Discurso completo — Documento primario
Discurso completo del Reino Unido ante la ONU
Transcripción completa del discurso pronunciado el 22 de septiembre de 2026.
Presidenta, Excelencias, Señoras y Señores. Como nuevo Primer Ministro británico, estoy hoy aquí para decirles de qué manera nuestro país ejercerá liderazgo en un mundo cambiante durante la década que tenemos por delante.
Aprenderemos de nuestra experiencia en la última década. Ya han transcurrido 10 años desde el Brexit, y mi país ha vivido las alteraciones que trajo consigo. Y hemos vuelto. Estamos restableciendo nuestra estabilidad, creando una economía más dinámica, una nación que desea comerciar con el mundo y trabajar de conjunto para resolver los problemas compartidos que encaramos.
Pero también hemos aprendido que tenemos que adaptarnos para responder a los desafíos de esta era. Tenemos que reequilibrar el poder en nuestro país y llevarlo más cerca de la población. Tenemos que trabajar con más denuedo para combatir las fuerzas de la división y la inestabilidad que nos amenazan. Y no solo a través del poder duro, sino de medios más blandos que siembran miedo y desesperación.
Tenemos que hacer más para ayudar a las personas en su costo de vida diario y aprovechar las oportunidades que les dan esperanza para el futuro. Y tenemos que aceptar el increíble potencial de la tecnología para mejorar la vida de la población. De eso es de lo que quisiera hablarles esta tarde: de cómo el mundo puede atravesar las turbulencias actuales para llegar a algo mejor en la próxima década: superar las fuerzas de la división y la inestabilidad, para lo cual hay que comenzar con la seguridad nacional. De manera que seguiremos invirtiendo en nuestra defensa, cumpliendo con nuestros compromisos con la OTAN y fortaleciendo las capacidades europeas.
Trabajaremos incesantemente para construir nuestro poder duro y nuestra disuasión, pero no jugaremos el juego de Rusia. De intercambiar un discurso de escalada. A diferencia de Rusia, nosotros no queremos el enfrentamiento. Al contrario: estaremos preparados, pero no tendremos miedo.
Con los ojos abiertos, pero con la cabeza fría. Y no flaquearemos en defender a nuestro pueblo y a nuestros aliados. La verdadera resiliencia depende de esta fortaleza militar, pero la experiencia de los últimos 10 años revela que también se requiere de algo más profundo: es la fortaleza del entramado social que nos une. No hay seguridad nacional si no hay una sociedad robusta y cohesionada que la sostenga.
Ese es el punto de partida de todo lo que apreciamos y de todo lo que queremos lograr. Pero la cuestión es que esto ha estado atacado. En los últimos años hemos visto ataques de magnitud industrial de parte de actores hostiles en el entorno de la información, en el Reino Unido y también en muchos de nuestros aliados. Agencias rusas han utilizado todos los medios disponibles para propagar mentiras y desinformación, y para aprovecharse del miedo de la población.
Han utilizado sitios web falsos y bots informáticos, han falsificado artículos de prensa, han falsificado los anagramas de organizaciones británicas, concretamente 28 organizaciones británicas. Entre ellas, universidades, incluso la BBC, han amplificado el discurso de la extrema derecha. Y también tenemos pruebas de que han tratado de interferir con las elecciones generales de 2019. Sabemos también que han tratado de avivar las tensiones y la agitación tras eventos espantosos.
La idea de que cualquiera podría tratar de aprovecharse de alguna de esas cosas para su beneficio es sencillamente repulsiva, pero es lo que hacen. El Kremlin gasta todos los años unos 1.300 millones de libras esterlinas para manipular información. Estamos hablando de una campaña insidiosa que se infiltra en los hogares de la población y que tergiversa lo que ellos mismos sienten sobre su propio país y su comunidad. Están creando un discurso de declive, sembrando la división y avivando la desesperación.
Además de que hemos visto ciberataques contra nuestras empresas e instituciones, y sabemos que la inteligencia artificial puede multiplicar la amenaza. Llevamos mucho tiempo tratando esta cuestión con delicadeza. En la última década hemos dado demasiado terreno a quienes quieren manejar un discurso corrosivo y negativo en cuanto a la vida en nuestro país, que no tiene parecido alguno con la realidad. Pero ya no más.
Vamos a enfrentar la nueva década de otra manera, con los ojos bien abiertos. Vamos a sentirnos mucho más orgullosos a la hora de alzarnos para defender nuestros valores y el Estado de Derecho. Y vamos a ayudar a nuestra población a fortalecer su resiliencia, porque frente a esta guerra de la información, la seguridad empieza en cada casa. Si alguien tiene dificultades con el costo de vida y ve que no mejora su vida, o si es un joven que no está recibiendo educación o formación, o que no tiene un puesto de trabajo, pues entonces esa persona va a ser mucho más vulnerable ante ese tipo de influencias.
Así que parte del desafío es mejorar la situación de nuestra población y crear las oportunidades que necesitan. Porque cuando las desigualdades se hacen demasiado grandes, nuestras sociedades corren más peligro. Así que trabajaremos para que la vida sea más asequible. Ese será el meollo de un nuevo plan de 10 años para mi país, que empezaremos a plantear durante este año.
Y estableceremos la estructura necesaria para atajar de raíz esta marea ponzoñosa. Hoy le estoy encomendando a nuestros jefes de seguridad que empiecen a trabajar en un nuevo centro nacional de defensa de la información, para detectar, atribuir y trastocar este tipo de ataques hostiles a la información del Estado, para respaldar y defender nuestra democracia. Y sé que este es un desafío compartido, así que vamos a utilizar nuestra experiencia en el Reino Unido y el hecho de que hemos atravesado por este choque para ayudar a otros países. Ya hemos apoyado a Moldova a proteger sus elecciones de la injerencia rusa.
A medida que se acerquen más comicios en toda Europa, más naciones están lidiando con estos problemas, algunos incluso por vez primera. Así que estamos dispuestos a compartir nuestros conocimientos sobre cómo operan estos actores y cómo podemos responder. Porque esta es una tarea vital para nuestra resiliencia y seguridad colectivas. Para superar las divisiones y la inestabilidad, también hemos de buscar nuevas formas de acercar a los países.
Sabemos que somos más fuertes cuando nos unimos con otros, cuando atravesamos fronteras para resolver problemas compartidos. Hoy, desde esta tribuna, recuerdo el enorme progreso humano que ha encabezado esta organización, como la eliminación de la viruela o la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este es el tipo de promesa y de esperanza que llevó a mi país a acoger la primerísima sesión de esta Asamblea General en Londres, y que llevó al mundo a crear esta institución, estas Naciones Unidas, nuestras Naciones Unidas. Ese es el nivel de ambición que necesitamos ahora: renovar las Naciones Unidas para adaptarlas a nuestra era, para encarar desafíos como la mejora de la salud mundial y la prevención de futuras pandemias, poner fin a las guerras que están causando tantísimo sufrimiento e inestabilidad, incluido el terrible conflicto que asola a Sudán, y encarar el cambio climático.
La crisis del clima se ha convertido ahora en una amenaza de seguridad nacional para países del mundo entero. Este verano de calor extremo, incendios forestales, inundaciones, lo ha demostrado. Nuestro país seguirá colaborando con otros para combatir esta amenaza, para proteger a nuestros hijos y nietos, para proteger la naturaleza, y también para cosechar los beneficios para el empleo, el crecimiento y la reindustrialización que pueden acarrear la transición a la energía limpia. Así que debemos alzar la vista.
Y creo que el Reino Unido está en una posición singular como intermediario franco para ayudar a llevar esta iniciativa adelante. Somos el aliado más cercano de los Estados Unidos de América. Tenemos profundos lazos con nuestros amigos de la Unión Europea, y queremos profundizar esos lazos aún más. Trabajamos con China y con potencias emergentes como la India y el Brasil.
Ocupamos un escaño en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la Commonwealth, en la CPTPP. En un mundo dividido, podemos acercar a las personas. Y lo haremos. Vamos a asumir ese papel.
Y vamos a empezar encarando uno de los desafíos y oportunidades más significativos de nuestra era: la inteligencia artificial de frontera. La inteligencia artificial reúne muchísimas de las cuestiones más acuciantes que tenemos ante nosotros. Ya está acelerando el diagnóstico de cáncer en el Reino Unido. Pero la inteligencia artificial tiene potencial para ir mucho más allá, no solo para ayudar a prevenir y tratar el cáncer, sino para ayudar a curarlo.
La inteligencia artificial también será la clave del crecimiento económico, el camino para la transformación de la educación, y será una herramienta vital para mantenernos seguros. Hoy les anuncio que estamos desarrollando una nueva alianza de defensa e inteligencia artificial con los Estados Unidos para proteger nuestra infraestructura nacional esencial. Pero sabemos que la inteligencia artificial también será una fuente de cambio en nuestro estilo de vida y en la manera en que trabajamos, sin multiplicar el riesgo. Todos hemos oído las advertencias, y debemos hacerles caso.
Yo sé lo preocupada que está la población, así que tenemos que estar a la altura de este momento. Las decisiones fundamentales sobre esta tecnología son demasiado importantes como para dejarlas al azar. Esas decisiones las deben tomar gobiernos electos que trabajen por la población que trabaja. Y tenemos que darle a la población el apoyo que necesiten durante este cambio, velando porque se convierta en un motor de reindustrialización y también en una oportunidad.
De la primera revolución industrial que precisamente se inició en el norte de Inglaterra hace dos siglos, aprendimos algo. Fue un momento de un progreso tecnológico increíble. Pero para los trabajadores, ese cambio trajo consigo un enorme sufrimiento y explotación. Antes de mejorar, las cosas empeoraron, y mucho.
Así que esta vez tenemos que hacer las cosas bien. Yo creo que estamos a la altura de esta tarea, de sobras. El Reino Unido tiene algunos de los mejores talentos en materia de inteligencia artificial y de las mejores tecnologías del mundo. Y cuando se trata de protegernos frente a los riesgos, tenemos nuestro Instituto de Seguridad de Inteligencia Artificial, de primera categoría mundial, que trabaja codo con codo con los Estados Unidos y con los principales laboratorios en materia de seguridad de inteligencia artificial.
Pero tenemos que ir más allá. Sobre la base de la reunión convocada por Su Majestad el Rey Carlos la semana pasada, hoy les puedo anunciar que voy a darle a la presidencia británica del G20 el próximo año un lugar de primer orden a la inteligencia artificial. Veré cómo respondimos a la crisis financiera en 2008. Avanzamos rápidamente en el G20 y en grupos más reducidos para dar una respuesta urgente y práctica.
Nos unimos para acordar principios que todos aplicaron a nivel nacional, de la manera que les convenía, adaptándolos a sus circunstancias, y funcionó. Así que ese es el tipo de enfoque que ahora necesitamos. Así que reuniremos a las personas adecuadas en torno a cuestiones clave para lograr el potencial de la inteligencia artificial, a fin de que redunde en el bien y encarar los riesgos. Y trabajaremos para acordar una serie única de principios y normas mundiales, de manera que la transparencia y el acceso que necesitamos aumenten nuestra capacidad de preparación, y para que el desarrollo de la inteligencia artificial sea seguro.
Esto reunirá a iniciativas de otros, como las que propuso Noruega esta semana. Pero como ha dicho Su Majestad, la tarea que tenemos ante nosotros no es solo la de hacer avanzar la tecnología, sino de velar porque esa tecnología siga estando firmemente al servicio de la humanidad. Y quisiera garantizar al pueblo del Reino Unido que en última instancia haremos lo que se necesite para protegerlos, inclusive elaborando nuevas leyes si fuera necesario. El pueblo británico tiene que saber que vamos a proteger sus intereses, y que lo haremos.
Pero esto por sí solo no es suficiente, ¿cierto? En esta era peligrosa y turbulenta, es más importante que nunca dar a las personas el poder de crear su propia resiliencia y de hacer más por sí mismas y para sí mismas. Y de darles la plataforma para que defiendan aquello en lo que creen. Estoy trabajando para reequilibrar el poder en todas las regiones del Reino Unido, y como parte de ello he establecido una segunda oficina en Downing Street, en Manchester.
Una segunda oficina de Downing Street en Manchester. La llamamos la oficina número 10 Norte. Fuera de esta oficina se encuentra una estatua de Abraham Lincoln, y esto marca la conexión personal de Abraham Lincoln con Manchester y el vínculo entre nuestras dos naciones. Y un vínculo que el propio Abraham Lincoln describió en una carta a la población trabajadora de esa ciudad, diciendo que era un lazo perpetuo.
No fue solo por un apoyo militar o material, no hubo un quid pro quo. Fue porque los humildes trabajadores de las factorías de Manchester asumieron una posición de principios. Durante la Guerra Civil de los Estados Unidos, pese a las penurias que les causó, se negaron a utilizar algodón que hubiera sido recogido por esclavos. En 1862, personas con muy poco poder lo utilizaron para ayudar a aquellos que no tenían nada de poder del otro lado del Atlántico.
El mejor cambio empieza desde abajo, encabezado por las personas. Y por mucho que se tergiverse la información en las redes sociales, el mundo sigue estando repleto de gente buena y digna, que está dispuesta a luchar por lo que es correcto. Yo esa luz la veo en todo momento. Nada une más a los británicos de todas edades, razas y clases, más que su odio de la injusticia, el uso indebido del poder contra los indefensos.
Siempre nos alzaremos en contra de los matones, defendiendo a los que llevan las de perder. Y por eso estamos tan unidos, para respaldar a Ucrania. Y les voy a decir que rendimos homenaje al pueblo ucraniano. Están mostrando una resiliencia y una valentía profundas que inspiran al mundo entero.
Estuve en Kiev el mes pasado, y pude ver cómo se vive bajo el ataque de Rusia. Fui a un mercado ajetreado, una escena cotidiana en cualquier ciudad europea, donde los vendedores elogiaban sus productos, me ponían en las manos melocotones y ciruelas de Odesa. Pero sus puestos estaban en la calle porque se les había destruido el mercado. Al fondo había vehículos quemados.
Detrás de nosotros, un edificio que había recibido un impacto directo apenas unas semanas antes. Me reuní con personas que iban en metro desde casa a su trabajo, personas que simplemente continuaban con sus vidas. Pero por la noche, esas mismas estaciones de metro se utilizaban como refugios para miles de personas, desde los ancianos a los niños de corta edad, algunos de los cuales lo único que han conocido es la guerra. Me hablaba la gente de las condiciones gélidas de las estaciones de metro el pasado invierno, cuando las temperaturas cayeron a por debajo de los -20 grados centígrados en la calle.
Entre tanto, Rusia atacaba su infraestructura energética, tratando de que sufrieran aún más. No podemos dejar que se lo vuelvan a hacer este invierno. Por eso estamos trabajando para ayudar a Ucrania a proteger sus cielos y a sus civiles. Estamos encabezando el costo para que a Rusia le cueste más continuar esta guerra ilícita y sin sentido.
El proyecto de Lake Ram, que el Presidente Trump firmó la semana pasada, marcará una enorme diferencia en ese empeño. Y apoyaremos a Ucrania para que repare y proteja las centrales eléctricas de calor de las que dependerá Kiev este invierno. Y es correcto que le demos ese apoyo, pero deberíamos denunciar a Rusia. Esta vez y todas las demás.
Todos los aquí presentes saben que los ataques contra infraestructura civil están explícitamente prohibidos en el derecho internacional. Y al igual que estamos aquí anunciando financiamiento para paliar los efectos de los crímenes de guerra, que esperamos que se vuelvan a cometer por un miembro permanente del Consejo de Seguridad, y esto tiene que terminar. Rusia debería optar por otro camino: mañana aceptar un alto el fuego o venir a la mesa de negociaciones. Los exhorto a que lo hagan, pero hasta entonces estaremos junto a Ucrania, más fuertes que nunca por el tiempo que sea necesario.
Se trata de defender la carta de las Naciones Unidas del Estado de Derecho. Mantendremos firmes ante cualquier amenaza y desafío al Estado de Derecho. No solo de Rusia, sino de otros. Inclusive cuando amenazan los derechos de los territorios británicos para que sigan siendo británicos, tales como las islas Falkland.
Y por eso estamos trabajando también con Francia y otros asociados para respaldar la libertad de navegación en el Golfo. Y por eso he tomado medidas en cuanto a Oriente Medio. Apenas ocho semanas después de haber asumido el cargo de primer Ministro, trabajando con mi Secretario de exteriores, Edmund Liban, restablecí de manera amplia nuestra posición y creamos una coalición internacional de países que se unieron a nosotros. El atentado terrorista que tuvo lugar en Israel el 7 de octubre de 2023 fue sencillamente espantoso.
Yo lo he condenado categóricamente. Seguiremos condenando a Hamás y no solidarizamos con Israel ante las amenazas en curso, incluidas las de Irán contra Israel y contra la población judía del mundo entero. Pero esto no justifica lo que está haciendo el gobierno israelí en Gaza ni en la Ribera Occidental. Demasiadas personas han muerto, en particular muchísimos niños.
Está entrando muy poca ayuda, y ha durado demasiado tiempo. No nos quedaremos de brazos cruzados mientras el sufrimiento espantoso sigue aumentando y mientras se desvanece la posibilidad de los dos Estados, que es la mejor esperanza de paz y estabilidad para ambas naciones. El mes pasado, Israel emitió licitaciones para la construcción del megaasentamiento E1, que insertaría una cuña a través de la Ribera Occidental (Cisjordania) y amenazaría con poner fuera de juego a un Estado viable de Palestina. No se puede permitir, así que hemos actuado prohibiendo el comercio de mercancías con los asentamientos ilícitos, reconociendo que la ocupación israelí del territorio palestino es ilícita y sancionando a quienes participen en la construcción de asentamientos ilícitos.
Queremos poner fin al sufrimiento y a la muerte. Y queremos que los pueblos israelí y palestino vivan el uno al lado del otro en paz y seguridad. Y haremos todo lo que podamos para mantener viva esa posibilidad. Y miren, vivimos en una era en la que hay poca confianza en la política.
Y si queremos seguir hablando de la solución de los dos Estados, pero esas palabras no van acompañadas de hechos, esa confianza será aún menor, y nuestros enemigos tratarán de aprovecharse de la alienación que ello generará. Así que no podemos dejar que eso suceda. Así que, Excelencias, Señoras y Señores, este es el tipo de liderazgo que quiere traer Reino Unido. Tenemos que renovar juntos nuestro compromiso para que la década que tenemos por delante sea mejor que la anterior.
Mi mensaje a nuestros asociados del mundo es el siguiente: pueden ustedes contar con nosotros. Cuenten con nosotros para defender los valores británicos de larga data, valores de justicia y equidad, nuestros valores compartidos y la carta. Cuenten con nosotros para combatir el racismo, la discriminación y el abuso de poder, donde quiera que lo veamos. Y lo igual que hicieron los trabajadores de las factorías de algodón de Manchester en el siglo XX, y como lo hizo nuestro país en la lucha contra el fascismo en el siglo XX.
Cuenten con nosotros para unir a las personas. No para señalar hacia los problemas de antaño, sino para trabajar con miras a la búsqueda de nuevas soluciones para el siglo XXI. Pueden ustedes contar con nosotros para encarar el temor y la división con unidad y esperanza. Muchas gracias.
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