Paisaje de mina a cielo abierto con tierra rojiza y bosque.

Níquel “verde”: autos eléctricos y bosques deforestados

El níquel de los autos eléctricos de Volkswagen, Ford y Tesla, rastreado hasta bosques deforestados en Indonesia
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Níquel “verde”: autos eléctricos y bosques deforestados

Una investigación de un año conectó documentalmente dos minas en Sulawesi con las baterías de grandes automotrices occidentales, a través de fundiciones chinas y CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo.

Las baterías de autos eléctricos de Volkswagen, Ford y Tesla están entre las que pueden contener níquel extraído en bosques autóctonos de Sulawesi, Indonesia, según un análisis de divulgaciones corporativas y flujos comerciales de los últimos dos años. La investigación —de Journalism Fund Europe, The Pulitzer Center y The Guardian, en colaboración con Voxeurop— pone en evidencia lo difícil que es, hoy, fabricar un auto eléctrico verdaderamente libre de destrucción ambiental.

La ruta del mineral, paso a paso

El mineral de las minas Cahaya y Hengjaya, en Sulawesi —un punto caliente de biodiversidad que alberga los mayores yacimientos de níquel del mundo— fue rastreado a través de fundiciones regionales y plantas de procesamiento chinas gestionadas por Zhejiang Huayou Cobalt, fabricante de cátodos que suministra a CATL. Desde ahí, la cadena documentada llega hasta las líneas de montaje de fabricantes de autos en Estados Unidos y Europa. Una ruta separada conecta a Huayou con LG, el grupo surcoreano, pasando por Polonia.

Minas Cahaya / Hengjaya→Fundición Huayou, Morowali→Cátodos Huayou, China→Baterías CATL→Volkswagen, Ford, Tesla y otros

En octubre de 2024, la planta de Volkswagen en Braunschweig recibió un envío de 24 toneladas de módulos de celda por unos 390.000 dólares, según datos de la plataforma comercial Volza. CATL confirmó a nivel de grupo sus suministros a Huayou ante una investigación regulatoria de la Bolsa de Shanghái en 2024, y una filial downstream de Huayou reconoció el envío de «grandes cantidades» a CATL. Los documentos públicos no permiten, sin embargo, conectar un envío específico de mineral con una batería puntual: la investigación distingue de forma explícita entre vínculos comerciales documentados y trazabilidad física molécula por molécula.

Los números del bosque perdido

2.360 ha
de dosel forestal perdido en las dos concesiones desde 2001
11 M ton
de limonita que Cahaya entregó a Huayou en 2024, casi toda su producción
12,5 M ton
entregadas en 2025, en aumento
500x
huella de carbono real vs. la informada en las peores minas, según Nature Communications

Según el análisis espacial de la empresa geoespacial The TreeMap, la minería de níquel podría ser responsable de dos tercios de la pérdida forestal registrada desde 2001 en el área de la concesión Cahaya, y de más de la mitad en Hengjaya. Ambas minas operan en zonas designadas oficialmente como «bosques de producción» —destinados a actividad forestal, no industrial— bajo exenciones que sucesivos gobiernos indonesios fueron otorgando ante el auge de la demanda de níquel. El año pasado, la operadora de Cahaya recibió dos sanciones administrativas por talar ilegalmente más de 450 hectáreas fuera de su área autorizada.

«Destruirlo significa destruir nuestra propia vida»

«Solíamos pedir protección al bosque a cambio de nuestras ofrendas. Destruirlo significa destruir nuestra propia vida.»

Wadimula, anciano del pueblo indígena Tolaki

La comunidad indígena Tolaki, que habita las tierras ricas en níquel donde operan las minas, reporta la pérdida de bosques, de fuentes tradicionales de ingresos y de tierras de cultivo colectivas. Los beneficios económicos y la fundición local que se habían prometido junto con el proyecto minero, según la investigación, no se materializaron.

Lo que responden las automotrices

Consultadas por los periodistas, varias empresas reconocieron el riesgo pero evitaron confirmar o descartar su exposición directa. Volkswagen —que en 2024 equipó una cuarta parte de sus vehículos con sistemas CATL— dijo que no podía descartar que las empresas señaladas estuvieran dentro de su cadena de suministro, y se negó a compartir resultados de auditorías in situ por «obligaciones contractuales» con sus proveedores.

Volkswagen

«No podemos revelar detalles específicos sobre nuestras relaciones con los proveedores ni sobre su cadena de suministro.»

Ford

«Estamos revisando las acusaciones y determinaremos los siguientes pasos apropiados.»

General Motors

«Somos conscientes de que la minería de níquel en Indonesia presenta riesgos significativos.»

Stellantis

«Somos conscientes de los desafíos ambientales y sociales, incluidos los riesgos de deforestación.»

Renault

«Hemos identificado un sitio de minería en Sulawesi como proveedor indirecto en nuestra cadena de baterías.»

Mercedes-Benz

«Tomamos en serio los informes de daño ambiental y social, incluido el níquel de Indonesia.»

Sin respuesta

CATL, Huayou, SCM (operadora de Cahaya) y Tesla no respondieron a las solicitudes de comentarios de los periodistas. Tampoco lo hizo Tsingshan, principal accionista de Nickel Industries, que opera la mina Hengjaya.

El dilema de fondo

Los autos eléctricos siguen siendo menos dañinos para el clima que los de combustión, pero la investigación expone cuánto le cuesta a la industria limpiar sus cadenas de suministro de minerales críticos extraídos en África, Asia y Sudamérica. La demanda global de níquel se prevé que se duplique a 5,5 millones de toneladas para 2040, según la Agencia Internacional de la Energía —gran parte extraída en Indonesia y refinada en China— mientras organizaciones ambientalistas advierten que el auge de los SUV eléctricos, más pesados y con baterías más grandes, agrava la presión minera en lugar de reducirla.

La paradoja queda servida: el auto que promete sacarte del problema del petróleo puede estar corriendo, en el fondo de su batería, sobre el mismo bosque que alguna vez protegió a una comunidad entera — y ninguna automotriz, por ahora, se anima a decir que no.


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Fuente: Investigación de Journalism Fund Europe, The Pulitzer Center y The Guardian, en colaboración con Voxeurop.

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