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Hegseth: ocho artículos y una salida a Tennessee

Hegseth: ocho artículos de destitución y una posible salida a Tennessee
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Hegseth: ocho artículos y una salida a Tennessee

Un republicano lo acusa de guerra ilegal en Irán, secuestro de un líder extranjero y ejecuciones extrajudiciales. Mientras el Congreso decide si vota su destitución, el propio Hegseth parece buscar una salida: una banca en el Senado por Tennessee.

Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos —rebautizado por la administración Trump como Departamento de Guerra—, enfrenta una presión política que no viene de un solo frente. Un representante republicano presentó formalmente ocho artículos de destitución en su contra por decisiones tomadas durante la guerra con Irán, operaciones militares no autorizadas y el uso de fuerza letal fuera de cualquier marco legal claro. En paralelo, crece la especulación de que el propio Hegseth estaría buscando una salida discreta: una banca en el Senado por Tennessee, si su actual ocupante gana la gobernación del estado el mes próximo.

Los ocho artículos de Massie

El 15 de septiembre de 2026, el representante Thomas Massie (R-KY), miembro del Comité Judicial de la Cámara, anunció que forzaría una votación para destituir a Hegseth, utilizando un mecanismo procedimental especial que obliga a la liderazgo republicano a llevar la resolución al recinto. Massie, que viene de la línea más libertaria-constitucionalista del Partido Republicano y suele ser uno de los legisladores más críticos del uso de fuerza militar sin aprobación expresa del Congreso, fundamentó su resolución en ocho cargos específicos.

«Al mantener hostilidades en Irán durante más de 90 días sin autorización del Congreso, el secretario Hegseth está infringiendo la ley y debe rendir cuentas. Las violaciones constitucionales del secretario Hegseth van más allá de la guerra ilegal en Irán. Está abusando del poder de su cargo para ignorar las resoluciones de poderes bélicos del Congreso, secuestrar a líderes extranjeros e intimidar a críticos de la administración Trump tomando represalias contra ellos por ejercer la libertad de expresión.» Rep. Thomas Massie (R-KY), comunicado oficial, 15 de septiembre de 2026

Los ocho artículos, tal como los presentó Massie, son los siguientes:

Artículo I
Librar la guerra contra Irán sin declaración de guerra, autorización legal, ataque previo a Estados Unidos ni amenaza inminente, en contravención de la Sección 2(c) de la Resolución de Poderes de Guerra de 1973.
Artículo II
Continuar la guerra en Irán después de que ambas cámaras del Congreso aprobaran la Resolución H. Con. 86, que ordenaba la retirada de las fuerzas estadounidenses.
Artículo III
Mantener las hostilidades en Irán después de vencidos los plazos obligatorios de 60 y 30 días que fija la propia Resolución de Poderes de Guerra, tratándolos como discrecionales.
Artículo IV
Ignorar las leyes diseñadas para minimizar las bajas civiles en operaciones militares.
Artículo V
Ejecuciones extrajudiciales: sustituir la aplicación de la ley marítima por ataques letales no autorizados contra presuntos narcotraficantes, con al menos 221 muertos, además de denegación de cuartel, ataques secundarios contra supervivientes y falta de rescate de náufragos.
Artículo VI
Represión de la libertad de expresión, usando la autoridad del Departamento de Defensa para tomar represalias contra el senador Mark Kelly por cuestionar públicamente órdenes militares que consideraba ilegales.
Artículo VII
Secuestro de un líder soberano extranjero: ordenar la Operación ABSOLUTE RESOLVE para capturar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en Venezuela, sin autoridad constitucional ni legal para hacerlo.
Artículo VIII
Guerra ilegal en Yemen: iniciar la Operación ROUGH RIDER sin autorización del Congreso ni amenaza inminente, con numerosas muertes civiles y ataques contra objetivos y personas protegidas, además de incumplir los requisitos de información al Congreso.

La Cámara esquiva el voto

El mecanismo procedimental usado por Massie obligaba a la liderazgo de la Cámara a llevar la resolución al recinto en pocos días. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, resolvió la situación enviando a los legisladores a un receso de campaña de siete semanas apenas un día después del anuncio de Massie, lo que en los hechos posterga la votación hasta después de las elecciones de noviembre. Johnson negó que la salida temprana tuviera relación con el caso Hegseth y calificó la iniciativa de Massie como «un truco publicitario de alguien que busca atención». Según se informó en ese momento, la resolución quedaría archivada («tabled») cuando la Cámara retome actividad, aunque eso no impide que el debate —y la presión política— sigan sobre la mesa.

El respaldo a la destitución, de todos modos, no quedó encerrado en el ala libertaria republicana. Legisladoras demócratas como Melanie Stansbury (Nuevo México) calificaron a Hegseth como «el peor secretario de Defensa de la historia de Estados Unidos» y «un criminal de guerra peligroso», mientras que el candidato progresista Melat Kiros, favorito para ganar una banca en la Cámara en noviembre, sostuvo que Hegseth «lleva dirigiendo una guerra con Irán desde febrero» sin que el Congreso la haya votado, con un costo que calculó en más de 40.000 millones de dólares. El grupo de presión progresista MoveOn señaló que, dentro de sus propias bases, el impeachment de Hegseth podría generar incluso más impulso que el de Trump.

La respuesta del Pentágono

El secretario de prensa del Departamento de Guerra, Kingsley Wilson, respondió a la cobertura sobre un posible impeachment calificándola de «cotilleos de la circunvalación de fuentes anónimas» y acusó a quienes alimentan esas informaciones de estar «muy mal informados» o de «desviar deliberadamente para vender noticias falsas». Según Wilson, «bajo el liderazgo del presidente Trump, la prioridad única del secretario Hegseth es liderar el Departamento de Guerra y cumplir con la agenda America First del presidente».

La salida discreta: una banca en Tennessee

En paralelo a la presión por el impeachment, fue creciendo otra lectura sobre el futuro inmediato de Hegseth: la posibilidad de que busque salir del gabinete por una puerta distinta, asumiendo una banca en el Senado por Tennessee. La senadora republicana Marsha Blackburn es la favorita para ganar la gobernación del estado en las elecciones de noviembre, lo que dejaría vacante su escaño en el Senado hasta enero de 2031. En ese escenario, correspondería al propio gobernador entrante —es decir, a Blackburn misma— designar a su sucesor interino.

Hegseth y su familia se mudaron a la zona de Goodlettsville, cerca de Nashville, en 2022, lo que lo colocaría entre los nombres con mayor peso político local para una eventual designación. La especulación se intensificó después de que Hegseth asistiera, el sábado 17 de octubre, al partido de fútbol americano universitario entre Tennessee y Alabama en Knoxville, un gesto habitual entre políticos del estado pero que, en el contexto actual, fue leído por observadores locales como un posible gesto de posicionamiento. Entre los otros nombres que circulan para ese mismo escaño figuran los representantes Tim Burchett y Chuck Fleischmann, y el alcalde del condado de Knox, Glenn Jacobs.

Lo que complica esta lectura

Hay razones concretas para tomar la especulación con cautela. Hegseth ya tiene un cargo, y no hay señales de que Trump esté dispuesto a reemplazarlo. El propio Pentágono —a través de su vocero Sean Parnell— calificó la especulación como falsa y remarcó que el foco de Hegseth sigue puesto en el Departamento de Guerra. Asistir a un partido de fútbol universitario, además, es una práctica común entre políticos de Tennessee, y no es la primera vez que Hegseth y su familia lo hacen. Dicho esto, medios como Puck y Semafor reportaron, de forma independiente, que senadores demócratas estarían evaluando impulsar la salida de Hegseth una vez pasadas las elecciones, lo que sugiere que la presión no es puramente especulativa.

Dos caminos, una misma presión

Lo que queda claro, más allá de cuál de los dos escenarios se termine confirmando, es que Hegseth enfrenta una tenaza política poco habitual para un secretario de Defensa: cuestionamientos bipartidos sobre decisiones de uso de fuerza letal tomadas por fuera de los marcos legales que el propio Congreso estableció, en momentos en que la guerra con Irán —iniciada en febrero de 2026— ya había generado consecuencias económicas y políticas significativas para buena parte del mundo occidental, como viene documentando Bastión en coberturas anteriores. Si Hegseth termina siendo destituido, renunciando, o simplemente trasladándose a un escaño en el Senado antes de que cualquiera de esos procesos avance, es algo que el calendario electoral de noviembre en Tennessee —y la propia Cámara de Representantes, cuando regrese de su receso— definirán en las próximas semanas.

Pocas veces un secretario de Defensa estadounidense reúne en su contra, al mismo tiempo, a un libertario republicano que invoca la Constitución y a progresistas demócratas que hablan de crímenes de guerra. La pregunta ya no es solo si Hegseth sobrevive políticamente, sino por cuál de las dos puertas decide salir antes de que alguien más decida por él.


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Fuentes: Comunicado oficial del representante Thomas Massie, massie.house.gov (15 de septiembre de 2026). ABC/AP, sobre el receso de la Cámara y las declaraciones de Mike Johnson. Axios Nashville, sobre la especulación acerca de un futuro político de Hegseth en Tennessee. Declaraciones de Melanie Stansbury, Melat Kiros y MoveOn reportadas por HuffPost. Reporte de Puck y Semafor sobre presión demócrata post-electoral.

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