El 18 de noviembre de 2025, después de tres meses de trabajo, 14 diputados opositores firmaron un documento de 205 páginas que es, hasta la fecha, el análisis más completo y documentado que existe sobre el escándalo $LIBRA. La Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados había reunido registros de ingresos a Casa Rosada, movimientos de billeteras de blockchain, declaraciones de testigos, documentos internos y resoluciones judiciales de dos países. Había construido una cronología que no dejaba espacios vacíos. Y había llegado a conclusiones que ningún funcionario del gobierno quiso refutar en persona.

Porque nadie fue. Ningún funcionario citado por la Comisión compareció a declarar. Ninguno. No fue una coincidencia ni una superposición de agendas. Fue una decisión política coordinada de silencio total frente a una investigación parlamentaria, algo que el propio informe calificó como inédito en la historia parlamentaria argentina reciente.

Las cuatro piedras.
El mismo patrón, cuatro veces.

Una de las contribuciones más importantes del informe de la Comisión fue establecer que $LIBRA no fue un hecho aislado. Fue el cuarto episodio de un patrón documentado, protagonizado por las mismas personas, con el mismo método y con el mismo promotor presidencial.

El patrón documentado — cuatro episodios, los mismos actores

Primera piedra — CoinX (2022): Milei, siendo diputado, promocionó esta plataforma. Fue allanada por el Poder Judicial en una investigación por estafa. La CNV la comparó con un esquema Ponzi.

Segunda piedra — Vulcano Game (2022): Token creado por Novelli. Milei lo promocionó como «un diagrama económico sostenible». Cayó a cero. Denuncias de fraude. Novelli borró el video.

Tercera piedra — $KIP (diciembre 2024): Dos meses antes de $LIBRA. El informe estableció que «Terrones Godoy recibió tokens de $KIP e inmediatamente los transformó a USDT, transfiriendo luego parte a Novelli, el mismo día del lanzamiento público». El mismo modus operandi.

Cuarta piedra — $LIBRA (febrero 2025): La que explotó. 74.698 víctimas. 286 millones de dólares evaporados.

La conclusión del informe sobre este patrón fue tan clara como lapidaria: «Este patrón pone de manifiesto un modus operandi protagonizado por los mismos nombres repitiendo maniobras financieras presuntamente ilícitas: los de Javier Milei como promotor, y Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy como intermediarios y operadores.»

No era ingenuidad. No era casualidad. Era un patrón. Cuatro veces. Las mismas personas. El mismo resultado. Y la cuarta vez, a escala presidencial.

La Oficina Anticorrupción
que no tomó una sola declaración.

Cuando estalló el escándalo, el gobierno anunció que investigaría. Creó por decreto una Unidad de Tareas de Investigación y puso a trabajar a la Oficina Anticorrupción. Ambas medidas fueron presentadas públicamente como prueba del compromiso del gobierno con la transparencia. La Comisión Investigadora documentó lo que realmente hicieron.

Luis Francisco Villanueva Ex subsecretario de Integridad y Transparencia de la Oficina Anticorrupción · Declaración ante la Comisión

«La OA no tomó una sola declaración testimonial. Ni una. No realizó una sola medida respecto a los movimientos entre billeteras virtuales. No hubo peritajes informáticos. No se investigó cómo llegó el número de contrato al presidente.»

José Massoni Ex titular de la Oficina Anticorrupción · Declaración ante la Comisión

«Está claro que se perpetró una estafa. Afirmar que Milei actuó a título personal es desconocer que involucró la investidura presidencial.»

La Unidad de Tareas de Investigación fue disuelta en apenas tres meses. Sin informe final. Sin resultados públicos. Sin rendición de cuentas. La Comisión llegó a la conclusión más dura posible: «La UTI y la OA operaron como barreras institucionales destinadas a neutralizar el control.»

El gobierno no investigó el escándalo. Creó estructuras que simularan investigarlo mientras lo protegían. La diferencia entre ambas cosas es la diferencia entre un Estado de derecho y una farsa institucional.

Todos citados.
Ninguno presente.

La Comisión Investigadora ejerció sus atribuciones constitucionales y citó a declarar a todos los funcionarios con información relevante sobre el caso. Lo que encontró fue lo que el informe final describió como algo inédito: un cerco informativo de una naturaleza y una coordinación que no tenía precedentes en la historia parlamentaria argentina reciente.

Javier Milei Presidente de la Nación

No respondió los oficios. No compareció. No propuso fecha alternativa.

Karina Milei Secretaria General de la Presidencia

Citada tres veces. No se presentó. No respondió. No explicó nada.

Alejandro Melik Oficina Anticorrupción

Se negó a asistir. La Comisión recomendó denunciarlo penalmente por obstrucción.

María Florencia Zicavo Unidad de Tareas de Investigación

Presentó medida cautelar para no declarar. Fue rechazada. Igual no compareció.

Paulo Starc Unidad de Información Financiera

Citado dos veces. No apareció. La Comisión recomendó denuncia penal.

Roberto Silva Comisión Nacional de Valores

Alegó viaje oficial en la primera citación. Nunca reprogramó.

Demián Reidel Ex jefe de Gabinete de Asesores

Notificado. Nunca se presentó. Recibió el informe de Firtman un día antes del Tech Forum y no declaró sobre ello.

Manuel Adorni Vocero presidencial

Presente en la reunión con Julian Peh. Citado. No compareció.

Ninguna comisión en las últimas décadas —ni aun en los casos de mayor sensibilidad institucional— enfrentó un cerco informativo de esta naturaleza.

Informe final de la Comisión Investigadora · Noviembre 2025

El trago que nunca pagó.
Y la nuclear que también abandonó.

Demián Reidel merece un párrafo aparte porque su caso concentra una de las ironías más brutales de toda la trama. Era el jefe del Consejo de Asesores del presidente. Físico del Instituto Balseiro, matemático de Chicago, doctor en Economía de Harvard, ex banquero de Goldman Sachs y JP Morgan. El hombre más calificado del entorno de Milei para evaluar un riesgo financiero.

Y el 18 de octubre de 2024, un día antes del Tech Forum, Maximiliano Firtman le envió por WhatsApp un informe documentado sobre los antecedentes fraudulentos de los organizadores del evento. Reidel lo leyó. Le agradeció. Y respondió con una frase que Firtman no olvidaría:

Demián Reidel Mensaje por WhatsApp a Maximiliano Firtman · 18 de octubre de 2024

«No te debo un café, te debo un trago.»

Al día siguiente, el presidente asistió al Tech Forum exactamente como estaba previsto. Hayden Davis y su familia lo aplaudían desde la primera fila. Reidel, que originalmente figuraba como orador, no subió al escenario. Pero tampoco hizo nada para evitar lo que vendría cuatro meses después.

Cuando estalló $LIBRA, Reidel intentó distanciarse: declaró públicamente que no tenía relación con el Tech Forum y que nunca había hecho nada relacionado con criptomonedas. Eso enfureció a Milei, según fuentes cercanas al gobierno. Pero la furia duró poco.

En julio de 2025, Reidel renunció a su cargo de jefe de Gabinete de Asesores. La versión oficial fue que quería concentrarse en el Plan Nuclear Argentino desde la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina — la empresa estatal que administra las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. Era un cargo con contratos multimillonarios, poca supervisión pública y decisiones técnicas que nadie más en el gobierno entendía. El modelo de negocios de la puerta giratoria en su versión más clásica.

Mal desempeño presidencial.
La palabra que no se dice.

El informe de la Comisión Investigadora no se quedó en la documentación de hechos. Llegó a conclusiones institucionales de enorme gravedad que el gobierno eligió ignorar sistemáticamente.

Conclusiones del Informe Final · Comisión Investigadora · Noviembre 2025
Sobre $LIBRA: «Constituye un caso de alta gravedad institucional y una malversación de la investidura presidencial.»
Sobre Milei: «El presidente utilizó la investidura presidencial para promocionar un negocio privado. Su participación fue calificada como imprescindible para que la estafa funcionara.»
Sobre Karina Milei: «Facilitó las instalaciones oficiales y el acceso de los involucrados al presidente.» Responsabilidad política establecida.
Sobre el número de contrato: «Javier Milei fue el primero en publicar dicho número. Hasta el día de hoy no explicó cómo lo obtuvo. Todo indica que no llegó a esta información por casualidad.»
Sobre la investigación oficial: «La UTI y la OA operaron como barreras institucionales destinadas a neutralizar el control.»
Recomendación final: El Congreso debe evaluar si el presidente incurrió en mal desempeño en el ejercicio de sus funciones — la causal constitucional para un juicio político.

«Mal desempeño.» Dos palabras que en la Constitución argentina tienen un peso específico: son la causal para iniciar un juicio político al presidente. La Comisión no lo pidió directamente. Lo dejó como una recomendación para que el Congreso evaluara. Y el Congreso, con su nueva composición más oficialista desde diciembre de 2025, eligió no evaluarlo.

La resolución de Nueva York que el gobierno no pudo ignorar

En octubre de 2025, la jueza Jennifer Rochon del Distrito Sur de Nueva York emitió una resolución que hizo ruido internacional. Unos fondos de inversión intentaron embargar los fondos congelados de $LIBRA argumentando que pertenecían al Estado argentino. La jueza los rechazó. Pero lo que dijo fue explosivo: según la evidencia presentada, los fondos de $LIBRA «podrían ser» propiedad del presidente Milei, de su hermana Karina, o de Hayden Davis. No del Estado argentino.

Una jueza federal de Nueva York sugiriendo que el dinero de la estafa podría pertenecer al presidente y a su hermana. Esa frase, en cualquier país con instituciones funcionales, habría desencadenado consecuencias políticas inmediatas. En Argentina, el gobierno la ignoró.

¿Por qué nadie fue
a declarar?

La pregunta más simple es también la más reveladora. ¿Por qué ningún funcionario del gobierno argentino compareció ante la Comisión Investigadora del Congreso? No es una obligación menor. Es una obligación constitucional. El Congreso tiene atribuciones de control sobre el Ejecutivo. Las comisiones investigadoras son instrumentos legítimos de ese control.

Hay dos respuestas posibles. La primera: que los funcionarios citados no tenían nada que ocultar pero decidieron, por razones políticas, no cooperar con una investigación liderada por la oposición. La segunda: que tenían algo que ocultar y calcularon que el silencio era menos peligroso que la declaración.

El informe de la Comisión no puede probar cuál de las dos es cierta. Pero documenta el silencio con una precisión que habla por sí sola. Y establece que ese silencio, en sí mismo, constituye un dato que el ciudadano tiene derecho a evaluar.

205 páginas de documentación.
Ningún funcionario que las refutara en persona.
Un presidente imputado que sigue en el cargo.
Una hermana imputada que sigue controlando el acceso.
Y 74.698 víctimas que siguen esperando
que alguien responda por su dinero.

Lo que el informe de la Comisión estableció con claridad es que el dinero existió, que se movió, que hay rastros documentados de adónde fue y que una parte significativa de él sigue siendo irrastreable. Lo que todavía no se sabe con certeza judicial es si alguna vez se podrá recuperar.

Esa es la historia del Capítulo 8. La historia del dinero que desapareció y de lo que la justicia de dos países hizo —y no pudo hacer— para encontrarlo.

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Último capítulo de la serie Criptogate
El dinero que desapareció

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Este artículo se basa en el informe final de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados (noviembre de 2025), la resolución de la jueza Jennifer Rochon del Distrito Sur de Nueva York (octubre de 2025), declaraciones de Luis Francisco Villanueva y José Massoni ante la Comisión, el testimonio de Maximiliano Firtman ante el fiscal Taiano, y noticias verificadas sobre la renuncia de Demián Reidel a Nucleoeléctrica Argentina (9 de febrero de 2026) por denuncias de corrupción con sobreprecios de hasta 1.000% en licitaciones. Las imputaciones mencionadas son de carácter judicial y no implican condena. La causa sigue abierta.