Sectas ultraortodoxas: Lev Tahor y Breslov, bajo la lupa

1988-2026 — Israel, Norteamérica y Latinoamérica

Sectas ultraortodoxas: Lev Tahor y Breslov, bajo la lupa

De Jerusalén a Brooklyn, de Quebec a Guatemala, de Irán a Colombia. La secta judía ultraortodoxa que Interpol persigue por trata de personas, y la comunidad Breslov que Israel investiga por matrimonio infantil sistemático.

En esta investigación
  1. Un fundador condenado por secuestro
  2. El «talibán judío»: vida bajo control total
  3. De Canadá a Guatemala, expulsados en todas partes
  4. El asilo a Irán y la sucesión más radical
  5. Rescates recientes: Guatemala y Colombia
  6. Lo que dicen quienes lograron salir
  7. Breslov de Yavne’el: la otra secta bajo investigación

Por más de tres décadas, la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor ha recorrido el mundo en busca de refugio, huyendo sistemáticamente del escrutinio legal y de las acusaciones de abuso, explotación y violencia sistemática. Desde Israel hasta Canadá, pasando por Estados Unidos, México y Guatemala, esta comunidad cerrada, de entre 250 y 500 integrantes, generó preocupación internacional por sus prácticas religiosas extremas y por los delitos que se le imputan.

Miembros de la secta ultraortodoxa Lev Tahor
Miembros de la comunidad Lev Tahor, reconocibles por su vestimenta negra extrema.

Un fundador condenado por secuestro

Fundada en Jerusalén en 1988 por el rabino Shlomo Helbrans, Lev Tahor adoptó desde el inicio una interpretación extremadamente estricta del judaísmo jasídico. Helbrans se trasladó con sus seguidores a Estados Unidos en 1990, estableciendo una escuela religiosa en Brooklyn. En 1993 fue arrestado en Nueva York, acusado de secuestrar a un adolescente que estudiaba con él para su bar mitzvah —los padres lo acusaron de «lavarle el cerebro» al chico; el rabino, a su vez, los acusó a ellos de abuso—. Un tribunal lo condenó por secuestro: pasó dos años en prisión hasta obtener libertad condicional en 1996.

En 2000 fue deportado a Israel, pero no permaneció mucho tiempo: decidió trasladar a su comunidad a Sainte-Agathe, un pueblo de unos 10.000 habitantes en Quebec, Canadá.

El «talibán judío»: vida bajo control total

Lev Tahor promueve un estilo de vida que sus propios miembros consideran «austero», pero que ha sido calificado por medios internacionales como «talibán judío» por su rigidez y sus prácticas autoritarias.

Las reglas de vida dentro de la comunidad:

— Las mujeres deben vestir completamente de negro, cubriendo todo el cuerpo excepto el rostro. Los hombres, ropa negra, barba larga y sombreros tradicionales.

— Siguen una versión extrema del kashrut: no comen pollo ni huevos de gallina (por considerarlos «manipulados genéticamente»), tampoco arroz ni vegetales de hoja por temor a insectos. Pelan incluso los tomates antes de comerlos.

— Solo beben leche de vacas que ellos mismos ordeñan, y elaboran su propio vino.

— Los niños no pueden comer golosinas compradas en tiendas —solo chocolate casero, frutas y frutos secos—.

— La tecnología está prácticamente prohibida: no hay televisores, radios, computadoras ni fotografías en sus casas.

El periodista israelí Shay Fogelman, del diario Haaretz, tuvo en 2012 la rara oportunidad de convivir cinco días con la comunidad.

«Ellos se ven como los únicos que están siguiendo el verdadero camino, como los guardianes de las murallas, como los defensores de la última llama que queda en el mundo judío. Sienten desprecio por otras ramas del jasidismo, a las que consideran demasiado transigentes.» Shay Fogelman, Haaretz
«No existe el tiempo libre ni el desarrollo personal. Las paredes de sus casas carecen de cualquier decoración; no hay fotos, amuletos, ni fotografías de rabinos.» Shay Fogelman, sobre su convivencia con la comunidad

De Canadá a Guatemala, expulsados en todas partes

2013

Servicios sociales de Quebec acusan a la comunidad de negligencia infantil, por preocupación sobre la salud, la higiene y la educación de los menores, que no adquirían competencias básicas de matemáticas.

Después de 2013

Se trasladan a San Juan La Laguna, Guatemala, en territorio maya, pero son expulsados por la propia comunidad indígena, que temía la imposición de su religión y rechazaba su negativa a interactuar con la población local.

2016

Se instalan en Oratorio, Guatemala. El rabino Shlomo Helbrans muere en circunstancias sospechosas durante un ritual en un río de Chiapas, México. Lo sucede su hijo, Nachman Helbrans, considerado aún más radical.

2018

Dos menores son secuestrados y llevados a Nueva York, después de que su madre escapara de la secta con ellos. Nueve miembros de Lev Tahor son acusados; cuatro, incluido Nachman Helbrans, terminan condenados a prisión.

El asilo a Irán y la sucesión más radical

Ese mismo 2018, el grupo intentó buscar asilo en Irán, llegando a jurar lealtad al ayatolá Alí Jamenei, líder supremo del régimen islámico —una forma de declarar su oposición al Estado de Israel, cuya existencia consideran ilegítima desde una visión teológica antisionista—. También intentaron establecerse en Rumania, Macedonia y Turquía, siendo deportados en todos los casos.

Rescates recientes: Guatemala y Colombia

160Niños rescatados en Guatemala (2025)
17Menores rescatados en Colombia (2025)
250-500Integrantes totales estimados

En junio de 2025, las autoridades guatemaltecas rescataron a 160 niños del asentamiento de la secta en Oratorio, departamento de Santa Rosa, a unos 60 km de la capital. La operación se activó tras la huida de cuatro menores, que denunciaron condiciones de abuso, violencia sexual y control coercitivo dentro de la comunidad.

En noviembre de 2025, Colombia rescató a 17 menores de un asentamiento en Yarumal, Antioquia. El operativo incluyó la identificación de cinco niños, niñas y adolescentes con orden de búsqueda de Interpol por secuestro y trata de personas. Según informes citados por AFP y EFE, los menores provenían de Guatemala, Estados Unidos y Canadá.

«Existen indicios de que algunos habrían sido raptados, configurando un posible escenario de trata de personas bajo amparo doctrinal religioso.» Autoridad de Migración de Colombia

Lo que dicen quienes lograron salir

Las denuncias más graves —castigos corporales a menores, matrimonios forzados entre niñas y hombres adultos, coerción psicológica y aislamiento total— provienen sobre todo de exmiembros y familiares de quienes aún permanecen dentro de la comunidad. Un portavoz del grupo negó en 2019 estas acusaciones ante BBC Mundo, calificando los matrimonios tempranos de «decisión personal»: «Si alguien se siente con la capacidad y listo para poder forjar una familia de acuerdo a sus principios religiosos, es decisión de cada quien». Pese a ese descargo, las edades en que se casan las jóvenes dentro de la comunidad siguieron generando alarma entre organismos de derechos humanos en cada país donde se instalaron.

Breslov de Yavne’el: la otra secta bajo investigación

Lev Tahor no es la única comunidad ultraortodoxa bajo escrutinio judicial. En Yavne’el, norte de Israel, la comunidad Breslov —fundada en 1986 por Eliezer Shlomo Schick— enfrenta desde 2023 una investigación gubernamental por matrimonio infantil sistemático.

Lo que confirmó un panel oficial israelí

Un panel gubernamental creado en 2023 encontró «casos que dan lugar a sospecha de delito», «múltiples casos de crianza disfuncional» y «abuso sexual, parte del cual no se denuncia». Según su informe, citado por Haaretz, el matrimonio infantil es «muy extendido» en la comunidad, de unas 500 familias —más de la mitad de los 5.000 habitantes del pueblo—. El propio panel reconoció no poder dar cifras exactas por la «técnica sincronizada y sistemática de encubrimiento» de la comunidad. Sarah Maimoni, casada a los 15 años dentro de esa comunidad, testificó ante el Parlamento israelí: «Esta es una realidad de violación en todo sentido de la palabra». La policía israelí realizó al menos dos redadas en 2026, con 16 detenidos en la más reciente, en septiembre.

La diferencia clave entre ambos casos: Breslov es una corriente jasídica histórica y numerosa, con reconocimiento —aunque incómodo— dentro del propio judaísmo ortodoxo mundial. Lev Tahor, en cambio, es un grupo mucho más pequeño y aislado, funcionando de forma mucho más parecida a una secta cerrada de culto, prófuga en varios países, que a una corriente religiosa establecida.

321Denuncias por matrimonio infantil (2023-2025)
4Acusaciones formales presentadas
10xAumento de partos de menores en Poriya (2021-2025)

Lo que todavía no se investiga a fondo

Pese a que el propio Estado israelí documentó oficialmente el problema de Breslov desde 2023, los números muestran una falla sistémica de varias etapas, no un simple déficit de denuncias.

Dónde se rompe la cadena de protección, según datos oficiales:

— La Autoridad de Población e Inmigración remitió 128, 95 y 98 casos sospechosos a la policía en 2023, 2024 y 2025 respectivamente.

— La policía, sin embargo, reportó haber recibido apenas 23 denuncias en 2023 y 15 en 2024 —de todas las fuentes combinadas—.

— De las 321 denuncias totales registradas entre 2023 y 2025, solo cuatro derivaron en una acusación formal.

— Solo el hospital Poriya compartió sus registros con el Parlamento; otros centros médicos de la zona norte de Israel nunca entregaron datos similares, lo que sugiere que la escala real del fenómeno podría ser todavía mayor a la documentada.

Por qué la información es tan difícil de encontrar desde afuera

La diferencia decisiva entre ambos casos no es la gravedad de los hechos —comparable en los dos—, sino dónde se procesan judicialmente. Lev Tahor terminó con sus nueve líderes condenados porque el juicio se desarrolló en Estados Unidos, ante una fiscalía federal sin ningún vínculo político con la comunidad. Breslov, en cambio, permanece bajo jurisdicción exclusivamente israelí, donde el mismo aparato que debería perseguir el delito depende de un sistema político para el que esa comunidad —500 familias, más de la mitad de la población de Yavne’el— representa un bloque electoral demasiado grande como para incomodar a fondo. El resultado es la comparación más elocuente de todo este expediente: nueve condenas firmes de un lado, 321 denuncias y apenas 4 acusaciones formales del otro. No es falta de evidencia —el propio panel gubernamental ya la documentó oficialmente en 2023—: es que, mientras el cálculo político siga siendo el mismo, todo indica que esto seguirá pasando en silencio.

Vale una aclaración necesaria: señalar este patrón en Israel no implica ningún trato selectivo hacia ese país —el matrimonio infantil y el matrimonio forzado son una tragedia documentada en numerosos países, con Afganistán bajo el régimen talibán como uno de los casos más graves de la actualidad—. Lo que sí resulta llamativo es la asimetría en la atención internacional: mientras existen relatorías especiales, informes sistemáticos y presión diplomática sostenida sobre Afganistán, el patrón confirmado oficialmente en Breslov desde 2023 —con testimonios ante el propio Parlamento israelí— no generó ningún pronunciamiento equivalente por parte de organismos como la ONU. La misma vara debería aplicarse en todos los casos, sin excepción.

Lo más reciente: las redadas de 2026

La comunidad de Yavne’el fue objeto de al menos dos operativos policiales de gran escala en 2026: una redada encubierta de un mes de investigación en junio, y una segunda en septiembre, que terminó con 16 personas detenidas —adultos y menores— sospechados de haberse casado recientemente o de estar preparando ceremonias ilegales. En uno de los episodios, la policía interrogó en su propia casa a una nena de 15 años, porque no podía dejar sola a su bebé de dos meses.


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