Discurso completo de Catar ante la ONU

Discurso completo — Documento primario

Discurso completo de Catar ante la ONU

Transcripción completa del discurso pronunciado el 22 de septiembre de 2026.

En nombre de Dios el más misericordioso, excelentísimo Presidente de la Asamblea General, excelentísimo Secretario General, Señoras y Señores, que la paz y la misericordia de las bendiciones de Dios estén con ustedes.

Felicito al excelentísimo Señor Khalilur Rahman por asumir la presidencia de este pleno de sesiones, deseándole pleno éxito. Agradezco también a la excelentísima Señora Annalena Baerbock por su labor al frente del pleno de sesiones anterior. Quiero también destacar la labor del excelentísimo Señor António Guterres, Secretario General, durante todo su mandato. Expreso asimismo nuestro reconocimiento al personal del sistema de las Naciones Unidas por sus esfuerzos en circunstancias difíciles y complejas.

Hoy me dirijo a ustedes en un momento en el que nuestra región atraviesa una de sus etapas más peligrosas. Todos ustedes conocen las dimensiones de las crisis del Golfo y sus repercusiones para el mundo entero. La crisis a la que nos enfrentamos actualmente no debería sorprender a nadie, ya que es el resultado acumulado de años de aplazamientos y de una gestión de la crisis basada en soluciones provisionales y de políticas poco realistas.

Siempre hemos considerado que la manera para resolver las controversias pasa por el diálogo y la negociación, a fin de alcanzar soluciones justas basadas en el derecho internacional y en el respeto de la soberanía de los Estados y los derechos de los pueblos. Esta sigue siendo nuestra postura tras las guerras que hemos presenciado. El Estado de Catar, a través de su papel como mediador de confianza y facilitador de la paz, una y otra vez ha advertido de que el paso del tiempo no resuelve los conflictos pendientes si no se encuentra una solución justa, sino que más bien multiplica su costo.

Señoras y Señores, en el centro de la peligrosa situación que vivimos está la ausencia de un sistema regional de seguridad colectiva, un sistema que respete la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de los Estados, y que fomente la solución pacífica de las controversias y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados. Desde esta tribuna, anteriormente ya hemos pedido la creación de este sistema y reiteramos ese llamado después de que los últimos acontecimientos hayan demostrado su urgente necesidad. En ausencia de este sistema, ha sido posible el estallido de la guerra, basada en consideraciones ajenas a los intereses de los países de la región.

Ha sido posible que una parte arrastre a sus vecinos a una guerra que no es la suya, atacando sus recursos e infraestructuras vitales, a pesar de sus intentos denodados por evitar esa escalada. Se ha vuelto posible que una vía navegable internacional por la que transita casi la cuarta parte del comercio mundial de energía se cierre. También se ha hecho posible que las arterias de la economía mundial se conviertan en instrumentos de presión y negociación, cuyo precio lo pagan pueblos de todos los continentes, por muy alejados que estén de las causas del conflicto.

Esta es la crisis que eleva los precios de los alimentos, los medicamentos, y afecta en el sustento de los pueblos que nada tienen que ver con todo esto. Pese a todo lo ocurrido, que se podría haber evitado, seguimos convencidísimos, y esta convicción se basa en fundamentos realistas. Estamos convencidos de que la crisis del Golfo puede resolverse por la vía diplomática, mediante la reapertura del estrecho de Ormuz, la negociación y el retorno a las negociaciones para evitar la guerra, y sentar las bases de una solución duradera que garantice la seguridad y la estabilidad de toda la región, incluido Irán.

Mientras se abren nuevas perspectivas de cooperación en diversos ámbitos, garantizando la no injerencia en los asuntos internos de los Estados. No hemos de dejar pasar la oportunidad de una solución diplomática pacífica, que en nuestra opinión es posible y realista. Excelencias, estamos haciendo todo lo posible por remediar la situación mediante esfuerzos diplomáticos.

También hemos reforzado nuestra resistencia en defensa de nuestra soberanía, nuestro territorio, nuestro pueblo, así como los elementos de nuestra vida cotidiana. Hemos elaborado planes económicos flexibles y mantenemos nuestro compromiso con nuestros proyectos de desarrollo, pese al grave impacto de la guerra y el altísimo precio que ha supuesto. En cada crisis, en cada momento, hemos decidido combinar la resiliencia con la flexibilidad y anteponer los intereses de nuestra patria, nuestro pueblo y de quienes residen en nuestro territorio por encima de todo lo demás.

Nuestros valores no son nuevos eslóganes que enarbolamos, sino la realidad en la que vivimos. Son valores que llevamos a la práctica, y su esencia es que la dignidad de la patria no se negocia y que la sabiduría y la firmeza son dos caras de una misma moneda. Este enfoque se arraiga firmemente en nuestro país.

Es el enfoque que ha sido impulsado por los líderes de Catar, desde el fundador, el jeque Jassim bin Mohammed Al Thani, hasta el jeque Hamad bin Jalifa Al Thani, nuestro emir entre 1995 y 2013, que en paz descanse, nos dejó este año, acompañado por el cariño y agradecimiento de su pueblo y todos los pueblos amantes de la paz de la región y el mundo. Aprovecho la oportunidad para agradecer a la Asamblea General la convocatoria de una reunión especial para honrar la memoria y el legado del difunto jeque.

Las experiencias y los retos a que hemos enfrentado han demostrado que la resiliencia es el resultado de una planificación previa, la preparación y la inversión en el capital humano y la capacidad nacional. Por lo tanto, con el paso de los años, hemos trabajado para valorar los riesgos, dar protección a las cadenas de suministro, reforzar la capacidad de nuestras instituciones nacionales, crear reservas estratégicas y forjar alianzas internacionales fiables. Conscientes de la relación que existe entre la paz, la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos y el Estado de derecho, el Estado de Catar sigue invirtiendo en desarrollo, educación, salud, seguridad y diversificación económica, de conformidad con la Visión Nacional de Catar 2030.

Excelencias, no tiene sentido hablar de un orden internacional justo mientras Palestina siga siendo un punto ciego en ese orden. Lo ocurrido en Gaza es un genocidio en todo el sentido de la palabra, una mancha vergonzosa para la conciencia de la humanidad. Las generaciones venideras se quedarán atónitas ante la enorme brecha que existe entre la magnitud de la catástrofe y el nivel de respuesta internacional para ponerle fin.

Sin embargo, la catástrofe continúa y los dirigentes israelíes ahora proclaman abiertamente que la solución más adecuada es desplazar a la población, algo que denominan migración. Cuando se pone de manifiesto el rechazo de la opinión pública mundial ante las prácticas de la ocupación israelí, en lugar de mirarse al espejo, lanzan acusaciones a diestro y siniestro. A veces se refieren al antisemitismo, en otras ocasiones hablan de teorías conspirativas y acusan a otras potencias y Estados de crear su mala imagen, como si no existieran los medios de comunicación, como si los soldados israelíes no se hubieran jactado de sus crímenes con imágenes y sonidos, y como si las imágenes de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Gaza no se hubieran difundido por parte de una generación de jóvenes en todos los rincones del mundo.

Desde el primer día, el Estado de Catar no ha cesado de esforzarse como mediador para detener el derramamiento de sangre, paliar el sufrimiento de los civiles y liberar a los detenidos, hasta lograr el alto el fuego. Hoy en día seguimos trabajando para consolidar esa labor y lograr una paz duradera. Si bien las facciones palestinas han aceptado las medidas para la recogida de las armas, como se establece en el acuerdo, Israel, por su parte, todavía debe cumplir plenamente sus compromisos: el cese definitivo de las operaciones, la retirada de la Franja de Gaza, el levantamiento del bloqueo y la entrega incondicional de ayuda humanitaria.

Tememos que quienes consideran que el desplazamiento es la solución obstaculicen cualquier medida que facilite la vida de la población, ya que ello reforzaría su resiliencia en esa tierra. La comunidad internacional tiene la responsabilidad directa de impulsar la aplicación del acuerdo y velar por que su cumplimiento no quede supeditado a los cálculos o intereses de una parte acostumbrada a cumplir sus compromisos solo cuando las circunstancias se lo permiten, actuando con impunidad en el terreno. La persistencia de la opresión, el apartheid y el terrorismo de los colonos en la Cisjordania ocupada, la profanación de los lugares sagrados islámicos y cristianos, en primer lugar la mezquita de Al-Aqsa, y la privación del pueblo palestino de sus derechos, sobre todo su derecho inalienable a establecer su Estado independiente con Jerusalén Oriental como capital, sigue siendo una herida abierta.

La agresión israelí, caracterizada por la arrogancia y la prepotencia, se ha hecho extensiva a los países vecinos y a la seguridad de toda la región. Israel sigue con sus ataques descarados contra Siria y ha ocupado nuevos territorios sirios que se suman a los Altos del Golán, que ocupa desde 1967, sin preocuparse siquiera de justificarse más allá de presentar su propia valoración sobre la naturaleza del régimen político que surgió en Siria tras la caída del régimen anterior. Como si fuera el custodio de los países de la región, ha declarado públicamente que no se ve vinculado por los acuerdos con el Líbano e insiste en su ocupación de los territorios libaneses, intentando ejercer el papel de policía.

La destrucción de pueblos enteros en el sur del Líbano a plena luz del día nos lleva a recordar sus antecedentes en Palestina. Tratar con Israel, poner fin al daño que causa y controlar su comportamiento ilícito será la verdadera prueba de la seriedad con que la comunidad internacional se toma la defensa de los valores y el Estado de derecho. La ley se debe aplicar por igual a todos.

Cuando solo se aplica a los débiles y se exime a los fuertes, pierde su significado. En nuestra región reafirmamos que el desarrollo integral y el establecimiento de las instituciones del Estado son dos pilares fundamentales para el logro de las aspiraciones de los pueblos y el logro de la seguridad y la estabilidad en la región. Los vestigios de los conflictos civiles en algunos países y la presencia de fuerzas armadas que escapan al control del Estado es algo que se debe eliminar.

El monopolio legítimo de las armas es uno de los pilares fundamentales del Estado y garantiza la capacidad para legislar y hacer respetar el Estado de derecho. En cuanto al país hermano Siria, estamos junto a ese pueblo en esa etapa de recuperación y reconstrucción. Apoyamos sus instituciones del Estado, su soberanía, independencia y su unidad nacional y territorial.

Que se logren las aspiraciones del pueblo sirio, a la estabilidad, el desarrollo y la dignidad sobre la base de la ciudadanía en igualdad de condiciones. En el país hermano Sudán pedimos un diálogo inclusivo que lleve a una paz sostenible y que preserve la unidad y la soberanía del Estado. En el país hermano Libia apoyamos el proceso político, los esfuerzos de reconciliación y la unificación de las instituciones del Estado.

En el país hermano Somalia renovamos nuestro firme apoyo a su soberanía, unidad e integridad territorial. En el país hermano Líbano apoyamos las instituciones del Estado y su soberanía respecto de la totalidad de su territorio. Condenamos los ataques israelíes contra el Líbano y reiteramos la necesidad de respetar el alto el fuego y la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.

En el país hermano Yemen apoyamos los esfuerzos de las Naciones Unidas encaminados a lograr una solución política global que se base en los resultados del diálogo nacional auspiciado por las Naciones Unidas, de tal manera que se preserve la unidad y soberanía del Yemen y se garantice la seguridad y la estabilidad. Señoras y Señores, Excelencias, el Estado de Catar no se limita a desempeñar un papel de mediación para facilitar el diálogo entre las partes en conflicto en aras de la búsqueda de soluciones pacíficas, sino que también procuramos atender al sufrimiento humanitario de las personas como consecuencia de las guerras y las catástrofes naturales, a la vez que apoyamos el desarrollo humano en numerosos países de la región y fuera de ella.

Esta combinación entre la protección de nuestros intereses vitales, nuestro papel demostrado a nivel internacional como mediadores y en materia de acción humanitaria y la defensa de posturas de principio en consonancia con el derecho y la legitimidad internacionales, todo ello constituye la base de nuestra política exterior. Estos cuatro elementos son sus componentes esenciales. Catar seguirá siendo un espacio abierto para el diálogo y el intercambio cultural entre los pueblos, así como el intercambio de opiniones y experiencias.

Seguimos contribuyendo a las iniciativas internacionales que unan a los pueblos y apoyen el desarrollo. Así pues, Doha se prepara para acoger la IV Cumbre Mundial sobre Discapacidad en 2028, reafirmando nuestro compromiso de empoderar a las personas con discapacidad y construir sociedades inclusivas. Asimismo, Catar acogerá el Campeonato Mundial de Baloncesto 2027, convencidos del papel que desempeña el deporte a la hora de tender puentes de comunicación y de acercamiento entre los pueblos.

La ampliación de la sede de las Naciones Unidas en Doha es una prolongación de nuestra sólida colaboración con esta organización y refuerza su capacidad para cumplir su misión al servicio de la paz, el desarrollo y los derechos humanos. La coexistencia pacífica y el diálogo no son una opción más entre otras, sino que son el único camino que no deja tras de sí ni vencedores ni vencidos. Por este motivo, renovamos nuestro compromiso con la Carta de las Naciones Unidas y sus objetivos, y reafirmamos que el Estado de Catar siempre obrará en pro de la paz para facilitar su logro.

Que la paz esté con ustedes, al igual que la misericordia y las bendiciones de Dios. Gracias.


Apoyá este trabajo

Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.

☕ Invitame un café

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
♥ Apoyá a Bastión

Periodismo independiente sin trinchera