Por primera vez desde que Pew Research mide esta comparación, más países ven positivamente a China que a Estados Unidos. Hay más confianza global en Xi Jinping que en Trump. Y en países como Canadá, la imagen de ambas potencias se invirtió por completo en apenas tres años.
Un cruce que no había pasado antes
Pew Research Center encuestó a 42.151 personas en 36 países entre el 8 de febrero y el 13 de mayo de 2026, con un objetivo específico: comparar cara a cara cómo ve el mundo a Estados Unidos y a China. El resultado, publicado el 15 de julio, marca un quiebre real respecto a la serie histórica del propio centro: en la mayoría de los 36 países relevados, la opinión favorable hacia China ya supera a la de Estados Unidos. En julio de 2024, la misma medición mostraba lo contrario: más gente veía positivamente a EE.UU. que a China en 35 de los países encuestados. En apenas dos años, la balanza se dio vuelta por completo.
El cambio no ocurrió solo por un lado. Según el propio informe, esta inversión está impulsada por dos movimientos simultáneos: una mejora sostenida en la imagen de China, y un deterioro paralelo en la imagen de Estados Unidos —el mismo deterioro que documentamos ayer con el informe de Pew sobre la caída global de confianza en Trump.
Canadá, el caso que resume todo el fenómeno
Ningún ejemplo ilustra mejor la velocidad del giro que Canadá, el vecino y socio comercial históricamente más cercano de Estados Unidos.
En tres años, un país que veía a Estados Unidos con una favorabilidad casi cuatro veces mayor que la de China terminó prefiriendo a Pekín por encima de Washington. Y Pew aclara que este patrón no es exclusivo de Canadá: se repite, con distinta intensidad, en buena parte de los 36 países encuestados.
Solo seis países todavía prefieren a EE.UU.
Estados Unidos conserva una imagen más positiva que China en apenas seis de los 36 países relevados. Cuatro de ellos están en la región de Asia-Pacífico —India, Japón, Filipinas y Corea del Sur—, es decir, exactamente los países con mayor fricción histórica, territorial o de seguridad directa con Pekín. Es un dato que confirma que la preferencia por Washington, donde todavía existe, está más asociada a la desconfianza regional hacia China que a un respaldo entusiasta hacia Estados Unidos en sí mismo.
Más confianza en Xi que en Trump
El informe no se detiene en la imagen general de ambos países: también midió la confianza personal en sus líderes, y ahí el resultado es igual de contundente. Durante la segunda mitad de la presidencia de Joe Biden, la confianza en él superaba a la de Xi Jinping en la mayoría de los países encuestados. En los dos primeros años del segundo mandato de Trump, las calificaciones del presidente estadounidense empeoraron de forma marcada, y aunque muchas personas todavía desconfían de Xi, su imagen se volvió más extendida —al punto de que hoy, en el conjunto de los 36 países, hay más gente que confía en Xi que en Trump.
En Europa, donde ninguno de los dos líderes logra una mayoría positiva, Xi le saca a Trump una ventaja de dos dígitos en Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, España, Suecia y el Reino Unido —aunque su mejor marca, en el Reino Unido, apenas llega al 37%. No es tanto que el mundo haya empezado a confiar en Xi: es que confía todavía menos en Trump.
Hay una excepción notable y reveladora: Corea del Sur. El año pasado, la confianza en Trump prácticamente duplicaba a la de Xi (33% contra 15%). Este año, ambos quedaron parejos —un vuelco que Pew describe como «dramático» para un solo país en apenas doce meses.
El dato que más pesa: quién interfiere más
Entre los 17 países de ingresos medios que el informe analizó por separado —repartidos entre América Latina, África subsahariana, Medio Oriente y Asia-Pacífico—, aparece el hallazgo más contundente de todo el estudio: una mediana del 75% cree que Estados Unidos interfiere «mucho» o «bastante» en los asuntos internos de otros países, frente a un 45% que dice lo mismo de China. En casi todos los países de ese grupo, más gente identifica a Washington como el actor que más se entromete —no a Pekín.
Ese mismo grupo de países también tiende a ver a China como socio más confiable y con mayor aporte a la paz mundial. Sudáfrica es el ejemplo más claro: el 72% la considera un socio confiable, contra 46% que dice lo mismo de Estados Unidos. El 64% cree que China tiene en cuenta los intereses de países como el suyo al tomar decisiones internacionales, contra apenas 42% que opina igual de Washington. Y el porcentaje de sudafricanos que cree que China contribuye a la paz y estabilidad mundial saltó de 47% en 2023 a 64% en 2026.
Las brechas más extremas
En Pakistán, el 84% confía en China como socio frente a apenas 36% en Estados Unidos —la brecha más amplia de todo el informe a favor de Pekín. En el extremo opuesto, Filipinas confía mucho más en Washington: 81% lo ve como socio confiable, contra 42% para China —coherente con la disputa territorial que ambos países mantienen en el Mar de China Meridional. En América Latina, el patrón es más parejo: en Argentina, Brasil, Colombia y Perú, porcentajes similares describen tanto a Estados Unidos como a China como socios confiables, sin una inclinación marcada hacia ninguno de los dos.
El único terreno donde EE.UU. todavía gana, y se achica rápido
Hay un área donde Estados Unidos conserva una ventaja clara sobre China: el respeto a las libertades personales de su propia gente. Desde hace más de una década, Pew viene preguntando si los gobiernos de ambos países respetan las libertades de sus ciudadanos, y sistemáticamente más personas responden que sí sobre Estados Unidos que sobre China.
Pero esa brecha se está cerrando a toda velocidad, y no porque mejore la percepción sobre China, sino porque se derrumba la de Estados Unidos. En Suecia, el porcentaje que cree que EE.UU. respeta las libertades personales cayó de 61% en 2021 a apenas 27% hoy. Caídas de 25 puntos o más, en el mismo período, se registraron también en Canadá, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Corea del Sur y España.
Israel y Japón son los dos países con mayor diferencia a favor de Estados Unidos en este punto: el 80% de los israelíes dice que Washington respeta las libertades de su pueblo, contra apenas 15% que dice lo mismo de China; en Japón, la brecha es de 61% contra 6%. Pero en el sentido inverso, hay una lista igual de reveladora: en Bangladesh, Indonesia, Malasia, Tailandia, y Cisjordania y Jerusalén Este, más personas creen que China respeta las libertades personales de su gente que Estados Unidos.
Lo que este informe confirma del anterior
Este estudio no aparece en el vacío: es la contracara directa del informe de Pew publicado apenas tres semanas antes, que mostraba una confianza global en Trump de apenas 23% y una imagen de Estados Unidos en su punto más bajo en dos décadas de mediciones. Lo que agrega esta nueva entrega es el dato comparativo que faltaba: no es solo que el mundo confíe menos en Washington —es que, en el mismo movimiento, empezó a confiar relativamente más en Pekín. Dos tendencias que veníamos documentando por separado —el deterioro de la imagen estadounidense y el ascenso silencioso de China como potencia de referencia— se confirman ahora como una sola curva, medida por el mismo centro de estudios con la misma metodología, en 36 países al mismo tiempo.
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