Mientras el presidente hablaba de «milagro» en Washington, el Fondo Monetario Internacional recortaba a menos de la mitad su proyección de crecimiento y JP Morgan advertía sobre un riesgo real de recesión técnica.
El Fondo Monetario Internacional sostuvo que la desaceleración de la inflación contribuirá a recuperar el consumo interno argentino, aunque revisó a la baja sus previsiones de crecimiento para este año: de 3,5% a 2,1% para 2026, y de 4% a 3,5% para 2027. JP Morgan fue más duro todavía, con una proyección de apenas 1,5% para este año. Son los mismos días en que Javier Milei presentaba su gestión como un «milagro» ante la Cámara de Comercio de EE.UU. — la comparación, punto por punto, no le es favorable.
Lo que dijo el FMI, en sus propias palabras
El diagnóstico se presentó en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Tailandia. Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, fue directo sobre el desempeño reciente:
«En Argentina, los datos registrados en lo que va de año han sido más débiles de lo que habíamos previsto en nuestro informe WEO de abril.»
Nigel Chalk, FMIEl Fondo sí reconoció los méritos del ajuste: incluyó a la Argentina —junto con Bolivia y Ecuador— entre los países que «han adoptado medidas audaces para reducir los subsidios y permitir que los precios internacionales se reflejen mejor en los precios internos», y recomendó concentrar los recursos fiscales en las familias con mayores necesidades. Pero la proyección de fondo quedó clara: la recuperación esperada para 2027 depende de que la inversión privada y el consumo de los hogares se recompongan, algo que todavía no está ocurriendo.
Discurso contra datos, punto por punto
«Está cayendo», en torno a 600 puntos, y «para el año que viene» debajo de los 100.
JP Morgan señaló que el riesgo país superó los 600 puntos en septiembre; el jueves del discurso estaba en 640, con tendencia alcista esa misma semana.
Podría «cuadriplicar» o «triplicar» las estimaciones de crecimiento de la OCDE; entre 16% y 18% en sus cuatro años de gestión.
El FMI recortó su proyección 2026 de 3,5% a 2,1%, y la de 2027 de 4% a 3,5%. JP Morgan la bajó a 1,5% para este año, con riesgo de recesión técnica tras una caída del PBI del 0,6% en el segundo trimestre.
Presentó una economía en franco despegue, con el crecimiento «funcionando».
El EMAE de julio cayó 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual. JP Morgan proyectó una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre — de confirmarse, sería el segundo trimestre consecutivo en baja, es decir, recesión técnica.
Pobreza en 32,2% (bajó del 57%); indigencia en 6% (bajó del 20%).
La pobreza del primer semestre de 2026 fue del 32,3% —coincide con lo que dijo—, pero subió desde el 28,2% del segundo semestre de 2025: viene en alza, no en caída continua. La indigencia, además, fue del 7,5%, más alta que el 6% que mencionó.
«Argentina tampoco tiene un problema con el empleo»; desempleo por debajo del 8%.
El empleo urbano estuvo prácticamente estancado en julio, tras cinco meses consecutivos de caída, 1,1% por debajo del nivel de un año atrás — sin ser una crisis abierta, tampoco es la foto despreocupada del discurso.
El desfasaje que explica por qué la pobreza volvió a subir
El dato más revelador no es ninguno de los que mencionó Milei, sino uno que no dijo: entre el último trimestre de 2025 y el primer semestre de 2026, la Canasta Básica Total subió 19,6%, mientras que el ingreso per cápita familiar aumentó solo 11,5%. Esa brecha de casi ocho puntos es, en términos simples, la explicación técnica de por qué la pobreza pasó de 28,2% a 32,3% en ese período — exactamente lo contrario del relato de mejora continua.
La debilidad del EMAE de julio se concentró en comercio (-5,1% interanual) e industria manufacturera (-4,6%), que juntos representan cerca del 40% del empleo del país. La construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3,0%) y el transporte (-1,5%) también cayeron. Solo la minería (+8,4%) y la agricultura (+0,7%) sostuvieron el número general — pero la minería representa apenas alrededor del 1% del empleo total, así que ese crecimiento sectorial no se traduce en puestos de trabajo para la mayoría.
América Latina, en el mismo ajuste a la baja
El fenómeno no es exclusivamente argentino: el FMI redujo su proyección de crecimiento para toda América Latina y el Caribe, al 2,3% para 2026 y al 2,5% para 2027, en un contexto regional de riesgos asociados a precios internacionales, costos energéticos y condiciones financieras más duras. Pero eso no cambia el hecho de que, dentro de ese ajuste regional, la Argentina es uno de los países cuyos números recientes estuvieron «más débiles» de lo previsto, según las propias palabras del organismo.
La distancia entre el discurso y los datos no está en una interpretación subjetiva de los números: está en los números mismos. El riesgo país que Milei dijo que caía, subía esa semana. El crecimiento que dijo que iba a cuadriplicar a la OCDE, lo recortaron los dos organismos que efectivamente lo miden. Y la pobreza que presentó como una línea descendente desde 2024, tiene un tramo reciente —el que más golpea en lo inmediato— que va para el otro lado. Un «milagro» se sostiene con resultados, no con la elección de qué comparación mostrar y cuál omitir.
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