24 de agosto de 2026 — Washington D.C.
Grietas republicanas por los aranceles de Trump
A diez semanas de las midterms, senadores y candidatos del propio partido empiezan a marcar distancia de la política comercial de Trump, mientras la Casa Blanca guarda silencio.
Las políticas económicas de Donald Trump generaron una nueva ronda de preocupación dentro de su propio partido este fin de semana. Varios republicanos criticaron abiertamente sus políticas comerciales, mientras otros evitaron directamente la pregunta, en medio de unas elecciones de mitad de mandato donde los precios al consumidor pasaron a ocupar el centro del debate.
La carne picada que incomodó a Iowa
La representante Ashley Hinson, de Iowa —candidata en una de las carreras al Senado más competitivas del país— reiteró su rechazo al anuncio de Trump de reducir los aranceles sobre hasta 300.000 toneladas métricas de carne picada importada durante los próximos 90 días, una medida que el propio Trump presentó como una forma de bajar los costos.
Hinson argumentó que la medida perjudicaría a los ganaderos nacionales, y que los aranceles vigentes venían ayudando a reconstruir un suministro de ganado estadounidense que se mantiene en su nivel más bajo en 75 años. No está sola en ese reclamo: se sumó a otros republicanos del Medio Oeste, incluido el senador Chuck Grassley (también de Iowa) y ambos senadores de Nebraska, además del senador Tim Sheehy, de Montana, quien fue más lejos todavía: «Le aconsejé al presidente Trump en contra de esta línea de acción durante un año.»
Collins y el frente de Canadá
La senadora Susan Collins, de Maine —una de las titulares republicanas consideradas más vulnerables de cara a noviembre— pidió públicamente que Trump cambie de rumbo respecto a los aranceles contra Canadá, tras el colapso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
Collins pidió que «ambas partes vuelvan a la mesa de negociaciones» —el mismo colapso que llevó a la administración Trump a imponer aranceles del 50% sobre una amplia variedad de productos canadienses, y que empujó al primer ministro Mark Carney a prometer represalias «dólar por dólar» sobre las importaciones estadounidenses. Carney, por su parte, sostuvo que Estados Unidos había hecho exigencias irrazonables durante las negociaciones.
Cuando ni hablar de Trump conviene
El gobernador de Texas, Greg Abbott, que también busca la reelección, evitó directamente calificar la gestión económica de Trump cuando se le preguntó en «This Week» de ABC News. «La gente no me habla de Trump» durante la campaña, respondió. Presionado de nuevo, se limitó a decir que «todos necesitamos que bajen los precios» y que creía que Trump estaba «en camino de llevarnos hasta allí» —una fórmula que reconoce el problema sin comprometerse con una defensa activa del presidente.
Pence: «Lo último que necesitamos es una guerra comercial»
La crítica más dura no vino de un candidato en campaña, sino de un exvicepresidente que ya rompió con Trump. Mike Pence, que integró la primera administración Trump, expresó en «State of the Union» de CNN su preocupación por el enfrentamiento comercial con Canadá.
Los que cierran filas
No todo el partido se distanció. El secretario de Transporte, Sean Duffy, calificó de «una tontería» que Canadá pensara que podría ganar una guerra comercial con Estados Unidos, sosteniendo que «Canadá se beneficia mucho más de comerciar con Estados Unidos que Estados Unidos de comerciar con Canadá». El senador John Barrasso, jefe de disciplina de la mayoría en el Senado —que no se presenta a la reelección este año—, defendió la gestión de las negociaciones, aunque también remarcó la necesidad de mantener la relación comercial con Canadá: «sería sensato» que el país volviera a la mesa, dijo, «porque necesitamos continuar comerciando con Canadá.»
Ashley Hinson (Iowa)
Susan Collins (Maine)
Chuck Grassley (Iowa)
Tim Sheehy (Montana)
Mike Pence (exvicepresidente)
Greg Abbott (evasivo)
Sean Duffy (secretario de Transporte)
John Barrasso (Wyoming)
Tim Scott (Carolina del Sur)
La pregunta que Tim Scott no contestó
El senador Tim Scott, de Carolina del Sur —firme aliado de Trump y presidente del brazo de campaña de los republicanos del Senado— intentó esquivar la pregunta cuando se lo confrontó en «Meet the Press» sobre si coincidía con Collins en que los aranceles subirían los costos para las familias. En lugar de responder, giró hacia argumentar que Trump había heredado los problemas económicos de Joe Biden. La conductora, Kristen Welker, lo interrumpió para recordarle que Trump ya lleva dos años en el cargo. Consultado otra vez sobre si el presidente había incumplido su promesa de campaña de bajar los costos, Scott volvió a esquivar, esta vez apuntando a que la elección se definiría por el contraste entre demócratas y republicanos.
La respuesta demócrata
Del otro lado, los demócratas no dejaron pasar la oportunidad. El senador Chris Van Hollen, de Maryland, acusó a Trump de haber incumplido sus promesas de campaña de mantener a Estados Unidos fuera de guerras extranjeras y bajar los precios: «Ha hecho lo contrario», dijo en «Meet the Press» de NBC. «Promesas incumplidas, traición.» La campaña de Troy Jackson, el demócrata que desafía a Collins en Maine, fue en la misma línea: su portavoz, Dan Gottlieb, calificó los aranceles como «un impuesto para las familias y pequeñas empresas de Maine».
Lo que está en juego
Las declaraciones de esta ronda de entrevistas dominicales revelan algo más que desacuerdos puntuales de política comercial: muestran sensibilidades geográficas distintas dentro del propio bloque republicano, con estados clave como Iowa —ganadero— y Maine —expuesto directamente a los costos de los aranceles a Canadá— empujando en direcciones opuestas a la de la Casa Blanca, que no respondió a los pedidos de comentario. Con las encuestas mostrando preocupación creciente por la economía y por el manejo de una guerra impopular con Irán que también encareció costos, la pregunta de fondo para noviembre no es solo si los republicanos pueden retener el Congreso, sino cuántos de ellos están dispuestos a hacerlo distanciándose, en público, del propio presidente que encabeza su partido.
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