Washington / Fort Hood, Texas — 8 de octubre de 2026
«No me importa»: transmitirán en vivo la ejecución de Hasan
Sería la primera ejecución militar transmitida en directo de la historia de Estados Unidos, y la primera ejecución pública de cualquier tipo en 90 años. El rechazo cruzó la grieta partidaria, pero el Pentágono ni siquiera definió en qué plataforma se verá, ni qué restricción de edad tendrá.
- Lo que confirmó Hegseth
- La fecha, elegida a propósito
- «No me importa»: la respuesta sobre los pedidos finales de Hasan
- Por qué es un hecho histórico
- Lo que todavía no se sabe
- El rechazo, cruzando la grieta partidaria
- Las voces republicanas que también se opusieron
- Lo que dijo la propia experta que defendió la idea
- El problema de fondo: no hay restricción real posible
- La familia de una víctima, y su propia forma de protegerse
- El contexto: la expansión de los métodos de ejecución
- Lo que podría frenarlo todo
Lo que confirmó Hegseth
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó el jueves 8 de octubre que la ejecución de Nidal Hasan —el psiquiatra militar que mató a 13 personas en Fort Hood en 2009, cuya historia completa documentamos en este archivo hace unos días— será pública, y el Pentágono aclaró horas después que, específicamente, será transmitida en vivo por internet.
La fecha, elegida a propósito
La ejecución está fijada para el 3 de diciembre, a la 1 de la tarde, hora local —la misma hora exacta en que Hasan comenzó a disparar en 2009—, y se realizará en la propia base de Fort Hood, donde Hasan está encarcelado desde entonces en Fort Leavenworth, Kansas.
«No me importa»: la respuesta sobre los pedidos finales de Hasan
La frase que resume el tono de todo el anuncio
Cuando le preguntaron a Hegseth si Hasan había hecho algún pedido final o se había puesto en contacto con la administración Trump, respondió, sin más: «No me importa. Lo veremos el 3 de diciembre».
Por qué es un hecho histórico
Sería, al mismo tiempo, la primera ejecución del sistema de justicia militar estadounidense en más de 60 años, la primera por fusilamiento desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y la primera ejecución pública de cualquier tipo —civil o militar— en Estados Unidos desde 1936. Según normas del Ejército, hasta ahora se permitía la presencia de al menos dos medios de comunicación en una ejecución militar, pero ninguna ejecución legal había sido transmitida en vivo en el país.
Lo que todavía no se sabe
Ni plataforma, ni restricciones definidas
Hasta el jueves por la noche, un funcionario del Pentágono había confirmado a The Hill y a otros medios que la ejecución sería transmitida en vivo, pero sin precisar en qué plataforma. El Departamento de Defensa se negó a dar más detalles sobre los dichos de Hegseth, dejando sin responder si se tratará de un acceso abierto al público, una transmisión por streaming o televisión, o un acceso restringido a personas seleccionadas.
El rechazo, cruzando la grieta partidaria
La congresista demócrata Betty McCollum se pronunció en el mismo sentido. Pero lo llamativo de esta controversia puntual es que el rechazo no se limitó a un sector político.
Las voces republicanas que también se opusieron
Cuando la crítica no respeta la grieta habitual
El senador republicano Thom Tillis planteó públicamente que, más allá de que Hasan merezca la pena de muerte, hacerla pública y transmitirla en vivo es otra cuestión completamente distinta. Alyssa Farah Griffin, exvocera de la Casa Blanca durante el primer gobierno de Trump, calificó la decisión de «tóxica para la sociedad» y «mala para el alma humana». El actor Henry Winkler reaccionó con un escueto «¿ejecución en vivo?». Hegseth, lejos de dar marcha atrás, respondió en X con una sola palabra: «Correcto».
Lo que dijo la propia experta que defendió la idea
Deborah Denno, profesora de derecho en Fordham y experta en pena de muerte, había dicho inicialmente que transmitir la ejecución podía hacer el proceso «mucho más transparente» e informar al público sobre lo que implica realmente la pena capital. Pero la propia Denno reconoció después que haría falta una discusión de política pública sobre qué plataforma debería alojar la transmisión, y qué restricciones de edad —u otras restricciones de visionado— serían necesarias.
El problema de fondo: no hay restricción real posible
Verificación fácil de esquivar, y la viralización inevitable
Cualquier control de edad en una transmisión por internet —verificación por tarjeta de crédito, inicio de sesión obligatorio, avisos de contenido sensible— es, en la práctica, fácilmente esquivable: desde usar la cuenta de un hermano mayor hasta una VPN. Y aunque existiera un control perfecto sobre la transmisión oficial, nada impide que, una vez emitida en vivo, circulen capturas, clips y reenvíos por redes sociales y grupos de mensajería mucho después de que termine el streaming original, sin ningún control posible sobre quién los recibe.
La familia de una víctima, y su propia forma de protegerse
Keely Vanacker, hija de Michael Cahill —una de las 13 víctimas de la masacre de 2009, asesinado mientras intentaba detener a Hasan— reaccionó con dureza al conocerse la fecha: «Ya está muerto para mí». Dijo que se mantendrá alejada de las redes sociales para no cruzarse con el rostro de Hasan, mientras la noticia de su ejecución le trae de vuelta recuerdos dolorosos.
El contexto: la expansión de los métodos de ejecución
La administración Trump amplió recientemente los métodos de ejecución federal disponibles, incorporando el fusilamiento, la electrocución y la asfixia por gas, en parte por las crecientes dificultades para conseguir los fármacos necesarios para la inyección letal —un problema que, como documentamos en el caso de Christa Pike en Tennessee hace unos días, también afecta a las ejecuciones estatales—.
Lo que podría frenarlo todo
Expertos en derecho militar señalaron que Hasan todavía podría presentar una apelación de habeas corpus ante la justicia civil federal, lo que podría retrasar significativamente la ejecución, incluso después de todo lo anunciado esta semana.
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