A semanas de las elecciones de mitad de mandato, una batería de encuestas muestra que la percepción de corrupción escaló incluso entre votantes republicanos — y los números detrás de esa percepción ya estaban documentados.
Donald Trump ganó miles de millones de dólares desde que volvió al poder, y los estadounidenses están empezando a tomar nota. A semanas de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026, una serie de encuestas coincide en un diagnóstico que hace apenas un año hubiera sido impensable entre el propio electorado republicano: la mayoría del país cree que el presidente está usando el cargo para enriquecerse.
El número que encendió la alarma
La preocupación se intensificó después de que los informes empezaran a revelar la magnitud del dinero que Trump ganó en su primer año de mandato: unos 2.200 millones de dólares solo en 2025, según un informe del Comité Económico Conjunto de los demócratas. El mismo informe señaló que, en ese período, el pueblo estadounidense sufrió pérdidas superiores a los 219.000 millones de dólares por el aumento del costo de vida. La mayor parte de los ingresos de Trump —según los reportes citados, más de 1.400 millones de dólares— provino de sus empresas de criptomonedas, con la criptomoneda meme sola generando entre 635 y 636 millones de dólares.
Las encuestas, una por una
A mediados de septiembre de 2026, YouGov y The Economist encontraron que el 53% de 1.461 votantes registrados describiría a Trump como «corrupto» — el porcentaje más alto entre trece calificativos, positivos y negativos, que se evaluaron. En octubre, AP-NORC relevó que el 41% de los estadounidenses cree que Trump se beneficia de la presidencia o actúa de forma poco ética, aunque no ilegal, mientras otro 18% cree directamente que cometió algún acto ilegal. El 56% de los 2.140 adultos encuestados opinó que prioriza en exceso sus intereses comerciales personales, y el 54% pensó lo mismo sobre los intereses de sus amigos y familiares.
En agosto, Reuters/Ipsos había encontrado que el 69% de 1.116 adultos creía que los intereses comerciales privados de Trump influían en sus decisiones como presidente, y el 51% consideró que la corrupción bajo su mandato es peor que la de la administración anterior. Pero la encuesta más dura para el presidente fue la de The Washington Post, ABC News e Ipsos, publicada en octubre: dos de cada tres estadounidenses cree que usa la presidencia para enriquecerse.
El 34% de los republicanos e independientes con inclinación republicana ahora cree que Trump usa la presidencia para enriquecerse — un salto de 22 puntos respecto a septiembre de 2025. Entre demócratas e independientes con inclinación demócrata, la cifra pasó del 88% al 92%. Y en una encuesta de Fox News de octubre, el 90% de 1.202 encuestados dijo estar «sumamente preocupado» por la corrupción en el gobierno: fue la principal preocupación entre los trece temas consultados, por encima de cualquier otro tema económico o de seguridad.
«Este cambio significativo se produce a menos de tres semanas de las elecciones de mitad de mandato, justo cuando los demócratas cierran su campaña con un mensaje que acusa a Trump y a los republicanos de corrupción flagrante y que vincula el tráfico de influencias con el alto costo de la vida.» — Meryl Kornfield y Lydia Sidhom, The Washington Post
Los números detrás de la percepción
Lo que estas encuestas miden como percepción, organizaciones de vigilancia ética y periodismo de investigación ya lo venían documentando con nombre, fecha y monto. La declaración patrimonial que Trump presentó el 29 de junio de 2026 ante la Oficina de Ética Gubernamental tiene 927 páginas —la de Barack Obama tenía ocho— e incluye, entre otros datos, la marca TRUMP HOME registrada en Venezuela, el país que Estados Unidos ocupó tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 y que Trump declaró estar «dirigiendo» durante la transición. También figuran licencias inmobiliarias por más de 50 millones de dólares en Arabia Saudita, Qatar y Turquía, y más de 1.400 millones de dólares en ingresos por criptomonedas, principalmente de World Liberty Financial y sus monedas meme.
«Los conflictos de interés del presidente con la industria de las criptomonedas no tienen precedentes. Nunca habíamos visto a un presidente con conflictos de interés directos entre sus inversiones financieras y las políticas que apoya.» — Kedric Payne, director sénior de ética, Campaign Legal Center
En paralelo, la organización de vigilancia ética Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (CREW) documentó otros tres frentes que ayudan a explicar por qué la percepción de corrupción escaló tan rápido. En sus primeros 512 días de segundo mandato, Trump visitó propiedades de su propiedad 259 veces —191 días distintos, más que la totalidad de fines de semana disponibles en ese período—, con el Servicio Secreto y el Departamento de Defensa gastando cientos de miles de dólares adicionales en esas mismas propiedades. El 18 de mayo de 2026, Trump y el Departamento de Justicia firmaron un acuerdo para resolver una demanda que el propio presidente había presentado contra el IRS, diseñada —según la denuncia legal de CREW— para crear un fondo de casi 2.000 millones de dólares en dinero público repartible entre aliados del presidente, incluidos potencialmente indultados del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
CREW también denunció un préstamo de 620 millones de dólares del Departamento de Defensa a Vulcan Elements, una empresa de tierras raras financiada en parte por 1789 Capital, la firma donde Donald Trump Jr. es socio desde 2024. Según un funcionario citado por ProPublica, «este acuerdo se completó en cuestión de semanas porque les dijeron que era una prioridad de la Casa Blanca.» La gestión estuvo a cargo de Peter Navarro, asesor presidencial y amigo personal del hijo del presidente.
Legalmente, nada de esto es ilegal: Don Fox, ex director interino de la Oficina de Ética Gubernamental, señaló que «los presidentes y vicepresidentes están exentos de las reglas de conflicto de intereses que se aplican a otros funcionarios». Esa exención es, en buena medida, lo que explica por qué la propia transparencia de la declaración patrimonial —927 páginas, todo declarado— funciona más como un escudo legal que como un freno político: nada de lo que las encuestas captan como sospecha es, en rigor, un delito.
Los jóvenes, el grupo que puede decidir las midterms
Según la 53ª encuesta juvenil del Instituto de Política de Harvard, entre votantes de 18 a 29 años los demócratas aventajan a los republicanos por 21 puntos en intención de voto general (45% a 24%). Entre quienes efectivamente planean votar —un tercio de los encuestados—, esa ventaja sube a 37 puntos (63% a 26%). El propio director de encuestas del instituto, John Della Volpe, lo vinculó directamente con la corrupción:
«Los votantes jóvenes están preparados para asestar un duro golpe al presidente Trump, mientras que la generación en general está enviando un mensaje a todos los que están en el poder. Solo uno de cada cuatro jóvenes estadounidenses espera tener una mejor situación económica que sus padres, y dado que la corrupción figura entre sus principales preocupaciones, los líderes tendrán que ganarse la confianza haciendo que la vida sea más asequible y demostrando a quiénes sirven.» — John Della Volpe, Instituto de Política de Harvard
El 77% de los jóvenes desaprueba la gestión económica de Trump, y el 49% dice que su situación financiera personal empeoró durante su gobierno. Por primera vez en la historia de esta encuesta, más jóvenes creen que su situación económica será peor que la de sus padres (27%) que mejor (25%). Y entre los votantes probables, el 63% describe su voto para el Congreso como un voto en contra de Trump y sus políticas, frente a apenas un 14% que vota a favor.
La participación juvenil proyectada es, sin embargo, menor que en ciclos anteriores: un 33% planea votar en 2026, frente al 40% de 2018 y 2022. Pero dentro de ese grupo más chico, la composición cambió: entre jóvenes demócratas que afirman que «sin duda» votarán, la cifra bajó levemente (50%, contra 51% en 2022 y 54% en 2018), mientras que entre jóvenes republicanos cayó mucho más fuerte (34%, contra 46% en 2022 y 43% en 2018) — ampliando la brecha neta a favor de los demócratas.
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☕ Invitame un caféLa percepción no nació de la nada: nació de 927 páginas de declaración patrimonial, de una marca registrada en un país recién ocupado, de un fondo de 1.776 millones en el limbo legal, de un préstamo del Pentágono tramitado en semanas para la empresa del hijo del presidente. Lo nuevo no es el dato — es que, a solo semanas de las urnas, hasta un tercio de los votantes republicanos empezó a verlo también.
