Persona votando en urna con bandera de Israel de fondo.

Israel Proyecciones: Likud gana, pero nadie tiene mayoría

Israel: cerraron las urnas, nadie tiene mayoría
Bastión
Israel · Elecciones 2026
Medio Oriente
Israel Proyecciones: Likud gana, pero nadie tiene mayoría

Con una participación que no se veía desde 1988, las primeras encuestas a pie de urna dejan al bloque de Netanyahu por debajo de la oposición judía, y a los partidos árabes en una posición decisiva como nunca antes.

Israel cerró este martes los colegios electorales de las elecciones a la 26ª Knéset, en una jornada de participación histórica cuyos primeros sondeos a pie de urna dibujan un Parlamento sin mayorías claras. Las proyecciones difundidas por las principales televisiones israelíes le dan la primera posición al Likud de Benjamin Netanyahu, pero apuntan a que el primer ministro no conseguiría reunir los apoyos necesarios para seguir gobernando con sus socios actuales. Conviene remarcarlo con la misma claridad con la que llega la información: esto son, por ahora, proyecciones de boca de urna, no votos escrutados.

Una participación que no se veía desde 1988

La Comisión Electoral Central había informado que la participación alcanzaba el 74,3% a las 20:00 horas —ocho puntos por encima del registro de 2022 y el porcentaje más elevado a esa hora desde 1988—, con más de 5,4 millones de ciudadanos que ya habían votado cuando todavía faltaban dos horas para el cierre.

74,3%participación a las 20:00 hs
+8 ptspor encima de 2022 a esa hora
5,4Mvotantes antes del cierre

Lo que dicen las tres televisoras

Las estimaciones de Kan 11, Canal 12 y Canal 13 coinciden en presentar al Likud como primera fuerza individual, con entre 24 y 25 escaños, por delante de Yashar, el partido de Gadi Eisenkot, que obtendría entre 21 y 23. El resultado estimado supone, de todos modos, un retroceso marcado para el partido de Netanyahu respecto de 2022, cuando había obtenido 32 diputados.

La incógnita central está en el reparto por bloques, no en el partido más votado. Según las proyecciones, la coalición de Netanyahu reuniría alrededor de 50 escaños, mientras que los partidos judíos contrarios al primer ministro sumarían entre 52 y 53. Ninguno de los dos bloques alcanza los 61 diputados necesarios para la mayoría absoluta. Kan 11, específicamente, le atribuye 53 escaños al bloque opositor, 50 al de Netanyahu y 17 a los partidos árabes, contabilizados por separado en su proyección.

Una salvedad importante

Estas cifras proceden de encuestas a pie de urna y todavía no representan votos escrutados. Las diferencias entre las proyecciones televisivas y el recuento oficial pueden modificar el reparto final, especialmente si alguna candidatura queda cerca del umbral mínimo electoral. El sistema israelí permite conocer casi todo el reparto de escaños la misma noche electoral, pero el recuento formal puede extenderse varios días, en particular por la incorporación posterior de los votos emitidos fuera de los colegios ordinarios.

El dato que nadie esperaba: los partidos árabes

La elevada participación registrada durante la jornada, especialmente en localidades árabes, agrega otra variable al escrutinio. Las primeras proyecciones les atribuyen a esas candidaturas una representación conjunta de entre 17 y 18 diputados —un salto marcado frente a los 13 a 15 que les concedía buena parte de las encuestas previas a la elección—. Es, según estas proyecciones, un récord histórico de representación árabe en la Knéset, y una cifra que puede resultar decisiva en las negociaciones de coalición que vienen.

Cómo sigue el proceso

Una vez cerradas las urnas, los responsables de cada mesa electoral comienzan a contar las papeletas y trasladan los resultados a los órganos electorales correspondientes, que verifican los datos antes de incorporarlos al escrutinio nacional. La Comisión Electoral Central publicará progresivamente los resultados recibidos, de modo que las primeras cifras oficiales deberían empezar a conocerse durante la madrugada del miércoles 28 de octubre.

Mar 27, 22:00 hs
Cierre de urnas y publicación de las primeras encuestas a pie de urna.
Madrugada del mié 28
Primeros resultados oficiales del recuento.
Miércoles 28
Avance del escrutinio y primeras estimaciones basadas en votos ya contabilizados.
Viernes 30
Fecha prevista para completar el recuento.
Miércoles 4 de nov.
Publicación oficial de los resultados definitivos.

El mecanismo que puede decidirlo todo: los votos de doble sobre

Una de las particularidades del sistema electoral israelí es la existencia de los llamados votos de doble sobre, un procedimiento especial para colectivos que no pueden votar en un colegio electoral ordinario: miembros de las Fuerzas Armadas, pacientes hospitalizados, personas privadas de libertad, trabajadores electorales y otros ciudadanos autorizados. Esas papeletas se introducen en un segundo sobre con los datos necesarios para verificar que el elector tiene derecho a votar y que no emitió otro voto; una vez confirmada su identidad, el sobre interior se incorpora al recuento preservando el secreto del sufragio.

La contabilización de estos votos puede modificar los resultados provisionales, sobre todo cuando las diferencias entre partidos son reducidas o alguna candidatura está cerca del porcentaje mínimo para entrar al Parlamento. En esta elección, la importancia del procedimiento es mayor que de costumbre, porque los primeros sondeos muestran diferencias estrechas entre los bloques y porque varios partidos pequeños pueden terminar condicionando la formación del próximo gobierno.

El umbral del 3,25% y el método Bader-Ofer

El sistema electoral israelí usa una única circunscripción nacional para elegir a los 120 diputados de la Knéset, con representación proporcional: los ciudadanos votan listas de partidos, no directamente al primer ministro. Para obtener representación parlamentaria, una candidatura necesita alcanzar al menos el 3,25% de los votos válidos; las que no llegan a ese porcentaje quedan completamente fuera del reparto, aunque hayan sumado decenas de miles de votos. Los 120 escaños se distribuyen entre quienes superan ese umbral mediante el método Bader-Ofer, que asigna bancas según los votos obtenidos y los acuerdos de excedentes electorales que pueden firmar ciertos partidos entre sí.

Ese mecanismo tiene peso especial en esta elección, porque varias candidaturas llegaron a la jornada con expectativas muy cercanas al mínimo exigido —entre ellas, Amcha Yisrael, encabezada por Ofer Winter, y la alianza de Los Reservistas y el Nuevo Partido Económico—. Si una de esas formaciones supera el 3,25%, entra con varios escaños; si se queda unas décimas por debajo, pierde toda posibilidad de representación. Por eso, el reparto definitivo de diputados puede variar incluso con un porcentaje alto de votos ya escrutados, sobre todo si las diferencias entre las candidaturas pequeñas son mínimas.

Ganar la elección no es lo mismo que formar gobierno

El resultado electoral no determina automáticamente quién va a ocupar la jefatura de gobierno: la formación más votada no tiene garantizada la presidencia si no logra reunir los apoyos parlamentarios necesarios. La mayoría absoluta está en 61 de los 120 diputados, una cifra que habitualmente obliga a negociar acuerdos entre distintos partidos —y los primeros sondeos de esta elección muestran exactamente esa dificultad: el Likud aparece como primera fuerza individual, pero la suma de Netanyahu y sus socios se queda alrededor de los 50 escaños, mientras que la oposición judía reúne entre 52 y 53, también por debajo de la mayoría.

Eso le da una relevancia inusual a las candidaturas árabes, aunque varios dirigentes de la oposición ya expresaron reservas sobre formar gobierno con su respaldo. Con el Likud emergiendo como el partido individual más grande, pero el bloque de Eisenkot liderando en conjunto según las primeras encuestas, el presidente Isaac Herzog enfrenta una decisión difícil sobre a quién darle primero la oportunidad de formar gobierno. Según la ley israelí, el presidente debe consultar a todas las facciones de la Knéset antes de decidir. Netanyahu, previsiblemente, va a señalar la posición del Likud como el partido individual más grande; Eisenkot tiene un argumento igual de válido desde la aritmética parlamentaria, apoyado en que su bloque es más amplio y tiene mayor posibilidad real de formar gobierno —sobre todo si los partidos opuestos a Netanyahu logran ponerse de acuerdo en torno a un candidato común—.

La pregunta sin responder

Sigue sin resolverse cómo haría Eisenkot, en concreto, para armar una coalición. Pocos partidos manifestaron disposición a sentarse con los partidos árabes —que las proyecciones ubican en un récord de hasta 18 escaños—, con la excepción de Los Demócratas de Yair Golan. Sin ese bloque, ni siquiera la suma de los 52-53 escaños de la oposición judía alcanza los 61 necesarios.

Una vez proclamados los resultados, Herzog abrirá una ronda de consultas con los representantes de las formaciones elegidas y encargará la formación de gobierno al diputado que considere con mayores posibilidades de reunir una mayoría. El candidato designado tendrá inicialmente 28 días para negociar una coalición, con posibilidad de pedir una prórroga de hasta 14 días adicionales. Si esas negociaciones fracasan, el sistema prevé nuevos procedimientos para intentar formar gobierno antes de llegar a una eventual repetición electoral. Es decir: aunque el reparto de escaños pueda conocerse en los próximos días, la identidad del próximo primer ministro de Israel podría tardar varias semanas más en quedar resuelta.

Las encuestas a pie de urna confirmaron, por ahora, lo que venían anticipando las encuestas previas a la elección: un país exactamente a la mitad, incapaz de darle una mayoría clara a ninguno de los dos bloques, y donde la última palabra va a terminar teniéndola un sector —el árabe— al que casi nadie, hasta anoche, estaba dispuesto a sentar en la mesa de negociación.

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Fuentes: Comisión Electoral Central de Israel. Proyecciones a pie de urna de Kan 11, Canal 12 y Canal 13, difundidas tras el cierre de los colegios electorales el 27 de octubre de 2026.

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