Un ciberataque contra un proveedor de hosting del partido alemán destapó más de 420.000 correos que documentan diez años de intentos —muchos fallidos, algunos exitosos— por acercarse al círculo de Trump: desde un telegrama obsequioso en 2016 hasta reuniones con el Departamento de Estado en 2025.
Una filtración de datos de Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha que hoy lidera las encuestas nacionales con cerca del 30%, reveló el alcance de una década de esfuerzos del partido por cortejar a Donald Trump y a las figuras principales del movimiento Maga. El material —más de 420.000 correos electrónicos, documentos y registros personales que van desde la fundación del partido en 2013 hasta la actualidad— salió a la luz después de que un hacker no identificado accediera a los sistemas de un proveedor de hosting usado por la AfD.
Cómo salió el material a la luz
Según confirmó el propio partido, el ataque ocurrió en septiembre de 2026, pero el archivo con los correos no se publicó hasta el 19 de octubre. El hacker, que permanece anónimo, le dijo a International Cyber Digest que entró a través de un sitio web del partido sin actualizar, y que podría haber borrado por completo el clúster de servidores de la AfD junto con sus copias de seguridad —pero decidió no hacerlo—. Su objetivo declarado fue exponer lo que describió como «degeneracy and hypocrisy» del partido.
La AfD reconoció el ciberataque, pero afirmó que solo se habían copiado «unos pocos buzones» y que la mayoría de esas cuentas llevaban años sin uso, sin afectar a las direcciones activas de la dirección federal actual. El problema es que el material filtrado abarca correos hasta septiembre de 2026 —el mismo mes del ataque—, lo que no coincide con la idea de buzones abandonados. Alguien, además, ofreció de forma anónima 100.000 euros por Proton Mail para que el hacker bajara de internet el sitio donde publicó los archivos. Él dice que no tiene intención de hacerlo. No se sabe quién hizo esa oferta.
Los datos fueron entregados a periodistas por la organización de transparencia Distributed Denial of Secrets (DDoSecrets). La autenticidad del material no está verificada de forma independiente en su totalidad, aunque fuentes del propio partido admitieron ante la agencia dpa que el contenido publicado «parecía auténtico».
Un partido que crece y ya gobierna
La AfD se convirtió en refugio de los votantes antiinmigración tras la llegada de 1,2 millones de refugiados a Alemania en 2015 y 2016. Entró al Bundestag en 2017 con el 12,6% de los votos, quedó segunda en las elecciones federales de febrero de 2025 con el 20,8%, y hoy lidera las encuestas nacionales con aproximadamente el 30%. En septiembre obtuvo el 43,8% de los votos en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, y negocia formar allí el primer gobierno estatal de extrema derecha de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial. Trump celebró ese resultado en Truth Social, cerrando su mensaje con una versión alemana de su lema de campaña: «MGGA!!»
La agencia de inteligencia nacional alemana supervisa a la AfD como organización sospechosa de extremismo de derecha, y clasifica a cinco de sus ramas regionales como extremistas confirmadas. Su líder en Turingia, Björn Höcke, fue condenado en 2024 por usar a sabiendas un lema de la SA, el brazo paramilitar del partido nazi. Casi todos los demás partidos alemanes mantienen un «cortafuegos» —se niegan a gobernar con la AfD—.
2016: el telegrama que generó una interna
El día después de que Trump ganara la presidencia en 2016, la entonces líder de la AfD, Frauke Petry, calificó el resultado como «alentador para Alemania y para Europa». Mientras la clase política alemana tradicional recibía la noticia con escepticismo —Angela Merkel ofreció cooperación «sobre la base de valores», y el entonces canciller Sigmar Gabriel llamó a Trump «precursor de una nueva internacional autoritaria y chovinista», incluyendo a la AfD entre esas fuerzas—, dentro del partido se discutía algo muy distinto: cómo felicitarlo.
No todos dentro del partido estuvieron cómodos con el tono. Georg Pazderski, entonces líder regional en Berlín, objetó por escrito: «No se trata al presidente como señor Trump, él es señor presidente. Por lo demás, un poco prolixo y florecido […] Eso no se hace en una carta de felicitación. Parece una carta de mendicación.» Otro miembro de la junta le respondió a las 6:16 de la mañana siguiente, defendiendo el estilo: «Personalmente, por supuesto, encuentro el estilo apropiado, de lo contrario no lo habría escrito así.»
Una cláusula totémica para la derecha alemana
Las cláusulas de «estado enemigo» se incluyeron en la Carta de la ONU en 1945 para permitir a los Aliados actuar contra una eventual «renovación de política agresiva» por parte de Alemania, Japón y sus aliados de guerra. La Asamblea General las declaró obsoletas en 1995 y resolvió derogarlas, pero el texto nunca se modificó formalmente —cambiar la Carta exige la ratificación de dos tercios de los estados miembro y de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad—. El propio servicio de investigación del Bundestag escribió en 2017 que los juristas internacionales coinciden unánimemente en que las cláusulas no tienen relevancia práctica. Pero en la derecha alemana se las considera una limitación simbólica de la soberanía del país, y la AfD exigió formalmente su eliminación en una moción de 2020 que todos los demás partidos rechazaron.
El affaire Frohnmaier: de un informe de inteligencia rusa a una cita con la embajada de EEUU
Markus Frohnmaier, hoy vicelíder del grupo parlamentario de la AfD y miembro de la comisión de asuntos exteriores, entró al Bundestag en 2017. En 2019, la BBC y medios europeos asociados informaron sobre documentos de 2017 en los que un funcionario de la Duma rusa y exoficial de contrainteligencia naval proponía a un alto funcionario de la administración de Putin apoyar la candidatura de Frohnmaier, con una valoración elocuente: «Tendremos nuestro propio diputado absolutamente controlado en el Bundestag.» Sus abogados negaron entonces cualquier control de terceros, y él mismo calificó los documentos de falsos ante la BBC.
El 13 de mayo de 2019 —apenas cinco semanas después de los informes sobre el vínculo ruso—, el asistente de Frohnmaier escribió a Daniel Pipes, fundador del Middle East Forum y figura conocida por su retórica antiislámica, pidiéndole que lo contactara con «el embajador o el jefe del Departamento de Política de Cooperación y Desarrollo Económico» en la embajada de EEUU en Berlín. El embajador en ese momento era Richard Grenell, quien había dicho públicamente a Breitbart que quería «empoderar a otros conservadores en toda Europa».
Pipes respondió a la consulta periodística: «Recibí esa solicitud. No pasé la solicitud a nadie en la embajada de Estados Unidos en Berlín. Si Markus Frohnmaier tuvo una reunión allí, fue sin mi intervención […] En 2019, en Berlín, discutí constantemente con miembros y líderes de la AfD, animándoles a adoptar una postura antiislamista en lugar de antiislámica, sin éxito.» El archivo filtrado no registra respuesta de Pipes ni evidencia de que la reunión haya ocurrido.
Frohnmaier, consultado sobre la correspondencia filtrada, respondió: «Hasta ahora no hemos tenido oportunidad de verificar de forma independiente su autenticidad […] dado que, según la información disponible, los documentos fueron obtenidos ilegalmente.» Y agregó que los contactos «deben verse en el contexto del cultivo habitual de contactos políticos internacionales […] no comentamos públicamente más sobre asuntos internos.»
Weidel, Bannon y una reunión en Zúrich
La línea más directa con el círculo de Trump pasó por Harris Media, firma digital tejana que ya había trabajado para el senador Rand Paul, Marine Le Pen y Benjamin Netanyahu, y que dirigió la campaña online de la AfD en 2017. El 28 de febrero de 2018, su fundador Vincent Harris le escribió a Alice Weidel para coordinar una visita a Berlín. Ella respondió al día siguiente: «¡Claro! Mi oficina se pondrá en contacto contigo. Por cierto. ¿Tienes el número de móvil de Steve Bannon? Necesito verle.»
Harris los presentó por correo el 3 de marzo: «Creo que vosotros dos os llevaréis increíblemente bien y compartiréis visión e ideales comunes.» Bannon respondió dos minutos después desde su BlackBerry. En menos de diez mensajes, coordinaron un encuentro en Zúrich para la semana siguiente. La reunión se concretó y fue confirmada en su momento por la oficina de Weidel ante la agencia dpa, que dijo que la experiencia de Bannon en «comunicación política y medios alternativos» le había interesado.
La reunión en Zúrich siempre había sido pública. Lo que aporta la filtración es el «quién la organizó y por qué»: días después, el director creativo de campaña del partido le sugirió a Weidel directamente contratar a Bannon para la televisión interna de la AfD. «¿Por qué no? El hombre está desesperadamente buscando trabajo», escribió. Weidel remitió el mensaje a su oficina; el archivo no muestra que haya resultado de nada.
Pero para agosto de 2018, el partido ya tomaba distancia pública: el cofundador Alexander Gauland dijo a la prensa que Weidel «se había reunido una vez con Bannon» pero que no veía posibilidad de cooperación. Cuando CNN preguntó por esa reunión, el entonces co-líder Jörg Meuthen respondió internamente: «No daré una entrevista a CNN sobre eso.» Una semana después, la oficina de prensa pidió a todos los diputados que dejaran esas consultas sin respuesta. En marzo de 2019, cuando Bannon mencionó públicamente en Roma haberse reunido con representantes de la AfD, la propia oficina federal del partido dijo a su junta que no sabía nada al respecto —lo que generó quejas internas sobre una «diplomacia privada completamente descoordinada» que, según un dirigente regional, «reflejaba negativamente a todo el partido».
2018: el primer viaje oficial a Washington
En junio de 2018, el grupo parlamentario de la AfD anunció sus primeros contactos oficiales con la administración Trump: dos de sus diputados viajaron a Estados Unidos «para informarse sobre el estado de las relaciones germano-estadounidenses», con reuniones en el Departamento de Estado, el Capitolio y el Pentágono. Según el comunicado del propio partido, un asesor del senador Ron Johnson «mostró comprensión» con la posición de la AfD sobre la OTAN, mientras que un funcionario del Departamento de Estado presionó a Alemania en materia de gasto en defensa.
No es un detalle menor: el manifiesto fundacional de la AfD (2016) pide la retirada de todas las tropas aliadas estacionadas en Alemania, «y en particular de sus armas nucleares». El manifiesto de 2025 mantiene la membresía en la OTAN solo «hasta que se construya una alianza militar europea independiente», rechaza la expansión de la OTAN hacia el este, prevé levantar las sanciones contra Rusia y reparar el programa de gasoductos Nord Stream, y describe a Ucrania como un estado que debería ser neutral, sin alinearse ni con Rusia ni con Occidente.
2025: de las encuestas duplicadas a la mesa del Departamento de Estado
En la víspera de la investidura de enero de 2025, Beatrix von Storch —hoy vicepresidenta del grupo parlamentario— y su marido asistieron a la «Manifestación de la Victoria» de Trump en Washington, donde dijo haber conocido a Bannon y a Donald Trump Jr. Un mes después, el 14 de febrero, el vicepresidente JD Vance se reunió con Weidel al margen de la conferencia de seguridad de Múnich. Nueve días más tarde, el 23 de febrero, la AfD duplicó sus votos y se convirtió en el mayor partido de oposición del Bundestag.
Los contactos siguieron durante todo 2025: en abril, Von Storch y el dirigente Joachim Paul se reunieron en Washington con el funcionario del Departamento de Estado Samuel Samson —»tomaron muchas notas», dijo Paul—. El 1 de octubre, el entonces subsecretario interino de diplomacia pública, Darren Beattie, confirmó haberse reunido con Frohnmaier y con otro diputado de la AfD «para discutir las relaciones entre EEUU y Alemania […] y prioridades compartidas en el intercambio cultural y la migración». Beattie había sido despedido como redactor de discursos de la Casa Blanca en 2018 tras conocerse que había participado en un panel junto al nacionalista blanco Peter Brimelow.
El 13 de diciembre, la sucesora de Beattie, Sarah B. Rogers, también se reunió con Frohnmaier. Consultada sobre el episodio de 2019 vinculado a la inteligencia rusa, Rogers dijo que había «buscado orientación dentro del Departamento de Estado y determinado» que la acusación era «infundada —y en cualquier caso, no impedía una reunión—». Y sobre el fondo de la cuestión, agregó: «El señor Frohnmaier es el portavoz de política exterior del partido político más popular de Alemania […] Durante la era de la ‘cultura de la cancelación’, hubo un enfoque frenético en el contagio reputacional que probablemente perjudicó la vida cívica estadounidense y no encajaba bien con la diplomacia estadounidense.»
Lo que cambió y lo que no
De los nombres que protagonizan el telegrama de 2016, casi ninguno sigue en el partido: Petry lo abandonó en 2017 tras una interna violenta por el poder; Meuthen, Pazderski y Driesang también se fueron. Pero la lógica que empujó aquel primer gesto obsequioso —ver en la administración Trump un aliado natural frente al «establishment» europeo— sigue intacta y, si algo, hoy tiene mucho más sustento: ya no son correos unilaterales sin respuesta, sino reuniones confirmadas con vicepresidentes, embajadores y funcionarios del Departamento de Estado, mientras el partido pasó de ser una fuerza marginal a disputar la jefatura de gobierno de un estado alemán.
Lo que esta filtración expone no es, en el fondo, una novedad: el vínculo entre la AfD y el entorno de Trump viene siendo reporteado hace años por The Guardian, la BBC y el New York Times. Lo que aporta son los correos de adentro —el entusiasmo poco disimulado de una dirigencia que en 2016 mendigaba un telegrama de felicitación, y que una década después ya se sienta con subsecretarios de Estado sin tener que pedir permiso a nadie—. El salto no lo explica solo la paciencia del cortejo: lo explica, también, cuánto crecieron en el medio los votos de quienes decidieron que el resto de la política alemana ya no los representaba.
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