Theodore Roosevelt y Donald Trump con águila americana y bastón.

El Corolario Trump es el garrote de Roosevelt

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El Corolario Trump es el garrote de Roosevelt

En diciembre de 2025, la Casa Blanca incorporó formalmente un «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Es, casi palabra por palabra, lo que dijo Theodore Roosevelt hace 120 años. Solo que ahora el garrote tiene forma de aranceles —y, en Venezuela, de una operación militar que terminó con la captura del propio presidente.

Bastión · América Latina · Junio 2026

El 2 de diciembre de 2025, la Casa Blanca emitió una proclamación oficial para conmemorar el aniversario de la Doctrina Monroe. En ese texto, Donald Trump anunció lo que llamó el «Corolario Trump»:

Hoy, mi Administración reafirma con orgullo esta promesa: que el pueblo estadounidense —no las naciones extranjeras ni las instituciones globalistas— siempre controlará su propio destino en nuestro hemisferio. Donald Trump · Proclamación de la Casa Blanca, 2 de diciembre de 2025

Días después, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional formalizó la idea con una frase todavía más directa: «Negaremos a competidores extrarregionales la capacidad de desplegar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio.»

Para quien conoce la historia, la frase suena terriblemente familiar. Porque hace 120 años, otro Roosevelt —Theodore— dijo exactamente lo mismo. Y las consecuencias de aquella primera versión, América Latina las sigue pagando hasta hoy.

El origen del garrote

Todo empezó con un proverbio africano que un presidente convirtió en doctrina de Estado: «Habla suavemente y lleva un gran garrote; así llegarás lejos.»

Theodore Roosevelt llegó a la presidencia de Estados Unidos en 1901, apenas tres años después de que Washington aplastara a España en la guerra de 1898 y se quedara con Puerto Rico, Guam y Filipinas: los últimos vestigios del imperio español en América habían desaparecido. Roosevelt era un ferviente defensor de la expansión naval, obsesionado con construir una armada capaz de proyectar poder por todo el hemisferio. Esa flota no era defensiva. Era el garrote: una amenaza implícita detrás de cada palabra amable que salía de Washington.

Pero hay que retroceder un poco más, hasta 1823, cuando el presidente James Monroe proclamó que América quedaba cerrada a nuevas colonizaciones europeas, autoproclamando a Estados Unidos protector del hemisferio. Durante décadas, esa doctrina fue relativamente defensiva. En 1902, algo cambió. Venezuela había acumulado deudas impagables con acreedores europeos, y tres potencias —Gran Bretaña, Alemania e Italia— bloquearon sus costas para cobrar a la fuerza. El conflicto se resolvió por arbitraje, pero Roosevelt quedó alarmado: si las potencias europeas podían usar las deudas como excusa para intervenir en América Latina, ¿qué les impediría hacerlo de nuevo?

La respuesta llegó el 6 de diciembre de 1904, cuando Roosevelt articuló su Corolario ante el Congreso:

Todo lo que este país desea es ver a sus vecinos estables, organizados y prósperos. […] Pero los comportamientos incorrectos crónicos requieren la intervención de alguna nación civilizada, y en el Hemisferio Occidental, el apego de Estados Unidos a la Doctrina Monroe nos obliga a ejercer ese poder. Theodore Roosevelt · 6 de diciembre de 1904

La Doctrina Monroe, nacida como defensa contra Europa, mutaba en justificación para controlar América Latina.


El garrote en acción

La primera prueba llegó en 1905 con República Dominicana, hundida en deudas con acreedores europeos. Temiendo una intervención alemana, Roosevelt actuó primero: ordenó la ocupación de las aduanas dominicanas, y los ingresos fiscales pasaron a destinarse, bajo supervisión estadounidense, a pagar esas deudas. Washington evitó la intervención europea, pero a costa de la soberanía dominicana.

Durante las décadas siguientes, el garrote golpeó una y otra vez. En 1912, marines estadounidenses ocuparon Nicaragua para proteger las plantaciones de banano de la United Fruit Company. En Haití, la ocupación duró de 1915 a 1934, imponiendo constituciones favorables a Washington. Honduras vivió intervenciones similares. El historiador Walter LaFeber describió este período como una «nueva era de expansión americana», en la que el poder económico se imponía por sobre cualquier alianza equitativa, creando una dependencia estructural que perdura hasta hoy.

El guante de seda

Los tiempos cambiaron con la Gran Depresión. En 1933, en Montevideo, durante la VII Conferencia Panamericana, Franklin Delano Roosevelt —sobrino político de Theodore— anunció un giro radical, la Política de Buena Vecindad: «La época de la intervención armada ha terminado.» Las tropas se retiraron de Haití y Nicaragua; se firmaron tratados comerciales recíprocos. Pero el garrote no desapareció: se envolvió en guante de seda. Durante la Guerra Fría, esa misma lógica reapareció bajo otro nombre —contención anticomunista—, con episodios como el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954. Washington seguía decidiendo quién se «portaba bien» y quién no.


El regreso del garrote

El 20 de enero de 2025, Trump asumió su segundo mandato dejando en claro, desde el primer día, que América Latina volvía a ser prioridad —pero no como socia, sino como zona de control. El 2 de abril de ese año anunció el «Día de la Liberación»: aranceles a casi 185 naciones, entre el 10% para la mayoría de los países latinoamericanos hasta cifras mucho más altas para los que Washington considera díscolos. Los aranceles ya no eran solo herramienta comercial. Eran el nuevo garrote.

El 2 de diciembre de 2025, el Corolario Trump lo formalizó en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional. La diferencia con 1904 es, sobre todo, el nombre del rival: ya no son las potencias europeas, sino China.

El garrote del siglo XXI, caso por caso

El patrón se hizo visible casi de inmediato, en una serie de episodios que funcionan casi como manual.

Colombia

El 26 de enero de 2025, el presidente Gustavo Petro se negó a recibir dos vuelos de deportación estadounidenses, alegando que los migrantes no llegaban en condiciones dignas. La respuesta de Trump fue inmediata: aranceles del 25% a todos los productos colombianos, con la amenaza de subirlos al 50% en una semana. Colombia es el mayor exportador de flores cortadas a Estados Unidos; para los trabajadores que empacan tallos en cajas, la amenaza arancelaria no era teoría política. Petro revirtió su postura en horas y dispuso el avión presidencial para el regreso de los deportados.

Brasil

Cuando la Corte Suprema brasileña condenó al expresidente Jair Bolsonaro por planear un golpe de Estado, Trump impuso aranceles del 50% a las exportaciones brasileñas, calificando el proceso judicial de «persecución políticamente motivada». No había razón comercial: era pura presión política para defender a un aliado ideológico. El gobierno también sancionó al juez Alexandre de Moraes y le revocó la visa. El presidente Lula se negó a ceder —»No fui elegido para ser emperador del mundo», le respondió a Trump— y, según reportó CNN Brasil, salió incluso fortalecido en las encuestas tras el enfrentamiento.

Panamá

Desde diciembre de 2024, antes incluso de asumir, Trump amenazó con «recuperar» el Canal de Panamá, afirmando —sin pruebas— que China lo operaba. En febrero de 2025, el secretario de Estado Marco Rubio eligió a Panamá como primer destino de su gira por la región. El resultado: el gobierno panameño rompió formalmente su acuerdo con la Franja y la Ruta china, y en julio firmó un memorando que habilita presencia militar estadounidense rotativa en bases cercanas al Canal —una decisión que sectores panameños denunciaron como una violación al Tratado de Neutralidad de 1979.

Argentina

En contraste, cuando Javier Milei demostró alineamiento total con Washington, recibió en septiembre de 2025 un rescate de 20.000 millones de dólares —un swap de divisas más compra directa de pesos argentinos, apenas la cuarta vez desde 1996 que Estados Unidos compra la moneda de otro país—, anunciado pocas semanas antes de las elecciones legislativas argentinas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, lo presentó como necesidad de estabilidad financiera; los críticos, incluida la senadora Elizabeth Warren, lo describieron como dinero de los contribuyentes estadounidenses usado para sostener a un aliado personal del presidente.

El patrón es inconfundible: gobiernos que se alinean reciben aranceles bajos, ayuda financiera y trato preferencial. Gobiernos que resisten enfrentan presión punitiva. No es cooperación. Es sometimiento disfrazado de negociación.


Venezuela: el garrote se volvió literal

Donde el garrote dejó de ser metáfora fue en Venezuela. A partir de septiembre de 2025, Estados Unidos comenzó a atacar embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, alegando —sin presentar pruebas públicas— que transportaban droga vinculada al Tren de Aragua y al Cártel de los Soles. Para fin de año, la cifra de ataques superaba los 30, con más de 100 muertos confirmados; la ONU calificó los hundimientos de «asesinatos arbitrarios» y advirtió que sentaban «un precedente peligroso» para el derecho internacional.

En lugar de interceptarlo, por orden del presidente, lo hicimos estallar. Y volverá a suceder. Marco Rubio · Secretario de Estado de EE. UU., septiembre de 2025

La escalada no se detuvo ahí. A comienzos de 2026, una operación militar estadounidense culminó con la captura de Nicolás Maduro en el complejo de Fuerte Tiuna, en una incursión que —según registros independientes— dejó más de medio centenar de muertos, entre militares venezolanos, militares cubanos y civiles. El propio Trump anunció que Estados Unidos gobernaría el país «hasta una transición segura, adecuada y prudente», mientras avanzaba el control sobre los recursos petroleros venezolanos.

La advertencia de la ONU

El secretario general António Guterres advirtió que la captura de Maduro «constituye un precedente peligroso» para toda la región, «independientemente de la situación en Venezuela».

Lo más revelador, quizás, es una encuesta reciente citada por The New York Times: el 53% de los encuestados en toda América Latina dijo que apoyaría una intervención militar estadounidense para deponer a Maduro. El garrote, esta vez, no solo se ejecutó: contó con respaldo popular regional.


¿Qué queda de la soberanía?

En 2025, el arancel efectivo promedio sobre las importaciones a Estados Unidos saltó del 1,5% al 17%. Los países que no se alinearon pagaron el precio más alto. Pero el cambio es, sobre todo, cualitativo: la política exterior de Trump hacia América Latina ya no disimula. La propia Estrategia de Seguridad Nacional lo dice sin rodeos: Washington premiará a «gobiernos, partidos y movimientos que estén alineados con nuestros principios» —y, por omisión, castigará a los que no.

Es, en esencia, lo que Theodore Roosevelt articuló hace 120 años. Solo que ahora el garrote tiene forma de aranceles, sanciones, portaaviones frente a las costas y, llegado el caso, una incursión militar directa.

El poeta nicaragüense Rubén Darío le escribió en 1904 a Theodore Roosevelt unos versos que el periodista Brian Winter recordó en diciembre de 2025, en pleno despliegue militar estadounidense en el Caribe: el mismo poema que, un siglo después, sigue describiendo la misma escena. Intelectuales latinoamericanos, de José Martí a Eduardo Galeano, llamaron a esta dinámica neocolonialismo disfrazado de civilización. Una encuesta de Bloomberg de mayo de 2025 mostró que, salvo Argentina, la mayoría de los países de la región prefiere hoy aumentar el comercio con China antes que con Estados Unidos. El garrote, paradójicamente, empuja a la región hacia los brazos de quien Washington dice querer alejar.

En 2026 se cumplen 200 años del Congreso Anfictiónico que Simón Bolívar convocó en Panamá para buscar la unidad latinoamericana frente a las amenazas de la Santa Alianza y de la naciente Doctrina Monroe. El garrote, por sutil que sea, siempre deja huellas en la soberanía ajena. Y esas huellas, hasta ahora, solo se han borrado cuando quienes las sufren decidieron caminar juntos —algo que, dos siglos después, la región todavía no logró repetir.



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Fuentes: The White House, «America 250: Presidential Message on the Anniversary of the Monroe Doctrine» y National Security Strategy 2025 (diciembre de 2025).

Este artículo tiene propósito informativo e histórico.

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