Malvinas / Uruguay / Argentina — Septiembre de 2026
El buque Fugro Supporter y la empresa de los dos bandos
Un medio argentino publicó que Reino Unido tendía un cable submarino hasta Uruguay. Orsi lo negó con respaldo institucional: «nunca hubo nada». Lo que sí existe es otro proyecto, de una empresa estadounidense, que no tiene absolutamente nada que ver con las islas.
- El buque, sus movimientos, y lo que se sospechaba
- Lo que confirmó la propia empresa Fugro
- La negación categórica de Orsi, confirmada institucionalmente
- El precedente que sí sigue siendo relevante
- Por qué la ruta hacia Uruguay no cerraba del todo
- Punta Arenas: la alternativa que ya se está construyendo
- El dato que también apareció: Fugro y Vaca Muerta
- La paradoja para el propio gobierno de Milei, igual vigente
- Lo que queda confirmado, y lo que queda pendiente
Un buque especializado en estudios del lecho marino viene realizando, desde mayo, relevamientos frente a las costas de las islas Malvinas y de Uruguay, en lo que distintas investigaciones periodísticas vinculan con un proyecto de cable submarino de telecomunicaciones. El gobierno uruguayo lo niega categóricamente. Y detrás de la empresa contratada para el trabajo aparece un dato que complica todavía más el cuadro: es, al mismo tiempo, socia estratégica de YPF y una de las firmas que Argentina evalúa sancionar por su relación con las islas.
El buque, sus movimientos, y lo que se sospecha
El Fugro Supporter, de la empresa neerlandesa Fugro especializada en geodatos y estudios de suelo marino, realizó al menos cuatro escalas en Montevideo entre 2025 y 2026, alternando con estadías en Malvinas. Según el registro de la Administración Nacional de Puertos (ANP) de Uruguay, el buque salió de las islas el 10 de mayo y recaló en Montevideo el 15 de agosto, sin escalas intermedias; volvió a partir hacia Malvinas el 25 de agosto, coincidiendo con la ofensiva diplomática de Javier Milei sobre la cuestión —y el 1 de septiembre ya estaba otra vez en aguas uruguayas—.
Los estudios, frente a un complejo militar activo. La versión de Open Falklands
Según reconstruyó La Nación, los sondeos del Fugro Supporter se realizaron tanto frente a Puerto Argentino como frente a la base naval de Mare Harbour, en la isla Soledad, que forma parte del complejo militar británico de Mount Pleasant. El sitio Open Falklands ya había informado en junio que el buque estuvo cerca de esa base a fin de mayo, con el propósito de instalar un cable submarino hasta Uruguay, con un costo estimado entre 100 y 120 millones de dólares.
Lo que confirma la propia empresa
Fugro emitió un comunicado confirmando la presencia del buque en la zona, y aclarando que las tareas correspondían a un proyecto de telecomunicaciones, no a exploración de hidrocarburos —descartando así cualquier vínculo directo con el proyecto petrolero Sea Lion—.
La negación categórica de Orsi, confirmada institucionalmente
El presidente uruguayo Yamandú Orsi desmintió de forma tajante cualquier vínculo oficial, durante una rueda de prensa en la Expo Rural del Prado, calificando la versión directamente de «noticia falsa».
La confirmación institucional que respalda la negación
La Comisión Interinstitucional Asesora para el tendido de cables submarinos, que depende del Ministerio de Industria, Energía y Minería, confirmó que no existe ningún expediente ni solicitud ingresada para conectar Uruguay con las Malvinas. La Cancillería uruguaya coincidió de forma categórica: «el proyecto no existe». No es solo la palabra del presidente: es el organismo técnico específico a cargo de autorizar este tipo de infraestructura diciendo, con respaldo documental, que nunca recibió nada.
Orsi aclaró, además, cuál es el verdadero origen de la confusión: sí existe una empresa estadounidense trabajando en un proyecto de conectividad en la región, pero sin ninguna relación con Malvinas.
De qué proyecto se trataría, en realidad
Todo indica que esa empresa estadounidense es Google, a través de su proyecto Americas Connect —la red de cables Alisios, Canoa y OlaLuz que conecta Panamá, República Dominicana, Chile y Estados Unidos, con extensión prevista hacia Europa a través de Madrid—. Uruguay, con su infraestructura ya instalada en Maldonado/Punta del Este, es exactamente el tipo de nodo que Google necesita para seguir ampliando esa red —un proyecto real, pero completamente ajeno a cualquier conexión con las islas—.
Orsi ratificó, en la misma rueda de prensa, la posición histórica uruguaya sobre la soberanía del archipiélago.
El episodio se dio, además, en medio de otra tensión diplomática paralela: la embajada argentina había presentado una protesta formal ante la Cancillería uruguaya por un espacio dedicado a las islas dentro del pabellón británico de la propia Expo Prado 2026 (Expo que organiza la ARU en su predio, no el gobierno), con el uso de la denominación «Falkland Islands» y material que Buenos Aires consideró de contenido político.
El pedido explícito de cautela
Orsi cerró el tema con un llamado directo a bajar la temperatura de la discusión pública sobre este punto específico. «Este tema de un cable o de fibra es un error, por decirlo de alguna manera. Hay que tener mucho cuidado de dar manija acá adentro. No se hacen bromas con estas cosas», sentenció.
El precedente que sí sigue siendo relevante
El caso SW Empress
En abril de 2026, el Ministerio de Ambiente uruguayo inició una sanción de 50.000 dólares contra un buque noruego, el SW Empress, por realizar exploración sísmica en aguas uruguayas sin contar con la Autorización Ambiental Previa (AAP) —el mismo tipo de permiso que, según todo indica, tampoco tendría el Fugro Supporter para sus estudios—. La empresa a cargo de ese buque sí tenía autorización de Ancap para un bloque específico, pero extendió sus tareas más allá de esa zona autorizada.
El propio requisito legal no depende de si existe o no un «proyecto formalmente presentado» —depende de si el buque ya está haciendo trabajo de campo en aguas jurisdiccionales uruguayas—. Si el Fugro Supporter realizó relevamientos de suelo a menos de dos kilómetros de Playa Brava, en Punta del Este, sin ese permiso, estaría en una situación irregular similar a la que ya costó una sanción efectiva en el pasado.
Por qué la ruta hacia Uruguay no cierra del todo
La ruta hacia Uruguay tiene una debilidad evidente en términos de pura distancia geográfica: Chile está entre dos veces y media y casi tres veces más cerca de las islas.

Punta Arenas: la alternativa que ya se está construyendo
El movimiento que ya está en marcha, para carga
La naviera chilena Easter Island tiene previsto inaugurar en noviembre una ruta marítima comercial directa entre Punta Arenas y Malvinas, con el objetivo explícito de disputarle a Uruguay parte del negocio logístico de abastecimiento de las islas. La nueva ruta reduciría a la mitad el trayecto de casi 2.000 kilómetros que hoy se hace desde Montevideo.
Si ese mismo criterio de cercanía geográfica ya está impulsando un cambio real en el transporte de mercancías, cabría esperar una lógica similar para el tendido de un cable de fibra óptica, donde la distancia también encarece directamente el costo y la latencia del proyecto.
Uruguay ya tiene la infraestructura, pero no es gratis
La ventaja que sí tiene Uruguay es la infraestructura de conexión global ya instalada: los cuatro cables submarinos que llegan al país —UNISUR, Bicentenario, Tannat y Firmina— desembarcan todos en Maldonado/Punta del Este, no en Montevideo, en parte porque los canales de acceso al puerto de la capital se dragan de forma regular para el tráfico comercial, lo que complicaría la coexistencia con un cable de fibra sensible.
Una ventaja que, de todos modos, no aplicaría a un cable de Malvinas
Esa infraestructura ya instalada en Maldonado —de Antel, Google o Meta según el tramo— tampoco es de acceso libre para terceros: cualquier cable nuevo necesitaría negociar y pagar una concesión de uso específica. Es, de hecho, el mismo tipo de ventaja que explicaría por qué el proyecto real de Google elige a Uruguay como nodo, y no un motivo que tenga nada que ver con Malvinas.
El dato que también apareció: Fugro y Vaca Muerta
Un dato aparte, sin relación directa con el desmentido
Más allá de si el Fugro Supporter estuvo o no vinculado a un cable de Malvinas —que Orsi ya desmintió—, la empresa Fugro sí es contratista real de YPF en Vaca Muerta, y figura en el listado de 60 empresas «sancionables» bajo la Ley 26.659 de Argentina, la norma que prohíbe a las empresas tener actividad o vínculos con quienes ejerzan operaciones no autorizadas en la Plataforma Continental Argentina. Al mismo tiempo, Fugro obtuvo un contrato con YPF para Argentina LNG, el megaproyecto energético que el propio gobierno de Milei impulsa como una de sus principales apuestas.
La paradoja para el propio gobierno de Milei, igual vigente
Esa doble condición de Fugro —candidata a sanción por un lado, socia estratégica de YPF por el otro— sigue siendo relevante independientemente de si el buque hizo o no trabajo para un cable hacia Malvinas. Si la empresa realiza cualquier tipo de actividad vinculada a las islas en el futuro, aplicar con todo su rigor la ley de soberanía implicaría sancionar a una empresa de la que el propio Estado argentino depende para uno de sus proyectos insignia.
Lo que queda confirmado, y lo que queda pendiente
Con la negación presidencial respaldada por el propio organismo técnico a cargo de estos permisos, el supuesto cable submarino entre Malvinas y Uruguay queda descartado como hecho real. Lo que sí existe, según el propio Orsi, es un proyecto de conectividad de una empresa estadounidense —consistente con lo que ya se sabe públicamente sobre la expansión de Americas Connect, de Google, en la región—, sin ninguna vinculación con las islas. Y lo que queda como un dato aparte, sin relación directa con el desmentido pero igual de relevante, es la posición ambigua de Fugro como empresa que trabaja al mismo tiempo con YPF y aparece en la lista de firmas que Argentina podría sancionar por Malvinas —un tema que, esta vez sí, amerita seguir de cerca.
Por último y dato no menor, si el tendido de cable fuera cierto, es más que evidente que el Gobierno argentino ya hubiera presentado la queja correspondiente, como hizo con algo mucho menor como un stand en un evento privado
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