Brasil — Camino al balotaje del 25 de octubre
El mapa de alianzas que necesita Lula para el balotaje
Flávio Bolsonaro rozó la victoria en primera vuelta y arrastró a la derecha a un triunfo arrollador en gobernaciones y Senado. Lula tiene tres semanas y 13,6 millones de votos «huérfanos» para revertir una desventaja que sus propios asesores no esperaban.
- El resultado, en números
- Por qué sorprendió: la ventaja que Lula no consiguió
- Dónde se le escapó la elección a Flávio
- Los votos que quedan sueltos
- El primer candidato a seducir: Ronaldo Caiado
- Augusto Cury y Renan Santos, un universo más heterogéneo
- Romeu Zema, el que menos pesa
- La ola que ya pasó: gobernaciones y Senado
- Lo que esto significa para un eventual gobierno de Lula
- La estrategia de Lula: soberanía como grito de guerra
- La estrategia de Flávio: distancia de Trump, promesa de amnistía
- La investigación por injerencia extranjera
- Lo que dijo cada candidato al cierre de la jornada
- El tablero que queda para las tres semanas
El resultado, en números
| Candidato | Partido | % de votos |
|---|---|---|
| Flávio Bolsonaro | Partido Liberal (PL) | 47,10% |
| Luiz Inácio Lula da Silva | Partido de los Trabajadores (PT) | 45,08% |
| Augusto Cury | — | 2,90% |
| Renan Santos | — | 2,26% |
| Ronaldo Caiado | — | 2,20% |
| Romeu Zema | — | 0,28% |
Con el 95,23% de las mesas escrutadas, el Tribunal Superior Electoral confirmó lo que las últimas encuestas de Quaest y Datafolha no habían logrado anticipar con nitidez: ninguno de los dos principales candidatos alcanzó el 50% necesario para ganar en primera vuelta, pero Flávio Bolsonaro terminó dos puntos por delante de Lula, sumando más de 55,5 millones de votos —unos tres millones más que Lula, y alrededor de dos millones más de los que había obtenido su propio padre en la primera vuelta de 2022—.
Por qué sorprendió: la ventaja que Lula no consiguió
El umbral que fijó la propia campaña de Lula
Antes de conocerse el escrutinio, fuentes de la campaña de Lula habían señalado que necesitaba al menos cuatro puntos de ventaja sobre Bolsonaro para encarar la segunda vuelta «con cierta tranquilidad». Ese objetivo no se cumplió: terminó dos puntos por detrás, no por delante.
Lula reconoció que el resultado fue «inesperado», y admitió que pensaba poder ganar sin necesidad de balotaje. Dijo que se tomará un día de descanso, y que desde el martes retoma la campaña: «los Bolsonaro deben prepararse porque los vamos a derrotar».
Dónde se le escapó la elección a Flávio
Flávio rozó incluso la victoria en primera vuelta, pero perdió fuelle a medida que se sumaban los votos del noreste brasileño, bastión histórico de la izquierda. Esa es, en buena medida, la explicación geográfica del resultado: Flávio domina el sur y los sectores de mayores ingresos; Lula retiene su base en el noreste empobrecido.
Los votos que quedan sueltos
Con el margen tan ajustado, los votos que se repartieron entre Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema —7,64% en conjunto, equivalentes a unos 13,6 millones de votos— se vuelven decisivos. Ninguno de los cuatro dio línea de voto explícita al cierre de la jornada según el material disponible, así que el trabajo de captación empieza prácticamente desde cero para ambos candidatos.
El primer candidato a seducir: Ronaldo Caiado
De los cuatro, Ronaldo Caiado es el que tiene el perfil más claramente de derecha: exgobernador conservador de Goiás. En teoría, sus votantes deberían inclinarse de forma natural hacia Flávio. Pero Caiado compitió como candidato propio en primera vuelta en lugar de respaldar directamente al candidato del PL, lo que sugiere matices o diferencias dentro del propio espacio de centroderecha y derecha que no necesariamente se trasladan en bloque.
Augusto Cury y Renan Santos, un universo más heterogéneo
Augusto Cury, psiquiatra y escritor, atrajo el voto de quienes buscaban una alternativa fuera de la polarización Lula-Bolsonaro, un electorado más impredecible y potencialmente repartible entre ambos extremos. Renan Santos, descrito como «agitador ultra», compite en cambio por el mismo electorado de derecha dura que Flávio, por lo que sus votos deberían migrar con mayor naturalidad hacia el candidato del PL.
Romeu Zema, el que menos pesa
Zema, exgobernador liberal de Minas Gerais, apenas sumó 0,28% —un resultado marginal que lo deja casi sin peso real en la ecuación del balotaje, pese a venir de un estado clave: Minas Gerais es el segundo mayor electorado del país.
La ola que ya pasó: gobernaciones y Senado
Un Congreso hostil, gane quien gane
Más allá de la pelea presidencial, la derecha ya se aseguró un triunfo contundente en gobernaciones y Senado. De los al menos 13 gobernadores definidos en primera vuelta, 11 son de derecha o centroderecha, cinco de ellos del propio PL. En el Senado —donde no hay balotaje—, el PL se quedó con al menos 16 de las 54 bancas en disputa, lo que le garantiza al partido de Bolsonaro un mínimo de 25 senadores a partir de 2027, convirtiéndolo en la mayor bancada de la Cámara alta. Entre las derrotas más resonantes para la izquierda: Gleisi Hoffmann, expresidenta del PT, no logró una banca por Paraná.
Tarcísio de Freitas, exministro de Jair Bolsonaro, fue reelegido en primera vuelta como gobernador de São Paulo, el estado más poblado del país. En Minas Gerais, el segundo mayor electorado, Cleitinho Azevedo ganó sin necesidad de balotaje. En Paraná se impuso Sergio Moro —el juez que había condenado a Lula en el Lava Jato, condena luego anulada—. El PL también ganó en primera vuelta en Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Rondônia y Roraima, y en Mato Grosso do Sul fue reelegido Eduardo Riedel, aliado de Flávio. La propia familia Bolsonaro amplió su presencia legislativa: Michelle Bolsonaro, expresidenta, ganó una banca de senadora por el Distrito Federal, y Carlos Bolsonaro, hijo del expresidente, fue elegido senador por Santa Catarina.
Lo que esto significa para un eventual gobierno de Lula
Incluso si Lula lograra revertir el resultado el 25 de octubre, asumiría con un Congreso considerablemente más hostil que el actual, y con la ola de derecha ya instalada con fuerza en los principales estados del país. Cualquier alianza que arme de cara al balotaje tendría que pensarse, entonces, no solo para ganar las tres semanas que quedan, sino para poder gobernar después con ese mapa legislativo en contra.
La estrategia de Lula: soberanía como grito de guerra
El lema más repetido de la campaña de Lula fue el desafío a la injerencia de Estados Unidos. Presentó a Flávio como un «títere» de Washington, y acusó al gobierno de Trump de intentar inclinar la elección a favor de su rival para quedarse con los recursos naturales de Brasil. En la recta final sumó medidas de peso: un aumento de 15% en el principal programa de asistencia social, subsidios temporales al combustible —para amortiguar el impacto de la guerra en Irán sobre los precios—, la ampliación de un programa de alivio de deuda mediante la compra estatal de préstamos incobrables, y la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, apenas días antes de la elección.
La estrategia de Flávio: distancia de Trump, promesa de amnistía
Flávio basó buena parte de su campaña en vincular a Lula con la crisis del Supremo Tribunal Federal, prometiendo una amplia reforma judicial y la destitución de jueces, a quienes acusa de censurar voces conservadoras en internet. Prometió además amnistía para su padre y para quienes recibieron penas de cárcel por el asalto a edificios gubernamentales de enero de 2023, mano dura contra el narcotráfico —clasificando a las bandas como organizaciones terroristas—, cinco nuevas prisiones de máxima seguridad inspiradas en el modelo salvadoreño de Bukele, y un «tijeretazo» al gasto público y los impuestos, tomado del manual de Javier Milei. Pese a su cercanía con Trump, buscó matizar el costo político de los aranceles estadounidenses proponiéndole a Marco Rubio, por carta, un equipo de transición para resolver las quejas comerciales de Washington.
La investigación por injerencia extranjera
«No existe un riesgo efectivo ni un elemento concreto»
El mismo domingo de la elección, la Policía Federal confirmó que investiga una posible injerencia extranjera, a partir de una denuncia de la Abogacía General de la Unión. El director general de la fuerza, Andrei Rodrigues, aclaró que se trata de un «procedimiento preliminar», y que «no existe un riesgo efectivo ni un elemento concreto» que respalde la versión de un plan contra las embajadas de Estados Unidos y Australia en Brasilia —versión que había circulado días antes para justificar la suspensión de la atención consular—. El sábado previo, The Guardian había publicado que Washington destinaba unos cinco millones de reales —cerca de un millón de dólares— a financiar una campaña contra el Supremo Tribunal Federal.
Lo que dijo cada candidato al cierre de la jornada
Lula criticó a su rival por «representar incertidumbre» para el país, y anunció que buscará movilizar a los millones de brasileños que no votaron el domingo. Flávio, por su parte, se mostró eufórico: «No puedo esperar para recuperar la democracia en tres semanas», dijo, y sostuvo que solo necesita un mandato para «volver a poner a Brasil en el centro».
El tablero que queda para las tres semanas
El balotaje del 25 de octubre llega con un escenario más favorable para Flávio que el que mostraban las encuestas días atrás, pero sin ninguna garantía: los sondeos previos a la primera vuelta ya proyectaban un empate técnico para la segunda, y el resultado del domingo confirma esa estrechez. Para Lula, la ecuación pasa por capturar la mayor parte posible de esos 13,6 millones de votos dispersos entre Cury, Santos, Caiado y Zema, además de movilizar al electorado que se abstuvo; para Flávio, alcanza con consolidar el envión que ya trae, sostenido además por el triunfo paralelo de la derecha en gobernaciones y Senado, que le da a su espacio político un respaldo estructural que trasciende la propia elección presidencial.
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