Blerim Skoro: La CIA lo usó. ICE quiere deportarlo

Blerim Skoro: La CIA lo usó. ICE quiere deportarlo
Bastión
Poder & política
EE.UU. & inmigración
Blerim Skoro: La CIA lo usó. ICE quiere deportarlo

Se infiltró en Al Qaeda, ayudó a atrapar terroristas y frenó un posible complot con uranio. Hoy, taxista en Staten Island, enfrenta la deportación al país donde quieren matarlo

Blerim Skoro tiene 55 años, maneja un taxi en Staten Island, y pasó buena parte de las últimas dos décadas arriesgando la vida para inteligencia estadounidense — infiltrado en campos de entrenamiento de Al Qaeda, compartiendo celda con terroristas, aportando información sobre Osama bin Laden. Este mes, agentes de Inmigración y Control de Aduanas lo detuvieron frente a una oficina de inmigración en Nueva Jersey, mientras iba a renovar sus propios papeles.

De la heroína a la CIA, en la misma prisión

La historia de Skoro no empieza como la de un espía de película. Nació en Kosovo, desertó del ejército yugoslavo en los años 90, y llegó a Nueva York como solicitante de asilo tras la huida de su familia del conflicto balcánico. Con dificultades económicas para sostener a sus hijos y a sus padres refugiados, terminó atrapado transportando heroína para una banda criminal albanesa — y fue condenado por tráfico de drogas en 2000.

En la prisión de Manhattan donde empezó a cumplir condena, un grupo de radicales islámicos lo recibió, dado que había sido criado musulmán. Ese vínculo, que en cualquier otro contexto habría sido solo un dato biográfico más, se convirtió después en la puerta de entrada al mundo de la inteligencia estadounidense.

«No le di ni una segunda vuelta»

Apenas un día después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la CIA se acercó a Skoro, todavía preso, para explotar exactamente esa conexión con círculos radicales. Él aceptó sin dudar. «Me consideraba patriota de América primero y musulmán después. Quería devolverle el favor a este país», diría años después en una entrevista con The Times.

El informante que ayudó a desarmar células terroristas reales

Entre 2002 y 2006, mientras seguía preso en la prisión federal de Allenwood, Pensilvania, Skoro dice haber reunido información clave para el FBI sobre varios objetivos que terminarían condenados por terrorismo: Faysal Galab, de los «Lackawanna Six» —descrita por agentes federales como la primera célula durmiente de Al Qaeda identificada en suelo estadounidense—; Randall «Ismail» Royer, de una red yihadista de Virginia condenado por organizar violencia contra tropas estadounidenses; y un miembro de Hezbolá identificado como Junuz Fuaz.

Documentos del FBI de 2004, fuertemente censurados pero obtenidos por CBS News, lo listan como informante en una investigación dirigida directamente contra Osama bin Laden, aportando en ocasiones información calificada internamente como «accionable» y «fiable» — incluidos detalles sobre un campo de entrenamiento en Siria.

Deportado en vez de recompensado

Acá aparece el primer quiebre de confianza — el mismo patrón que se repetiría, con matices distintos, durante los siguientes veinte años.

Skoro esperaba una reducción de condena por su colaboración. En cambio, fue deportado a Kosovo en 2007. Según su propio relato legal, ahí mismo la CIA le pidió que se infiltrara en Al Qaeda desde los Balcanes — no como agente formal recompensado, sino como activo desechable operando desde el país al que acababan de expulsarlo.

2007-09
Infiltración activa en Al Qaeda
5+
Países donde operó encubierto
27
Años de condena del terrorista que ayudó a atrapar
55
Edad actual, padre de tres hijos

Infiltrado real, con pruebas reales

Entre 2007 y 2009, Skoro afirma haber vivido infiltrado dentro de la propia estructura de Al Qaeda, viajando a un campo del ISIS en Siria y operando en Líbano, Jordania, Pakistán, Egipto y su propio país natal — llegando, en un momento, a reunirse con el líder de los talibanes paquistaníes. Las fotos y videos que tomó durante ese período, mostrándolo junto a terroristas conocidos en escenarios de Medio Oriente, terminaron siendo la base visual del documental «The Accidental Spy» (2024) y de una extensa entrevista en el podcast The Shawn Ryan Show.

El caso Kaziu: prueba documental de su trabajo

Uno de los resultados más concretos de esa infiltración fue la detención de Betim Kaziu, un terrorista de Brooklyn condenado a 27 años de prisión por intentar comprar armas para el grupo somalí Al Shabaab, con el objetivo de atacar tropas estadounidenses en el exterior. En su declaración legal de diciembre de 2020, Skoro relató que llamó en secreto a su contacto en la CIA para darle la ubicación de Kaziu mientras lo alojaba en su propio apartamento en Kosovo — lo que derivó en su arresto en julio de 2009, con un fusil, munición y granadas en su poder.

CBS News accedió a correos electrónicos entre Skoro y su enlace en la agencia, identificado solo como «Chris», fechados el 24 de septiembre de 2009: «Me alegré mucho de ver que nuestro amigo Kaziu ha vuelto a Estados Unidos» — una confirmación directa, en la propia correspondencia con la CIA, de que la operación había funcionado tal como Skoro la describe. La agencia no respondió a la solicitud de comentarios de CBS.

Skoro sostiene además haber ayudado a interceptar envíos de uranio hacia Kosovo, evitando lo que describe como un posible complot de «bomba sucia» — y que, ya de regreso en Estados Unidos desde abril de 2015, siguió ofreciendo inteligencia al FBI y a la policía de Nueva York, después de ser contactado, según relata, por un reclutador del ISIS.

Herido, abandonado, y deportado otra vez en la mira

Su trabajo encubierto terminó tras un tiroteo en Macedonia en 2010, cuando la CIA cortó lazos con él, dejándolo con una compensación mínima. Regresó ilegalmente a Estados Unidos después de que su tapadera quedara expuesta y de resultar herido en un intento de asesinato en Kosovo. ICE lo detuvo por primera vez dos años después de su regreso, pero en 2022 obtuvo un aplazamiento de su expulsión, reconociendo el riesgo real de captura y tortura por parte de grupos terroristas si era enviado de vuelta — un aplazamiento que sus propios abogados atribuyen, en parte, a su rol documentado en la caída de células de Al Qaeda, Al Shabaab y Hezbolá.

Nunca pensé que me iban a traicionar así. Por favor, si muero, debería morir en este país para que mis hijos puedan enterrarme.

Blerim Skoro, desde el Centro de Detención Elizabeth, Nueva Jersey

Detenido mientras renovaba sus papeles

La ironía final de esta historia es que la nueva detención de Skoro ocurrió mientras cumplía, exactamente, con lo que el sistema le exigía: se presentó voluntariamente en una oficina de inmigración de Nueva Jersey a renovar su documentación. Ahí lo arrestaron. Sus abogados presentaron una demanda en tribunal federal para frenar la deportación, alegando que a Skoro se le prometió la residencia después de años de trabajo significativo como agente de la CIA.

Skoro había dicho en una entrevista de 2024 con The Times que apoyaba al presidente Donald Trump, y que no temía verse atrapado en la ofensiva migratoria que en ese momento todavía era una promesa de campaña. Hoy, taxista, casado con una estadounidense y padre de tres hijos nacidos en el país, enfrenta exactamente ese escenario.

2000
Condenado por tráfico de drogas, conoce a radicales islámicos en prisión de Manhattan.
2001
La CIA lo recluta un día después del 11-S.
2002-06
Aporta información sobre células terroristas desde prisión federal.
2007
Es deportado a Kosovo pese a las expectativas de recompensa. La CIA le pide infiltrarse en Al Qaeda desde ahí.
2009
Su información permite la detención del terrorista Betim Kaziu en Kosovo.
2010
Tiroteo en Macedonia. La CIA corta lazos con compensación mínima.
2022
Obtiene aplazamiento de deportación por riesgo de tortura y muerte si regresa a Kosovo.
Ago. 2026
ICE lo detiene frente a una oficina de inmigración mientras renovaba sus papeles.

El caso de Skoro no es un episodio aislado dentro de la actual ofensiva migratoria estadounidense — es apenas el más difícil de justificar con el argumento habitual de «seguridad nacional», precisamente porque él mismo dedicó años reales, documentados, a sostener esa seguridad desde adentro del enemigo. Un hombre que compartió celda con terroristas para delatarlos, que caminó por campos de Al Qaeda con una cámara escondida, que ayudó a frenar lo que describe como un posible ataque con material radiactivo, hoy depende de que un tribunal federal decida si puede seguir viviendo en el país que, según sus propias palabras, le prometió seguridad a cambio de arriesgar la vida. Si lo deportan, no vuelve a un lugar neutral — vuelve, según él mismo, al territorio exacto donde quienes lo identificaron como traidor todavía lo estarían esperando.


Apoyá este trabajo

Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.

☕ Invitame un café

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
♥ Apoyá a Bastión

Periodismo independiente sin trinchera