El viernes, tropas israelíes detuvieron a un grupo de activistas colonos que había cruzado ilegalmente hacia Siria cerca de Majdal Shams. Los civiles habían entrado el jueves y pasaron toda una jornada dentro de territorio sirio antes de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lograran localizarlos. Fueron entregados a la Policía de Israel para interrogatorio.
El mismo día, en otros puntos del sur de los Altos del Golán, más activistas intentaron repetir la maniobra. Esta vez las tropas los interceptaron antes de que lograran cruzar. El ejército confirmó que en las últimas semanas hubo un aumento notorio en estos intentos.
Quiénes son los Pioneros Bashan
El grupo se llama a sí mismo Halutzei HaBashan — los Pioneros de Bashan — y desde la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024 viene impulsando de forma sistemática la construcción de asentamientos judíos en la zona siria de Basán, más allá de la línea de alto el fuego de 1974. No es un grupo marginal ni una novedad: ya acumula más de media docena de intentos documentados de cruce entre agosto de 2025 y julio de 2026, con nombres propios como «Neve Bashan» para el asentamiento que buscan fundar.
Cronología de los cruces
El respaldo político que no es casualidad
Lo que distingue a los Pioneros Bashan de un grupo de activistas aislados es el nivel de respaldo institucional que han conseguido. A principios de 2026, la propia Knéset los homenajeó en un evento llamado «Tributo a los Pioneros del Asentamiento», entregándoles certificados de reconocimiento oficial.
Quién los respalda
Firmó personalmente los certificados de reconocimiento que la Knéset entregó al movimiento y a su fundador, Azaria.
Publicó un video declarando que volver a Basán es «esencial» y expresó su respaldo abierto a las acciones del movimiento.
Aparece en fotos junto al fundador del movimiento, en lo que se interpreta como lobby por infraestructura permanente en la zona.
Respaldó explícitamente al movimiento afirmando que «la seguridad se resuelve con asentamiento».
A esto se suma el rabino Yitzchak Ginsburgh, una de las figuras religiosas más influyentes y controvertidas de Israel, que llamó a sus seguidores a respaldar la «recuperación de la herencia eterna» en Basán. Ninguno de estos apoyos es sorpresa: es el mismo bloque que sostiene a Netanyahu en la coalición.
Es la propia declaración del ejército israelí sobre estos incidentes, que calificó los cruces como «delito penal» que pone en riesgo tanto a civiles como a soldados. El ejército agregó que espera que la policía «lleve ante la justicia a los implicados» — algo que, hasta ahora, no ha ocurrido con ninguno de los activistas detenidos en la decena de intentos documentados desde 2025.
El contexto: Trump pide el retiro, Netanyahu no se mueve
Las FDI mantienen tropas desplegadas en nueve puestos dentro del sur de Siria desde la caída de Assad, operando en una franja de hasta 15 kilómetros de profundidad dentro de territorio sirio, dentro de la zona de amortiguamiento que en teoría patrulla la ONU. Israel sostiene que la presencia busca evitar que armamento caiga en manos de «fuerzas hostiles».
Damasco le exigió a Israel que se retire de su territorio. Y, según trascendió, el presidente estadounidense Donald Trump le habría hecho el mismo pedido a Netanyahu en una llamada reciente. Hasta el momento, no hay señales de que el gobierno israelí vaya a modificar el despliegue — ni, mucho menos, de que vaya a frenar a los colonos que la propia coalición celebra en actos oficiales de la Knéset.
El patrón se repite con una regularidad casi administrativa: los activistas cruzan, el ejército los detiene, los entrega a la policía, y no pasa nada más. Mientras tanto, ministros en funciones —no activistas de base, sino miembros del gabinete— siguen legitimando en público la misma conducta que las FDI califican de delito penal. La pregunta que queda abierta no es si Israel puede frenar a los Pioneros Bashan. Es si realmente quiere hacerlo.
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