Napoleón Bonaparte:
cronología
completa
De subteniente corso burlado por su acento a Emperador de los Franceses con medio continente bajo su control. De general revolucionario a monarca que se coronó con sus propias manos. De Waterloo a una isla perdida en el Atlántico Sur, donde su leyenda terminó pesando más que su propio cuerpo. Esta es la cronología completa de una de las vidas más estudiadas de la historia moderna.
de 1799 y Waterloo en 1815
al poder en 1815
Armée que invadió Rusia
sus restos volvieron a Francia
Nació en una isla que Francia había comprado apenas un año antes. Murió en otra isla, mucho más remota, bajo vigilancia de la misma potencia que lo derrotó dos veces. Entre esos dos puntos, Napoleón Bonaparte reescribió el mapa de Europa, el código legal de medio mundo, y la propia idea moderna de lo que un solo hombre puede llegar a cambiar — para bien y para mal — en el curso de la historia.
1769-1789: el corso burlado que llegó primero
Nace Napoleone di Buonaparte en Ajaccio, Córcega — un año después de que Francia adquiriera la isla a la República de Génova.
Estudia en la escuela militar de Brienne-le-Château, en Francia continental, donde es objeto de burlas por su acento corso y su origen extranjero.
Ingresa en la prestigiosa École Militaire de París. Completa en un año un programa que normalmente se cursa en dos.
A los 16 años se gradúa como subteniente de artillería, asignado al regimiento de La Fère.
Sirve en varias guarniciones y regresa a Córcega con frecuencia. Desarrolla simpatías por el nacionalismo corso de Pasquale Paoli.
1789-1799: de teniente jacobino a Primer Cónsul
Estalla la Revolución Francesa con la toma de la Bastilla. Napoleón, destinado en Auxonne, sigue los acontecimientos con interés.
Es ascendido a teniente y se une al Club Jacobino, mostrando sus simpatías revolucionarias.
Francia se convierte en República. Napoleón regresa a Córcega, donde entra en conflicto con Paoli, ahora abiertamente antifrancés.
La familia Bonaparte huye de Córcega a Francia por sus desavenencias políticas con Paoli.
El punto de inflexión: se destaca en el Sitio de Tolón, donde diseña el plan para expulsar a los británicos. Asciende a general de brigada a los 24 años.
Reprime el levantamiento realista en París por encargo de Paul Barras, ganándose el apodo de «General Vendimiario».
Se casa con Josefina de Beauharnais, viuda aristocrática y examante de Barras.
Es nombrado comandante del Ejército de Italia, a pesar de su juventud — 27 años.
Primera Campaña Italiana. Victorias contundentes contra los austriacos en Lodi, Arcole y Rivoli, que confirman su genio militar. Establece repúblicas satélite en el norte de Italia.
Tratado de Campo Formio: pone fin a la guerra con Austria. Francia obtiene territorios significativos.
Inicia la Campaña de Egipto, concebida para amenazar los intereses británicos en India.
Nelson destruye la flota francesa en la Batalla del Nilo, dejando a Napoleón aislado en Egipto.
Abandona a su ejército en Egipto y regresa a Francia, donde encuentra un Directorio debilitado por la corrupción y las derrotas militares.
Golpe de Estado. Junto a Sieyès y Ducos derroca al Directorio. Se instaura el Consulado, con Napoleón como Primer Cónsul.
1800-1807: de Marengo a Tilsit, el apogeo del genio militar
Nueva constitución que centraliza el poder en manos de Napoleón como Primer Cónsul.
Victoria decisiva en la Batalla de Marengo contra los austriacos.
Concordato con la Iglesia Católica, reconciliando al Estado revolucionario con la religión.
Tratado de Amiens: breve paz con Gran Bretaña. Implementa reformas profundas — creación del Banco de Francia, reforma educativa con el sistema de lycées, y el sistema de prefectos para la administración local.
Publicación del Código Civil, que más tarde se conocería como Código Napoleónico, unificando y racionalizando las leyes francesas.
Ejecución del Duque de Enghien, acusado de conspiración realista — episodio que indigna a la Europa monárquica.
Napoleón se proclama Emperador de los Franceses.
Coronación en Notre Dame: toma la corona de manos del Papa Pío VII y se corona a sí mismo.
Se forma la Tercera Coalición — Gran Bretaña, Austria y Rusia — contra Francia.
Nelson destruye la flota franco-española en Trafalgar, acabando con las ambiciones navales de Napoleón.
La «batalla perfecta»: victoria aplastante en Austerlitz contra las fuerzas austro-rusas. Napoleón en la cima de su genio militar.
Creación de la Confederación del Rin, disolviendo de hecho el Sacro Imperio Romano Germánico.
Doble victoria sobre los prusianos en Jena y Auerstädt, en el mismo día.
Decreto del Bloqueo Continental, prohibiendo el comercio con Gran Bretaña.
Victoria sobre los rusos en Friedland.
Tratado de Tilsit con Rusia. El Imperio napoleónico alcanza su mayor extensión, controlando directa o indirectamente la mayor parte de Europa continental.
1808-1814: España, el divorcio, y el desastre de Rusia
Invade España, depone a la monarquía Borbón e instala a su hermano José como rey, desencadenando la brutal Guerra Peninsular.
Austria declara nuevamente la guerra. Napoleón la derrota en Wagram, aunque con más dificultad que en campañas anteriores.
Divorcio de Josefina, que no le había dado herederos.
Matrimonio con la archiduquesa María Luisa de Austria, hija del emperador Francisco I, en un intento de legitimar su dinastía.
Nace su hijo y heredero, Napoleón II, titulado «Rey de Roma».
La Grande Armée, con 600.000 hombres, cruza el río Niemen e inicia la invasión de Rusia.
Sangrienta pero inconclusa batalla de Borodino.
Entra en Moscú, pero la encuentra mayormente evacuada e incendiada.
Comienza la desastrosa retirada de Rusia, diezmada por el invierno, el hambre y los ataques cosacos.
Abandona los restos de su ejército y regresa a París.
«Campaña de Alemania»: Prusia y Austria se suman a Rusia contra Francia. Napoleón gana en Lützen y Bautzen, pero sufre una derrota decisiva en la «Batalla de las Naciones» en Leipzig (16-19 de octubre).
«Campaña de Francia»: lucha con brillantez táctica pero está muy superado en número. Los aliados entran en París el 31 de marzo.
Abdica incondicionalmente en Fontainebleau.
Tratado de Fontainebleau: es exiliado a la isla de Elba, conservando su título de Emperador, pero limitado a ese territorio.
1815-1821: Waterloo, Santa Elena y la muerte que generó dos siglos de teorías
Escapa de Elba con un pequeño grupo de seguidores.
Desembarca en Golfe-Juan, en la costa francesa.
Entra triunfalmente en París, habiendo recuperado el poder sin disparar un solo tiro — las tropas enviadas para detenerlo, incluido el 5º Regimiento, se le unen en el camino.
El «Gobierno de los Cien Días». Las potencias europeas lo declaran fuera de la ley y movilizan nuevos ejércitos en su contra.
Derrota definitiva en la Batalla de Waterloo, ante las fuerzas anglo-prusianas comandadas por Wellington y Blücher.
Segunda abdicación.
Se rinde a los británicos buscando asilo, pero es tratado como prisionero de guerra.
Llega a Santa Elena, una remota isla del Atlántico Sur, donde pasará el resto de su vida bajo estricta vigilancia británica.
En el exilio dicta sus memorias, que contribuirán enormemente a construir su leyenda.
Napoleón murió en Longwood House, Santa Elena, a las 17:45. Antes de morir pidió dos cosas: que se le realizara una autopsia —su padre había muerto a los 39 años de cáncer gástrico y temía ese mismo destino para sus hijos— y que mechones de su cabello fueran repartidos entre sus familiares. La autopsia describió «una masa de afección cancerígena» en casi toda la superficie interna del estómago. La causa de muerte registrada fue cáncer gástrico.
Durante décadas circuló la teoría de que había sido envenenado deliberadamente con arsénico, en algunos casos señalando como responsable al conde Charles-Tristan de Montholon —su edecán, cuya esposa fue amante de Napoleón en el exilio y que recibió una pensión considerable a su regreso a Francia. La sospecha se reforzó en 1961, cuando análisis de su cabello mediante activación neutrónica confirmaron niveles de arsénico cien veces más altos que los de una persona actual.
Pero estudios posteriores, repetidos con técnicas más avanzadas por el Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia, encontraron arsénico en niveles altos en muestras de cabello de Napoleón de todas las etapas de su vida — incluida su infancia en Córcega, décadas antes de que existiera ningún motivo de sospecha. Eso descarta el envenenamiento deliberado en Santa Elena: si lo hubieran envenenado ahí, el arsénico debería aparecer solo en sus últimos años, no desde la niñez. La explicación más consistente con la evidencia es que el arsénico, omnipresente en medicamentos y pigmentos del siglo XIX —incluido el papel pintado verde de las paredes de Longwood House—, formaba parte de su exposición ambiental crónica, sin que eso implicara un asesinato. Un análisis de 2025 sobre el estado de su hígado terminó de inclinar la balanza: un órgano dañado por arsénico crónico mostraría lesiones imposibles de ocultar, y el suyo no las tenía. El consenso médico-histórico actual sostiene que Napoleón murió de cáncer gástrico —la misma enfermedad que mató a su padre, a su hermana Paulina y a su hijo ilegítimo Charles León— acelerado, posiblemente, por tratamientos médicos de la época que incluían sustancias hoy reconocidas como tóxicas.
Sus restos son repatriados a Francia bajo el reinado de Luis Felipe I, y enterrados con honores en Los Inválidos, París — diecinueve años después de su muerte.
Lo que sobrevivió más allá del imperio
Revolucionó las tácticas y estrategias bélicas, con énfasis en la movilidad, la concentración de fuerzas y el uso innovador de la artillería.
Exportó los ideales revolucionarios franceses por toda Europa, sembrando las semillas del nacionalismo moderno.
El Código Napoleónico sigue siendo la base de los sistemas legales de Francia, Bélgica, Luxemburgo, partes de Alemania e Italia, y numerosas naciones latinoamericanas.
Sus reformas crearon el modelo del Estado centralizado moderno, con sistemas meritocráticos de servicio civil.
Estableció un sistema educativo moderno basado en el mérito, no en el nacimiento ni la riqueza.
La estética neoclásica que promovió —el Estilo Imperio— influyó en arquitectura, moda y artes decorativas durante décadas.
Más allá de cada reforma puntual, Napoleón se convirtió en el arquetipo del «gran hombre» capaz de cambiar por sí solo el curso de la historia — un modelo que inspiró tanto la admiración por su genio como advertencias permanentes sobre los peligros de la ambición sin límites.
Quince años separan el golpe de Estado de 1799 de Waterloo en 1815. En ese lapso, un subteniente corso que de joven era objeto de burlas por su acento llegó a controlar, directa o indirectamente, la mayor parte de Europa continental — y terminó sus días en una isla remota del Atlántico Sur, bajo vigilancia extranjera, dejando tras de sí un código legal que todavía rige la vida de cientos de millones de personas en el mundo.
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