Un republicano lo acusa de guerra ilegal en Irán, secuestro de un líder extranjero y ejecuciones extrajudiciales. Mientras el Congreso decide si vota su destitución, el propio Hegseth parece buscar una salida: una banca en el Senado por Tennessee.
Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos —rebautizado por la administración Trump como Departamento de Guerra—, enfrenta una presión política que no viene de un solo frente. Un representante republicano presentó formalmente ocho artículos de destitución en su contra por decisiones tomadas durante la guerra con Irán, operaciones militares no autorizadas y el uso de fuerza letal fuera de cualquier marco legal claro. En paralelo, crece la especulación de que el propio Hegseth estaría buscando una salida discreta: una banca en el Senado por Tennessee, si su actual ocupante gana la gobernación del estado el mes próximo.
Los ocho artículos de Massie
El 15 de septiembre de 2026, el representante Thomas Massie (R-KY), miembro del Comité Judicial de la Cámara, anunció que forzaría una votación para destituir a Hegseth, utilizando un mecanismo procedimental especial que obliga a la liderazgo republicano a llevar la resolución al recinto. Massie, que viene de la línea más libertaria-constitucionalista del Partido Republicano y suele ser uno de los legisladores más críticos del uso de fuerza militar sin aprobación expresa del Congreso, fundamentó su resolución en ocho cargos específicos.
Los ocho artículos, tal como los presentó Massie, son los siguientes:
La Cámara esquiva el voto
El mecanismo procedimental usado por Massie obligaba a la liderazgo de la Cámara a llevar la resolución al recinto en pocos días. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, resolvió la situación enviando a los legisladores a un receso de campaña de siete semanas apenas un día después del anuncio de Massie, lo que en los hechos posterga la votación hasta después de las elecciones de noviembre. Johnson negó que la salida temprana tuviera relación con el caso Hegseth y calificó la iniciativa de Massie como «un truco publicitario de alguien que busca atención». Según se informó en ese momento, la resolución quedaría archivada («tabled») cuando la Cámara retome actividad, aunque eso no impide que el debate —y la presión política— sigan sobre la mesa.
El respaldo a la destitución, de todos modos, no quedó encerrado en el ala libertaria republicana. Legisladoras demócratas como Melanie Stansbury (Nuevo México) calificaron a Hegseth como «el peor secretario de Defensa de la historia de Estados Unidos» y «un criminal de guerra peligroso», mientras que el candidato progresista Melat Kiros, favorito para ganar una banca en la Cámara en noviembre, sostuvo que Hegseth «lleva dirigiendo una guerra con Irán desde febrero» sin que el Congreso la haya votado, con un costo que calculó en más de 40.000 millones de dólares. El grupo de presión progresista MoveOn señaló que, dentro de sus propias bases, el impeachment de Hegseth podría generar incluso más impulso que el de Trump.
El secretario de prensa del Departamento de Guerra, Kingsley Wilson, respondió a la cobertura sobre un posible impeachment calificándola de «cotilleos de la circunvalación de fuentes anónimas» y acusó a quienes alimentan esas informaciones de estar «muy mal informados» o de «desviar deliberadamente para vender noticias falsas». Según Wilson, «bajo el liderazgo del presidente Trump, la prioridad única del secretario Hegseth es liderar el Departamento de Guerra y cumplir con la agenda America First del presidente».
La salida discreta: una banca en Tennessee
En paralelo a la presión por el impeachment, fue creciendo otra lectura sobre el futuro inmediato de Hegseth: la posibilidad de que busque salir del gabinete por una puerta distinta, asumiendo una banca en el Senado por Tennessee. La senadora republicana Marsha Blackburn es la favorita para ganar la gobernación del estado en las elecciones de noviembre, lo que dejaría vacante su escaño en el Senado hasta enero de 2031. En ese escenario, correspondería al propio gobernador entrante —es decir, a Blackburn misma— designar a su sucesor interino.
Hegseth y su familia se mudaron a la zona de Goodlettsville, cerca de Nashville, en 2022, lo que lo colocaría entre los nombres con mayor peso político local para una eventual designación. La especulación se intensificó después de que Hegseth asistiera, el sábado 17 de octubre, al partido de fútbol americano universitario entre Tennessee y Alabama en Knoxville, un gesto habitual entre políticos del estado pero que, en el contexto actual, fue leído por observadores locales como un posible gesto de posicionamiento. Entre los otros nombres que circulan para ese mismo escaño figuran los representantes Tim Burchett y Chuck Fleischmann, y el alcalde del condado de Knox, Glenn Jacobs.
Hay razones concretas para tomar la especulación con cautela. Hegseth ya tiene un cargo, y no hay señales de que Trump esté dispuesto a reemplazarlo. El propio Pentágono —a través de su vocero Sean Parnell— calificó la especulación como falsa y remarcó que el foco de Hegseth sigue puesto en el Departamento de Guerra. Asistir a un partido de fútbol universitario, además, es una práctica común entre políticos de Tennessee, y no es la primera vez que Hegseth y su familia lo hacen. Dicho esto, medios como Puck y Semafor reportaron, de forma independiente, que senadores demócratas estarían evaluando impulsar la salida de Hegseth una vez pasadas las elecciones, lo que sugiere que la presión no es puramente especulativa.
Dos caminos, una misma presión
Lo que queda claro, más allá de cuál de los dos escenarios se termine confirmando, es que Hegseth enfrenta una tenaza política poco habitual para un secretario de Defensa: cuestionamientos bipartidos sobre decisiones de uso de fuerza letal tomadas por fuera de los marcos legales que el propio Congreso estableció, en momentos en que la guerra con Irán —iniciada en febrero de 2026— ya había generado consecuencias económicas y políticas significativas para buena parte del mundo occidental, como viene documentando Bastión en coberturas anteriores. Si Hegseth termina siendo destituido, renunciando, o simplemente trasladándose a un escaño en el Senado antes de que cualquiera de esos procesos avance, es algo que el calendario electoral de noviembre en Tennessee —y la propia Cámara de Representantes, cuando regrese de su receso— definirán en las próximas semanas.
Pocas veces un secretario de Defensa estadounidense reúne en su contra, al mismo tiempo, a un libertario republicano que invoca la Constitución y a progresistas demócratas que hablan de crímenes de guerra. La pregunta ya no es solo si Hegseth sobrevive políticamente, sino por cuál de las dos puertas decide salir antes de que alguien más decida por él.
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