Mujer con mugshot y su imagen joven en TV con uniforme de prisión.

Siete agujas, dos dosis: ejecución fallida de Christa Pike

Nashville, Tennessee — Investigación

Siete agujas, dos dosis: ejecución fallida de Christa Pike

Condenada a los 18 años por un crimen brutal, Christa Pike sobrevivió el 30 de septiembre a su propia ejecución, en lo que un experto en pena de muerte calificó de fracaso sin precedentes. Detrás del episodio médico hay un crimen de 1995 que marcó a Tennessee, y una infancia de abusos que nunca se trató.

En esta investigación
  1. Quién es Christa Pike
  2. Una infancia de abusos, según la Justicia
  3. El Job Corps, y el triángulo que terminó en crimen
  4. El 12 de enero de 1995
  5. El pentagrama, y el fragmento de cráneo
  6. El arresto, 36 horas después
  7. Tres acusados, tres condenas distintas
  8. El juicio y la sentencia de muerte
  9. Casi tres décadas de apelaciones
  10. El intento de fuga de 2012
  11. Las advertencias previas: la demanda sobre sus venas
  12. La noche del 30 de septiembre
  13. Siete agujas, y una posible filtración
  14. El fallo de la Corte Suprema, con tres disidencias
  15. El traslado de emergencia
  16. La reacción del gobernador: suspensión de ejecuciones
  17. Las cartas y las últimas palabras
  18. El estado de Pike, días después
  19. Lo que dicen los expertos

Quién es Christa Pike

Christa Gail Pike nació el 10 de marzo de 1976 en Beckley, Virginia Occidental. Es la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee, y la última persona en ese estado condenada a muerte por un crimen cometido a los 18 años —la edad mínima permitida para la pena capital en Estados Unidos—.

Una infancia de abusos, según la Justicia

Lo que documentó la propia corte

Según un informe de Cornell Law School presentado durante el proceso judicial, Pike fue víctima de abuso sexual infantil y sufrió múltiples violaciones en su adolescencia, además de abandono y negligencia parental. Habría intentado quitarse la vida por primera vez a los 12 años, con una sobredosis de paracetamol, sin recibir después tratamiento ni apoyo adecuado. Tras su arresto fue diagnosticada con trastorno bipolar, estrés postraumático y daño cerebral congénito.

«Hay indicios claros de que Christa sufrió abusos sexuales por parte del novio de su abuela desde que tenía dos años. Cuando tenía 11, fue violada por un hombre que vivía cerca de su familia. Y, en ambos casos, las autoridades estatales no denunciaron el incidente ni tomaron medidas.» Dr. Jonathan Pincus, catedrático de Neurología de la Universidad de Georgetown, sobre el «pasado de abusos casi insoportables» de Pike

Según esos mismos registros, Pike fue golpeada y maltratada repetidamente por su padre, su abuela materna y distintas parejas de su madre. A los 13 años sufrió una nueva agresión sexual, esta vez por parte del novio de su madre; los Servicios de Protección de Menores la sacaron de su casa, pero volvió a los tres meses, con un seguimiento mínimo. A los 17 fue violada de nuevo por un desconocido —un hecho que los registros hospitalarios confirman, aunque las autoridades locales solo investigaron de forma mínima—.

El Job Corps, y el triángulo que terminó en crimen

Pike asistió al Knoxville Job Corps Center, un programa federal que ofrece educación y capacitación laboral a jóvenes de bajos ingresos —había ingresado con la esperanza de convertirse en enfermera—. Allí conoció a Tadaryl Shipp, con quien inició una relación sentimental. Ambos mostraban interés por el ocultismo y el satanismo; durante el juicio se presentó evidencia de que Pike había participado en actividades de ese tipo, y que Shipp poseía material relacionado con esas prácticas.

Pike desarrolló una relación conflictiva con Colleen Slemmer, de 19 años, compañera del programa, a quien acusaba de intentar acercarse a Shipp —algo que Slemmer negaba ante sus propias amistades—. Junto con Shipp y otra compañera, Shadolla Peterson, de 18 años, Pike planeó llevar a Slemmer a una zona aislada cerca del campus agrícola de la Universidad de Tennessee.

El 12 de enero de 1995

Ese día, Pike, Shipp, Peterson y Slemmer salieron juntos del centro. Según la declaración que Pike dio después a la policía, convencieron a Slemmer de acompañarlos con el pretexto de ir a buscar marihuana. Al llegar a una antigua planta de vapor en desuso, Pike y Shipp atacaron a Slemmer, mientras Peterson permanecía como vigía. El ataque duró entre media hora y una hora, e incluyó golpes, cortes y heridas con un cúter y un pequeño cuchillo de carnicero.

El pentagrama, y el fragmento de cráneo

El crimen que marcó a Tennessee

Durante el ataque, se talló un pentagrama en el pecho de Slemmer. Pike negó inicialmente haberlo hecho ella misma; Shipp reconoció después, en una audiencia judicial, que había sido él. La autopsia determinó que la causa de muerte fueron traumatismos contundentes en la cabeza: Pike golpeó repetidamente a Slemmer con un trozo de asfalto, provocándole múltiples fracturas craneales. Después del asesinato, Pike se quedó con un fragmento del cráneo de la víctima, y llegó a mostrárselo a otros estudiantes del Job Corps.

El arresto, 36 horas después

Pike, Shipp y Peterson fueron detenidos unas 36 horas después del crimen. El registro del centro mostraba que los cuatro habían salido juntos esa tarde y que solo tres habían regresado. Durante la investigación, la policía encontró el fragmento de cráneo en el bolsillo de la chaqueta de Pike, y una copia de la Biblia satánica en la habitación de Shipp. Pike renunció a sus derechos Miranda y dio una declaración detallada sobre el crimen: reconoció su participación, pero sostuvo que solo pretendían asustar a Slemmer, y que la situación se les fue de las manos.

Tres acusados, tres condenas distintas

Por qué Shipp y Pike recibieron penas tan distintas

Pike, Shipp y Peterson fueron acusados de asesinato en primer grado y conspiración. Peterson aceptó colaborar con la fiscalía, se declaró culpable de complicidad posterior al hecho, y recibió libertad condicional. Shipp, que tenía 17 años al momento del crimen, fue juzgado como adulto, pero su minoría de edad legal lo volvía inelegible para la pena de muerte: recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional, más una condena consecutiva de 25 años por conspiración. Pike, que tenía 18, sí era elegible, y la fiscalía pidió para ella la pena capital.

El juicio y la sentencia de muerte

El juicio comenzó el 18 de marzo de 1996. El 22 de marzo, el jurado declaró a Pike culpable de asesinato premeditado en primer grado y conspiración para cometer asesinato. En la fase de sentencia, determinó que existían circunstancias agravantes relacionadas con la tortura, la gravedad del crimen, y el propósito de evitar la detención o el procesamiento. El 30 de marzo de 1996, Pike fue condenada a muerte por el asesinato, y a 25 años adicionales de prisión por la conspiración —la ejecución, en un primer momento, estaba prevista por electrocución—.

Casi tres décadas de apelaciones

En 1997, la Corte de Apelaciones Penales de Tennessee confirmó tanto la condena como la pena de muerte. En 1998 lo hizo también la Corte Suprema de Tennessee, y la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a revisar el caso. En los años siguientes, Pike continuó presentando recursos estatales y federales. En 2002 llegó a pedir que se interrumpiera su proceso de apelaciones, manifestando su intención de ser ejecutada —aunque después cambió de postura y retomó los recursos—.

El intento de fuga de 2012

Dinero cambiando de manos, y un exguardia involucrado

En 2012 se conoció un plan para ayudar a Pike a escapar de prisión. Las autoridades lo descubrieron antes de que pudiera ejecutarse. Según el Buró de Investigaciones de Tennessee, «había un plan en marcha y dinero cambiando de manos». Un hombre de Nueva Jersey que visitaba a Pike con frecuencia en prisión fue arrestado, al igual que un exguardia de 23 años del Tennessee Prison for Women, acusado de soborno, conspiración para cometer fuga y facilitación de fuga.

Las advertencias previas: la demanda sobre sus venas

Antes de su fecha de ejecución, en enero, los abogados de Pike —Stephen Ferrell y Luke Ihnen, del Servicio Federal de Defensa del Distrito Este de Tennessee— presentaron una demanda contra el protocolo de inyección letal del estado. Argumentaron que ejecutarla sería inconstitucionalmente cruel debido a sus condiciones médicas, incluyendo un trastorno sanguíneo que, según un anestesiólogo citado en la causa, podía provocar «espuma sanguinolenta» en sus pulmones durante el procedimiento. La demanda incluía otros planteos, entre ellos que el acuerdo del estado para no ejecutar a otros dos reclusos mientras sus propias demandas seguían en curso resultaba injusto hacia ella.

La noche del 30 de septiembre

Tras una oleada de litigios de último momento, Pike fue atada a una camilla la noche del 30 de septiembre en el Riverbend Maximum Security Institution, en Nashville. De haberse completado, habría sido la primera ejecución de una mujer en Tennessee en más de 200 años —según otra fuente, más de 250—. En todo Estados Unidos, solo 18 mujeres fueron ejecutadas desde 1976.

Siete agujas, y una posible filtración

Lo que reconstruyó el New York Times

El equipo de ejecución utilizó al menos siete agujas para intentar localizar una vena adecuada en la que administrar el pentobarbital. Según expertos consultados por el New York Times, es posible que el catéter no haya logrado administrar las dosis directamente al torrente sanguíneo, o que el propio medicamento se hubiera degradado. Una hipótesis adicional es que una solución altamente alcalina se haya filtrado en el brazo de Pike. El Departamento de Corrección de Tennessee sostuvo en un comunicado que había seguido «cada paso del protocolo de ejecución legal y establecido del estado, aprobado por la oficina del fiscal general», y no respondió a las preguntas sobre qué falló específicamente en la administración del fármaco.

Testigos presentes en la sala contigua relataron que, tras recibir las dos dosis de pentobarbital —aparentemente letales—, Pike seguía con vida y roncaba con fuerza, mientras los periodistas convocados para presenciar el procedimiento se miraban entre sí sin entender qué estaba pasando.

El fallo de la Corte Suprema, con tres disidencias

El intento de ejecución estuvo precedido por un intenso litigio de último momento. La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó que la ejecución siguiera adelante antes de que venciera una orden judicial que la frenaba, a la medianoche. Las juezas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson votaron en disidencia.

El traslado de emergencia

Esa misma noche, una ambulancia trasladó a Pike a un hospital de la zona de Nashville, después de que el protocolo se agotara sin lograr el resultado esperado. Según sus abogados, la defensa reveló además que Pike sufrió quemaduras y ampollas en los brazos, causadas por los químicos utilizados durante el procedimiento.

La reacción del gobernador: suspensión de ejecuciones

«Un fracaso sin precedentes»

El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó «una revisión exhaustiva por parte de un tercero para determinar exactamente qué ocurrió», y anunció que la única ejecución que quedaba programada no se llevaría a cabo antes de fin de año. Un experto en pena de muerte consultado por CNN calificó lo ocurrido como un fracaso sin precedentes en la historia reciente de las ejecuciones en Estados Unidos.

Las cartas y las últimas palabras

«No tengo miedo de morir. Me den o no clemencia, me siento en paz. No creo que alguien deba matarme para enseñarme que matar a alguien está mal.» Christa Pike, en una carta enviada a NBC antes de su ejecución

Pike rechazó una última cena especial. Sus últimas palabras, según lo reportado, fueron que dejaría «este mundo de la misma manera» en que había pasado la mayor parte de su vida: enamorada.

Carta manuscrita firmada por Christa Gail Pike
Carta manuscrita firmada por Christa Gail Pike.
Christa Pike durante su juicio en 1996
Christa Pike durante su juicio, en 1996.

El estado de Pike, días después

Cuatro días después del intento fallido, Pike permanecía inconsciente y conectada a un respirador. Según su abogado, Stephen Ferrell, no había recuperado la conciencia desde la noche del 30 de septiembre. Los médicos seguían intentando eliminar de su organismo la elevada dosis de pentobarbital recibida durante las dos rondas de inyecciones, y todavía no podían determinar si se recuperaría, ni cuánto tiempo tomaría conocer un pronóstico.

Lo que dicen los expertos

Más allá de las hipótesis técnicas sobre el catéter o la posible degradación del fármaco, los médicos consultados coincidieron en un punto preocupante: si Pike estuvo expuesta a una dosis no letal de pentobarbital durante un período prolongado, existe riesgo de daño cerebral duradero. El caso reabrió, una vez más, el debate sobre la fiabilidad de los protocolos de inyección letal en Estados Unidos —un debate que ya había llevado a Tennessee, meses antes, a reanudar sus ejecuciones tras una pausa de tres años, después de que se descubriera que el estado no estaba testeando correctamente la pureza y potencia de los fármacos utilizados—.


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