Isaac Herzog, presidente de Israel, hablando con bandera israelí.

Herzog sueña con Damasco, Ben Gvir coloniza Siria

Herzog sueña con Damasco, Ben Gvir coloniza Siria | Bastión
Medio Oriente · Israel · Siria
Herzog sueña con Damasco, Ben Gvir coloniza Siria
El mismo día en que el presidente israelí le habla de paz a un medio saudí, colonos respaldados por su propio gobierno vuelven a cruzar ilegalmente la frontera siria — y en Cisjordania, colonos que atacan primero terminan viendo cómo son los palestinos los que quedan detenidos. El contraste no es casualidad: es la política real de Israel hacia sus vecinos.
Bastión · Análisis internacional

En una entrevista poco habitual con la cadena estatal saudí Al Arabiya, emitida la noche del 16 de julio, el presidente de Israel, Isaac Herzog, dijo que su sueño es «coger un coche y conducir hasta Beirut» y «ir a Damasco». Habló de paz con Arabia Saudí, con Líbano, con Siria. Dijo que le duele el corazón por los civiles palestinos muertos en Gaza y que ese pueblo «merece una buena vida».

El problema es que ese discurso convive, literalmente en el mismo mes, con hechos que lo desmienten punto por punto.

El sueño y el hecho, uno al lado del otro

Lo que dice Herzog

«Mi sueño es ir a Damasco.» El próximo objetivo de Israel «debe ser la paz con Siria, la paz con Líbano.»

Lo que hace el gobierno

Las FDI mantienen tropas en nueve puestos dentro de Siria, hasta 15 km de profundidad, pese al pedido sirio y de Trump de retirarse.

Lo que dice Herzog

Habla de «diálogo entre Jerusalén y La Meca» y de una región que avance «hacia la paz, no hacia una carrera armamentística.»

Lo que hace el gobierno

Colonos cruzan reiteradamente a Siria para fundar asentamientos, y a principios de 2026 la Knéset los homenajeó oficialmente.

Lo que dice Herzog

Dice tener «gran respeto» por el príncipe saudí y sueña con una normalización directa entre ambas naciones.

Lo que hace el gobierno

Riad exige un camino hacia un estado palestino como condición para normalizar — algo que el propio gobierno de Netanyahu rechaza de plano.

El respaldo que Herzog no menciona

El presidente israelí no tiene que ir muy lejos para ver quién sostiene la colonización que contradice su «sueño». Los llamados Pioneros Bashan llevan más de media docena de intentos documentados de cruce a Siria desde agosto de 2025, y en varios casos permanecieron horas —o incluso un día entero, como ocurrió esta semana— dentro de territorio sirio antes de ser detenidos. Ninguno fue enjuiciado.

El respaldo real, dentro del propio gobierno

Itamar Ben Gvir Ministro de Seguridad Nacional

Firmó los certificados de reconocimiento oficial que la Knéset entregó a los Pioneros Bashan.

Amichai Chikli Ministro de Diáspora

Declaró en video que volver a Basán es «esencial» para Israel.

Shlomo Karhi Ministro de Comunicaciones

Se fotografió con el fundador del movimiento, en gestos de respaldo a su infraestructura permanente.

Es decir: mientras el presidente le habla al mundo árabe de un sueño de paz, tres ministros de su propio gobierno respaldan en público, con nombre y cargo, la colonización activa del mismo territorio sirio que Herzog dice querer visitar algún día «en son de paz».

«Es imposible hacer acuerdos con Irán. Violan todo el tiempo.»

Esa frase, también de Herzog en la misma entrevista, resume el doble estándar de fondo: exige a Irán cumplir acuerdos al pie de la letra, mientras su propio gobierno no logra —o no quiere— hacer cumplir ni siquiera la línea de alto el fuego de 1974 con Siria a sus propios ciudadanos. El presidente también dijo respetar a Trump y a Vance, después de que el propio vicepresidente estadounidense acusara esta semana a Israel de intentar socavar las conversaciones con Teherán.

Cisjordania: el mismo patrón, el mismo día

El «sueño de paz» de Herzog no solo convive con la colonización de Siria. El mismo 17 de julio, mientras se difundían sus declaraciones a Al Arabiya, colonos atacaron primero a palestinos cerca de Sa’ir; cuando llegaron las tropas israelíes, no detuvieron a los agresores sino que entraron a la aldea palestina, arrestaron a cinco residentes y los mantuvieron presos mientras avanza la investigación. Ningún colono fue detenido por iniciar el ataque. Ese mismo día, colonos asaltaron además la aldea de Jurish intentando forzar la entrada a un edificio.

No es un hecho aislado: apenas un día antes, 32 palestinos fueron detenidos en una redada en Bani Naim mientras un adolescente resultaba herido por disparos del ejército, y colonos hirieron a otros tres palestinos en Masafer Yatta el mismo jueves. La ONU ya había advertido que los colonos atacan a palestinos o sus propiedades un promedio de seis veces por día este año — la tasa más alta jamás registrada.

Los colonos atacan. Las tropas llegan. Y terminan detenidos los palestinos.

Es el mismo mecanismo que se repite con los Pioneros Bashan en Siria, trasladado a Cisjordania: la violencia la inicia el colono, protegido de facto por el Estado, y el costo legal —arrestos, prisión preventiva, investigación— recae sobre la víctima palestina. Mientras el presidente sueña en voz alta con manejar hasta Damasco, ese mismo día su propio ejército convierte a los atacados en detenidos.

Gaza: el socio de gobierno quiere colonizarla mientras Herzog «sueña con paz»

El «dolor de corazón» que dice sentir Herzog por Gaza convive con algo todavía más directo que en Siria o Cisjordania: el propio ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, lleva meses pidiendo abiertamente ocupar y reasentar la Franja por completo. En abril reclamó a Netanyahu que ordene a las FDI «prepararse de inmediato para la ocupación total de Gaza» y fundar allí asentamientos israelíes, insistiendo en que «sin asentamientos no habrá seguridad». En junio fue más allá: anunció que la Administración de Asentamientos que él mismo dirige ya completó los planos para fundar tres colonias en el norte de Gaza, y que lo único que falta es la firma de Netanyahu.

Ben Gvir viene en la misma línea desde hace más tiempo: ya en 2024 planteaba que la ocupación de Gaza «no alcanza», que había que forzar la emigración de la población y «alentar el asentamiento» porque, según él, «las únicas veces que vencimos a nuestros enemigos fue cuando les quitamos tierras». Es decir: mientras Herzog habla de un sueño de paz regional, dos de los ministros más poderosos de su propio gobierno ya tienen los planos sobre la mesa para colonizar Gaza, no para reconstruirla.

Europa, atrapada en su propio debate

Esta misma semana, mientras se difundían las declaraciones de Herzog, los cancilleres de la Unión Europea volvían a reunirse en Bruselas sin lograr ningún acuerdo sobre las sanciones que llevan meses en danza contra los asentamientos de Cisjordania. España, Países Bajos y Bélgica empujan una prohibición total a las importaciones de esos asentamientos; Alemania e Italia frenan exigiendo unanimidad de los 27 en lugar de mayoría cualificada. El canciller israelí, Gideon Sa’ar, ya celebró la falta de consenso calificándola de fracaso de «tácticas» europeas.

El resultado es el de siempre: Bruselas debate procedimientos mientras Smotrich firma planos de nuevas colonias, Ben Gvir es homenajeado por sus propios colegas en la Knéset, y ninguna sanción real avanza a tiempo para frenar nada sobre el terreno.

Gaza, la otra cara del «dolor de corazón»

Herzog dijo que su corazón «duele» por cada civil palestino inocente que muere en Gaza, y que ese no es «el objetivo ni deseo» de Israel. Son palabras que llegan en medio de una guerra que ya lleva un altísimo costo humano, y que conviven con la misma lógica de expansión territorial que el país aplica del otro lado de su frontera norte.

El «sueño» de Herzog de manejar hasta Damasco no es incompatible con la colonización de Basán, los ataques impunes en Cisjordania y los planos de Smotrich para Gaza — conviven porque el discurso de paz presidencial y la política de hechos consumados del gabinete de Netanyahu cumplen roles distintos: uno se exporta a las cámaras árabes, el otro se ejecuta puertas adentro con el silencio cómplice de la Justicia israelí y la parálisis de una Europa que todavía discute mayorías mientras se firman planos de nuevas colonias. Mientras eso no cambie, el sueño seguirá siendo eso: un sueño para la entrevista de turno.


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