioso para audiencias católicas y evangélicas — un público clave para la nueva derecha latinoamericana, que en Argentina, Brasil y buena parte de la región construyó buena parte de su base electoral apelando a valores tradicionales y familiares.
En 2023, en una entrevista con el medio católico ACI Prensa, Laje contó que durante una gira de promoción en Miami se sintió «muy perturbado» y admitió sentirse «un poco deprimido», cuestionándose si el sacrificio de su carrera realmente valía la pena. En ese momento, según relató, le preguntó directamente a Dios si su trabajo era genuinamente su vocación o si simplemente se estaba autoconvenciendo para justificarlo. La respuesta, contó, le llegó a través de dos testimonios espontáneos de seguidores que se le acercaron esos mismos días: un obrero costarricense que viajó especialmente para agradecerle, y una mujer que le aseguró que uno de sus libros había ayudado a su sobrina a superar pensamientos suicidas.
Ese tipo de testimonio —una señal divina que confirma la propia misión— es un recurso retórico común en el discurso evangélico y católico conservador, y encaja con la estrategia más amplia de Laje de participar en encuentros con líderes cristianos, presentando su «batalla cultural» no solo como una postura política, sino como una causa con respaldo trascendente. Es la misma lógica de construcción de comunidad que atraviesa buena parte de su proyecto: no vende solo ideas políticas, vende sentido de pertenencia y propósito.
El amigo de campaña que hoy está preso
Hay un capítulo más, uruguayo y mucho más oscuro, en el círculo que rodeó a Laje.
En abril de 2018, el uruguayo Pablo Laurta —entonces vocero del colectivo antifeminista «Varones Unidos»— invitó a Laje y a Nicolás Márquez (biógrafo de Milei) a presentar su libro «El libro negro de la nueva izquierda» en el Palacio Legislativo uruguayo. Laurta volvió a exponer ahí mismo en 2022. Según registros revisados por medios argentinos, el vínculo entre ambos no se cortó después de esa fecha: en 2021 Laurta convocó debates virtuales con Laje, y en 2018 llegaron a filmarse juntos «saludando» a Varones Unidos como parte de una «cruzada» compartida contra el feminismo.
En octubre de 2025, Laurta fue detenido en Argentina, acusado de asesinar a su expareja Luna Giardina (26) y a su exsuegra Mariel Zamudio (54) a balazos, y de secuestrar a su propio hijo de 5 años. Antes de esos crímenes, había asesinado y descuartizado a un remisero, Martín Palacios, presuntamente para robarle el auto y borrar su rastro camino a Córdoba — el incendio del vehículo obligó a evacuar a 130 personas. La Justicia investiga además un posible tercer crimen: un incendio en una iglesia evangélica a pocas cuadras del doble femicidio, que mató a dos niñas uruguayas de 1 y 5 años.
Cuando el caso se conoció, Laje se despegó rápido: «En abril de 2018 unas organizaciones uruguayas nos invitaron a Nicolás Márquez y a mí a dar una conferencia en el Palacio Legislativo (…) Luego de eso, jamás volví a verlo ni a tener contacto con él», le dijo a La Nación. Esa versión choca con los registros de 2021 que documentan los debates virtuales convocados por Laurta con la participación de Laje.
Ninguno de estos episodios prueba, por sí solo, que Laje haya sabido de antemano el destino criminal de Laurta, ni que la Fundación Faro sea parte formal de la trama $LIBRA — eso es exactamente lo que la investigación judicial en curso todavía tiene que determinar. Lo que sí queda establecido, con fuentes serias y documentos verificables, es un patrón: relaciones sostenidas en el tiempo con personajes que después terminaron señalados por delitos graves o esquemas de estafa, y una fundación que mueve miles de millones de pesos en pauta política sin que nadie fuera de un organismo estatal pueda saber, legalmente, quién los pone. El politólogo tiene el título colgado en la pared. La pregunta que todavía no contestó es quién firma los cheques detrás de la batalla cultural que dice estar dando.
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