A una semana de las elecciones de medio término, el caso Epstein se instaló como tema de campaña. Un mitin en Chillicothe terminó con cánticos sobre el avión del fallecido delincuente sexual, mientras documentos judiciales ya conocidos siguen alimentando el debate sobre cuánto sabía —y cuánto negó— el presidente.
Donald Trump fue interrumpido por abucheos durante un mitin en Chillicothe, al sur de Columbus, Ohio, la noche del miércoles 28 de octubre, en medio de cánticos sobre sus vínculos pasados con Jeffrey Epstein, el fallecido delincuente sexual condenado por tráfico de menores. El episodio se suma a una serie de interrupciones similares en actos de campaña recientes, justo cuando el caso Epstein se convirtió en un tema central de las elecciones de medio término que se celebran la semana próxima.
«¡Trump estaba en el avión de Epstein!»
Un video publicado en la red social X por Robert Potylo, conocido en redes como Robby Roadteamer, muestra el momento en que comenzó a alterar el acto poco después de que Trump empezara su discurso: «¡Trump estaba en el avión de Jeffrey Epstein! ¡Trump estaba en el avión de Jeffrey Epstein!», cantó, mientras parte de la multitud lo abucheaba. Minutos después, el registro muestra a Potylo siendo escoltado fuera del recinto mientras otros asistentes coreaban «¡USA! ¡USA!». Según el video, el propio Potylo pidió calma a los presentes: «¡Nada de violencia política! ¡Todos somos amigos!», les dijo mientras lo retiraban.
Otros videos en redes sociales muestran incidentes similares durante el mismo acto, con manifestantes escoltados fuera del recinto tras interrumpir el discurso con abucheos. Tras la protesta de Potylo, Trump respondió ante el público asegurando, sin aportar pruebas, que se trataba de manifestantes pagados: «Sabes, hay un hombre, no un joven. Le dieron 250 dólares. Manifestantes pagados», dijo. Según Newsweek, tanto Potylo como la Casa Blanca fueron consultados para esta nota sin que se conociera respuesta.
Un informe demócrata reabre la discusión
La protesta se produjo días después de que los demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes publicaran un informe que pide el nombramiento de un fiscal especial independiente para investigar la relación entre Trump y Epstein. Según el informe, declaraciones de mujeres y documentos ya publicados sobre el caso justifican nuevas investigaciones sobre una posible mala conducta de Trump. Se trata de acusaciones controvertidas que, hasta el momento, no derivaron en ninguna conclusión penal contra el presidente.
La vocera Lauren Bis rechazó las acusaciones en declaraciones a Newsweek el lunes 26 de octubre: «Ninguna de estas acusaciones es cierta». Describió el informe demócrata como «un intento desesperado de demócratas enloquecidos para distraer a los estadounidenses del auge de los republicanos provocado por los logros históricos del presidente Trump». Bis sostuvo además que Trump expulsó a Epstein de su club Mar-a-Lago «porque era un acosador», y que el presidente «ha sido completamente exonerado de todo lo relacionado con Epstein». Trump negó cualquier irregularidad, y no se presentaron cargos en su contra en relación con los delitos de Epstein.
Lo que dicen los registros de vuelo
El litigio público sobre el vínculo entre ambos hombres tiene un componente documental concreto. Trump reconoció haber interactuado con Epstein en los años 90 y principios de los 2000, pero sostuvo que cortó contacto a mediados de esa década y negó haber sabido jamás sobre los abusos que cometía. A comienzos de 2024 fue más categórico todavía: en Truth Social escribió que «nunca había estado en el avión de Epstein ni en su ‘estúpida’ isla».
Esa versión quedó en tensión con documentos difundidos en diciembre de 2025 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que incluyeron la afirmación de que Trump había volado en el jet privado de Epstein «mucho más a menudo» de lo informado hasta entonces. Según un correo electrónico de un fiscal federal adjunto del Distrito Sur de Nueva York, fechado el 7 u 8 de enero de 2020 según la fuente, los registros de vuelo mostraban a Trump como pasajero del jet privado de Epstein en ocho ocasiones entre 1993 y 1996.


El propio correo detalla episodios puntuales: en un vuelo de 1993, Trump y Epstein habrían sido «los únicos dos pasajeros registrados»; en otro, los únicos tres pasajeros habrían sido Epstein, Trump y una persona que entonces tenía 20 años; y en otros dos vuelos, según el fiscal, algunas de las pasajeras habrían sido mujeres que más adelante serían posibles testigos en el caso contra Ghislaine Maxwell, condenada cómplice de Epstein.
Estos registros documentan que Trump voló en el avión de Epstein más veces de lo que él mismo había reconocido públicamente, y eso está respaldado por el propio correo del fiscal federal, hoy de dominio público. Lo que no está probado ni documentado en estos archivos es que Trump haya tenido conocimiento de los abusos de Epstein o haya participado de algún modo en ellos: eso es precisamente lo que el informe demócrata pide investigar, y lo que la Casa Blanca niega categóricamente. Entre «viajó varias veces en el avión» y «sabía o participó de los abusos» hay una distancia que ningún documento conocido hasta ahora cierra de forma concluyente.
Epstein, tema de campaña
El caso se convirtió en un eje de las elecciones de medio término: los demócratas están invirtiendo millones de dólares en publicidad vinculada a Epstein, con la expectativa de que el informe y su cobertura mediática influyan en campañas competitivas antes de los comicios de noviembre, donde se define el control del Congreso. Epstein había sido acusado a nivel federal en julio de 2019 por tráfico sexual de menores y conspiración para cometerlo; el Departamento de Justicia sostuvo que construyó una extensa red de víctimas, algunas de apenas 14 años, a las que abusó sexualmente entre 2002 y 2005. Murió en una celda de una prisión de Nueva York en 2019 mientras esperaba juicio; las autoridades federales y la oficina forense de la ciudad concluyeron que se trató de un suicidio.
Una gira de campaña cada vez más hostil
El episodio de Chillicothe no fue aislado. Trump continúa una intensa gira por todo el país para reforzar el apoyo a candidatos republicanos antes de las elecciones de medio término, incluso en bastiones donde ganó cómodamente en 2024, y viene siendo interrumpido por abucheos en varios actos recientes. El lunes 26 de octubre, en un mitin en Misisipi en apoyo a la senadora Cindy Hyde-Smith —que compite en una carrera reñida contra el demócrata Scott Colom—, el presidente fue interrumpido varias veces mientras hablaba. En un incidente de ese acto, un manifestante le gritó en referencia a su proyecto de un salón de baile en la Casa Blanca: «¡Mete este salón de baile en tu culo gordo!». Según reportes, Trump también fue abucheado al menos nueve veces durante un mitin en Carolina del Sur la semana anterior.
Estas interrupciones reflejan, más allá del caso Epstein puntual, los desafíos que enfrentan los republicanos de cara a las elecciones de medio término: el propio texto consultado para esta nota señala que el apoyo a los candidatos del oficialismo se volvió «inesperadamente escaso» en la recta final de la campaña, en un contexto marcado por la caída de la aprobación de Trump y la preocupación pública por la guerra de Irán y el aumento del costo de vida.
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☕ Invitame un caféA una semana de las elecciones de medio término, Epstein dejó de ser únicamente un expediente judicial cerrado hace años y se volvió, otra vez, un fantasma político: uno que persigue a Trump en sus propios actos de campaña, mientras la Casa Blanca insiste en que no hay nada que investigar y la oposición insiste en que sí.
