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«Mi rival soy yo mismo»: Milei completo en el Coloquio IDEA

Mar del Plata / París — 62° Coloquio de IDEA, 30 de septiembre de 2026

«Mi rival soy yo mismo»: Milei completo en el Coloquio IDEA

Por videollamada desde París, el presidente habló durante casi una hora con José del Río ante los empresarios reunidos en Mar del Plata. Entre consensos imposibles, la «revolución de los seguros» y la promesa de reformas «únicas e irrepetibles», dejó una frase que definió el tono de toda la charla. Mientras tanto, de Lousteau a Pichetto, la oposición empieza a mover fichas para 2027.

En esta cobertura
  1. La entrevista completa, sin cortes
  2. El contexto político que vino después
  3. El video de la entrevista

La entrevista completa, sin cortes

El miércoles 30 de septiembre, por videollamada desde París —donde se encontraba en el marco de la Argentina Week—, el presidente Javier Milei respondió durante casi una hora las preguntas de José del Río, periodista de La Nación, ante el auditorio colmado del 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata. A continuación, el diálogo completo, editado únicamente para quitar las marcas de tiempo y corregir errores evidentes de transcripción automática.

José del Río: Presidente, en 2024 IDEA habló de transformar, invertir, sostener, hablando de «la hora, si no es cuándo». En 2025 se habló de competitividad, de innovación, de «juega la Argentina». Y este 2026 se está hablando de cómo lograr 20 años de crecimiento sostenido. Pasar de promesa a potencia. ¿Qué hace falta para que eso suceda?

Javier Milei: Bueno, lo primero que hay que tener es paciencia. Los procesos de crecimiento no son instantáneos. De hecho, justamente esa es mi especialización en economía: los procesos de crecimiento demandan mucho tiempo. La convergencia argentina, en condiciones normales, podría converger a ser una potencia como Estados Unidos en 30, 35, 40 años, pero eso requiere de un trabajo sistemático, duro, parejo, disciplina. Y existen chances para acelerarlo, y nosotros lo estamos aprovechando, y lo estamos haciendo a pesar de lo duro que puede ser la transición y la coyuntura frente a quienes tenemos enfrente, que son unos energúmeros que tratan de romper todo y que no tienen ningún problema en hacerlo.

José del Río: O sea, básicamente, una cosa muy importante para crecer es el hecho de exterminar la inflación.

Javier Milei: Nosotros estamos terminando con la inflación. Si usted se fija: Néstor Kirchner la recibió en nueve, la entregó en nueve. Cristina la recibió en nueve, la entregó en 28. Macri la recibió en 28, la entregó en 54. Alberto Fernández la recibió en 54, la entregó en 211, con una inflación corriendo al uno y medio diario. [Interrupción técnica en la videollamada] La inflación la recibimos en el 12,2 en diciembre, hoy viaja en torno al 30, y la mayorista, que venía al 300, hoy está en torno al 25%. Es decir, que hemos erradicado la inflación en un 90%, 95%, y vamos a seguir haciéndolo, y ese es el camino. Esto es importante porque quita la distorsión de precios relativos y permite que el proceso decisorio para tomar decisiones se expanda y se tomen mejores decisiones, que no tienen distorsión de precios.

Javier Milei (continúa): Y después nosotros tenemos medidas muy concretas para estimular el crecimiento económico. Una de las cosas muy importantes en el crecimiento económico es la existencia de rendimientos crecientes. Esos rendimientos crecientes nosotros los potenciamos desde el Ministerio de Desregulación: hoy ya llevamos cerca de 18.000 desregulaciones, y eso es un potenciador del crecimiento económico. Otro factor muy importante es lo que tiene que ver con el capital humano. Esto hace poco tiempo lo hemos estado hablando con James Heckman, Premio Nobel de Economía, justamente por estas cuestiones vinculadas al capital humano y cómo nosotros estructuramos ese ministerio de modo tal que potencia el crecimiento. Nosotros nos ocupamos de niñez y familia, nos ocupamos de la salud —hubo que separarlo como ministerio por la magnitud de los problemas que había ahí—, y no solo eso, sino que después eso se integra con la educación, se integra con el mercado de trabajo, con aquellos que ingresan y con aquellos que quedaron fuera para reinsertarlos, y eso después termina vinculando al sistema previsional.

Javier Milei (continúa): Y la otra parte es la apertura de la economía. El propio Adam Smith señalaba que la división del trabajo estaba limitada por el tamaño del mercado. Entonces, si en lugar de pensar en un mercado de 47 o 48 millones usted pasa a pensar en un mercado de 8.000 millones de seres humanos, eso le va a permitir aprovechar economías de escala, va a ser más competitivo, va a mejorar la productividad y van a mejorar los salarios. Todas las palancas que hacen al crecimiento económico, nosotros estamos trabajando fuertemente en ellas. Ahora, no hay que ignorar la realidad política, las restricciones políticas, donde usted enfrente tiene un conjunto de personas que están dispuestas a destruirlo todo —literalmente es así—. Es el juego de la democracia, y lo más maravilloso de todo esto es que el año que viene los argentinos se van a enfrentar a la situación de tener que elegir el sendero que continúa el crecimiento, y que puede generar la expansión de riqueza más grande de la historia argentina, o volver al modelo del pasado, que lleva fracasando 100 años.

Javier Milei (continúa): Si a esto le ponemos nuestras ventajas competitivas, que son básicamente el agro, lo que tiene que ver con la minería, con el petróleo, con el gas y con la economía del conocimiento, nosotros estamos en condiciones de tener un despegue nunca visto. Argentina, en condiciones normales, tendría que tener un riesgo país en torno a los 100 o 200 puntos básicos, porque es uno de los cinco países del mundo que tiene superávit en la línea financiera. Y no solo eso: la relación deuda-producto consolidada hoy está en el 39%. Es decir, que Argentina tiene condiciones espectaculares, y que podría estar creciendo a tasas del 7, del 8% per cápita, pero en el medio está la máquina de impedir, y además un shock externo de magnitudes enormes, porque la tasa de Estados Unidos está en el 5 y medio por ciento y el petróleo volando. En otras condiciones, eso hubiera hecho que Argentina explotara por los aires. Sin embargo, hoy se discute si va a bajar más lenta o no la tasa de inflación dado el shock de oferta negativo, y se desaceleró el crecimiento, pero eso habría que compararlo con la situación de que, en otro momento, hubiéramos tenido que salir a buscar 30.000 millones de dólares para financiar al fisco, y nuestra balanza energética, en lugar de ser 10.000 millones de dólares positiva, podría estar en 10.000 o 15.000 millones negativa. La diferencia no es trivial.

Javier Milei (continúa): En otro momento eso hubiera implicado una aceleración inflacionaria enorme, saltos cambiarios enormes, una caída enorme en la actividad, el empleo y los salarios reales. La discusión hoy no es esa: es a qué velocidad va a bajar la inflación, a cuánto vamos a poder crecer, y eso va a tener impacto en cómo van mejorando los salarios reales y cómo cae la pobreza. Según las estimaciones del Fondo, Argentina va a estar en el cuarto lugar de los países que más crecen en el mundo; es el mejor posicionado frente a este shock enorme de oferta negativo. Lo que hay que tener es paciencia, y entender la naturaleza de las circunstancias que nos toca vivir, sumado a gente con vocación de destruirlo todo. Y lo más maravilloso de esto es que los argentinos el año que viene van a poder elegir entre el modelo de la prosperidad y el modelo de la decadencia. Y sabe qué, José, yo creo que los argentinos van a elegir el modelo de la prosperidad. No se van a dejar engañar.

Javier Milei (continúa): Mire, hablamos de crecimiento: en el último gobierno de Cristina —la presidiaria, la convicta—, la economía se expandió uno y medio en cuatro años, cuando la OCDE lo hizo en torno al 6 o 7%. Durante el gobierno de Macri cayó 3,8 y la OCDE se expandió también entre el 6 y el 7. En el gobierno de Alberto Fernández rebotó, y la OCDE se expandió al 5%. Nosotros, de acuerdo a las estimaciones que está haciendo el mercado, vamos a terminar 18% arriba: vamos a triplicar el crecimiento de la OCDE, y vamos a estar creciendo a un ritmo cuatro veces y medio más fuerte que lo que lo hicimos en los últimos 100 años. Y esto lo hicimos eliminando el déficit fiscal de 5 puntos del PIB, bajando impuestos por tres puntos del PIB, eliminando un cuasifiscal de 10 puntos del PIB, y sacando a 12 millones de personas de la pobreza. Ahora rebotó un poco la pobreza, pero se está recuperando el salario real y va a volver a bajar. La propuesta es seguir apostando al respeto al derecho de propiedad, a la libertad, a la vida, y al principio de no agresión. Cuando usted respeta esos cuatro pilares básicos, eso genera prosperidad, y lo estamos viendo.

Javier Milei (continúa): A veces nos falta perspectiva histórica, o algunos analistas se ahogan en un vaso de agua, o es tanto el odio que tienen hacia mi persona que usted puede ver colegas suyas que, cuando sale un dato bueno, se enojan, o festejan los datos malos. De hecho, hay dos colegas suyas en el diario donde usted trabaja, donde una de ellas insultó a Sebastián Galiani y otra insultó a Rafael Di Tella por hablar bien del gobierno.

José del Río: Le propongo este tema: los hemos llamado, tanto a Galiani como al señor Di Tella, y ambos nos han dicho que no hubo ninguna amenaza. Pero no quiero irme por ahí porque me interesa lo que le interesa al auditorio.

Javier Milei: No fue una amenaza, los insultaron. ¿Querés que diga los nombres de las periodistas que fueron?

José del Río: No tengo problema, se la puedo defender porque hablé personalmente con esas personas, pero me interesa que este auditorio tenga la visión de país del presidente de la nación. O sea, ¿me estás diciendo que Sebastián y Rafael me mintieron a mí?

Javier Milei: No, no le estoy diciendo eso. Le estoy diciendo que ninguno de los colegas los amenazó —es lo que estás diciendo—. Bueno, no dije que los amenazaron, los insultaron por defender al gobierno.

José del Río: Bueno, de la estabilización al crecimiento: ¿cuál es para usted hoy el principal problema que tiene la Argentina?

Javier Milei: A ver, Argentina es un país que viene de 100 años de decadencia. Lo que necesita es volver a crecer, y eso es lo que nosotros estamos proponiendo. De hecho, estamos triplicando la expansión que va a tener la OCDE en cuatro años; estamos multiplicando por cuatro veces y media el desempeño de los últimos 100 años de Argentina. Ahora, nos gustaría que fuera más acelerado, y para que sea más acelerado usted tiene que ver una caída sustancial de la tasa de interés, porque el mercado de capitales es el mecanismo por el cual usted transforma el ahorro en inversión, y ese mecanismo que coordina ahorro e inversión es la tasa de interés. Hoy ese mecanismo está contaminado, ya sea por cuestiones internacionales —porque dado el shock de oferta negativo sobre el precio de la energía, eso implica un salto en el nivel de precios que se manifiesta de corto plazo como inflación, y la tasa de interés en Estados Unidos está subiendo—, y eso juega en contra. Por otra parte, la máquina de impedir, y los que intentan que se rompa todo, impactan el riesgo país, al margen de que Argentina es un activo con historia «beta agresivo».

Javier Milei (continúa): Consecuentemente, lo que nosotros necesitamos hacer es seguir avanzando en las reformas estructurales, en las cuales no vamos a cesar de ninguna manera. Y le aviso: si nosotros recibimos el favor de los argentinos el año que viene, a partir del 11 de diciembre del 27, la velocidad que van a tener las reformas va a ser única e irrepetible en el mundo. Si lográramos un resultado similar al de octubre, pasaríamos a tener mayoría en Diputados y estaríamos cerca de dos o tres senadores del quórum propio. La velocidad que van a adoptar las reformas en Argentina va a ser tal que en 6 meses no la van a poder reconocer. Por otro lado, estamos haciendo una gran apuesta al capital humano y a la apertura, y nos queremos convertir en un hub de inteligencia artificial, porque una de las cosas que permite la inteligencia artificial es ser un acelerador del crecimiento económico: va a implicar un aumento de la productividad enorme, y la contracara de eso van a ser salarios enormes y una caída de la pobreza fabulosa, con lo cual va a haber una gran expansión en toda la economía por el efecto riqueza, que es mucho más importante que el efecto de reasignación de recursos.

Javier Milei (continúa): Entonces estamos encaminados, y lo que tenemos que hacer es pasar el año que viene. ¿Por qué es importante esto? Porque es el momento en que los argentinos van a decidir si quieren ser un país grande o un país miserable; si quieren ser el país del progreso tecnológico y la prosperidad, o el país de la decadencia. Eso va a estar en manos de los argentinos. Es obvio que, al margen de lo que esté ocurriendo en el contexto internacional y de lo que haga la máquina de impedir, está bien que los empresarios tengan la opción de esperar: esperar tiene valor. Es perfectamente razonable, porque son los argentinos los que van a decidir su futuro. Y sabe qué, José, yo no creo que los argentinos decidan ir para atrás. El 70% de los argentinos abraza el cambio.

José del Río: ¿Qué reforma tributaria necesita nuestro país? Usted habló de las promesas cumplidas de campaña en este primer mandato. Eventualmente, si existiera ese segundo mandato, ¿está pensando en una reforma tributaria profunda, en una baja de impuestos más profunda a nivel provincial y municipal?

Javier Milei: A ver, vamos por partes. Lo primero que hay que entender es que Argentina es un país federal, y yo me puedo hacer cargo de las cuestiones impositivas a nivel nacional. Si les molesta Ingresos Brutos, tienen que ir y hablar con los gobernadores; si les molestan las tasas municipales, tienen que hablar con los municipios. Si nosotros nos ponemos en mis promesas de campaña, las cuales cumplí a mitad del período, no solo eliminamos el déficit fiscal, que todos decían que era imposible, sino que además bajamos tres puntos de impuestos en términos de PIB, algo que no hizo nadie en la historia. Al margen de haber eliminado el impuesto inflacionario, que implicó devolverles a los argentinos millones de dólares —motivo por el cual se dio la caída tan abrupta de la pobreza—, bajamos el impuesto País, bajamos retenciones y bajamos aranceles. Mi programa es seguir creciendo, acelerar el crecimiento. Nosotros creemos que, una vez superado el test sobre si los argentinos quieren abrazar el cambio o quieren el pasado decadente, se va a desplomar el riesgo país y la inversión va a volar. Fíjese que tenemos aprobado en el RIGI 200.000 millones de dólares en inversiones propuestas, hay 50.000 millones de dólares aprobados, y eso va a ser una fuente de crecimiento fenomenal.

Javier Milei (continúa): Ahora, está claro que todos están valorando la opción de esperar, porque claramente están esperando el veredicto de los argentinos. Si los argentinos quieren vivir en un país próspero y acompañan las ideas de la libertad, vamos a enfrentarnos a los mejores 4 años de la historia argentina. Si deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de la decadencia, que es el mismo de los últimos 100 años. En la medida que la economía crezca, nosotros vamos a seguir bajando impuestos: nuestra idea es seguir bajando las retenciones, y sacar, llegado su momento, el impuesto a los débitos y créditos bancarios. Tenemos una agenda de reducción de impuestos, pero para eso necesitamos crecer, necesitamos tener equilibrio fiscal. El equilibrio fiscal es el ancla central de este programa. Argentina no le fue bien con el déficit fiscal: de las 22 crisis que tuvo desde 1901 hasta 2023, 20 tuvieron origen fiscal. No hay gran misterio: no estamos haciendo cosas tan raras en términos de evidencia empírica, tenemos un enfoque distinto respecto a determinados parámetros, y los hechos demuestran que nuestro enfoque es superior en términos de resultados. La reforma tributaria, hacia un sistema con menos impuestos y más simplificado, no tenga dudas que va a llegar, pero lo que necesito es tener recursos para fondear el gasto público.

José del Río: Y ese camino de la estabilización al crecimiento tiene ciertos impedimentos. ¿Cuál es para usted hoy el principal problema que tiene la economía argentina?

Javier Milei: De vuelta, discutamos todos los casos de estabilización exitosa: todos los países de la región, o todos los otros casos exitosos en bajar la inflación, han tardado más de 10 años. Nosotros, si no hubiéramos tenido que enfrentar el intento de siete golpes de estado, 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal, gente haciendo actos terroristas en la calle, y algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo, la inflación ya estaría empezando con cero hace rato. A eso se le sumó el problema del shock externo. Si usted toma el índice de precios en dólares, está muy por debajo del que tuvo la Convertibilidad, con la diferencia de que la Convertibilidad se valió de dos hiperinflaciones previas y de una expropiación masiva como fue el Plan Bonex, porque nosotros arreglamos el problema del Banco Central sin expropiaciones. Además, nosotros no hemos utilizado al dólar como ancla —esto no es un tema menor—. Hoy este programa es mucho mejor que el mejor programa de la historia argentina. Si usted lo mira con experiencias comparadas, estamos bajando la inflación muchísimo más rápido, y a diferencia de otros casos que se tuvieron que enfrentar a fuertes caídas en el nivel de actividad, nosotros vamos a estar creciendo el triple que la OCDE. Pongamos las cosas en términos numéricos, no en términos de sensaciones. Ahora, que se puede crecer más, estoy convencido de que podemos crecer más.

Javier Milei (continúa): Pero esto es un camino de doble vía. Nosotros estamos haciendo todo lo que tenemos que hacer. El problema es que los argentinos, el año que viene, van a decidir el camino que quieren; no es tan complejo. Si eligen este camino, lo que les aseguro es que voy a redoblar el ritmo de las reformas, la inflación se va a pulverizar y la economía va a crecer muchísimo más fuertemente. Y si sumamos a todos los logros en el agro, en petróleo, gas y minería, la economía del conocimiento y la inteligencia artificial, el ritmo al cual esto se puede potenciar es mucho más alto. Será cuestión de poder transmitirle estas propuestas a los argentinos y que decidan ir por este camino. No tiene mayor misterio.

José del Río: Presidente, en esta idea de «invertir la historia», que es lo que está trabajando el coloquio de este año, ¿es necesaria una reforma previsional en nuestro país?

Javier Milei: Gran título. Es muy bueno el punto del nombre del coloquio, porque Argentina viene de 100 años de decadencia; esto es un cambio de modelo que no hemos transitado desde hace 100 años. Y también es muy buena la pregunta que vos hacés, porque el 75% del gasto público en Argentina es gasto social, vinculado a las jubilaciones y los programas sociales. Lo que sucede es que, para poder hacer la reforma previsional, hay que hacerla con un mercado laboral que avance en la formalización. Entonces es muy importante lo que se logre en materia de formalización y de crecimiento, y obviamente cómo vaya evolucionando la población en Argentina. Esos tres elementos hoy los tenés todavía, por decirlo de alguna manera, borrosos.

Javier Milei (continúa): La informalidad del mercado laboral obedece a dos cuestiones. Una tiene que ver con que cambió la modalidad del trabajo desde el año 2020 —este fenómeno no es nuevo—. La otra parte importante es que estás teniendo una economía con grandes cambios estructurales que producen reasignaciones de recursos, ya sea por el shock tecnológico, el shock regulatorio, el shock de baja de impuestos, el shock de baja de riesgo país, el shock de la apertura. Todo ese conjunto de shocks genera reasignación de recursos, y lo que vos ves es que, en otro contexto, eso hubiera generado alto desempleo. En el caso argentino, lo que hace es generar expansión en el sector informal: los salarios reales, desde que nosotros llegamos, subieron cerca de un 60% en el sector informal, porque es el que está absorbiendo todos los cambios estructurales, mientras todos hacen «wait and see» sobre si pasan a la formalidad o no en función de lo que pase el año que viene en términos electorales, lo cual también es perfectamente entendible. En la medida que vayas cerrando el gap entre el sector informal y el formal en el mercado de trabajo, cuando puedas materializar la baja de la tasa de interés y el crecimiento económico, eso configurado en un nuevo orden poblacional, eso es lo que te va a permitir tener los parámetros para hacer una reforma previsional en serio, y no un mamarracho. Es una reforma demasiado importante, con fuerzas de largo plazo muy poderosas, que uno no puede estar mirando para el costado: tiene que hacerlo en serio. Cualquier otra propuesta es, en realidad, humo para la tribuna.

José del Río: ¿Eso forma parte, eventualmente, de una mirada suya para un eventual segundo mandato, si eso ocurriera?

Javier Milei: Sí, absolutamente, porque en la medida que logremos materializar una baja del riesgo país, una aceleración del crecimiento y el cierre del gap del mercado laboral —motivo por el cual hicimos la reforma laboral, o modernización laboral, que dicho sea de paso ni los militares se animaron a hacer y nosotros la hicimos—, imagínese si además vamos a acelerar el ritmo de reformas. Eso va a generar toda una serie de cambios que va a permitir que haya muchos más recursos para hacer la reforma previsional sin que nadie pierda.

José del Río: Presidente, hay varias preguntas que tienen que ver con usted que conoce muy bien los pasillos de IDEA, y se las voy a traer para obtener su respuesta. Una es: ¿qué condición se necesita para terminar con el cepo al dólar para las empresas?

Javier Milei: A ver, nosotros hemos eliminado casi todo el cepo. De hecho, las empresas en el segundo trimestre giraron dividendos por más de 4.500 millones de dólares. Y si usted mira el spread entre los tipos de cambio, no es una restricción del todo efectiva. En la medida que podamos seguir avanzando y sobrellevar la situación de lo que tiene que ver con el año que viene, claramente la apertura total es un dato que va a superar esta situación. Para el año que viene nos estamos preparando fuertemente, porque tenemos 20.000 millones de dólares de reservas compradas desde la elección de octubre, tenemos además 20.000 millones de dólares del swap con Estados Unidos, tenemos 20.000 millones de dólares del swap con China, tenemos una posición para abrir en futuros por 15.000 millones de dólares cuando tenemos una base de 30.000 millones de dólares, y además tenemos la balanza comercial del año que viene y el flujo de capitales que haya. Nos estamos preparando, pero hay que entender que la transición tiene que ser hecha de una manera que no les deje una puerta abierta a los que lo quieren destruir todo. ¿Para qué? Para que los argentinos puedan elegir en paz qué futuro quieren: si el de la prosperidad o el de la decadencia. Eso va a ocurrir inexorablemente, pero lo vamos a hacer estratégicamente. Y respecto a lo que nosotros recibimos, la diferencia es abismal: no es que las empresas no sacan dividendos, sacaron 4.500 millones de dólares en el segundo trimestre, y si quieren salir por el mercado paralelo también lo pueden hacer.

José del Río: ¿Cuánto estado falta reducir conforme a su punto de vista?

Javier Milei: Básicamente, nosotros entendemos al Estado como un gran proveedor de seguros. Es una visión entre lo que sería el debate de John Rawls con Robert Nozick y Hayek, donde el Estado cubre un rol como prestador de seguros. En la medida que podamos avanzar en la prestación privada de esos seguros —que es lo que nosotros llamamos, con el doctor Sturzenegger, la revolución de los seguros—, eso va a bajar la demanda de servicios del Estado, y eso va a permitir achicar el tamaño del Estado y bajar los impuestos, porque creemos que la prestación del sector privado siempre es muy superior a la del sector público. Pero el sector público es el único que vende un seguro en condiciones que no las quiere vender nadie. Entonces, hasta que los argentinos se acostumbren a abrazar mayores dosis de libertad, y al mismo tiempo que el mercado de seguros se expanda y se haga más profundo, eso va a permitir tener un Estado más chico. La idea es justamente esa: la revolución de los seguros. Es una cuestión por un lado cultural, y por otro lado de desarrollar mercados que sean más completos y más profundos. En la medida que eso ocurra, la motosierra sigue funcionando; si no, va a quedar solamente sujeta a lo que podamos crecer.

José del Río: Presidente, cuando ve las encuestas, si es que las ve, que los antagonistas hoy sean Myriam Bregman o Axel Kicillof, ¿qué le genera?

Javier Milei: No me importa. [Aplausos del auditorio.] Mi rival soy yo mismo.

José del Río: ¿Usted mismo es su contrincante?

Javier Milei: Claro, mi propio contrincante soy yo mismo. Yo hice un conjunto de promesas en 2023, y está claro que el programa que proponíamos era absolutamente ambicioso. Todo el mundo dijo que era imposible de cumplir. El mejor caso es el déficit fiscal: decían que de ninguna manera lo íbamos a poder cerrar en 4 años, y lo cerramos en un mes. Es como señaló Picasso: decime qué es lo imposible, que yo me dedico a eso, porque para lo posible están todos los demás. Nosotros cumplimos las promesas del 2023. A la luz de eso, fuimos con las reformas «imposibles» a la elección de medio término, conseguimos un resultado que nos permitió tener 96 diputados y 23 senadores, y con eso sacamos Inocencia Fiscal 1, Inocencia Fiscal 2, déficit cero, la reforma del Banco Central, la baja de la ley de imputabilidad, la reforma de la ley de glaciares, conseguimos el acuerdo con la Unión Europea, el acuerdo con Singapur. Fíjese la cantidad de cosas que hicimos con un Congreso más amigable. Imagínese repitiendo el resultado de octubre: prepárense, porque van a haber una cantidad de reformas que en 6 meses no van a reconocer, no van a reconocer la economía de la cantidad de reformas que vamos a hacer. Estamos comprometidos a hacer de Argentina el país más libre del mundo, y que en base a eso tenga la tasa de crecimiento más alta del mundo, y que en lugar de converger en 30 o 40 años lo logre en 20. Así que mi rival soy yo mismo; dios, ¿qué me importa? Los que atrasan 100 años, y que además fracasaron siempre.

José del Río: Presidente, nos quedan los últimos minutos, siendo respetuosos de su tiempo. ¿Usted cree que Argentina corre riesgo de una recesión?

Javier Milei: A ver, ahí hay un tema con los últimos estimadores. Les pido que sean muy prudentes con la lectura de los desestacionalizados. Esto no es un cuestionamiento a los técnicos del INDEC, pero cuando usted tiene una economía con cambios estructurales tan grandes, los ponderadores, que se elaboran mirando el pasado, no ajustan la estacionalidad de la manera que deberían. Le doy una explicación del último caso: la caída tiene que ver con que, por primera vez, los precios de la energía son libres. Cuando usted tiene que elegir una parada técnica de planta, la hace cuando el precio de la energía es caro. Hoy, con precios libres, las empresas hicieron la parada técnica cuando estaba caro el gas, cuando estaba cara la electricidad, y eso le cambia la estacionalidad al ponderador, que no captura ese cambio estructural de una economía libre. Por lo tanto, el indicador que usted ve está sufriendo más de lo que debería. Si se fija a lo largo de este gobierno, el desestacionalizado se movió como un serrucho; por eso trabajamos tan intensamente con la idea de la tendencia-ciclo, para que esas perturbaciones queden matizadas. Y si se fija en lo que va del primer semestre, la economía argentina se expandió 1,7%, y eso a pesar del shock externo negativo enorme por los precios de la energía.

José del Río: Presidente, usted dijo que hoy los indicadores están arrojando «cualquier cosa». ¿Está planeando algún cambio al respecto?

Javier Milei: No, José, estoy explicando lo que está pasando. Esa lectura, que la hizo el diario donde vos trabajás, con tanta malicia, la descontextualizaron y la vendieron de manera venenosa, cuando yo estaba señalando un problema técnico acerca de los desestacionalizados. Yo no estoy pensando hacer nada; ese es el trabajo que tienen que hacer los estadísticos y resolverlo ellos. Yo solamente estoy manifestando cuál es el problema técnico que está ocurriendo.

José del Río: ¿Qué opina usted del lugar que tiene que ocupar el peso? ¿Cree que la dolarización puede ser viable en un segundo mandato o no?

Javier Milei: A ver, nosotros dejamos que los individuos elijan la moneda, pero es bastante paradójico lo que pasó, porque si uno quería avanzar en un proceso de dolarización, tenía que limpiar el balance del Banco Central. Nosotros lo hicimos tan exitosamente que la moneda se apreció fuertemente. Entonces, lo lógico es que, si tiene un proceso donde se aprecia la moneda, la gente quiera estar en pesos y no en la otra moneda. Con Inocencia Fiscal 2 va a estar la posibilidad de acelerar ese proceso de hacer las transacciones en dólares como quieran los individuos. Mientras eso no lo elijan los individuos… te voy a comentar algo: cuando yo hablé de este tema, lo hice en el canal La Nación Más, en una entrevista que me hizo Pablo Rossi; hablé de la competencia de monedas, y él me preguntó qué creía yo que iba a pasar, y le dije que, a la luz de la historia, lo más probable era que la moneda que terminaran eligiendo los argentinos fuera el dólar. Y de ahí salió lo de la dolarización. Pero con Inocencia Fiscal 1 y 2, justamente lo que se resuelve es eso: que las personas puedan disponer de sus ahorros en dólares y volcarlos en el sistema, y que el sistema los pueda usar en dólares. En la medida que se expanda el sector en dólares, la economía se dolariza de hecho, por decirlo de alguna manera. Pero eso va a estar en la decisión de los agentes; yo no creo en la decisión a punta de pistola hecha por el Estado. Creo en la libertad, y los individuos van a elegir la moneda que se les dé la gana. Obviamente que en el proceso de estabilización el peso se fortalece y es mejor alternativa de inversión que el dólar —eso se vio estos últimos años, y aquellos que apostaron por el dólar terminaron sufriendo una pérdida enorme—. Pero hay que lidiar con la historia. Es lo que hicimos, y fíjense que estamos trabajando en eso, porque ¿qué le hicimos a la reforma del Banco Central? Le quitamos la posibilidad de financiar al fisco.

José del Río: Presidente, la Corte Suprema tomó postura respecto al tema de extranjerización de tierras, y la oposición también tomó postura hoy, diciendo que quieren llamar a una sesión extraordinaria. ¿Cuál es su punto de vista respecto a lo que pasó con la Corte Suprema?

Javier Milei: A ver, nosotros estamos en una república, hay división de poderes, y la división de poderes funciona. Si vivimos abogando y poniéndonos la bandera de la República, lo que decida la Corte Suprema de Justicia es decisión de la Corte Suprema, y yo no tengo por qué estar metiéndome en la decisión que tome. De eso se trata el republicanismo. ¿O quieren que yo empiece a torpedear o a favorecer lo que haga la justicia, para que después vivamos llorando por republicanismo? Seamos coherentes, por favor. Me parece fantástico que la Corte Suprema falle lo que le parece correcto, acorde a la Constitución Nacional. Esa es mi opinión.

José del Río: Presidente, en las tres o cuatro últimas preguntas, aprovechándonos un poquito de su tiempo: usted llegó para destruir a la casta, eso fue lo que planteó. ¿Qué aprendió de la lucha que usted sostiene contra la casta? ¿Qué aprendió de estos 3 años de gobierno versus lo que pensaba antes de llegar al poder?

Javier Milei: Voy a repetir una anécdota muy divertida. Me acuerdo que, cuando ya llevaba un tiempo como diputado, un periodista me preguntó qué opinaba yo de la casta y de la política. Entonces le dije que me equivoqué. Y en ese sentido el periodista empezó a recriminarme, viendo que al final «no era tan malo» y no era tan esto ni lo otro, y le dije: «No, no, me equivoqué: son mucho peor de lo que creía». Es decir, yo jamás me imaginé que iba a haber, por parte de un grupo de la política, gente dispuesta a romper todo, a generarle un daño enorme a los argentinos por el solo hecho de tener poder. Yo creí que esto se trataba de vocación de servicio para mejorar la calidad de vida de los argentinos. No me di cuenta de que acá hay una parte de la política a la que lo único que le interesa es hacer política para tener poder, para hacer negocios, y que los argentinos les importan un rábano. Pero bueno, para eso estoy acá: para dar esa pelea. La voy a seguir dando, les voy a seguir ganando, y voy a lograr que Argentina sea grande nuevamente. [Aplausos.]

José del Río: Presidente, hay varios relevamientos: uno, el que usted plantea, donde un 70% de los argentinos dice no querer volver atrás; hay otros relevamientos que muestran dos países, un 50% que lo quiere y un 50% que no lo quiere. ¿Usted cree que son necesarios los consensos? ¿Cree que es necesario llegar a puntos de equilibrio entre estas dos mitades?

Javier Milei: Depende. Lo voy a poner en estos términos: para vos, respetar la vida está bien.

José del Río: Sí.

Javier Milei: Asesinar está mal.

José del Río: Está muy mal.

Javier Milei: Okay. ¿Qué consenso podés tener ahí? Ninguno. En eso, ninguno; y en otros puntos, muchos. Por eso yo hablo de la moral como política de Estado, porque, ¿qué sería el consenso en ese caso? Ah, bueno, entonces vamos por la tortura, ¿no? La tortura sigue siendo una cosa espantosa. Por eso es que yo trabajo tanto sobre la idea de la moral como política de Estado. Y lo que vos tenés que hacer al diseñar las políticas es que esas políticas sean justas. Yo lo planteo desde los valores judeocristianos, que tienen que ver con la libertad, con la vida, con la propiedad, y con respetar los contratos honrando la palabra. Usted hace eso, la sociedad progresa; usted vive en contra de eso, se va a convertir en un infierno. Es bastante más simple. Pero no hay consenso con el mal. ¿Qué consenso podés tener con un asesino? ¿Qué consenso podés tener con un ladrón? ¿Qué consenso podés tener con un mentiroso?

José del Río: Otro de los puntos de cara a la Argentina que viene tiene que ver con las privatizaciones. Te traigo temas que también van surgiendo. ¿Está conforme con el ritmo que están llevando adelante? ¿Cree que eso debería acelerarse?

Javier Milei: José, todo lo que yo pueda acelerar lo voy a acelerar. Para mí, las funciones del Estado se separan entre las que el Estado no tiene que tener y las que se tienen que privatizar; con lo cual, si puedo privatizar algo, lo voy a privatizar. El problema es que tengo límites institucionales. Si usted se fija en la Ley Bases, nosotros mandamos a privatizar más de 40 empresas. ¿Cuántas me dejaron privatizar? 11. Y de esas me condicionaron la participación estatal. Si no me dejan negociar el paquete mayoritario, eso tiene lo que se llama una prima de control, y vale menos. Entonces avanzo en la medida que puedo, en la medida que el músculo político me lo permite —de esto se trata también la democracia—. Todo lo que pueda avanzar en privatizar lo voy a hacer, pero de vuelta tengo límites institucionales, que afortunadamente existen. Eso hará que la velocidad no sea la ideal desde el punto de vista de desmantelar el monstruo llamado Estado, pero es más estable en términos de consenso social.

José del Río: Presidente, estamos a 11.300 kilómetros de distancia, 5 horas de diferencia a nuestro favor. ¿Qué es lo que busca en Francia? ¿Cuál sería el objetivo de esta visita, y sobre todo de esta semana, de este «día argentino» en París?

Javier Milei: Contarles el milagro argentino de primera mano, así como lo están estudiando en las universidades; contárselo de primera mano, y contarle cómo se hizo. Fíjese quiénes están acá, y quiénes son los que diseñaron el milagro que estamos viendo en términos de resultados.

José del Río: La última: estamos hablando de invertir la historia después de 20 años. No se toma un corto plazo en este coloquio, que va a transcurrir hasta el viernes. Lo llevo a 2046, nos encontramos aquí en ese coloquio —no sé qué número será, el 82—. ¿Qué tuvo que haber cambiado en la Argentina de verdad para que pasemos de una promesa a una realidad?

Javier Milei: Haber decidido madurar y abrazar las ideas de la libertad. Si los argentinos deciden abrazar verdaderamente las ideas de la libertad, no tenga duda de que Argentina en 20 años va a ser una potencia.

José del Río: Presidente, muchas gracias por esta comunicación. Que tenga buen descanso. [Aplausos.]

Javier Milei: Muchas gracias a todos. Es un placer enorme.

El contexto político que vino después

Hubo, en ese mismo coloquio, un intercambio que mereció más atención de la que recibió: cuando Del Río le planteó que algunas encuestas muestran un país partido en dos mitades, Milei respondió con el ejemplo de la vida y el asesinato para argumentar que, en cuestiones morales, «no hay consenso posible». Y avisó que en 2027 los argentinos tendrán que elegir entre «un país grande» y uno «miserable».

En los días siguientes, dos dirigentes opositores llegaron a la misma conclusión que Milei sobre el carácter de la elección de 2027 —sin término medio—, pero sacaron la lectura contraria: que todos los que se le oponen tienen que ir juntos.

Lousteau: «coordinar para ganar»

Martín Lousteau, diputado nacional por la Ciudad y presidente de la UCR hasta diciembre de 2025, dijo en el streaming de Cenital que hay que «juntarse todos y mostrar que hay una mayoría», y que organiza un encuentro con especialistas de Francia, Hungría y Brasil, países donde se armaron coaliciones grandes «para ganarle a personajes de este tipo». La lista de invitados que maneja va «desde los del PRO que están avergonzados de que su partido esté con Milei» hasta, según sus palabras, «todo, hasta Myriam Bregman» —incluyendo al kirchnerismo, a Cristina Kirchner y a Axel Kicillof—. Deja afuera, en cambio, a Patricia Bullrich y a Mauricio Macri, a quienes describe como «universo Milei», y ubica a Horacio Rodríguez Larreta «en un sistema solar aparte».

Cortina: «Será blanco o será negro»

Roy Cortina, presidente del Partido Socialista porteño, publicó un texto en el que sostiene que Milei impulsa un proyecto que sumió «la economía real, la producción y la infraestructura en una brutal crisis», y que la prioridad de la oposición debe ser una sola: «derrotar a Milei para salvar al país de una debacle total». Citó mediciones de septiembre: Poliarquía midió la aprobación presidencial estancada en 42%, y su director, Eduardo Fidanza, advirtió sobre un riesgo grande de fragmentación electoral para el año próximo.

No están solos. Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque Encuentro Federal, contó en marzo que se había reunido con Cristina Kirchner para proponerle «un frente nacional» parecido al que armó Lula para enfrentar a Bolsonaro, y en abril volvió a reunirse con Emilio Monzó para darle forma a esa idea. En agosto, Eduardo Duhalde dijo que Kicillof le parece «un hombre honesto» y que le gusta como candidato. El propio Kicillof, sin reelección posible en la provincia y con la mira puesta en la Presidencia, pidió el 11 de septiembre que todos los sectores opositores «sean parte de un movimiento».

Los antecedentes internacionales, dispares

Los ejemplos externos no son uniformes: en Hungría, seis partidos se unieron en 2022 contra Viktor Orbán y perdieron por paliza, mientras que este año el primer ministro húngaro cayó ante Péter Magyar, que armó un partido nuevo en lugar de coaligar a los viejos. En Francia, en 2024, izquierda y centro se bajaron mutuamente en los balotajes y la Agrupación Nacional de Le Pen terminó tercera en bancas. En Brasil, Lula le ganó a Bolsonaro en 2022 por menos de dos puntos; el domingo pasado, en la primera vuelta, Flávio Bolsonaro sacó casi dos puntos de ventaja sobre Lula (47,10% contra 45,08%), con el balotaje previsto para el 25 de octubre. Hace ochenta años, además, radicales, socialistas, comunistas y demócrata progresistas formaron la Unión Democrática para enfrentar a Perón, y perdieron en 1946.

Los frentes de «todos contra uno» suelen rendir más donde hay balotaje, y la Ciudad de Buenos Aires lo tiene. En 2023, Jorge Macri sacó 49,61% en primera vuelta; en mayo de 2025, separados, el PRO salió tercero en su propio distrito; en octubre, ya juntos, la boleta de Patricia Bullrich al Senado rondó el 50%. Con esa lógica, Macri —que ya anunció que buscará la reelección— insistió en abrirle la puerta a La Libertad Avanza, aunque la recepción del otro lado es más fría: Karina Milei pidió a los suyos en la Ciudad estar preparados para ir con un candidato propio, y cerca de la negociación se repite que «el acuerdo, si hay, va a ser con Mauricio, no con Jorge».

Milei dijo en IDEA que su rival es él mismo. Si la oposición sigue el camino que proponen Lousteau y Cortina, en 2027 tendrá enfrente a todos los demás. «Será blanco o será negro», escribió Cortina. Si Jorge Macri se abraza a La Libertad Avanza, en la Ciudad también lo será.


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