Hombre con traje en entorno de playa con bañistas.

Beltrán: playa mientras Colombia llora

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Beltrán: playa mientras Colombia llora

A diez días de asumir, el ministro de Vivienda de Colombia fue fotografiado en un hotel de playa mientras el país contaba sus muertos por el terremoto

Un terremoto que ya deja cerca de 300 muertos y 200 desaparecidos. Más de 127.000 viviendas afectadas, casi 26.400 destruidas, 197 edificios colapsados. Y en medio de ese escenario, el ministro de Vivienda de Colombia, Jaime Andrés Beltrán, fue fotografiado el fin de semana en un hotel de playa en Santa Marta junto a su esposa. Llevaba menos de diez días en el cargo.

De recorrer el desastre a descansar en el Caribe

La secuencia es la que generó el escándalo. En los días posteriores al terremoto, Beltrán recorrió varias de las ciudades afectadas, evaluó daños y anunció planes de recuperación. Hasta ahí, el rol esperable de un ministro de Vivienda en emergencia. Pero el sábado asistió a una boda en Santa Marta y, según denunció el portal Desigual, se quedó de descanso en la ciudad — mientras el resto del gabinete, incluido el propio presidente Abelardo de la Espriella, seguía abocado a la crisis.

~300
Muertos por el terremoto
200
Desaparecidos
26.392
Viviendas destruidas
197
Edificios colapsados

El rechazo no respeta grieta política

Lo llamativo de la reacción es que no vino solo desde la oposición. La representante Cathy Juvinao, de Alianza Verde, fue tajante en X: consideró que el gesto por sí solo debería costarle el cargo. Pero también salieron a cuestionarlo aliados del propio gobierno.

Es una lástima que el desatino y la falta de criterio de un ministro empañe la gran gestión que ha hecho el Gobierno para atender la crisis del terremoto.

Andrés Forero, senador, Centro Democrático

El senador Jota Pe Hernández, también aliado del Ejecutivo, calificó a Beltrán directamente de «indolente». Ni el presidente De la Espriella ni el propio ministro se pronunciaron sobre el viaje. Lo que sí ocurrió fue que la Cámara de Representantes citó a Beltrán a un debate de control político sobre las medidas del Ministerio de Vivienda frente a la emergencia — una convocatoria que se había hecho antes de conocerse la escapada, pero que ahora corre el riesgo de convertirse también en el escenario donde tenga que explicar sus vacaciones.

De la playa a la moción de censura

El escándalo escaló rápido. El representante del Pacto Histórico, Alejandro Toro, anunció que presentará formalmente una moción de censura contra Beltrán, amparada en el artículo 135 de la Constitución colombiana. Fue claro en aclarar que el reclamo no es por una foto en una piscina, sino por algo más de fondo: establecer si, mientras miles de colombianos necesitaban una respuesta urgente del Estado, el responsable de vivienda cumplía sus funciones o las desatendió.

La senadora Jennifer Pedraza no se guardó nada: le exigió al presidente que lo destituya si su prioridad en ese momento era irse de vacaciones a la playa. El ex ministro de Trabajo Antonio Sanguino fue todavía más directo, llamándolo «el ministro de Vivienda paseador» y pidiendo su renuncia o la moción de censura. La cifra de daños, mientras tanto, seguía creciendo: 127.608 viviendas averiadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, la mayoría concentrados en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca.

«Construirle casa a los colombianos, sin destruir el hogar»

Beltrán salió a responder en un video: negó que se tratara de vacaciones y explicó que vive en Bogotá mientras su esposa e hijos residen en Bucaramanga, por lo que aprovechó para visitarlos «en medio del tiempo que están de vacaciones con mis hijas». «También soy padre», dijo, y agregó que buscaba «estar como padre presente».

Cerró su defensa con una frase que, en medio de 26.392 viviendas destruidas por el terremoto, generó tanto ruido como el viaje mismo: «Mi reto es construirle casa a los colombianos, pero sin destruir el hogar». Confirmó que seguirá en el cargo pese a la controversia.

Vale una aclaración de rigor: hasta el momento no existe verificación independiente sobre la fecha exacta de las fotos ni pruebas, más allá de las imágenes, de que Beltrán haya incumplido efectivamente sus funciones — precisamente lo que la Cámara buscará esclarecer cuando lo cite a dar explicaciones.

Aun así, hay un detalle que no requiere verificación externa: la propia respuesta del ministro. Si las imágenes correspondieran a otra fecha —previa al terremoto, por ejemplo— esa habría sido la defensa más simple y contundente, y la que mata el escándalo de inmediato. En cambio, Beltrán no cuestionó cuándo fueron tomadas: explicó por qué estaba ahí y con quién. Justificar el motivo de un viaje solo tiene sentido si el viaje, en efecto, ocurrió.

Quién es el ministro detrás de la foto

La playa es apenas la puerta de entrada a un personaje con un prontuario mucho más largo.

Beltrán es pastor de la iglesia Camino a la Libertad. En su campaña para la alcaldía de Bucaramanga se presentó como una suerte de «Nayib Bukele santandereano» y promovió la llamada «paloterapia»: la idea de que los propios ciudadanos golpeen a presuntos delincuentes como forma de autodefensa. Ganó la alcaldía en 2023, pero en 2025 su elección fue anulada por doble militancia. En la última campaña presidencial se convirtió en uno de los políticos regionales más cercanos a De la Espriella, quien terminó designándolo al frente de Vivienda.

Compañía de dudosa reputación

En su camino político, Beltrán estuvo acompañado por figuras con antecedentes serios: descendientes del excoronel y exgobernador de Santander Hugo Aguilar, condenado por parapolítica, y del exsenador Alirio Villamizar, condenado por el escándalo de notarías usado para pagar votos de congresistas.

El escándalo que todavía tiene que explicar

Lo más pesado del prontuario, sin embargo, no son sus compañías de campaña sino un caso de corrupción multimillonario de su propia gestión como alcalde de Bucaramanga, que sigue pendiente de explicaciones.

El cambio
Bucaramanga reemplaza parte de su alumbrado público por luces LED. Los viejos postes y luminarias quedan arrumbados en un depósito municipal.
El hallazgo
El entonces concejal Carlos Parra, de Alianza Verde, documenta con fotos satelitales y video que el material empieza a desaparecer del depósito.
El destino
Los elementos son sacados en camiones hacia el «mercado de las pulgas» de la ciudad y fundidos en la empresa de un chatarrero local.
El testimonio
Un contratista de alumbrado público declara a la revista Semana que la mano derecha de Beltrán le pidió «bendecir» al cuñado de la entonces primera dama municipal.

El chatarrero, identificado como Carlos Julio Fajardo, había ofrecido pagarle a la Alcaldía 2.600 pesos por kilo de aluminio y 1.000 pesos por kilo de acero. Según el informe de la Contraloría de Bucaramanga, el material sustraído —postes, transformadores, reflectores y luminarias— tiene un valor estimado de más de 23.000 millones de pesos, que podría llegar hasta los 40.000 millones.

El nombre que aparece en el medio

El beneficiario de la «bendición», según el testimonio recogido por Semana, fue Óscar Ramírez, cuñado de Beltrán. Fue él quien se presentó como delegado para coordinar el retiro del material junto a la flotilla de camiones del chatarrero. El caso está hoy en manos de la Fiscalía.

La foto en la playa es la parte visible, la que indigna de forma inmediata y genera el titular fácil. El «también soy padre» puede ser, incluso, completamente sincero. Pero el trasfondo es más incómodo todavía: un presidente que, apenas asumido, eligió para un ministerio clave a una figura que llega con un caso de corrupción multimillonario sin resolver, vínculos con condenados por parapolítica y compra de votos, y una idea de justicia por mano propia como bandera de campaña. El terremoto solo aceleró la pregunta que ya estaba latente desde antes de las vacaciones: quién es, realmente, el hombre a cargo de reconstruir las viviendas de los que hoy lo perdieron todo — y si su casa, la propia, seguirá en pie después de la moción de censura del martes.


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