Soldados con equipo militar patrullan calle en área urbana.

Idna: el video que confirma el patrón

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Cisjordania · Hebrón

Idna: el video
que confirma el patrón

Un soldado de las FDI y dos civiles israelíes golpeando a un palestino en el suelo, filmado de lejos, sin audio, en la aldea de Idna. No es un hecho aislado: es al menos el quinto episodio de este tipo documentado por la prensa israelí en lo que va de 2026.

Bastión · Agosto 2026 · Verificación de video
26 Batallones de las FDI desplegados en Cisjordania, tras sumarse dos más dos semanas antes del incidente
70+ Sospechosos de terrorismo arrestados en Cisjordania tras el tiroteo cerca de la granja Gilad
Incidente de este tipo documentado por prensa israelí en lo que va de 2026

El video es corto, está grabado de lejos y no tiene audio. Aun así, se distingue con claridad: un hombre en el suelo, un soldado con la rodilla sobre su abdomen y dos civiles participando del ataque, junto a un vehículo militar y una reja perimetral. Ocurrió el sábado 8 de agosto de 2026 en Idna, una aldea palestina en las colinas de Hebrón, Cisjordania. La prensa israelí —Radio del Ejército, Times of Israel, Jerusalem Post— confirmó el hecho el mismo día.

Lo que muestra el video

Idna, colinas de Hebrón, 8 de agosto de 2026. Video de baja calidad, grabado a distancia, difundido en redes sociales.

Las imágenes muestran al soldado apoyando la rodilla sobre el abdomen del hombre para inmovilizarlo contra el piso, mientras dos civiles israelíes participan del ataque. Según Radio del Ejército israelí, las fuerzas fueron convocadas a la zona luego de que —de acuerdo a fuentes palestinas citadas por Ynet— residentes israelíes de asentamientos cercanos atacaran a palestinos, rompieran la ventanilla de un vehículo y rodearan a personas que rezaban dentro de una mezquita en Idna.

La versión de las FDI a la prensa israelí sostiene que los soldados llegaron a la zona después de que residentes israelíes denunciaran que palestinos apedreaban a un pastor que se retiraba de una granja con su rebaño. Un vocero militar confirmó que el episodio está «bajo revisión».

Las dos versiones —la palestina, que describe un ataque de colonos contra una mezquita, y la israelí, que describe una respuesta a apedreamientos— no son necesariamente incompatibles entre sí: describen momentos distintos de una secuencia de enfrentamiento que, como en la mayoría de estos casos, no tiene una sola cámara que la registre completa. Lo que el video sí registra sin ambigüedad es el momento final: un soldado y dos civiles golpeando a un hombre reducido en el piso.

No es el primero: el patrón de 2026

Idna se suma a una lista ya larga de incidentes similares documentados por la propia prensa israelí solo en los últimos siete meses. En febrero, dos soldados fueron dados de baja de sus roles de combate tras ser filmados golpeando y pateando a un palestino detenido y maniatado, Muhand al-Tamimi, cerca de la aldea de Nabi Saleh. En junio, en Huwara, un soldado en uniforme completo fue filmado golpeando reiteradamente a un palestino junto a colonos, en un ataque que dejó nueve heridos —y que un mes después derivó en la detención de un civil que se había disfrazado con uniforme militar para participar—.

El sospechoso que fue visto en las grabaciones vistiendo el uniforme de las FDI durante el ataque, y que había estado en fuga durante el último mes, fue arrestado.

— Comunicado de la policía israelí, 29 de julio de 2026

Ese detalle de Huwara es revelador por partida doble: confirma que al menos una parte de la violencia atribuida a «soldados» en estos videos puede provenir de civiles armados que se hacen pasar por tropa regular, pero al mismo tiempo no exime a las FDI, porque en el mismo ataque de Huwara sí hubo soldados genuinos participando junto a colonos, según reconoció después la propia policía israelí.

El «pastor israelí»: la pieza que falta en el relato

La versión oficial de las FDI atribuye el origen del episodio a que palestinos apedrearon a «un pastor israelí que había abandonado una de sus granjas con su rebaño» cerca de Idna. Esa frase, leída rápido, suena a un agricultor sorprendido por una agresión. Leída con el contexto de cómo funciona la ocupación de tierra en Cisjordania, describe en realidad el primer paso de un método de apropiación territorial ampliamente documentado por organismos de derechos humanos israelíes.

Se lo conoce como «puestos de pastoreo» (grazing/shepherding outposts), y su lógica es simple: un colono instala un rebaño de ovejas o cabras en una colina o campo que usan históricamente agricultores o pastores palestinos. La sola presencia del rebaño, sostenida en el tiempo, funciona como reclamo de facto sobre esa tierra —sin necesidad de construir nada ni de pasar por ningún proceso legal de asentamiento—.

Situar a un pastor con un rebaño de ovejas en la cima de una colina alcanza para que una porción sustancial de tierra quede tomada, negándole a los palestinos el acceso a ella.

— Elhanan Miller, analista israelí, citado por AFP

La escala del fenómeno no es marginal. Según un informe de Peace Now y Kerem Navot, los colonos usaron este método para apropiarse de 786.000 dunams de tierra en Cisjordania —el equivalente al 14% de todo el territorio—. Parte de esa expansión ocurre incluso con respaldo estatal: la División de Asentamientos de la Organización Sionista Mundial otorgó a colonos «contratos de pastoreo» sobre unos 80.000 dunams, que en la práctica terminan usándose para ocupar áreas mucho mayores a las contratadas.

Según B’Tselem, el propio ejército israelí «evita por política enfrentarse a los colonos violentos, y en cambio los soldados a veces participan ellos mismos de estos actos, o protegen a los colonos desde la distancia», en lugar de actuar como mediador neutral entre las partes.

Esto no significa que la versión israelí del apedreamiento sea necesariamente falsa —puede haber ocurrido tal cual se describe—, pero sí cambia el marco en el que se lee: si el «pastor» formaba parte de este patrón de ocupación de tierra palestina mediante pastoreo, la piedra arrojada no es el inicio del conflicto sino una reacción tardía a una ocupación que ya estaba en curso. El comunicado de las FDI presenta la secuencia como si el pastoreo fuera un hecho neutral previo a la violencia, cuando la literatura especializada lo describe como, muchas veces, la causa misma de esa violencia.

El contexto inmediato: más tropas, más fricción

El episodio de Idna llegó apenas dos semanas después de que el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenara ampliar el despliegue militar en Cisjordania a 26 batallones —dos más que antes—, junto con más puestos de control y una extensión de las «operaciones antiterroristas», tras un tiroteo mortal cerca de la granja Gilad. Al día siguiente de esa orden, las fuerzas de seguridad arrestaron a más de 70 sospechosos de terrorismo en toda Cisjordania.

Más tropas desplegadas en un territorio donde la violencia de colonos ya venía en su nivel más alto registrado no reduce necesariamente la fricción: la aumenta, porque multiplica los puntos de contacto entre soldados, colonos y población palestina en el mismo espacio y al mismo tiempo. Idna, igual que Huwara semanas antes, ocurrió en ese contexto de escalada simultánea por varios frentes.

Lo que suele pasar después

El patrón de estos casos, cuando se puede seguir su desenlace, tiende a repetirse: anuncio de «investigación en curso», a veces suspensión temporal de los soldados identificados, rara vez una condena judicial de peso. En el caso más antiguo y mejor documentado —el del activista Issa Amro en Hebrón, en 2023— el soldado que lo estranguló y pateó fue condenado a apenas 10 días de prisión militar, con el respaldo público del entonces ministro de Seguridad Nacional.

En el caso de Nabi Saleh, en febrero de 2026, los dos soldados fueron dados de baja de sus roles de combate, la sanción más severa registrada en esta serie de incidentes recientes. En Huwara e Idna, al momento de escribir esta nota, las FDI solo confirmaron que los hechos están «bajo revisión».

Cronología del patrón en 2026

6 de febrero 2026

Dos soldados golpean y patean a Muhand al-Tamimi, detenido y maniatado, cerca de Nabi Saleh. Son dados de baja de combate.

6 de junio 2026

Colonos y al menos un soldado atacan a palestinos en Huwara. Nueve heridos, incluido un concejal local.

29 de julio 2026

La policía israelí arresta a un civil que se había disfrazado de soldado para participar del ataque de Huwara.

Fines de julio 2026

Netanyahu ordena ampliar el despliegue militar en Cisjordania a 26 batallones tras un tiroteo mortal cerca de la granja Gilad.

8 de agosto 2026

Un soldado y dos civiles israelíes golpean a un palestino en Idna, colinas de Hebrón. Las FDI abren investigación.

Lo que separa a Idna de un hecho aislado es exactamente esta seguidilla: cinco episodios en siete meses, documentados no por activistas ni por medios palestinos exclusivamente, sino por la propia prensa israelí —Times of Israel, Jerusalem Post, Army Radio—, con al menos un caso confirmado de suplantación de uniforme y sanciones que, cuando existen, rara vez superan la baja temporal de funciones. El patrón, más que el episodio individual, es la noticia.


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